La Comunión de los niños / Adoro te devote

    «De lo alto del cielo les diste el Pan para saciar su hambre, e hiciste brotar agua de la roca para calmar su sed», Nehemías c.9.

En estos domingos estarán presentes en alguna Primera Comunión. Fiesta grande para niñas y niños, felices con su traje nuevo y su carita de misterio. Para familia, padres y padrinos, todos deseando ser un poco niños y creer en verdad. El misterio fue parte de nuestra vida.

    – Sin misterio religioso y sin creencias, no seré sino un adulto de baja talla, ajeno a otras dimensiones de la vida, lo místico y poético, lo espiritual y trascendente.

Estos sentimientos me llevaron a recordar y buscar un antiguo poema, “Adoro te devote”, que les presentaré aquí, animando a entrar en el misterio que presenta, clásica teología del pan de la Comunión, himno litúrgico atribuido al teólogo santo Tomás de Aquino (+1274).

    «Te adoro con devoción, Divinidad oculta, en verdad escondido bajo estas apariencias. A ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

    . . La vista, el tacto, el gusto, se equivocan sobre ti, pero basta con el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más cierto que esta palabra de Verdad.

    . . En la Cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad. Creo y confieso ambas cosas, pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

    . . No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios. Haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere; que te ame.

    . . Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: Que al mirar tu rostro ya no oculto sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.»

(Verán el texto original latino en Comentario)

– Sabemos que la Eucaristía, la Comunión, es un ‘mientras tanto’, hasta que el Señor vuelva. Resucitó y quedaron a la espera, mientras tanto celebramos su presencia entre nosotros, en la Comunidad, en la Comunión, su amor y redención en el corazón de cada uno.

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* Imagen: El Cordero pascual, vitral, Parroquia Socorro, Atlanta.

Escuchen el himno «Adoro te devote», por el grupo universitario chileno ‘Canto católico’.

A Cristo Crucificado ~ soneto

Para estos días ya próximos de Semana Santa, verán el «Soneto a Cristo crucificado», poesía religiosa española siglo xvi de autor desconocido; tal vez formara parte de «Rimas sacras» de Lope de Vega.

Autor y lector rezan así una sentida oración mirando a Cristo delante y puesto en cruz, conmovidos ante tanto dolor y confesando su admiración, preguntándose cómo corresponder, qué hacer a cambio de tanto amor.

Así sucederá estos días cuando el trono que lleva a Cristo al Calvario detenga en nuestras calles su paso y su mirada.

    «No me mueve, mi Dios, para quererte
    el cielo que me tienes prometido,
    ni me mueve el infierno tan temido
    para dejar por eso de ofenderte.

    Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
    clavado en una cruz y escarnecido,
    muéveme ver tu cuerpo tan herido,
    muévenme tus afrentas y tu muerte.

    Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
    que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
    y aunque no hubiera infierno, te temiera.

    No me tienes que dar porque te quiera,
    pues aunque lo que espero no esperara,
    lo mismo que te quiero te quisiera»

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* Imagen: «Crucifixión», Fra Angélico, fragmento. El rostro de Cristo que mira apenado y complacido a quienes permanecen fieles al pie de la cruz.

«Soneto a Cristo crucificado», por Ximena Gray.
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La oración de Teilhard de Chardin

La Navidad nos presentó su propia paradoja : la pequeñez e insignificancia de un Dios inesperado y sorprendente. La FE, cuestionada por la razón y la ciencia, siempre quiso aportar su punto de vista sobre el sentido y origen de todo, sobre el ser de Dios y su búsqueda.

Pierre Teilhard de Chardin (+1955), científico y religioso francés, investigó los orígenes de la vida humana. Cuestionado por la autoridad vaticana, buscó el consuelo y la luz en la oración, solo deseando ‘amar y servir’ a su Creador y Señor.

El texto de Teilhard que verán fue meditación de un buscador tras ese innombrable que es Dios, íntimo y grandioso, cercano y huidizo, siempre otro y siempre mayor que nosotros lo podamos pensar.

Vean recitado el texto oración de Teilhard «En busca de Dios»:

    «¡Te necesito, Señor, porque sin Ti mi vida se seca!
    Quiero encontrarte en la oración,
    en tu presencia inconfundible,
    durante esos momentos en los que el silencio
    me sitúa frente a mí, ante Ti.

