Darlo todo / Navidad

– Así amó Dios al mundo que le dio al Hijo único.

En estos días de Navidad y Fin de año, de regalos y fiesta en familia, ahora más difícil, recordamos también que Dios nuestro Señor nos dio lo mejor que tenía, lo más querido, su propio Hijo.

Conocerán el ejemplo de ‘La niña y el collar’. Las cosas pequeñas que el amor hará grandes. Valorar y agradecer los detalles sencillos, llenos de corazón, el compartir fraterno.

– Jesús observó a los que dieron limosna. Echaron lo que les sobró; esta pobre echó todo lo que tenía para vivir.

«El hombre tras el mostrador vio una niña que entró y pidió el collar de turquesa azul. Es para mi hermana, dijo.
-¿Cuánto dinero tienes? le preguntó.
-¿Esto alcanzará? Es un regalo para mi hermana mayor; nuestra madre murió y ella cuida de nosotros. Hoy es su cumpleaños, la hará muy feliz.
-El hombre colocó el collar en un estuche, lo envolvió con una cinta verde. La niña salió feliz corriendo calle abajo.

No terminado el día, una joven de ojos azules entró, colocó el paquete sobre el mostrador.
-¿Este collar fue comprado aquí?
-Sí señorita.
-¿Y cuánto costó?
-¡Ah! el precio es confidencial entre el vendedor y el cliente.
-¡Pero mi hermana tenía solo algunas monedas!

El hombre tomó el estuche, colocó la cinta, lo devolvió a la joven y dijo:
Ella pagó el precio más alto ¡ella dio todo lo que tenía!
El silencio llenó la pequeña tienda y cuatro lágrimas rodaron por las caras emocionadas de la joven y del vendedor.»

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The First Gift
El Primer Regalo de Navidad

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Oración del Papa Francisco
ante la Navidad

«Ven, Señor Jesús, te necesitamos.
Acércate a nosotros.
Tú eres la luz: despiértanos del sueño de la mediocridad,
despiértanos de la oscuridad de la indiferencia.
Ven, Señor Jesús,
haz que nuestros corazones,
que ahora están distraídos, estén vigilantes:
haznos sentir el deseo de rezar y la necesidad de amar»

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Loyola aniversario -8 / nuevas metas

IGNATIUS 500 | AÑO IGNACIANO

Celebrando los 500 años de la conversión, el cambio grande de san Ignacio, sus metas nuevas.

– El gran cambio de Loyola fue en compañía de otros jóvenes amigos, locos también por Cristo, juntos para andar ‘nuevos caminos’.

Con la ocasión nos recordaron las nuevas metas y preferencias que ofrecen hoy, deseando actualizar los caminos:

1 . Un camino para el encuentro con Jesucristo, en los Ejercicios espirituales y el discernimiento.
2 . Un camino junto a las personas con necesidad, en la hospitalidad y el cuidado de su dignidad: los menores, los migrantes.

3 . Caminar acompañando la juventud, por un futuro esperanzador, en un mundo reconciliado y en paz.
4 . Caminar juntos en el cuidado de la Casa común, en el respeto a la creación, en una vida justa y digna para todos.

* Imagen: San Ignacio caminando, W. McElcheran, Canadá.
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«Señor Jesús, te damos gracias por habernos llamado, y te rogamos no olvides tu promesa de estar con nosotros hasta el fin de los tiempos. Con frecuencia nos invade el sentimiento de haber trabajado en vano toda la noche olvidando quizá que tú estás con nosotros.»

–Adolfo de Nicolás SJ. Tokio +2020.

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Caminar tras las huellas de Cristo, en lo fácil y lo difícil. La oración medieval ‘Alma de Cristo‘ fue frecuente en Ignacio de Loyola, repetida en los Ejercicios espirituales, pidiendo a su rey y señor la gracia del seguimiento. Verán aquí cantado el texto latino, música de Marco Frisina.


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Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
.. Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
.. Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame,
y mándame ir a Ti,
para que con tus santos te alabe.

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* FELIZ NAVIDAD *
En los 500 años de la herida de s Ignacio
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Jesucristo, sabiduría divina

Icono ruso c.1670

«¡Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenando todo con firmeza y suavidad: ven y enséñanos el camino de la prudencia!»

