Los nombres de Cristo | antífonas

El tema de evangelio que hoy les pongo aquí será ‘los nombres de Cristo’. El nombre hablará de la identidad, su razón de ser. Si queremos saber quién fue JESÚS de NAZARET, o qué significó para su gente, buscaremos los nombres que le dieron los demás y él mismo.

1 – JESÚS, su nombre por encargo del Ángel, es ‘salvación de Dios’. El narrador del evangelio y el Buen ladrón lo llamaron por su nombre.
2 – MAESTRO, lo llamaron letrados y fariseos, Judas cuando lo entregó y los discípulos; el joven rico lo llamó «maestro bueno».
3 – SEÑOR, le dirán los enfermos para pedir la salud, y los discípulos en la tormenta. Jesús dirá que los discípulos lo llaman «Maestro y Señor».
4 – HIJO, fue el nombre que dio a Jesús en su bautismo la voz del cielo, la voz del Padre, «Hijo mío querido».
5 – HIJO DE DIOS, lo llamaron los endemoniados, el tentador y los incrédulos al pie de la cruz. Así lo presentó a María el Ángel de Dios.
6 – HIJO DE DAVID, le dirán los ciegos del camino, y la multitud a su entrada en Jerusalén.
7 – El CRISTO, el Mesías de Dios, el Ungido, así lo llamó una vez Pedro y los que lo interrogan e injurian en la pasión.
8 – ¿REY DE LOS JUDIOS? preguntó Pilatos y los soldados burlándose, causa de su condena escrita en la cruz. Sí, Jesucristo es Rey, diferente.


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Otros nombres aparecerán en el 4º evangelio: ‘Yo soy el CAMINO’, ‘Soy el BUEN PASTOR’, ‘Yo soy PAN DE VIDA’.

    – ¿Quién fue realmente Jesús de Nazaret, qué significó?
    – ¿Quién es para los ‘cristianos’, que llevamos su nombre?
    – ¿Qué conclusión sacar del recorrido por sus nombres?

Lo resumió bien este Himno del siglo Iº:

    «CRISTO JESÚS, que era de condición divina, se despojó de su rango y tomó la condición de SIERVO, se humilló y aceptó obediente la muerte en cruz.
    .. Por eso, Dios le dio el Nombre sobre todo nombre, que al nombre de JESÚS toda boca proclame: Jesucristo es SEÑOR para gloria de Dios Padre.»

    (Cf. carta Filipenses, c.2)

= En comentario verán las Antífonas del Adviento. Cada una representa uno de los títulos del Mesías, y se refieren a la profecía de Isaías sobre la venida del Mesías.
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* Imagen: Bautismo de Cristo, Juan Fdez de Navarrete ‘El Mudo’ (+1579): «Juan bautizó a Jesús en el Jordán. El Espíritu bajó como una paloma, y se oyó una voz: Es mi Hijo amado».

Verán más del tema en «El Rostro de Cristo», y en «Jesucristo», eBook, pdf.

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La paz de Cristo

La PAZ fue su mensaje principal, el mejor deseo de Jesús de Nazaret. Aquí una pequeña meditación sobre la paz del Evangelio, la paz que Cristo quiso comunicar a los que creyeron en él de verdad:

– Al irme les dejo la paz, les doy mi paz, no como la da el mundo.
– No se angustien ni tengan temor. 

1 . La paz de Cristo será CONFIANZA, algo más que calma y tranquilidad, o una violencia controlada.

– La paz de Cristo es serenidad y armonía interior, aliento y brisa suave que sosiega y a la vez mueve.

2 . Su paz será BENDICIÓN, consuelo y salvación. Cuando Jesús se acercó a una población o a una casa, su saludo habitual fue:

– ¡Shalom! Paz a los de esta casa.
– Vengan a mí los cansados por tanta carga, yo les daré respiro.
– Yo soy paciente y de corazón humilde, en mí encontrarán descanso.

3 . Una paz que será PERDÓN,  acogida sincera, sin crítica ni exclusión, una paz generosa:

– Yo no te condeno, vete en paz.
– Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.

4 . La paz de Cristo es EVANGELIO, Buena Noticia para sanar el desánimo y liberar de la culpa. El temor encierra, la paz de Cristo abre y libera:

– Estando los discípulos con temor y encerrados, Jesús se presentó: ¡Paz a ustedes!
– No teman, sepan que yo he vencido al mundo.

5 . Todos sus seguidores tomarán caminos de NO VIOLENCIA, colaboradores en causas de paz y justicia en los pueblos de la tierra.

– Vayan y anuncien la paz y la reconciliación a todas las naciones.
– ¡Bienaventurados, dichosos los que trabajan por la paz!

6 . Oración de la SERENIDAD de Reinhold Niebuhr, por la paz y la fortaleza en tiempo de agitación y de prueba:

– Señor, concédeme Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, Valor para cambiar lo que sí puedo y Sabiduría para reconocer la diferencia.

