– El pasado 21 de marzo el Dia Mundial de la Poesía, la llamada Primavera de los poetas. Lo celebraremos en el blog con el poeta argentino Juan Gelman.
El arte siempre actúa contra la fatalidad del desespero, será el aporte del poeta para este tiempo ‘desmemoriado y a la intemperie’. Juan Gelman lo comentó así al recibir el Premio Cervantes en 2007.
-El poeta mexicano José Emilio Pacheco dijo que la poesía era como ‘la sombra de la memoria’.
-Para Gelman la poesía es ‘un árbol sin hojas que da sombra’.
Porque también poesía es ‘recreación de todo’, la obra de Gelman contiene tantos registros como esa vida suya tan dura que sufrió con la dictadura argentina, empujado al exilio.
Huir siempre, buscar a sus seres queridos y recordar con rabia, sin dejar de dar vida y crear belleza. Eso es poesía.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
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– Imagen: Sibilla Delfica, Capilla Sixtina (Roma), 1509, Miguel Angel Buonarroti.
– También en este blog ‘La poesía es‘.
# Homenaje y simpatía por Ignacio de Loyola (1491-1556), celebrando el 31 de julio la fiesta aniversario de su muerte en la ciudad de Roma.
– Afán de gloria, la gloria de Dios, Lutero, Loyola… Cada uno buscó la gloria, sus ideas, o bien «la mayor gloria de Dios».
– Difícil meta del señor de Loyola, convertido en servidor de su nuevo Rey, Jesucristo, fruto de los Ejercicios espirituales.
«Frente al individualismo de LUTERO, solo se salvarán los elegidos, IGNACIO creyó en un nuevo orden donde quepan los excluidos. Loyola fue un soñador que chocó con la Inquisición, con la burocracia vaticana, librando duras batallas consigo mismo» (Cf. Luis del Val, Afán de gloria).
# Su contemporáneo y amigo Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), sentirá asimismo en propia carne las grandezas y miserias de la época. Al final de su vida, cansado y dolorido como Ignacio, nos dirá en confianza con estos versos lo que muy adentro sentía:
«Llegado ha el curso de la vida mía,
con tempestuoso mar, en frágil barca,
al común puerto, donde se va a rendir
cuenta y razón de obras tristes o piadosas.
.. Así la apasionada fantasía
que del arte hizo mi ídolo y monarca
conozco ahora estar de error cargada
y lo que, mal su grado, el hombre busca.
.. Los amorosos pensamientos, vanos y alegres,
¿qué harán si a dos muertes me aproximo?
De una estoy cierto, la otra me amenaza.
.. Ni pintar ni esculpir me dan sosiego
al alma, vuelta a aquel amor divino
que en la cruz a todos nos abraza».
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(1) Parece que Miguel Ángel, también Ignacio de Loyola, pudieron identificarse con el Pablo caído y deslumbrado, detalle del fresco del artista en la Capilla Paulina de Roma.
(2) Los días previos a su muerte, se dice que Miguel Ángel pidió leerle pasajes de la pasión de Cristo del Evangelio.
(3) Se le atribuyeron estos pensamientos: ‘Desde mi nacimiento me vi destinado a representar la belleza… Consideré la belleza humana cono la imagen de la perfección divina’
Nicodemo fue un personaje del 4º Evangelio. Los textos dirán que Nicodemo el fariseo pasó alguna noche en Jerusalén conversando con Jesús de Nazaret con muchas preguntas que hacerle.
El encuentro será de noche por miedo a ser visto, pues el fariseo no quiso ser espiado ni interrumpido. Buscando la luz, se cuenta que pidió a María Magdalena que le presentara a Jesús.
Recordaré el texto del encuentro entre Nicodemo y Jesús, con la opinión inmejorable que el fariseo tuvo del maestro de Galilea:
– Entre los fariseos uno llamado Nicodemo fue una noche a ver a Jesús: ‘Maestro, Dios te ha enviado para enseñarnos, nadie hará los milagros que tú haces si Dios no está con él’. (s Juan c.3)
(Imagen: ‘Cristo Todopoderoso’, A. Rublev, icono ruso, s. xv)
Y en el apócrifo ‘Evangelio de Nicodemo’, donde salió en defensa de Jesús:
– Nicodemo se acercó al gobernador: ‘¿Qué queja o agravio tienen contra este hombre? Déjenlo, no le causen mal alguno, no merece la muerte’.
En la imagen verán la ‘Pietà del Duomo’ de Miguel Ángel Buonarroti. Nicodemo, un autorretrato del artista, llevando en brazos al Cristo muerto, el descendimiento de la cruz.
– Llegó Nicodemo con cien libras de mirra y de áloe. Se llevaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con aromas, como acostumbran a sepultar.
Escritos con otro fin, unos versos de Miguel Ángel acompañarán aquí su escultura de la ‘Pietà’:
Si en el rostro por los ojos el corazón se ve, otro signo no habrá más evidente de mi fuego; así es que baste ello, mi señor querido, para pedir merced; así yo tenga, y no por mi mérito, al deseado y dulce señor mío siempre entre mis brazos, prontos e indignos.
Nicodemo formó parte del grupo de sacerdotes y fariseos dirigentes, aunque en desacuerdo con ellos, fue crítico con todo lo del Templo, inciensos y mercados. Solo Jesús le convenció, su modo de hablar y de vivir.
Observando muchas personas hambrientas y enfermas, le hablaron de Jesús compasivo, que curaba y bendecía.
El Maestro Jesús le comentó que para comprender deberá ‘nacer de nuevo’, y Nicodemo dijo sí.
Más tarde dará la cara, ayudó a bajar de la cruz y a sepultar el cadáver del Nazareno. Manifestó así ser su discípulo, y quedará excluido del Templo.
Este pudo ser el ‘Padre nuestro’ de Nicodemo. .
. . PADRE NUESTRO, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
. . Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
. . Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.
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(a) En comentario el poema del cubano Cintio Vitier, «Palabras de Nicodemo».