Ante el final de la vida

# Ante el final brota la sinceridad e impacta la verdad, queda la amistad. Es lo que cuenta en su escrito Bronnie Ware cuando toma nota de las preguntas y respuestas de las personas que ven llegar el final de su vida, ¿Qué me hubiera gustado hacer en la vida? ¿De qué me arrepiento principalmente?


– Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quise hacer, y no lo que los otros esperaban que hiciera.
– Ojalá no hubiera trabajado tanto.
– Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía.
– Habría querido volver a tener contacto con mis amigos.
– Me hubiera gustado ser más feliz.

Hace pensar sobre lo que realmente vale y pervive. La añoranza de un plus de libertad y el deseo de mayor felicidad expresan una frustración compartida. Los pensadores hablarán de la ‘fragilidad’ o penuria del ser humano.

El cultivo de la amistad como necesidad de afecto y comprensión, intercambio de sentimientos, el buen sabor del reencuentro tras tantas amarguras. Una amistad que alegra y cura.

# Recuerden este otro punto de vista. Cuando en años pasados el Nobel colombiano García Márquez enfermó de gravedad alguien publicó una carta suya, más tarde desmentida, donde aconsejaba que “no esperes más, haz ahora mismo lo que al final de tu vida quisieras haber hecho”:

: Da valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
: No esperes más, toma tu tiempo para la gente que amas, una sonrisa, un abrazo, un beso, concédeles un último deseo.
: Demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan.
: Di lo que sientes, haz lo que piensas. Pide al Señor fuerza y sabiduría para expresarlos.

# Algo semejante recomendó Ignacio de Loyola en el libro Ejercicios espirituales: si quieres tomar una decisión importante que compromete toda la vida, convendrá tener a la vista el final de tu vida.

“Considerar, como si estuviese en el momento de la muerte, la forma y medida que entonces querría haber tenido en la presente elección; y, guiándome por aquella, haga en todo así.”

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* Bronnie Ware, “Los Cinco Arrepentimientos de los Moribundos”, 2011, memorias de su experiencia con enfermos terminales.