La fe consiste en creer en Alguien, más que creer en algo. No será lo más importante saberse un Credo, ni aceptar ciegamente un conjunto de verdades y doctrinas.
Lo decisivo como cristianos será el encuentro personal con Jesucristo, el único que puede responder en verdad a nuestras preguntas y deseos más profundos.
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– Simone Weil escribió: «Donde falta el deseo de encontrarse con Dios, allí no hay creyentes, sino pobres caricaturas de personas que se dirigen a Dios por miedo o por interés».
El hombre moderno, escarmentado de dogmas, ideologías y sistemas caducos, quizás está dispuesto todavía a creer en personas que lo ayuden a vivir, dando un sentido más pleno a su existencia.
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– ¿Cómo responderé a las preguntas de Jesús a los dicípulos?
– ¿Quién dice la gente que soy yo? Y ustedes, ¿quién dicen que soy?
Leo que el filósofo y poeta andalusí Ibn Arabi, en 1200 escribió: «Aquel que ha quedado atrapado por esa enfermedad que se llama Jesús, no puede ya curarse». ¿Cuántos cristianos podrían reconocer en su experiencia personal la verdad de estas palabras?
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-En comentario verán una reflexión sobre la fe y las dudas de fe, a propósito de la fe de Santo Tomás.
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