Las peticiones del evangelio / santo Tomás

La incredulidad de santo Tomás, Caravaggio

    «Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pedirán lo que deseen y se realizará» (s Juan c.15)

Como en otras ocasiones pensé coleccionar algunas peticiones y súplicas, deseos de la gente que los cuatro evangelios nos reportaron, deseos también del mismo Jesús de Nazaret.

+ Los deseos principales estarán en el PADRE NUESTRO:

    -Padre, que se cumpla tu voluntad
    -Que tu nombre sea santificado
    -Que venga a nosotros tu Reino
    -Danos el pan de cada día
    -Perdona nuestras ofensas
    -Que no caigamos en la tentación
    -Líbranos del Maligno.

+ La FE necesaria para comprender el Mensaje y seguir a Jesús:

    -Señor, aumenta mi fe
    -Dame, Señor, tu agua viva y no tendré más sed
    -Jesús, muéstranos al Padre
    -Vayan a trabajar a mi viña
    -Vengan y verán
    -Padre, protege a los que me has confiado
    -Perdónalos, Padre.

+ Súplicas desde el SUFRIMIENTO, confianza en la salvación:

    -Señor, si quieres puedes limpiarme
    -Jesús, hijo de David, ten compasión de mí
    -¡Auxilio, Señor, que nos hundimos!
    -Señor, que vea otra vez
    -Vengan a mí los que estén rendidos y abrumados
    -Dame de beber
    -Padre, aparta de mí este cáliz.

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Sobre las peticiones del apóstol santo Tomás, por ver y tocar al Cristo resucitado, ‘Si no metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré’, vean estos inspirados versos del poeta Juan Bautista Bertrán, Barcelona, +1985, evocando el día de su primera Misa:

DIOS ESCONDIDO

Señor mío y Dios mío

Lanza de Longinos, mano de Tomás,
¡también a mí dejadme entrar!

Bajo las alas blancas de un arcángel,
bajo las alas ígneas del Espíritu Santo,
Te encarnabas.
Bajo el latir de mi vacío,
bajo el aliento de mi nada,
Te encarnas.
¡Señor mío y Dios mío!

Todos los luceros
de aquella noche -la más pura-
bajaron a tu gruta,
en extasiado desvarío,
formando cuna, Te mecieron.
¡Hoy son mis manos las que forman
Tu cuna!
¡Señor mío y Dios mío!

Junto a su corazón -¡el de María!-
latías.
¡Sobre mi corazón siento yo el roce
del Tuyo! ¡Sobre el mío
palpitas!
¡Señor mío y Dios mío!

Bajo el primer disfraz -aquel de carne-
¡Te adoraba!
Pero tu amor baja otra grada.
-Tu bajar ¿Tu subir? da escalofrío-
Bajo el segundo disfraz -este, del Pan-
¡Te como!
¡Señor mío y Dios mío!

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En esta conocida oración medieval verán asímismo «12 súplicas» muy sentidas en torno a la Pasión de Cristo:

    Alma de Cristo, santifícame
    Cuerpo de Cristo, sálvame
    Sangre de Cristo, embriágame
    Agua del costado de Cristo, lávame

    Pasión de Cristo, confórtame
    Oh buen Jesús, óyeme
    Dentro de tus llagas, escóndeme
    No permitas que me aparte de Ti

    Del maligno enemigo, defiéndeme
    En la hora de mi muerte, llámame
    Mándame ir a ti, para que con tus santos te alabe,
    por los siglos de los siglos.

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Inicio de curso

Me pasaron una sencilla oración que yo mismo completé, y ahora comparto en el blog como otras veces. Fue escrita para el inicio del curso, será útil también para el comienzo de una actividad, en cuanto asome una inseguridad, si se busca ayuda y precisa confiar.

Deberemos confiar no solo en nosotros mismos, sino en la gente cercana, también en Dios si soy creyente y quiero compartir con Él mis tareas e inquietudes, las de cada día y las más excepcionales; le ofreceré un lugar, invitándole a participar, buscando su colaboración, porque juntos queremos ‘trabajar en su viña’ . .

Si nuestros deseos fueron firmes y nuestras peticiones sinceras, diremos la necesidad de ayuda, pero también la confianza, nuestra alegría y amistad, escapando así de la soledad; desearemos lo bueno y lo mejor para todos, para el grupo y para el trabajo, por los amig@s, quienes estamos de corazón empeñados en lo mismo.

Para iniciar el curso

¡Acompáñanos, Señor,
guíanos por el camino justo!

Al comenzar este curso, Señor,
nuestros corazones quieren llegar hasta ti
en busca de tu presencia y tu mirada.

