Bendición para una mujer fiel

Llegó a mis manos esta bendición, una cascada de buenos deseos inspirada en personajes bíblicos femeninos. Fue escrita para una amiga cooperante, mujer fiel, en sus bodas de oro como misionera. En estos días, para este tiempo de ahora, pienso en la dignidad de la mujer, en la fidelidad de cada día.

    «Que el Señor te conceda
    la audacia de Débora
    y la valentía de Ester y de Judit.
    Que te colme de alegría como a Ana,
    de lealtad y de amor fiel como a Rut.

    – Que puedas cantar y danzar junto al mar,
    como María la profetisa.
    Que con María de Nazaret
    proclames la grandeza del Señor,
    en el triunfo de los hambrientos
    y de los humildes.

    – Que llegues a encontrarte
    con Jesús, el Señor,
    como lo encontraron María Magdalena y la Samaritana;
    Él les devolvió la dignidad, la libertad
    y les dio un nombre nuevo.

    Y que como aquella mujer encorvada a la que Él se acercó y enderezó,
    puedas tú vivir erguida y ayudar a enderezarse a otros.
    Que sigas tendiendo la mano, manteniendo la llama,
    sirviendo de una manera nueva.
    Que tú, nosotros y todos, mujeres y hombres,
    estamos llamados a ponernos en pie y glorificar a nuestro Dios».

    (Cf. “Mujeres en la hora undécima”, Dolores Aleixandre)

* Imagen: ‘En el mercado’, José Luis Fuentetaja, Madrid. 
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María de Nazaret agradece los favores y proclama la grandeza del Señor…

La oración de Cristo, ‘Padre mío’

    – Jesús se levantó de madrugada, y todavía muy oscuro marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. /san Marcos c.1

La oración será como un poema del amante al amado, un canto del corazón que puede ser alabanza y contento, súplica o lamento.

Orar es vivir la fe, vivirla enamorada, como la tradición pedirá al creyente.

    – Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente y con todo tu corazón. Al prójimo lo amarás como a ti mismo. /san Mateo c.22

Orar es relación, comunicar lo que uno es y vive, con el Señor en quien uno cree y a quien ama.

    – Tras la noche amanecerá el día luminoso, en silencio o largo monólogo, también escucha, alegría y descanso, a veces inquietud.

¿Cómo orar? ¿Cómo oraba Jesús? ¿Qué enseñó sobre la oración?

Parece que entre Dios y Jesús se dio una relación fluida y confiada que llamó la atención de los discípulos. Él se refiere a Dios como Padre, ‘Mi padre amado’.

    .. «Padre nuestro, sea santificado tu nombre»
    .. «Yo te bendigo, Padre, porque te diste a conocer a los sencillos»
    .. «Te doy gracias Padre, yo sé que siempre me escuchas»
    .. «Padre mío, no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres tú»
    .. «Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen»
    .. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».

Los evangelios contienen algunos avisos sobre la oración:

a . No digan muchas palabras, pero que salgan del corazón. «Nada le pregunto, nada le pido, pero sé que me acompaña y está siempre conmigo», contó María, enferma de cáncer terminal.

b . Jesús apuesta por una relación cordial y verdadera, «Adoren a Dios en espíritu y en verdad», desde lo hondo de uno a la compasión por el otro.

c . Den gracias siempre, sean agradecidos. Qué tienes que no hayas recibido, no olvides que todo es don y gracia, para compartir.

d . Dios no oye ni habla al soberbio. La humildad, el corazón de pobre, consiguen vencer la distancia entre el cielo y la tierra. La humildad es ‘andar en la verdad’. Dios es humilde.

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Vean este ‘Padre nuestro’ de Nicodemo, que en la dificultad pudo orar así:

«Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
. .Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
. .Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.»

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(1) Imagen: Paul Gauguin, Cristo en el Huerto de los Olivos, 1889.

La noche del huerto, difícil relación con el Padre en un incomprensible abandono y muerte cruel, sin duda fraternizando. El Rostro de Cristo es aflicción, silencio, y también confianza, ‘Sintió horror y angustia… ¡Padre mío, que sea lo que tú quieras!’, san Marcos c.14.

(2) Así en estos versos de Juan Ramón Jiménez, el deseo de hacer en todo la voluntad de Dios:

    Lo que vos queráis, Señor,
    sea lo que vos queráis.
    Si queréis que, entre las rosas ría
    hacia los matinales resplandores de la aurora,
    sea lo que vos queráis.

    Si queréis que entre los cardos sangre,
    hacia las insondables sombras de la noche eterna,
    sea lo que vos queráis.

    Gracias si queréis que mire,
    gracias si queréis cegarme,
    gracias por todo y por nada.
    Lo que vos queráis, Señor,
    sea lo que vos queráis.

(3) Podrán leer más del tema oración en «Como orar», eBook, pdf.
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Esta será también nuestra oración, ‘Tomad Señor y recibid’, semejante a la ofrenda de Jesús al Padre por nosotros… Música y fotos (Haití) de Isa Sola rjm.

