Quédate, Señor

Compartiendo experiencias, peregrinos junto al Cristo peregrino, me llegó este poema de José Luis MARTÍN DESCALZO (+1991), testimonio de fe unido al bello texto del Evangelio, los caminantes de EMAÚS. Dos discípulos perdidos que en su gran decepción y duelo encontraron el camino bueno con el Maestro resucitado.

Confesaron al caminante la extrañeza y dolor por la muerte en cruz de JESÚS de NAZARET .. Un fracaso que pareció irreversible, y que será un paso para la nueva Vida que el Cristo resucitado irá comunicando.

Los versos de Martín Descalzo interpelaron el contenido de nuestra fe, probada a veces en la duda y el desengaño. La fe, experiencia o solo teoría, será madura si se abrió al cambio, a la certeza: ¡Es el Señor!

Cuando nos habló Jesús, sentimos en el corazón una luz y un calor imborrables .. Fue su experiencia, gustando el consuelo y la paz, obsequio del resucitado. ¡QUÉDATE, SEÑOR!, será su deseo de caminar siempre con la nueva luz, las señales que les dejó Jesús en el camino.

EL DIOS DE LA FE

En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida. 

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* Imagen: Duccio di Buoninsegna, Camino a Emaús, 1308. Evangelio de SAN LUCAS c.24: ‘Discutiendo por el camino, Jesús mismo se acercó a ellos, mas no lo reconocieron.. Más tarde lo reconocerán al partir el pan’.