Da respuesta a nuestras preguntas,
ayúdanos en nuestras inquietudes,
en ti confiamos.

Ponemos en tus manos
nuestros miedos e ilusiones,
también ponemos la pureza
y sinceridad de nuestra búsqueda.

¡Guíanos, Señor, tú que eres bueno!

Que nuestra boca sea este curso
expresión de nuestro interior;
que nuestras palabras vengan
de lo hondo y sean verdaderas.

¡Señor, que podamos ver todo con limpio corazón!

Abrimos ante ti los proyectos
y planes de este nuevo día,
del nuevo curso.

Te ofrecemos lo que somos y tenemos;
anímanos en la dificultad,
para que seamos fieles colaborando
y constantes en el proyecto.

¡Acompáñanos siempre, Señor,
bendícenos, y guíanos por el camino justo!

Orar con Nicodemo -7 / Nacer de nuevo

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel y demás.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípulos. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Con el ‘Padrenuestro’ los discípulos comunicaron los temas clave de la oración de Jesús. Yo diré así: Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan. Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador. Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento. Ahora te pediré por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Siendo ya anciano descansaré viendo de lejos el Reino prometido en marcha y creciendo. Estoy recordando señor tus palabras, El que no nace del agua y del Espíritu no entrará en el Reino de Dios. Yo esperaré en paz tu llegada y tu llamada para ‘nacer de nuevo’, y pondré todo, mi vida y mi muerte, mi pasado y mi futuro, en tus manos benditas con infinita confianza. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Podrán ver aquí recopilados «Orar con Nicodemo», pdf.

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Líbranos del mal / No teman

# En la página católica ‘Aleteia.org’ pude leer una oración por la preocupación de muchas personas, atemorizadas por el poder del mal. Costará creer en el bien y la bondad.

La oración como gesto de fe, de relación con el Señor bueno y fuerte. Él desea vernos libres y no esclavos de nada ni de nadie, que vivamos en la confianza y el amor, no en el temor.

A los discípulos encerrados por el miedo, Jesús les dará aliento y fuerza divina para perdonar y echar demonios. Les enseñó a pedir cada día ‘No caer en tentación y verse libres del maligno’.

# Oración de liberación por los males que nos atormentan:

«SEÑOR queremos vivir libres de males corporales y espirituales. Tú eres grande, eres Dios, eres Padre. Líbranos del maligno que nos amenaza y esclaviza.
. . De la angustia y la tristeza, líbranos, Señor.
. . De los pensamientos de agresión y de muerte, líbranos, Señor.
. . De los pensamientos de suicidio y de violencia, líbranos, Señor.
. . De rupturas familiares, de amistades negativas, líbranos, Señor.
. . De las formas de maleficio y males ocultos, líbranos, Señor.
SEÑOR que dijiste ‘Les dejo la paz, les doy mi paz’, concédenos por intercesión de la madre María y de los santos, la liberación de toda maldad y maldición, tu bendición y la gracia de tu paz».

# ¿Cómo saber si estoy siguiendo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja en mí. A diferencia del espíritu bueno, el maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, cerrazón y oscuridad en el alma, orgullo y autoengaño.

«Pero la serpiente fue astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios creó”, Génesis c.3.

# Recuerden el ‘Padre nuestro’ de Nicodemo:

– PADRE nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
– Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
– Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.

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Pentecostés, la esperanza

Corresponde hoy ofrecernos un mensaje de esperanza. El Pentecostés, envío del Espíritu santo, fue promesa de futuro que Jesús de Nazaret hizo a sus discípulos y seguidoras con estas o parecidas palabras:

-De regreso a la casa de Dios yo les enviaré mi Espíritu, él habitará íntimo en su corazón, será Alma de su alma, los iluminará para que conozcan mis preferencias, dará paz y confianza a su vida, y les pondrá en camino.

Con la ocasión me pasaron esta invocación, donde el Espíritu divino se manifestó como brisa y fuerza, dando vida y libertad, el buen amor lo resumirá todo.

Espíritu Santo,
eres viento: llévame donde quieras;
eres brisa: déjame respirar lo nuevo;
eres fuerza: levántame del suelo;
eres vida: dame pasión por la vida;
eres alimento: nútreme de tu savia;
eres luz: ilumíname con tus rayos;
eres calor: aviva mi ser;
eres libertad: hazme libre;
eres fecundidad: cúbreme con tu sombra;
eres agua viva: dame de beber;
eres respuesta: dame fuerza para decirte sí.