    ¡Quiero buscarte!
    Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que Tú has creado;
    en la transparencia del horizonte lejano de un cerro,
    y en la profundidad del bosque
    que protege con sus hojas los latidos escondidos
    de todos sus inquilinos.

    ¡Necesito sentirte alrededor!
    Quiero encontrarte en tus sacramentos,
    en el reencuentro con tu perdón,
    en la escucha de tu palabra,
    en el misterio de tu cotidiana entrega total.

    ¡Necesito sentirte dentro!
    Quiero encontrarte en el rostro de los hombres y mujeres,
    en la convivencia con mis hermanos;
    en la necesidad del pobre
    y en el amor de mis amigos;
    en la sonrisa de un niño
    y en el ruido de la muchedumbre.

    ¡Tengo que verte!
    Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser,
    en las capacidades que me has dado,
    en los deseos y sentimientos que fluyen en mí,
    en mi trabajo y mi descanso
    y, un día, en la debilidad de mi vida,
    cuando me acerque a las puertas del encuentro cara a cara contigo.»

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–Y nuestra colección de ORACIONES, súplicas, alabanza, agradecimiento.

‘En Ti’ – Ain Karem, canto oración de confianza «Tú no quiebras la caña cascada. Hazme como tú, buen Jesús, en Ti mi vida encuentra descanso».
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Buscar a Dios | ‘Dios ha muerto’

    «A Dios nadie lo vio jamás, el Hijo único que está en el Padre, es quien nos lo dio a conocer» (san Juan c.1)

VitralESanto-b+ La pregunta sobre Dios continúa abierta, para unos sobre su existencia, si es o no es, para otros sobre su identidad, ¿quién es? Se pondrá en cuestión la vieja sentencia de Nietzsche: ‘Dios ha muerto’, un diagnóstico tal vez apresurado o mal interpretado.

El pensar humano en cada tiempo ‘resucitará’ a Dios, haciéndose preguntas. No se darán respuestas contundentes, ni la ciencia por negarlo ni las filosofías por demostrarlo.

El saber de lo religioso es de otro orden. Habrá artistas teólogos y científicos sin dios, como los hay convencidos creyentes, seguros de la presencia divina, no lejos este ni ausente sino activo y atento a nuestro vivir.

+ Me interesó este testimonio, una invitación a pensar:

    – El noventa y cinco por ciento del universo será materia oscura que la física desconoce. Stephen Hawking tendrá razón: en el otro cinco por ciento no encontró a Dios… Al modo de Galileo podrá decirse sin embargo que Dios seguirá moviéndose en el sentir de muchos. La ciencia no necesita a Dios para su trabajo, lo mismo que al hombre no le basta la ciencia para su felicidad, y seguirá sintiendo bajo un cielo estrellado el peso de su finitud.

    Cf. ¿Dios? E pur si muove, Andrés Trapiello.

+ Verán este poema oración, el sentir de una creyente buscando en todo la presencia:

    «Quiero buscarte siempre, sin descanso,
    desde que sale el sol por el oriente,
    desde que mi alma vive sin remanso.
    Hierve mi corazón como mi frente,
    bulle mi ser entero, preguntando
    algo que no se ve, pero se siente.

    Paso mi vida toda deseando,
    andando este camino lentamente,
    sufriendo entre tinieblas, contemplando
    un resquicio de luz que, humildemente,
    se coloca a mis pies:
    Eres Tú mismo,
    que me guías con fuerza suavemente.

    Ya no importa dolor, muerte ni abismo…
    Y yo al fin, regresando hacia mi adentro,
    te encuentro en lo más hondo de mí mismo.»

    –Elvira Sánchez del Valle

+ Tal vez como contraste, en comentario unas cuestiones del escritor Manuel Vicent, interpelantes pero insuficientes para el intelecto humano que busca.

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Vean el post «La oración de Teilhard», y aquí el texto recitado «En busca de Dios»:

Pentecostés de Cristo, bendecir y santificar

Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

–Himno liturgia

1 . La fiesta de Pentecostés celebra el día del Espíritu divino, compartido y comunicado a los discípulos, a todas las criaturas, como una nueva creación… Alma de Cristo, santifícame.

-En el bautismo Jesús oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu hasta él.
-Padre, en tu mano pongo mi espíritu. Reclinó su cabeza, entregó el espíritu.

2 . Pentecostés será como el final feliz de la misión de Cristo, el Pentecostés de Cristo, su Espíritu purificador que ‘santifica’ el corazón de cada bautizado… Agua del costado de Cristo, lávame.

