Elegir bien ~ Dos espíritus

# Algunos sintieron curiosidad por saber más del tema, al leer aquí mismo días atrás:

  • ¿Cómo sabré si sigo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja, por sus efectos en mí. El espíritu maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, oscuridad en el alma y orgullo.

Será la contrariedad sentida en el interior de cada uno, como un combate espiritual. Será poco decir que fue ‘la voz de la conciencia’, o una inquietud por heridas o culpas pasadas.

Escoger entre un camino de bondad y libertad, y otro de egoísmo y servidumbre, ese será el problema. La persona se verá como dividida, rota e indecisa.

San Pablo trató el tema como un conflicto personal, un dilema sin resolver:

  • No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. El hombre interior de acuerdo con la Ley de Dios, pero otra ley me hace esclavo, cf. Romanos c.7.

[Imagen: H. Matisse, Blue nude, 1952]

# Para que la libertad tome bien sus decisiones, el libro «Ejercicios» de Ignacio de Loyola aportó unas ayudas para discernir o distinguir la acción de los dos espíritus.

Buscando conocer la voluntad de Dios, tomaré nota de los efectos y consecuencias en mi vida, la huella que uno y otro espíritu dejaron en mí:

Espíritu del BIEN . . . . | . . . .  Espíritu del MAL

alegría . . . . | . . . . tristeza
paz . . . . | . . . . inquietud
fe . . . . | . . . . oscuridad
esperanza . . . . | . . . . desaliento
ánimo . . . . | . . . .  desánimo
confianza . . . . | . . . . temor
humildad . . . . | . . . . soberbia
vida . . . . | . . . . muerte

En la oración de Jesús de Nazaret, la última petición reflejó su experiencia: «Padre, no permitas que caigamos en la tentación y líbranos del Maligno», y también en este aviso: «Vigilen, no caigan en la tentación».

# Súplicas pidiendo que la LUZ venza a las tinieblas, que el Amor sane los corazones:

SEÑOR DIOS, ilumina nuestro espíritu para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón / Que tu Espíritu encienda en nosotros su Luz interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas del odio y el desespero / Que tu Espíritu ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer.

# El Papa Francisco lo explicó así comentando textos de s. Pablo:

  • Hay dos espíritus, dos formas de pensar y de actuar: Espíritu de Dios y Espíritu del mundo. El Espíritu de Dios me conduce al bien, a la caridad,  a la oración.
  • El Espíritu del mundo me llevará a la vanidad, el orgullo, el juicio. Nuestro corazón será un ‘campo de batalla’, donde estos dos espíritus pelean.

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Terminaré el tema con estos versos que fueron también canto. La palabra que llegó al corazón, pudo herir, también curar y salvar:

«Hay palabras que hieren o matan,
hay palabras que ahogan y arañan.
Palabras vacías, palabras gastadas,
palabras que hielan, palabras que cansan.

Y palabras serenas, palabras que calman,
palabras que llenan de noche callada.
Palabras que crean, palabras que sanan,
palabras tan tiernas, palabras que salvan.

Y el silencio donde curo tanta palabra.
Y el silencio donde busco Tu Palabra.»

[Al-Haraca, Palabras de vida]