Nuestra​ ​vida​ ​es​ ​frágil,​ ​llena​ ​de​ ​contradicciones​e​ ​incertidumbres. La​ presencia e inspiración del​ ​Espíritu​ nos hará confiar ​en​ ​el​ ​Amor divino ilimitado, misterio​ último de​ ​todo.

Para amar como el Padre, el Hijo y el Espíritu, deberemos cantar a la vida y la belleza, pacificando, consolando y, en la espera, curando heridas.

Santo Tomás de Aquino rezaba así ante lo desconocido:

«Espíritu Santo, Dios de amor,
concédeme una inteligencia que te conozca;
una angustia que te busque;
una sabiduría que te encuentre;
una vida que te agrade;
una perseverancia que, al fin, te posea».

Verán en comentario examen de conciencia del Papa Francisco sobre nuestra docilidad al Espíritu, en la Homilía día de Pentecostés, mayo 2023.

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Podrán escuchar aquí esta versión de «Ven, Espíritu divino«, del grupo chileno ‘Canto católico’.

El Señor es mi luz y mi salvación

# Pensé ofrecerles por mi aniversario esta pequeña entrada sincera, agradeciendo mucho su amistad.

Junto a la ofrenda de velas en una Iglesia, descubrí esta oración. Que nuestros deseos se cumplan, que sirva de oración y bendición para los que la lean. Gracias.

«SEÑOR,
que esta lámpara que enciendo sea:
LUZ
con la que ilumines mis dificultades;
FUEGO
que queme todos mis egoísmos;
LLAMA
que me enseñe a amar y servir.

SEÑOR,
hoy te dejo algo de mí mismo
en este símbolo.
Ayúdame a prolongar mi oración,
a lo largo de la vida.»
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Recordaré unos versos del Salmo 27, un canto de confianza:

+ El Señor es mi luz y mi salvación, ¿A quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿Quién me hará temblar?
+ Él me protegerá en su tienda el día del peligro, me esconderá en lo escondido de su morada, no temeré, levantaré mi cabeza.
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Las heridas / Miguel Hernández

Apuntes de evangelio sobre curaciones de Jesús de Nazaret. Las personas se acercaron pidiendo su ayuda por sufrir males que siempre aquejaron a la humanidad, males físicos y de todo tipo.

picasso_femmeauxbrascroisesTal vez el peor mal de todos ellos sea el desespero, o el rechazo del incurable, ‘Nada que hacer, Dios te castigó’.

Una desagradable maldición que nunca deberemos decir ni pensar. Lo incurable fue cambiando en cada época. ¿Qué hacer? Acompañar, aliviar, esperar.

    – Jesús se sintió llamado por Dios a defender y acoger a los que viven excluidos y humillados. Su fama despertó la esperanza. Todo pareció de pronto posible, la gente sencilla confió.

Me referiré al caso de la mujer del evangelio con una carga imposible, la llamada ‘Hemorroísa’, que no dudó en tocar el manto de Jesús y quedó al instante curada. Sus heridas recibieron el bálsamo del amor de Dios, tuvo fe y recuperó la dignidad perdida.

– El texto que verán será invitación para acercarnos, deseando que la palabra y caricia del Señor curen nuestras heridas interiores y rehabiliten la esperanza. Nos pedirá imitarlo, que seamos sanadores, apoyo y compañía si nos necesitan.

    Cosas que duelen

    «Duelen las heridas que no dejan de sangrar.
    Duelen las vidas arrebatadas por egoísmo o ceguera.
    Duele la falta de preguntas de quien no busca nada.
    Y la falta de respuestas de quien se estrella contra el muro de la duda.

    . . Duele la soledad, a tantas personas que solo tienen sed de amor.
    Duele el hambre, que a muchos estremece.
    Duele la fe, cuando es batalla sin tregua.

    . . Duelen los insultos de quienes son incapaces de dialogar.
    Duelen las palabras dichas desde la distancia, la frialdad o el desprecio.
    Duelen los muros que rompen la tierra.

    Y ante todo eso, nos volvemos a ti Jesús para que toques nuestro dolor»

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-Imagen: Picasso, Femme aux bras croisés, 1902.
-Evangelio de La hemorroísa, san Marcos c.5
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Serrat canta «Las tres heridas», poema de Miguel Hernández

    Llegó con tres heridas:
    la del amor,
    la de la muerte,
    la de la vida.

    Con tres heridas viene:
    la de la vida,
    la del amor,
    la de la muerte.

    Con tres heridas yo:
    la de la vida,
    la de la muerte,
    la del amor.

