La oración de Gandhi

Mi calendario dice que GANDHI oraba con estas palabras donde pide mantenerse libre, exigente consigo mismo y generoso con los demás.

    . . Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
    . . Si me das fortuna, no me quites la razón, si me das éxito, no me quites la humildad, si me das humildad, no me quites la dignidad.
    . . Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

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    . . Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás,
    no me dejes caer en el orgullo si triunfo,
    ni en la desesperación si fracaso.
    . . Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
    . . ¡Señor, si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí!

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Muchas personas estarán interesadas en saber qué opinaba Gandhi sobre Cristo y la fe cristiana.

a – Gandhi fue buen conocedor de las enseñanzas de JESÚS DE NAZARET, pero dijo que no todo lo que lleva el nombre de cristiano lo es.

    “No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. No hay nada que criticar a la fe cristiana; el problema son ustedes los cristianos cuando no se esfuerzan en vivir sus enseñanzas”.

b – Para Gandhi será en el SERMÓN DE LA MONTAÑA del evangelio de san Mateo, en las Bienaventuranzas, donde encontrar las verdaderas claves para la vida.

Para algunos cristianos y sus dirigentes el «Sermón del monte» es utópico, irrealizable, revolucionario, no están interesados.

Se equivocan, se trata de una mentalidad nueva, inspiradora y exigente, una apuesta firme por la autenticidad, contra el fariseísmo y las medias tintas.

(Pueden leer también «Gandhi aniversario»)

El perdón de Cristo, san Pedro

    «El Amor perdona siempre,
    disculpa siempre, espera siempre,
    el Amor no falla nunca.»
    (1Corintios c.13)

En cierta ocasión el apóstol san Pedro dirigió al Maestro una pregunta difícil, que mereció una buena respuesta por parte de Jesús de Nazaret. Pedro conoció la disposición de Jesús a perdonar siempre:

    – Señor, ¿Cuántas veces tendré que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?
    – Jesús le contestó: No te digo siete, sino setenta veces siete.

# Más tarde el apóstol negará tres veces, dirá que no conoce a Jesús, que no tiene que ver con él. Pedro se acobardó y traicionó su amistad, tanto o más que Judas. Pedro lloró amargamente y se avergonzó de sí mismo.

– Jesús dijo: No he venido para juzgar y condenar, sino para salvar.
– Pedro tuvo su oportunidad junto al lago: Señor, tú sabes que te quiero.
– Judas desesperó, Pedro confió, no quiso morir de tanto dolor.

# Pedro recordó la escena con la mujer adúltera a punto de ser apedreada, vio cómo Jesús la protegió y la invitó a marchar en paz: Aunque todos te condenan, yo no te condeno, no temas, no peques más.

– Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen. Jesús desde la cruz pidió perdón para los soldados, disculpando.

# Pedro comprendió que nada estaba perdido, que Jesús ama y perdona siempre, tiene un gran corazón, no me rechazará, mas qué me pedirá.

– Pedro, ¿Tú me amas? ¿Me amas más que estos? ¿De verdad tú me quieres?
– Señor, tú sabes todo, tú sabes que te quiero.

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Así fue como Pedro aprendió a perdonar como había sido perdonado, generosamente. El perdón de Jesús de Nazaret lo curó y rehabilitó, le enseñó a ser misericordioso con todos.

(En comentario un texto de San Ambrosio sobre la mirada de Cristo a Pedro)

«Padre nuestro, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos»
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Cuentan que Nicodemo, un discípulo de última hora, al enterarse de lo sucedido, rezó así:

– Tú no quieres, Señor, la culpa ni el abismo del resentido, no quieres ver rechazado a Pedro ni malherido; tú quieres el abrazo y la fiesta del perdón.
– Jesús, háblame y viviré, será como nacer de nuevo; mírame y sanaré, tu mirada me basta, tú sabes que yo también te quiero.

En sintonía con el apóstol Pedro, recordaré la súplica para recibir la gracia de la paz de Cristo:

    + SEÑOR JESÚS, dame la paz, tu paz será mi descanso; tú eres mi paz, tu amistad y compañía. Si tengo tu paz confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
    + Eres brisa ligera que serena, agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas. Tu paz es amor que abraza y reconforta, amor que perdona y siempre disculpa. Ven Señor Jesús.