-Él habitará entre su pueblo y secará sus lágrimas. No más muerte.
-Verán un cielo nuevo y una tierra nueva.

3 . Ante la destrucción y el deterioro en la naturaleza y las personas, ante el desprecio de la vida, ¿será posible ‘restaurar’ todo?… Pasión de Cristo, confórtame.

-Jesucristo muriendo destruyó la muerte, resucitando restauró la vida.
-No teman, el Espíritu les dará vida abundante, y manarán ríos de agua viva.

4 . La ‘espiritualidad’ será ‘bendición’, la respiración del alma, para vivir en armonía con la divinidad y las criaturas. Hablará de la ‘habitación’ de Dios en nosotros, su íntima presencia… Cuerpo de Cristo, sálvame.

-Estoy a la puerta y llamo, si me abres, entraré y cenaremos juntos.
-El que me ama mi Padre lo amará, vendremos y habitaremos en él.

5 . Bendecir fue el gesto inacabado de Jesús de Nazaret al marchar. Curación de heridas y victoria de la muerte. Con nosotros para siempre, un Pentecostés sin final… Buen Jesús, no permitas que me separe de ti.

-Donde hay Espíritu de Dios hay libertad. El amor de Dios será derramado.
-Yo estaré con ustedes cada día, hasta el fin del mundo.

Viviremos pues el seguimiento a Jesús en modo adulto: la Ascensión y el Pentecostés, un tiempo de crecimiento y creatividad. El Espíritu santo recibido será luz y aliento para buscar nuevos caminos en las tareas del Reino de Dios, «Venga a nosotros tu Reino».

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-Imagen: Viaje al corazón, Yoshiro Tachibana, Japón 1941. Importa descubrir un mundo a través de la mirada del artista, un mundo lleno de corazones.

-Podrán escuchar aquí esta conocida oración medieval, «Alma de Cristo». El Espíritu santo es el alma de Cristo, y el alma de nuestra alma.

Oración a Jesucristo, dime tu nombre

= Dedicado a cuantos preguntaron por Jesús de Nazaret. Quisieron saber quién fue y qué significó, cómo creer en él y cuál fue su mensaje.

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* Imagen: Santo Rostro, Georges Rouault (+1958). El Rostro de Cristo quiere manifestar amistad y cercanía, para los que lo escuchan y contemplan.

= El mismo Jesús también quiso saber y preguntó: ¿Qué dicen y piensan de mí? Dieron fe a mis palabras o planean dejarme? ¿Desean conocerme mejor? Vengan conmigo y serán mis discípulos.

Así como en otra ocasión cuando María Magdalena cantó sus versos al amado que halló en el camino, y quiso saber:

    «Pregunté quién tú eras
    dónde moras amigo
    a dónde tú vas
    y si me amas.

    Soñé tu llamado
    imaginé qué yo hago
    voy ahora contigo
    sé que te amo»

= Estando en esa búsqueda me llegaron unos versos, con ellos habló a su amigo Jesucristo mi amigo Vicente. Me gustó la súplica, y con su permiso quise ponerla aquí, prestarla a más gente. Unos y otros soñarán que Él los escucha y a todos comprende. Le rezarán así:

    Quiero conocerte como tú eres.
    Dime, Jesús, tu nombre verdadero.
    No he de buscarte, tú me buscas, tú no estás lejos.
    Tú tan grande y tan conmigo, tan Dios y tan humano.

    Tú, mi alegría, mi ansia sin descanso,
    mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado,
    mi meta y fundamento;
    mi fe y mi confianza; mi fuerza, mi roca,
    mi refugio y mi defensa;
    mi verdad también, la clave de mi historia.

    Tú mi norma única y mi ley, el aire que respiro;
    la luz con la que mis ojos ven el mundo y su grandeza;
    el corazón con el que amo el mundo y su miseria.

    Dime tu nombre verdadero, ser de mi ser,
    para que yo se lo diga
    a los que buscan y no saben qué;
    a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida y piden prodigios, demostraciones;
    a los que te arrinconan, pieza de museo
    o ilustre personaje histórico;
    a los que te reducen a una idea.
    Quiero conocerte como tú eres, Jesucristo,
    dime tu nombre.

    –Vicente Marqués SJ. (+2017)

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Vean también nuestro post «Quién fue Jesús de Nazaret».