Será uno de los poemas más reconocidos de su composición ‘Cancionero y romancero de ausencias’ (1941), que Miguel Hernández escribió en la cárcel.
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Huellas en la arena, parábola

* Recordarán sin duda el texto de esta parábola. Una narración emotiva y estimulante. Siempre cuesta creer en la presencia difícil cuando nada veo y nada oigo, cuando nada siento. Quedará la fe acompañada del amor, la mutua amistad que nunca falla, es el Señor siempre fiel. Será un beneficio del creer, la confianza.

    «Una noche tuve un sueño. Soñé caminando por la playa con el Señor. Pasaron escenas de mi vida. En cada escena dos pares de pisadas en la arena, las mías y las del Señor.
    . . Mirando las pisadas en la arena noté que a veces en mi camino solo vi un par de pisadas, en los momentos más difíciles. Eso me inquietó.
    . . Señor, prometiste caminar siempre conmigo. En los peores momentos en la arena solo un par de pisadas ¿Me dejaste cuando más te necesité?
    . . Él me respondió: ‘Yo te amé siempre, no te abandoné en los momentos difíciles. Cuando viste solo un par de pisadas, yo te llevé en mis brazos
    «

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Vean también estos versos, buscando al Amigo, lejos, y sin embargo tan cercano y humano.

    LEJOS

    Si busco a Dios en lo alto
    me pierdo en inmenso cielo,
    la tierra en silencio
    no lo encuentro.

    Tu casa sin techo con frío
    te confundo,
    tan pequeño, rechazado y pobre
    tan cerca paso de largo
    y no te veo.

    Al fin me hablas viejas palabras
    te siento cercano y humano
    te reconozco amigo y te amo.

Conocerme a mí, conocerte a Ti

¡Conócete a ti mismo! fue invitación a peregrinar por el mundo interior de la persona, así en algunas corrientes filosóficas y también en las grandes religiones.

A . En el pórtico del templo de Delfos, la inscripción ‘Conócete a ti mismo’, llevará al hombre a reconocer los límites de su propia naturaleza, sin aspirar a lo que pertenece a los dioses.

Sócrates se sirvió del tema en sus enseñanzas, aceptar nuestra ignorancia poniendo la virtud mayor en el conocer. Proclamó la sabiduría de saber que no se sabe, frente a los que dicen saber y no saben.

B . ¡Que yo me conozca, Señor, que yo te conozca! dirá San Agustín, buscador de la verdad desde su juventud, inquieto por conocer el interior de sí mismo y la vida del espíritu.

En su peregrinar intelectual, el joven Agustín consideró el conocimiento propio y el de Dios inseparables, la tarea más importante:

He rogado a Dios
– ¿Qué quieres saber?
Quiero conocer a Dios y al alma
– ¿Nada más?
Nada más.

Una vez hallada la verdad, pudo exclamar como lamento: ‘Tarde te amé, tarde te conocí. Tú estabas dentro de mí, yo te buscaba fuera. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.’

C . En el salmo 139 el poeta cantó la mutua intimidad y confianza entre la persona creyente y el Dios que se da a conocer. La fe no debiera ser estorbo para conocerse, sino ayuda y estímulo.

SEÑOR, tú estás siempre a mi lado, tú me conoces como nadie. / Tú sabes mis dudas y mi oscuridad. Tú me conoces y me respetas, presente en todos mis pensamientos y acciones. / En lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo.

En los evangelios Jesús de Nazaret se presentó a los discípulos como un pastor que conoce bien a sus ovejas, desea darse a conocer y compartir su proyecto, buscando colaboradores.

D . El conocimiento propio vendrá también de lo que otras personas, y Dios mismo, sientan y piensen de mí, sea bueno o no tan bueno.

Se habló de la oración como un diálogo entre Dios y nosotros, interesados también en conocerse mejor: ‘Dime en verdad qué piensas de mí, qué esperas de mí, dime quién eres’.

En la búsqueda de Dios y de nosotros mismos, la relación personal pudo iluminar algo las sombras de nuestro conocer, que solo el amor dará un conocer profundo.

Vean así estos versos del poeta mexicano Amado Nervo:

«Eres uno con Dios, porque le amas,
¡tu pequeñez qué importa, y tu miseria!;
eres uno con Dios, porque le amas.

Le buscaste en los libros,
le buscaste en los templos,
le buscaste en los astros,
y un día el corazón te dijo, trémulo:
«Aquí está». Y desde entonces ya sois uno,
ya sois uno los dos, porque le amas.

No podrán separaros
ni el placer de la vida
ni el dolor de la muerte.

En el placer has de mirar su rostro,
en el valor has de mirar su rostro,
en vida y muerte has de mirar su rostro.

«¡Dios!» dirás en los besos,
dirás «Dios» en los cantos,
dirás «Dios» en los ayes.

