La confianza, como un niño

«Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.» (salmo 130)
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-A veces vamos por la vida encorvados, encogidos por heridas y temores, víctimas del orgullo y la decepción.

-Dios nos invitará a dejar caer el peso muerto, romper cadenas y remontar el vuelo.

-Nos tenderá la mano, enseñará a salvar obstáculos, plantando cara al temor infundado.

-Solo hay que intentarlo, confiando en que no vamos solos.

Me gustaron estos pensamientos porque tratan de quien sabe y confía, con humildad, ‘como el niño en brazos de su madre’, recuperando confianza en sí mismo.

La confianza será virtud capital, pues juntará la fe y el amor. Será el rostro sonriente de la esperanza.
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* Imagen: «Madre de Dios», ícono bizantino s. xii, Moscú, conocido también como la Virgen de la Ternura.

Virgen amable, madre buena,
como niño en tus brazos me siento seguro, arropado.
Quiero tener tu misma fe que confía, tu fe que espera,
tu misma fe que ama, dice sí y se pone en camino.
Quiero comunicar alegría y confianza,
la buena noticia: Jesús está con nosotros.

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Bloqueo USA a Cuba


Importa que todos recuerden la noticia, sin prejuicios. Días pasados la Asamblea General ONU votó casi por unanimidad en contra del injusto bloqueo USA a Cuba, a su población que lo padece desde hace tanto. Una cuestión de humanidad y de dignidad.

La ocasión fue buena para traer aqui unas palabras recientes, muy exactas y sencillas, del actor cubano Jorge Perugorría, que allá vive y trabaja:

«Cuba va a cambiar por la voluntad de los cubanos, no hay otro camino, no tenemos más remedio, pero nunca lo hará por imposición de otros. La política estadounidense es del siglo pasado y eso también tiene que cambiar, porque no ha contribuido a traer la libertad a la isla. La revolución fue producto de una juventud con ganas de cambio, no se puede negar la historia de 50 años, pero ahora hay que renovarse y reinventarse».

La esperanza de Cristo

Puntos de vista que nos acercarán al evangelio vivo, al mismo Jesucristo. Él es la razón de nuestra espera en el camino a veces duro de la vida. Habrá motivos para el desespero, mas también para la esperanza. La gran enfermedad y la muerte pusieron todo en cuestión; la fe abrió su puerta, «No teman, yo he vencido a la muerte».

Marc escribió hace poco: «Se me ha pinchado un sueño, una ilusión se me pinchó y me vine abajo».
– Mary dijo: «Quiero tener la moral muy alta, para tener ilusiones y luchar por la utopía de conseguir un mundo mejor».

La esperanza es ánimo y mirada confiada hacia delante, hacia el futuro. Es tan oscuro a veces el horizonte que parece no estar, sin luz para verlo.

– Jesucristo es nuestro horizonte, la luz que nos hace ver el camino hasta llegar a la meta. Creer en Él es ponerse en marcha, «El que me sigue no caminará en tinieblas».
– «¡Quédate con nosotros, que está anocheciendo!».


En tiempos difíciles el cansancio y el desánimo se apoderan de los más frágiles. Son tiempos de indigencia de pan y trabajo, de fe y sentido de vida, tiempo de pesada carga.

«Para Jesús de Nazaret dejar que se apague la esperanza no es un pecado, es una insensatez. Las jóvenes de la parábola que dejan que se apague su lámpara antes de que llegue el esposo son necias. Lo más importante que ha de hacer el ser humano será esperar a Dios hasta el final» (J.A. Pagola).

Serán verdad la impaciencia e incertidumbre, la poca fe, el amor que se apaga, pero también la ilusión que nos mueve, el amor al que viene y la certeza de saber sin ver. Solo la fe te mantendrá firme en la espera, será fidelidad.

· La fe es anticipo de lo que se espera, prueba de realidades que no se ven.
· Abraham se fió de Dios, y esperó cuando estaba sin esperanza.
· No os canséis ni perdáis el ánimo, no renunciéis a vuestra confianza, necesitáis paciencia para obtener lo prometido.
· Todavía un poco, muy poco, y el que ha de venir vendrá sin tardar.
· Nosotros no debemos echarnos atrás, sino que salvaremos la vida por la fe.

– Algo así quiso expresar el poeta y cantante Lluis Llach con su canción “Fe no es esperar” (1968). Dedicada a Marc que con el paso de los meses ya no está entre nosotros.

Fe no es esperar
fe no es soñar
fe es la penosa lucha
para hoy y para mañana
fe es dar la mano
la fe no nos hará vivir del pasado.

Enterremos el miedo
enterremos la noche
apartemos las nubes
que nos esconden la luz
hemos de ver claro
el camino es largo
y ya no tenemos tiempo de equivocarnos.

Es preciso ir avanzando
sin perder el paso
es preciso regar la tierra
con el sudor de tu trabajo
es preciso que nazcan flores a cada instante.

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-Ver «Fe no es esperar», en YT, 2:25.
-Leer también en este blog «La esperanza, Ch. Péguy«.

Asís por la paz

– «Nunca más violencia, nunca más la guerra, no más terrorismo en nombre de Dios, que toda religión lleve sobre la tierra paz y amor, justicia y perdón.»

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La ciudad de ASÍS acogió el pasado 27 de octubre de 2011 a varios representantes de religiones de todo el mundo, también a no creyentes. Reflexión y oración común por la paz y la justicia en el mundo.

Cuando presentó el I° Encuentro de ASÍS en el año 1986, el Papa JUAN PABLO II dijo:

• No habrá paz sin un amor apasionado por la paz.
• No habrá paz sin una feroz voluntad de realizar la paz.
•  Que nuevos gestos de paz rompan la cadena de divisiones heredadas de la historia.
• Construyamos juntos la paz sobre cuatro pilares: la verdad, la justicia, el amor y la libertad.
• En nuestra manera diaria de vivir tomamos decisiones a favor o en contra de la paz.

El año 2002 el mismo Papa Juan Pablo envió a los jefes de Estado y de Gobierno del mundo el «Decálogo de Asís para la paz», el compromiso firme de todos por una cultura de paz.
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Al final unas súplicas necesarias… Señor, danos tu paz.

+ Cuando nos veamos agobiados por los problemas y no sepamos qué hacer…
+ Cuando nos lleguen noticias de desastres e injusticias y se tambalee nuestra esperanza…
+ Cuando la conciencia de nuestros pecados nos atormente y olvidemos tu misericordia…
+ Cuando por el peso de la responsabilidad nos sintamos incapaces… Señor, danos tu paz.

(Dibujo: Espíritu de Asís, Barcelona)