La esperanza de Cristo

Puntos de vista que nos acercarán al evangelio vivo, al mismo Jesucristo. Él es la razón de nuestra espera en el camino a veces duro de la vida. Habrá motivos para el desespero, mas también para la esperanza. La gran enfermedad y la muerte pusieron todo en cuestión; la fe abrió su puerta, “No teman, yo he vencido a la muerte”.

Marc escribió hace poco: “Se me ha pinchado un sueño, una ilusión se me pinchó y me vine abajo”.
– Mary dijo: “Quiero tener la moral muy alta, para tener ilusiones y luchar por la utopía de conseguir un mundo mejor”.

La esperanza es ánimo y mirada confiada hacia delante, hacia el futuro. Es tan oscuro a veces el horizonte que parece no estar, sin luz para verlo.

– Jesucristo es nuestro horizonte, la luz que nos hace ver el camino hasta llegar a la meta. Creer en Él es ponerse en marcha, “El que me sigue no caminará en tinieblas”.
– “¡Quédate con nosotros, que está anocheciendo!”.


En tiempos difíciles el cansancio y el desánimo se apoderan de los más frágiles. Son tiempos de indigencia de pan y trabajo, de fe y sentido de vida, tiempo de pesada carga.

«Para Jesús de Nazaret dejar que se apague la esperanza no es un pecado, es una insensatez. Las jóvenes de la parábola que dejan que se apague su lámpara antes de que llegue el esposo son necias. Lo más importante que ha de hacer el ser humano será esperar a Dios hasta el final» (J.A. Pagola).

Serán verdad la impaciencia e incertidumbre, la poca fe, el amor que se apaga, pero también la ilusión que nos mueve, el amor al que viene y la certeza de saber sin ver. Solo la fe te mantendrá firme en la espera, será fidelidad.

· La fe es anticipo de lo que se espera, prueba de realidades que no se ven.
· Abraham se fió de Dios, y esperó cuando estaba sin esperanza.
· No os canséis ni perdáis el ánimo, no renunciéis a vuestra confianza, necesitáis paciencia para obtener lo prometido.
· Todavía un poco, muy poco, y el que ha de venir vendrá sin tardar.
· Nosotros no debemos echarnos atrás, sino que salvaremos la vida por la fe.

– Algo así quiso expresar el poeta y cantante Lluis Llach con su canción “Fe no es esperar” (1968). Dedicada a Marc que con el paso de los meses ya no está entre nosotros.

Fe no es esperar
fe no es soñar
fe es la penosa lucha
para hoy y para mañana
fe es dar la mano
la fe no nos hará vivir del pasado.

Enterremos el miedo
enterremos la noche
apartemos las nubes
que nos esconden la luz
hemos de ver claro
el camino es largo
y ya no tenemos tiempo de equivocarnos.

Es preciso ir avanzando
sin perder el paso
es preciso regar la tierra
con el sudor de tu trabajo
es preciso que nazcan flores a cada instante.

————–
-Ver “Fe no es esperar”, en YT, 2:25.
-Leer también en este blog “La esperanza, Ch. Péguy“.

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