Si existe Dios, su presencia

+ La pregunta sobre Dios sigue abierta, como si de una encuesta permanente se tratara. Para unos sobre su existencia, si es o no es, para otros sobre su identidad, ¿Quién es? ¿cómo es? ¿qué hace o qué piensa? Como cuestionando con los hechos la vieja sentencia de Nietzsche ‘Dios ha muerto’, un diagnóstico apresurado, tal vez erróneo o mal interpretado.

VitralESanto-bEl pensamiento humano tiende a resucitar a Dios periódicamente. No hay ni habrá respuestas claras ni contundentes, a pesar de los esfuerzos científicos por negar o filosóficos por ‘demostrar’. Es un saber de otro tipo el de lo religioso.

Habrá artistas teólogos y científicos sin Dios, como los hay convencidos creyentes, seguros de la presencia y del calor de lo divino, amantes del creador y redentor nuestro, no ausente sino atento a nuestro vivir.

+ Me interesó el testimonio que leí, invitación para nuestro pensar:

« El noventa y cinco por ciento del universo será una materia oscura que la física desconoce. Stephen Hawking tendrá razón respecto del otro cinco por ciento donde no encontró a Dios, pero cabría decir, al modo de Galileo, que Dios seguirá moviéndose en el sentir de muchos… La ciencia no necesita a Dios para hacer su trabajo, por lo mismo que al hombre no le basta la ciencia para su felicidad. Y seguirá sintiendo bajo un cielo estrellado el peso de su finitud en el alma.»

[Cf. ¿Dios? E pur si muove, Andrés Trapiello]

+ En este poema oración verán sentimientos de una creyente que busca en todo la presencia:

” Quiero buscarte siempre, sin descanso,
desde que sale el sol por el oriente,
desde que mi alma vive sin remanso.
Hierve mi corazón como mi frente,
bulle mi ser entero, preguntando
algo que no se ve, pero se siente.

Paso mi vida toda deseando,
andando este camino lentamente,
sufriendo entre tinieblas, contemplando
un resquicio de luz que, humildemente,
se coloca a mis pies:
Eres Tú mismo,
que me guías con fuerza suavemente.

Ya no importa dolor, muerte ni abismo…
Y yo al fin, regresando hacia mi adentro,
te encuentro en lo más hondo de mí mismo.”

–Elvira Sánchez del Valle