El Cristo de San Damiano, Francisco de Asís

Crucifijo de San Damiano / franciscanos.org

:: Quise contarles aquí una vieja historia medieval. Un día Francisco entró en la pequeña Ermita dedicada a San Damián, recostada en una loma cerca de Asís. La hiedra trepaba hasta cubrir los muros laterales, en ellos se veían hendiduras que ponían en peligro el lugar.

En su interior había un sencillo altar de madera y, a modo de retablo, un Crucifijo bizantino. La imagen del Crucificado penetró en el alma de Francisco, que con los ojos elevados oró así:

    «¡Glorioso y gran Dios, mi Señor Jesucristo! Tú eres la luz del mundo,
    pon claridad en los abismos oscuros de mi espíritu.
    Dame tres regalos: la fe, firme como una espada;
    la esperanza, ancha como el mundo; el amor, profundo como el mar.
    Mi querido Señor, te pido un favor más:
    que todas las mañanas al rayar el alba,
    amanezca como un sol ante mi vista tu santísima voluntad
    para que yo camine siempre a su luz. Y ten piedad de mí, Jesús.»

:: De pronto se oyó una voz que al parecer procedía del Cristo: «Francisco, ¿no ves que mi Casa amenaza ruina? ¡corre y trata de repararla!»

Francisco observó la ermita por fuera, el mal estado de la construcción. Se acercó al anciano capellán, le dio dinero y pidió que comprara lámparas de aceite, que las encendiera en su nombre frente al Crucificado.

:: No bastó. Se le estará pidiendo algo más, su ayuda para reparar la gran Iglesia, la Iglesia romana, la religión y el Papado de entonces, la sociedad y sus gobernantes, todo necesitado de cambio urgente y reforma, amenazados de ruina por la corrupción generalizada.

El joven Francisco de Asís decidirá finalmente contribuir él mismo al cambio y la mejora con su renuncia a todo, su amor a la verdad, su opción por la pobreza y su dedicación a los más pobres.

«La forma más elevada de la pobreza evangélica es también la más realista: aquella en que el hombre reconoce y acepta la realidad humana y divina en toda su dimensión.» (Sabiduría de un pobre, E. Leclerc)

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Creer es amar, creer es buscar


¿QUÉ ES CREER? CREER ES AMAR

# Más que la falta de fe o el perderla, el mayor sufrimiento será la falta de amor. Lo dijo Teresa de Calcuta: «La más terrible pobreza es la soledad y el sentimiento de no ser amado».

Las Cartas publicadas de la madre Teresa reflejan un gran desconsuelo al no verse querida por Dios, pues en el origen de la fe estará la experiencia de relación personal con Dios.

(Ver el post «Teresa de Calcuta»)

# En los Evangelios la fe será ante todo conocer, amar y seguir a Jesús de Nazaret, incluido el permanecer al pie de la cruz.

    – María Magdalena creyó y amó, idealizando. Tras la crisis y la cruz creyó de verdad, con todas las consecuencias.
    -Creer es como amar, es el todo lo que cuenta.

# En el texto que copio a continuación, el padre Pedro Arrupe se servirá del modelo del enamoramiento que apoderándose de toda la persona, libera unas energías insospechadas de vida y entrega:

    – Nada puede importar más que encontrar a Dios, enamorarse sin mirar atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará todo. Será lo que te rompa el corazón y te llene de ánimo, alegría y gratitud.

Así estos 10 verbos activos predicados de la FE:

    Creer es buscar
    Creer es confiar
    Creer es conocer
    Creer es caminar
    Creer es esperar
    Creer es escuchar
    Creer es pensar
    Creer es vivir
    Creer es seguir a Cristo
    Creer es amar.


¿QUÉ ES CREER? CREER ES BUSCAR

– ¿Crisis de fe? La fe como el grano de trigo si no muere no da fruto, sirve para nada.
– Si la fe quedare en la teoría o el recuerdo, inmadura, no mueve ni transforma.
– La sensación predominante en una crisis religiosa será de oscuridad y búsqueda, como rezó Leopoldo Panero en estos versos:

    «Todo mi corazón, ascua de hombre,
    inútil sin tu amor, sin ti vacío,
    en la noche te busca;
    le siento que te busca, como un ciego
    que extiende, al caminar, las manos llenas
    de anchura y de alegría.»

# Resultará difícil comprender al Dios de la tradición judeo-cristiana: la zarza ardiendo, el portal de Belén, o el crucificado como malhechor. ¿Qué pensar de él? Para creer es necesario desear y buscar sin desanimar, en la espera paciente y orante.

San Agustín (354-439) comunicó en su libro «Confesiones» estos sentimientos y súplicas sobre la búsqueda de la verdad, de la belleza y la bondad divinas:

«¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Fuera te andaba buscando, me abalanzaba sobre la belleza de tus criaturas.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste, tu resplandor disipó mi ceguera.
Exhalaste tus perfumes, respiré hondo y suspiro por ti.
Te he paladeado, y muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseos de tu paz.
¡Nos hiciste, Señor, para ti,
nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti!»