– Formó parte de una antigua serie de aclamaciones previas a la Navidad, por el nacimiento de Jesús el Hijo de Dios.
– Invitación a ver más allá de lo que a primera vista veré, su oculta grandeza, el Dios hecho hombre.
– Jesucristo, Dios con nosotros, Sabiduría y Voz divinas, Luz radiante, Pastor bueno, llamado a ser nuestro Salvador y Rey.
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¡Oh Sabiduría!

Saliste de la boca del Excelso
y engendras a tu voz las cosas todas,
ordenas en belleza el universo
y tejes con amor la humana historia.

Levanta en mi interior jardín de flores
con el calor que irradia tu Palabra:
en orden pon el caos de pasiones
que arrastran mi existencia hacia la nada.

Concédeme, Señor, gustar tu ciencia
y hallar en mí sabrosa tu presencia.

–José Antonio Ciordia
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El texto latino original (s.vii): O Sapientia, quae ex ore Altissimi prodiisti, attingens a fine usque ad finem fortiter suaviterque disponens omnia: veni ad docendum nos viam prudentiae.

Oración en la fiesta de Cristo Rey:

«Todopoderoso y eterno Dios,
que quisiste recapitular todas las cosas
en tu Hijo muy amado, Rey del universo,
haz que la creación entera,
liberada de la esclavitud,
sirva a tu majestad y te glorifique sin fin.»
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(Otras antífonas aclamaciones en Comentario)

Buenos días, Señor

L’Estany, Cullera, España

Amanecer cada día saludando a Dios. Encontré de nuevo estos versos que son oración para comenzar el día. También  en tiempos duros vivir la vida con esperanza y alegría, las tareas cotidianas tan diversas.

– Será saludo y agradecimiento, amistad, petición de luz para vivir despiertos y caminar en la verdad. Lo aconsejó el evangelio para evitar engaños y tropiezos. Este tiempo que vivimos pasará veloz.
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Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
Tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
Tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco,
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos
¡vencedor de tu muerte y de la mía!

–Bernardo Velado

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Recuerden para el mes de diciembre la oración del Papa: «Recemos por los catequistas, para que anuncien y sean testigos del Evangelio con valentía, creatividad y con la fuerza del Espíritu Santo».

La indiferencia

Verán algunas cuestiones que se presentaron. Así por la ‘indiferencia‘ se notó la facilidad para pasar de largo apartando la mirada, o bien no saber bien qué hacer. Encontré varios tipos de indiferencia.

Instalados en una ‘cultura de la intrascendencia’, se confundió lo valioso con lo útil, lo bueno con lo que apetece, la felicidad con el bienestar.

A .- En primer lugar la indiferencia moral. Ante tanto mal injusto el Papa Francisco dirá: “Desafiemos la globalización de la indiferencia, como si no pasara nada, ante las trágicas injusticias que exigen respuesta”.

-Creció la falta de sensibilidad, el silencio ante el sufrimiento ajeno.
-La indiferencia será la gran enfermedad e injusticia de nuestro tiempo.

Recordarán la canción de León Gieco, aquí en versión de la argentina Mercedes Sosa, que podrán escuchar abajo:

Solo le pido a Dios
Que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca muerte no me encuentre
Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.

Solo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente.

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B .- También la indiferencia religiosa. Más que ateos o agnósticos, este tiempo con sus crisis nos hizo indiferentes.

-Despreocupados, sin inquietud religiosa aparente.
-Decepcionados, con dudas no resueltas, sin deseo de hablar de Dios.

Y verán gente viviendo con una piedad y una práctica religiosa rutinaria y fría. Jesús de Nazaret lo denunció: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí».
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C .- La indiferencia de espíritu será otra cosa: si me siento libre o me veo atado para elegir, deseando hacer lo más justo y coherente con mi sentido de vida, la llamada «voluntad de Dios».

«Que tu Espíritu encienda en nosotros una luz interior que quite las sombras de la duda, que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer».

En los Ejercicios espirituales Ignacio de Loyola propuso este principio de libertad, previo a tomar una buena decisión, el discernimiento:

«Usarán de todo cuanto ayude para el fin de su vida, y dejarán lo que estorbe / Será menester hacernos indiferentes, no queriendo más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, vida larga que corta, etcétera / deseando y eligiendo lo que más les ayude para el fin que fueron creados».

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