Los justos, la justicia y el amor

– Todo esto se me ocurrió, cuenta Martín Garzo, al visitar en mi ciudad un centro para niños con parálisis cerebral.

Resumiré algunas ideas que reflejan un modo de vivir y de valorar las personas que nos acerca a la soñada bondad original y nos humaniza.

– Cuando hay que elegir entre la justicia y el amor,  yo elijo las dos cosas, dijo Elías Canetti. Hablo de esa justicia que no sabe vivir a espaldas del amor.

José Luis Borges, en su poema «Los justos» nombró acciones humildes de personas anónimas, acciones que sostienen el mundo:

    . .Un hombre que cultiva un jardín
    . .El que agradece que en la tierra haya música
    . .Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez
    . .El ceramista que premedita un color y una forma
    . .Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
    . .Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto
    . .El que acaricia a un animal dormido
    . .El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho
    . .El que prefiere que los otros tengan razón
    . .Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Como la madre que esperando encontrar en su cuna a un niño normal, encuentra un ser desfigurado y se ocupa de él como si recibiera en su regazo el cuerpo de un dios diminuto.

Las pobres criaturas para los que el más elemental de los gestos, tomar una cuchara, por ejemplo, es comparable a la conquista por parte de los alpinistas de la cumbre del Everest.

Los educadores que escriben para sus alumnos cuentos en que las palabras se confunden con los objetos del mundo.

Cada uno de ellos nos entrega su propia historia. Serán ‘los nuevos justos’ que casi sin darse cuenta hacen que ‘El halcón y la paloma’ puedan volar juntos sin hacerse daño, según el cuento oriental del ‘Mahabharata’.
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Cf. Gustavo Martín Garzo, “El halcón y la paloma” (ElPais.com, 20/07/2009).

Imagen: «El joven flautista», Edouard Manet.
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Johann Sebastian Bach – Air on the G String. Suite n.3, BWV 1068

Óscar Romero, aniversario

El 24 de marzo de 1980 Monseñor Óscar A. Romero, Arzobispo de San Salvador, murió asesinado por un francotirador, mientras celebraba Misa en la Capilla del Hospital de la Divina Providencia.

En el 28º aniversario, en este tiempo de Pasión y Resurrección, nuestro recuerdo, también solidaridad con los que padecen violencia por buscar pacíficamente la justicia y los derechos humanos no respetados.

La postura del Obispo Oscar Romero, muy comprometido con su pueblo y especialmente con los más pobres, comenzó a ser valorada: en 1979 fue nominado al Premio Nobel de la Paz y en febrero de 1980 investido Doctor Honoris Causa, Universidad de Lovaina (Bélgica).

En su último viaje a Europa le transmitió al Papa Juan Pablo II su preocupación ante las amenazas de muerte, y ante la terrible situación de su país. A las pocas semanas cayó asesinado en El Salvador.

“Soy el pastor, el hermano, el amigo de este pueblo, que sabe de sus sufrimientos, de su hambre, de sus angustias. En nombre de esas voces, yo levanto mi voz para decir: no idolatren sus riquezas, no dejen morir de hambre a los demás. A mí me pueden matar, pero la voz de la justicia nadie podrá callar. Si me matan, resucitaré en el pueblo”.

= Según testimonios posteriores, parece que Monseñor Romero no fue bien recibido en el Vaticano. Había solicitado entrevistas con el Papa Juan Pablo II, siempre encontró una negativa. Durante un fugaz encuentro con el Papa en la Plaza de San Pedro, en pocos minutos Romero debió ser muy concreto: ‘Miles de salvadoreños son torturados y asesinados por el poder militar’. Como respuesta Romero escuchó: ‘No exagere, señor Arzobispo. ¡Ustedes deben entenderse con el gobierno! Un buen cristiano no le crea problemas a la autoridad. La Iglesia quiere paz y armonía’.

La Pasión del mundo, hambre y violencia

Traigo al blog estas tres noticias al azar, motivos de preocupación que destaco como un triple grito de humanidad que a todos nos llega y golpea. Como si LA PASION DE CRISTO continuara representada en vivo en nuestros días.

– En la película “Jesús de Nazaret” (1977) de F. Zeffirelli, Nicodemo miró al Crucificado y recitó unos versos del profeta Isaias:

“Desfigurado, despreciado,
triturado por nuestros crímenes,
herido de Dios y humillado,
varón de dolores maltratado,
inocente murió con los malhechores,
cargó con nuestros pecados”
.

:: La cotidiana VIOLENCIA de las pistolas en atentados y guerras. La sin razón de las armas, los secuestros y la muerte, en los cinco continentes. La violencia de la represión política o social sufrida por las personas que son o piensan diferente.

:: El HAMBRE ya no es noticia, y sin embargo las protestas en Camerún, Mozambique, Indonesia y otros países pobres, por el incremento del coste de los productos básicos. El Programa Mundial de Alimentos ONU advierte: pronto quedarán desatendidas 73 millones de personas en 81 países.

:: Unos 25 millones de personas adictos a las DROGAS en el mundo. La Comisión de Estupefacientes de la ONU señala que el 0,5% de la población mundial depende de las drogas.

Buscaremos motivos para la esperanza. Vean estos versos denuncia de Raimon, en su poema “Canción de las manos” (Cançó de les mans, 1964).

«Del hombre miro siempre las manos.
Manos de los que matan, sucias;
manos finas que mandan matar.
Manos temblorosas, secas.
Manos tan duras de los que pasan hambre.
Manos tan puras de cuando éramos niños.

* Imagen: “La Sábana Santa”, Georges Rouault (1871-1958), versión contemporánea del Rostro de Cristo, mirada de protesta y demanda de auxilio.