Recordarán también de San Agustín comentando la 1ª Carta de san Juan, donde dirá que ‘Dios es amor’:

“Ama y haz lo que quieras. Si callas, calla por amor. Si hablas, habla por amor. Si corriges, corrige por amor. Si perdonas, perdona por amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.

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* Imagen: «Manos con Flores», 1958, de Pablo Picasso.

–Pondré aquí en este día unos versos en recuerdo familiar, con todo cariño y entrega:

Bienaventuranza de bondad
unión de eternidad,
de noche amparo, de día
cielo, madre y vida mía.

–Podrán leer más del tema en nuestra colección de entradas «Creer», eBook, pdf.
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Conversaciones en el Templo, Nicodemo

– Nicodemo dio su nombre a este blog, referido al personaje del 4º evangelio con quien Jesús de Nazaret conversó en la noche y fue su discípulo de última hora. Coincidirá luego con la Magdalena al pie de la cruz, con María la madre del Señor y con el discípulo amado.

Aquí Nicodemo quiso hacernos llegar alguna conversación con el Maestro galileo. El fariseo tenía en verdad muchas preguntas: ¿Quién eres tú? ¿De dónde vienes? ¿Quién es tu padre? ¿Qué planes tienes? ¿Qué esperas de nosotros? ¿Qué debemos hacer?

Nicodemo conoció a JESÚS en el gran Templo entre mucho alboroto. El maestro de Nazaret protestó en la nave donde el pueblo hacía sus rezos. No era posible ya hacerlo con el griterío de los vendedores y sus mercancías, negociando con la religión y los sacrificios.

JESÚS no lo soportó. El templo fue para buscar y hallar al Dios vivo, y ahora es mercado y banco de negocios. Si no hay silencio y paz, cómo conversar con el Dios escondido. Mejor salir afuera para encontrarlo.

El Maestro se lamentó con energía, muy crítico con los dirigentes. Una comisión de fariseos vino a interrogarlo, entre ellos Nicodemo que escuchó y asintió atemorizado las quejas del nazareno: ¡Raza de víboras, hipócritas, han convertido la casa de mi Padre en un mercado!

JESÚS salió del Templo a toda prisa hacia un descampado donde aguardaron discípulos y multitudes abandonadas por sus pastores desde hace mucho.
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El fariseo guardó la impresión que JESÚS le causó en el Templo, lo buscó en otra ocasión al terminar el día para conversar con más calma sobre Dios, el templo y los preceptos.

– Maestro JESÚS, mis mejores deseos para ti, que Dios te guarde y te bendiga. Quiero conocerte, saber quién eres y de dónde vienes. Aseguran que no eres Galileo, que naciste en Judea. Dicen que tu verdadero padre no es conocido, otros que vienes de muy lejos.

– Maestro JESÚS, cuentan que hablas de nuestro Dios como padre tuyo y padre de todos. Dime si tú lo conoces bien y si nos lo darás a conocer. Tus discípulos cuentan que te vieron hablar con Él con gran familiaridad, como nadie nunca antes. Crees que nosotros debiéramos hablarle así a nuestro Dios.

+ Amigo Nicodemo, acércate a Dios Padre, no temas. Él está cerca de ti y te habla al corazón, te dice: ‘Escucha Nicodemo, JESÚS es mi hijo querido, él te mostrará el camino, préstale atención’. Deberás cambiar tus ideas y tu corazón, como nacer de nuevo.

– Maestro JESÚS, alguno de nuestros sabios y profetas hablaron del Dios de nuestros padres como de un padre bueno que nos dio la vida, el mundo y cuanto existe, que cuida de nosotros. ¿Tú crees que nuestro Dios nos quiere como un padre y una madre quieren a su hijo pequeño más querido? En verdad muchos de nosotros ya no creemos en esa antigua tradición.

+ Amigo Nicodemo, cierto hemos roto nuestro pacto de fidelidad, pacto de justicia y misericordia. El dios de la alianza está descontento. Dios es padre mío y es padre nuestro. No debes temer, él te lleva en sus brazos y cuida de ti, él te hablará al corazón. El te acompaña en la vida y te recibirá en su casa en la hora de la muerte.

– Maestro JESÚS, tú eres un maestro en el que tengo fe. Sé que no buscas tu gloria ni tu propio interés, tu mirada está limpia y en tu corazón sólo adivino amor. En verdad nos alejamos del Dios verdadero, nos hemos hecho un dios de barro a nuestra conveniencia. Cambiaré mi manera de pensar y aprenderé de ti. Ahora debo irme, hasta otro día.
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* Retrato de Cristo, Rembrandt (+1669).

Podrán ver aquí esta colección de oraciones, «Orar con Nicodemo», pdf.

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