Y comprendiendo al fin que es ilusorio
todo pecado (como toda vida)
y que nada de él puede separarte,
¡uno con Dios te sentirás por siempre:
uno solo con Dios porque le amas!»
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* Cabeza de hombre, Albert Giacometti (+1966). Para Jean Paul Sartre el autor fue un artista ‘existencial’, los seres representados en sus esculturas estaban a mitad camino entre la nada y el ser.
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Como en otras ocasiones, pudiéramos acompañar nuestra búsqueda con el Adagio de Johann S. Bach, Re minor BWV 974, Piano-Violoncello:

Orar con Nicodemo -3 / El buen pastor

Corresponde proseguir con estos textos recuperados, largos y apretados, testimonio incontestable de fe y de buena amistad. Hoy nos ofrecen la confesión humilde del seguidor maduro: Nicodemo cambió de maestro y deberá cambiar de ideas, con sus muchas dudas y temores. Con el tiempo habrá de ‘nacer de nuevo’. El discípulo busca hacerse comprender, confiado en la infinita misericordia del Buen pastor que lo ha rescatado.

El texto refleja una buena relación entre Nicodemo y Jesús de Nazaret, a pesar del trato poco frecuente, si creemos la presentación que hizo el discípulo amado en su evangelio. Mas todo pudo ocurrir de otro modo, Jesús mismo siendo el principal catequista de Nicodemo, con frecuentes encuentros. Una mutua simpatía que irá más allá de aquellos oscuros días de la Pasión.

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NUESTRO BUEN PASTOR

«Jesús dijo: ‘Yo soy el buen pastor. Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen. El buen pastor da su vida por las ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz y me siguen. Yo les doy la vida eterna y nunca perecerán’. Señor, queremos seguirte a ti que eres nuestro PASTOR bueno, sabiendo bien lo que esto significa. Seguirte significa conocerte y amarte, no perderte nunca de vista, hacer camino contigo, ser valiente, imaginar lo que tú quieres hacer y cómo hacerlo a tu estilo. Mucho más no sabemos. Seguirte como ‘oveja’ a ti que eres ‘pastor’, no significa negar la propia libertad ni renunciar a pensar ni a tomar las propias decisiones. Significa ser discípulo, aprender de ti, sentir como tú, saber que tú eres el Maestro y el Señor, que a ti te lo debemos todo, confiar en tus indicaciones. Yo soy persona ya madura, bien formada en la gran Escuela farisea de Jerusalén. Ahora sin embargo yo estoy dando mis primeros pasos en un nuevo camino y necesito dejarme guiar. Quiero seguirte con humildad, apoyado en ti que eres mi fuerza principal. Sé bien que el camino del Evangelio es para personas libres y enamoradas, tú quieres que te sigan personas convencidas. Quiero seguirte en verdad y con todo mi ser. Tú invitas, mas no violentas, a creer en ti y a ser tu discípulo. Tu voluntad será que te siga con otras personas, en comunidad, contigo, juntos en amistad y fraternidad. A veces hablamos del encargo de continuar tu trabajo de enseñar, ayudar y acompañar a otros, vigilando para que nadie se pierda. Seguirte será también proseguir tu tarea de acoger, curar y perdonar. Oficios necesarios para los que yo mismo me he ofrecido a Pedro, disponible para servir en lo que me encomienden. Toma mi vida, Señor, mi nueva vida, tú me la diste, a ti te la debo y a ti te la entrego. Seguirte a ti, Jesús, es una dicha completa. ¿Cómo acompañar y ayudar a otros? Aprendí de ti a conversar, a escuchar sin final y explicar con sencillez, como tú, cuando de noche te hice muchas preguntas y supiste de mis dudas e indecisiones. Me veo a mí mismo mayor, pero no anciano; el conocerte abrió mi mente y mi corazón. He acumulado experiencias, algunas contradictorias, pero estoy naciendo de nuevo. Soy feliz con mi nueva vida, con este nuevo camino que tú me ofreces y que eres tú, Señor. Si yo te abandonara es posible que me perdiera o cayera, ciego, ante la puerta estrecha del Reino. Tú eres, Señor, para cada uno de nosotros una puerta siempre entreabierta que comunica con el Padre y abre al Espíritu, la puerta que comunica con los demás y que nos abre al mundo. No nos dejes, Pastor bueno, Jesús maestro, cabeza y guía nuestro, debes saber cuánto te echamos de menos y te necesitamos. Mis dudas y cuestiones -dónde estás, cómo encontrarte, cuándo vendrás- ya quedaron en parte resueltas. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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