La paz de Cristo

La PAZ fue su mensaje principal, el mejor deseo de Jesús de Nazaret. Aquí una pequeña meditación sobre la paz del Evangelio, la paz que Cristo quiso comunicar a los que creyeron en él de verdad:

– Al irme les dejo la paz, les doy mi paz, no como la da el mundo.
– No se angustien ni tengan temor. 

1 . La paz de Cristo será CONFIANZA, algo más que calma y tranquilidad, o una violencia controlada.

– La paz de Cristo es serenidad y armonía interior, aliento y brisa suave que sosiega y a la vez mueve.

2 . Su paz será BENDICIÓN, consuelo y salvación. Cuando Jesús se acercó a una población o a una casa, su saludo habitual fue:

– ¡Shalom! Paz a los de esta casa.
– Vengan a mí los cansados por tanta carga, yo les daré respiro.
– Yo soy paciente y de corazón humilde, en mí encontrarán descanso.

3 . Una paz que será PERDÓN,  acogida sincera, sin crítica ni exclusión, una paz generosa:

– Yo no te condeno, vete en paz.
– Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.

4 . La paz de Cristo es EVANGELIO, Buena Noticia para sanar el desánimo y liberar de la culpa. El temor encierra, la paz de Cristo abre y libera:

– Estando los discípulos con temor y encerrados, Jesús se presentó: ¡Paz a ustedes!
– No teman, sepan que yo he vencido al mundo.

5 . Todos sus seguidores tomarán caminos de NO VIOLENCIA, colaboradores en causas de paz y justicia en los pueblos de la tierra.

– Vayan y anuncien la paz y la reconciliación a todas las naciones.
– ¡Bienaventurados, dichosos los que trabajan por la paz!

6 . Oración de la SERENIDAD de Reinhold Niebuhr, por la paz y la fortaleza en tiempo de agitación y de prueba:

– Señor, concédeme Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, Valor para cambiar lo que sí puedo y Sabiduría para reconocer la diferencia.

Esta fue mi súplica de ayuda, deseando recibir la gracia de la Paz que Jesucristo resucitado compartió con sus discípulos:

    + SEÑOR JESÚS, tú eres mi paz, tu amistad y compañía mi descanso.
    Si tengo tu paz, si te tengo a ti, confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
    Eres brisa ligera y agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas.
    Tu paz es amor que abraza y siempre disculpa. Ven Señor Jesús, ven Espíritu santo dador de vida y de paz +

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Imagen: Cristo Salvador, José de Ribera. «Reciban mi paz. Vayan y anuncien la Buena noticia».

Recordarán la oración franciscana «Instrumentos de paz», por el grupo chileno «Canto católico»:


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Bendición de Pascua / Aleluya

Para este tiempo de luna llena y primavera, una bendición en la alborada de la vida nueva, en las primeras luces de esta Pascua que comparte ya algo de lo mucho que esperamos.

Campanario 2Que esta oración de Sabine Naegeli nos recuerde tanto de bueno por sembrar y de humanidad por cosechar.

Pascua es bendición, nueva humanidad, resurrección, estreno de luz y de vida, frágil aún en los comienzos.
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. . Bendice, Señor, mis MANOS para que sean delicadas y sepan tomar sin jamás aprisionar.
. . Bendice mis OJOS, que vean la necesidad y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra.
. . Bendice, Señor, mis OIDOS para que sepan oír tu voz y perciban el grito de los afligidos, las voces que llaman, aunque turben mi comodidad.
. . Señor, bendice mi BOCA para que dé testimonio de Ti y no diga nada que hiera o destruya, que sólo pronuncie palabras que alivian, que consiga despertar sonrisas.
. . Bendice mi CORAZON, templo vivo de tu espíritu, que sepa dar calor y refugio, que sea generoso en perdonar y comprender.
. . Dios mío, que puedas disponer de mí con TODO lo que soy, con todo lo que tengo; que mi vida sea de verdad como el pan y el vino, buenos para darse, agradables al compartir.
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Algo así debieron suplicar a Jesús de Nazaret, aquellos discípulos que caminaron desanimados hacia Emaús, mas luego regresaron alegres y bien dispuestos.

«LLegando al pueblo le rogaron: Quédate con nosotros, es tarde y el día se acaba. Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista» (s Lucas c.24)

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Bautismo de Espíritu, Nicodemo

«SERÁN BAUTIZADOS CON ESPÍRITU SANTO»

Conversar con Jesús de Nazaret en noche cerrada fue para el discípulo Nicodemo como un amanecer, un verdadero bautismo de luz y de vida.