Esta fue mi súplica de ayuda, deseando recibir la gracia de la Paz que Jesucristo resucitado compartió con sus discípulos:

    + SEÑOR JESÚS, tú eres mi paz, tu amistad y compañía mi descanso.
    Si tengo tu paz, si te tengo a ti, confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
    Eres brisa ligera y agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas.
    Tu paz es amor que abraza y siempre disculpa. Ven Señor Jesús, ven Espíritu santo dador de vida y de paz +

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Imagen: Cristo Salvador, José de Ribera. «Reciban mi paz. Vayan y anuncien la Buena noticia».

Recordarán la oración franciscana «Instrumentos de paz», por el grupo chileno «Canto católico»:


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La oración de Gandhi

Mi calendario dice que GANDHI oraba con estas palabras donde pide mantenerse libre, exigente consigo mismo y generoso con los demás.

    . . Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
    . . Si me das fortuna, no me quites la razón, si me das éxito, no me quites la humildad, si me das humildad, no me quites la dignidad.
    . . Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

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    . . Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás,
    no me dejes caer en el orgullo si triunfo,
    ni en la desesperación si fracaso.
    . . Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
    . . ¡Señor, si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí!

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Muchas personas estarán interesadas en saber qué opinaba Gandhi sobre Cristo y la fe cristiana.

a – Gandhi fue buen conocedor de las enseñanzas de JESÚS DE NAZARET, pero dijo que no todo lo que lleva el nombre de cristiano lo es.

    “No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. No hay nada que criticar a la fe cristiana; el problema son ustedes los cristianos cuando no se esfuerzan en vivir sus enseñanzas”.

b – Para Gandhi será en el SERMÓN DE LA MONTAÑA del evangelio de san Mateo, en las Bienaventuranzas, donde encontrar las verdaderas claves para la vida.

Para algunos cristianos y sus dirigentes el «Sermón del monte» es utópico, irrealizable, revolucionario, no están interesados.

Se equivocan, se trata de una mentalidad nueva, inspiradora y exigente, una apuesta firme por la autenticidad, contra el fariseísmo y las medias tintas.

(Pueden leer también «Gandhi aniversario»)

Mª Magdalena / índice

Vean el resumen de capítulos y títulos de los 19 relatos que componen «María Magdalena y Jesús de Nazaret. Recuerdos y confesiones».

– Relatos y leyendas que la Magdalena desea contarnos. Una mujer ya muy anciana que pide tomar la palabra. Las historias con las imágenes nos acercarán a aquellos personajes tan excepcionales.

El índice facilitará la mirada de conjunto y la búsqueda de temas y capítulos. Fueron publicados en ‘nicodemoblog’ a lo largo de los últimos meses, y últimamente en eBook.

I – FRESCOS RECUERDOS

1 . ¿Quién es Jesús?
2 . Jóvenes discípulos
3 . Mi alma en sombras
4 . Frescos recuerdos
5 . Cansado y sediento
6 . Él vive y reina

II – EN CASA DE LEVÍ

7 . Mi fe inmadura
8 . Esperando su regreso
9 . Crecí en Magdala
10 . Rescoldo encendido
11 . La luz del profeta
12 . Nuevos seguidores
13 . En casa de Leví

III – CERCA DEL CRUCIFICADO

14 . Un amor nuevo
15 . Una mañana de sol en Galilea
16 . Me miró sonriente
17 . Cerca del crucificado
18 . Entre la luz y las sombras
19 . ¿Dónde está Jesús?

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* Imagen: M.Rupnik – Verónica, Via crucis. En el evangelio apócrifo de Nicodemo, Verónica será la hemorroísa que secó el rostro de Cristo camino del Calvario.

Aquí verán los 19 capítulos agrupados en eBook, pdf, «María Magdalena y Jesús de Nazaret»

Mª Magdalena -15 / Una mañana de sol en Galilea

María Magdalena nos llevará al encuentro de Jesús crucificado, ahora ya resucitado, a quien podremos ver, oír e incluso tocar en estos siguientes relatos. Muchos discípulos están presentes, todos aparentemente ven lo mismo, pero no todos creen ver lo mismo ni creen de la misma manera.

La trascendencia del momento está envuelta en la sencillez del diálogo y la amistad. Unos más confiados acompañan y consuelan a los que desconfían, se sienten solos y con temor, «Él era la verdadera luz que ilumina a todo hombre». Parece inverosímil, el amigo común ha muerto y sin embargo mucha gente continúa buscándolo y viviendo de él.

«MARIA MAGDALENA»

15 . UNA MAÑANA DE SOL EN GALILEA

= Quiero recordar bien aquel fresco amanecer en la mañana de un día cualquiera de la semana cuando los discípulos fueron llegando al descampado en el alto donde nos habíamos dado cita. Entre los árboles y las colinas a lo lejos pude ya adivinar el punto donde iba a nacer el sol que pronto nos deslumbraría; esas primeras luces del día que continúan evocando aun hoy la certeza de una presencia.