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– Imagen: «Cristo y Menas», icono bizantino, siglo vi, Egipto. ‘Jesús y su amigo’, Jesús con el Abad Menas. El Rostro de Cristo expresa la satisfacción y la alegría por la fiesta del reencuentro.

– Vean de Luis de Góngora (+1627), ilustre poeta cordobés, este soneto que fue sincera confesión del propio pecado y del perdón divino, en ambiente de intimidad y gran confianza:

«Pequé, Señor; mas no porque he pecado
de tu amor y clemencia me despido;
temo, según mis culpas, ser perdido,
y espero en tu bondad ser perdonado.

Recélome, según me has esperado,
ser por mi ingratitud aborrecido,
y hace mi pecado más crecido
el ser tan digno tú de ser amado.

Si no fuera por ti, de mí, ¿qué fuera?
Y a mí mismo de mí, ¿quién me librara
si tu gracia la mano no me diera?

Mas ¡ay! A no ser yo, ¿quién no te amara?
Y si no fueras tú, ¿quién me sufriera?
Y a ti, sin ti, mi Dios, ¿quién me llevara?»

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Vean otros temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf.

Aquí podrán descargar varios eBooks de nicodemoblog con sus enlaces: EBOOKS_LINKS.
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Rema Adentro – Musica Católica


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Las Bienaventuranzas de Cristo

El Sermón del Monte del evangelio de san Mateo renovará la existencia humana, un mensaje de esperanza que vale para todo el mundo, como dijo el cardenal Carlos Martini.

Sabemos también la consideración que a Gandhi le mereció el Sermón de la Montaña y sus 8 Bienaventuranzas.

    – En una soleada mañana, en un lugar agradable y tranquilo, Jesús de Nazaret habló largo rato a la multitud que lo seguía.

El Maestro quiso consolar y animar, pues vio la gente cansada y agobiada por el peso de la vida y de la religión; propondrá un nuevo Camino de fraternidad y de misericordia, la nueva Alianza.

Viendo la gran multitud pendiente de sus palabras, Jesús subió a un alto y, mirando a sus discípulos, comenzó la enseñanza:

1 . Felices los pobres en espíritu, es de ellos el Reino de los Cielos
2 . Bienaventurados los misericordiosos, obtendrán la misericordia

    Son los que dieron cuanto tenían, quedaron sin nada para sí. Quedó su fe, que es confianza y misericordia. El Dios que los salvó no los abandonará. Son los pobres y necesitados, los generosos y confiados.

    «Sean misericordiosos, como su Padre del cielo»

3 . Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados
4 . Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados
5 . Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia

    Son los que el dolor no cierra en sí mismos. La pena y la injusticia no los desaniman, abiertos a la ayuda y el consuelo. Viven su dolor confiando, al ver tanta gente buena. El dolor pasará, vendrá pronto la paz.

    «A los hambrientos llenó de bienes»

6 . Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
7 . Felices los que trabajan por la paz, serán llamados hijos de Dios
8 . Felices los perseguidos por la justicia, el Reino les pertenece

    Los que no pretenden grandezas ni buscan la propia gloria, su intención es recta y sus deseos limpios, buscarán el Reino de Dios y su justicia, la reconciliación. Dispuestos a pasar rechazos sin echarse atrás.

    «Auxilia a sus siervos por su Bondad»

(El Sermón del Monte, Discurso del Reino, san Mateo cc. 5, 6 y 7)
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Sólo el Amor produce esta maravilla: los bienaventurados, imitadores de Dios, fueron invitados a vivir la vida en modo nuevo y examinarse en ‘Bienaventuranzas’.

+ SEÑOR, yo quiero vivir tus bienaventuranzas. Dame hambre de justicia y gracia para consolar. Quiero imitarte en la sencillez y la misericordia. Quiero ser artífice de paz. Dame te lo ruego la limpieza de corazón para no buscar mi propia gloria, solo amarte y servirte a ti.

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Podrán encontrar aquí el «Examen de Bienaventuranzas».

Otros temas de Evangelio en «Meditaciones», y en «Jesucristo», eBook, pdf.