Nicodemo preguntó a Jesús:
– ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? ¿Entrará en el seno de su madre y volverá a nacer?
– Si no naces de nuevo del agua y del Espíritu, no entrarás en el Reino de Dios.
– Serán bautizados con Espíritu Santo, una fuerza para ser mis testigos, en todas las naciones. (san Juan c.3)

Pasados ya muchos inviernos, Nicodemo rezó así a cada una de las tres divinas personas:

+ PADRE, Creador y Señor nuestro, te hablaré como Jesús, con toda confianza. Eres Padre de todos, creación de vida. Gracias por llamarme a la existencia y por mis padres ya contigo en el cielo. Gracias por la belleza de la creación. Tus hijos preferidos serán el enfermo, la infancia y ancianos abandonados. Amarte y servirte será fuente de libertad y de alegría. Que yo conozca tu voluntad y te agrade en todo.

+ HIJO del Padre, Jesús mi Señor, deseo ser discípulo tuyo todos los días de mi vida. Necesito progresar en tu conocimiento y tu amistad. Que tu corazón y tus sentimientos sean ya los míos. Maestro, que yo prefiera como tú encarnación y cruz, pobreza y humildad. Que mi mayor alegría y mejor alimento sea llevar adelante el Reino. Toma, Señor, y recibe mi afecto y mi libertad, no permitas que nunca me separe de ti.

+ ESPIRITU SANTO, Luz y aliento interior, necesito nacer de nuevo. Configúrame con Cristo Jesús, cambia mi mente y mi corazón, ordena mi vida. Hazme dócil a tus inspiraciones y valiente en el testimonio. Que yo camine en la verdad, y no caiga en la tentación del orgullo ni adulación. Dame amor confianza con vosotros, amor fraterno entre nosotros, amor compasión con el que sufre. Quiero ser instrumento de paz, trabajador de comunión y de consuelo. Amén.

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* Imagen: “Icono de la Trinidad», Andrei Rublev, también llamado «La hospitalidad de Abraham». Data del siglo xv, ahora en la Galería Tetriakov de Moscú. Representa la visita a Abraham de los tres ángeles al encinar de Mambré (Génesis c.18). La mesa del patriarca se vuelve altar que une a las personas sagradas: el ángel del centro Cristo, los que lo rodean, dibujando la forma de un cáliz, el Padre y el Espíritu Santo. El icono recordará también los dos discípulos de Emaús a la mesa con Jesús, reconocido al partir el pan (Lucas c.24). No tanto un icono para ver como espectador, sino para contemplar y entrar, reposando uno mismo en la vida trinitaria que reposará en nosotros.

– Podrán ver aquí en pdf una recopilación de oraciones de Nicodemo a Jesús resucitado, «Orar con Nicodemo».

La oración de Gandhi

Mi calendario dice que GANDHI oraba con estas palabras donde pide mantenerse libre, exigente consigo mismo y generoso con los demás.

    . . Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
    . . Si me das fortuna, no me quites la razón, si me das éxito, no me quites la humildad, si me das humildad, no me quites la dignidad.
    . . Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

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    . . Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás,
    no me dejes caer en el orgullo si triunfo,
    ni en la desesperación si fracaso.
    . . Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
    . . ¡Señor, si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí!

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Muchas personas estarán interesadas en saber qué opinaba Gandhi sobre Cristo y la fe cristiana.

a – Gandhi fue buen conocedor de las enseñanzas de JESÚS DE NAZARET, pero dijo que no todo lo que lleva el nombre de cristiano lo es.

    “No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. No hay nada que criticar a la fe cristiana; el problema son ustedes los cristianos cuando no se esfuerzan en vivir sus enseñanzas”.

b – Para Gandhi será en el SERMÓN DE LA MONTAÑA del evangelio de san Mateo, en las Bienaventuranzas, donde encontrar las verdaderas claves para la vida.

Para algunos cristianos y sus dirigentes el «Sermón del monte» es utópico, irrealizable, revolucionario, no están interesados.

Se equivocan, se trata de una mentalidad nueva, inspiradora y exigente, una apuesta firme por la autenticidad, contra el fariseísmo y las medias tintas.

(Pueden leer también «Gandhi aniversario»)