Muchos deseábamos ver de nuevo al gran maestro, el mismo de siempre pero diferente. En nuestros rostros aún podía adivinarse lo diverso que cada uno sentía, ilusión y confianza, dolor y temor. Unos jóvenes discípulos contaron su discusión por el camino ‘sólo era un profeta al que han hecho callar’. Yo los ví ya en silencio a la espera de lo que hoy pudiera ocurrir.

El gran maestro llegó de camino conversando con Juan el discípulo y con la hermana de su madre. Tras de ellos venía Tomás el Mellizo con otros discípulos y algunas mujeres.

Muchos no supieron que Jesús estaba allí esta mañana entre nosotros como uno más y no lo reconocieron. ‘Todo ha terminado’, dijeron con tristeza, que quedaba poco por decir y cómo estaban corriendo peligro en aquel descampado a la vista de todos.

Algunos comentaron la noticia de extraños sucesos en torno al sepulcro y al cuerpo del Galileo, ‘nosotros vamos a creer la palabra de los primeros testigos del sepulcro sellado’.

Preguntaron por qué les habíamos llamado y por qué queríamos seguir juntos. Un grupo de discípulos regresó a sus aldeas, ellos dijeron tener muchas dudas y no creían lo dicho por unas mujeres ni tampoco el testimonio de algunos discípulos que parecían enloquecidos. Otros quedaron allá con nosotros y esperaron.

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= Recordé entonces con cierto desagrado que nadie creyó días antes a la Magdalena en aquel día primero de la semana, mi propio testimonio sobre Jesús a quien yo había encontrado junto a la puerta del sepulcro. No supe explicar bien de qué estaba hablando, dejando al descubierto mis propias dudas.

Yo conté cuanto había visto y oído, pero sin creer del todo, no supe dar respuesta a las preguntas de los discípulos. Entre aterrada y admirada, cómo contar lo ocurrido en aquel amanecer tan singular de la mañana primera. Yo repetía una y otra vez el mensaje:

-Yo pude verlo y tocar, lo encontré en el huerto y me habló, el maestro dice que nos espera en Galilea.

Aquella mañana primera, tan cercano aún el duro suplicio de la cruz, los discípulos vivían enteramente destrozados y con temores. Ellos me oyeron insistente mas poco convincente, perdida en una extraña alegría, fuera de mí. Juan el amado discípulo lo explicó así días más tarde, queriendo disculparme y reconfortarme.

El joven discípulo sí creyó en mis palabras, dio fe a mi anuncio y tomó ligero el camino del sepulcro. No dudó porque sabía. Esperaba encontrar pronto vivo al gran maestro, aun habiendo visto tan cerca como nadie su cuerpo sin vida en la cruz y después en el sepulcro.

He subido contigo a la montaña
he creído soñar
he visto, he oído,
al despertar desciendo te veo,
te siento eres tú, Señor,
tú eres, mi alma cree,
a veces cree que te sueña.

= En esta ocasión, en la soleada y fresca mañana de Galilea, pasadas ya siete semanas, yo me encontré en calma viendo a Jesús de nuevo con nosotros, compartiendo su pan y su paz nuestra mesa. Ningún reproche, ninguna queja, sólo consolando. Vemos a nuestro Señor pendiente de cada persona, ocupado en curar heridas y pacificar los ánimos, diluyendo nuestras dudas y temores. Este fue el último día que algunos pudimos contemplar a Jesús entre sus discípulos.

Recuerdo que fue fácil adivinar las huellas de los clavos de la cruz en sus manos, cuando partió el pan y después repartió entre todos. Aquel pan que tanto significó para nosotros porque venía del mismo Jesús como en otras ocasiones y que al llenarnos de él nos saciaba por entero. Ese pan santo y bendito que aun ahora nos reconforta y recuerda que son señales de amor las huellas de la cruz que en él permanecían.

– Miren bien en mi cuerpo y toquen.
– Aquí están las señales del suplicio y de la cruz.
– Tengan fe, soy yo.

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-Cristo el camino, A. Asensio.
-Juan y Pedro en la mañana de la resurrección, Eugène Burnand (+1921). Los discípulos muestran el interés por contrastar la buena noticia que les comunicó una mujer llamada María Magdalena.

  • Tú le encendiste en el corazón el fuego de un inmenso amor a Cristo, que le había devuelto la libertad del espíritu, y le infundiste el valor de seguirlo fielmente hasta el Calvario.
  • Incluso tras la muerte de cruz buscó a su maestro con tanta pasión que mereció encontrar al Señor resucitado y ser la primera que anunciara a los apóstoles la alegría de la pascua.