María Magdalena #7

Conocemos las historias escritas o contadas, en códigos antiguos y en libros modernos, sobre los amores ocultos e inconfesables entre Jesús el gran maestro de Nazaret y María la Magdalena. Me temo que no sean más que eso, historias bien contadas e incluso supuestamente bien documentadas.

En esta SEGUNDA PARTE, María prosigue el relato prometido de sus recuerdos situada ahora en el entorno de Mateo el publicano su principal protector. Nos contará sus primeros pasos de acercamiento a Jesús de Nazaret. Resulta fácil descubrir que los dos se necesitan. En momentos de crisis tanto Magdalena como Jesús buscaron el uno en el otro la acogida, el afecto y la comprensión que muchos otros les negarán.

“MARIA MAGDALENA”

7.- MI FE INMADURA

A mis jóvenes amigos yo les hablaba de Jesús Galileo, lo que sabía de él por mí misma, lo que me había contado alguno de los primeros discípulos, como Juan el apóstol o más tarde Leví Mateo y sus discípulos, cuando coincidimos en nuestro obligado éxodo.

Porque en las semanas posteriores a la puesta en cruz y la marcha definitiva del maestro, muchos seguidores del Galileo tuvimos que escapar y salir del país. Yo me uní al grupo de discípulos de Leví huyendo hacia las montañas del norte camino de Siria. Nos desperdigamos como pudimos en las aldeas de agricultores y de extranjeros a pocos días de camino de Antioquia la Grande. Aquella región fue nuestro refugio ante el continuo acoso de nuestros perseguidores, ahí donde desde entonces tengo la casa y mis cosas.

Magdapenitente_Guido Reni,1575-1642En mi huida desesperada mis mejores maestros y compañeros fueron los discípulos de Leví Mateo el publicano. Ellos habían sido instruidos por el propio Leví y por algunos escribas convertidos que creyeron a última hora en Jesús nazareno. Estos discípulos siempre fueron muy amables y respetuosos conmigo, con ellos me familiaricé mucho y me ayudaron para no desesperar en la larga y oscura noche de la ausencia mientras duraba mi fe inmadura. Les debo mucho.

– En verdad yo misma hablé pocas veces y no muchas palabras con el gran maestro Jesús. Le escuché con atención, le contemplé y admiré, pero sin acertar del todo con la hondura de su mensaje ni vislumbrar de lejos el gran misterio escondido de su persona. Le seguí algún tiempo después junto al gran lago por los caminos de Galilea, buscando en el buen maestro la paz y el perdón que a todos prometía. El ambiente que le rodeaba me complacía y el tono de sus palabras me tranquilizaba. No quería dejarle ya ni escuchar otras promesas.

Buscando la luz y la vida mía
te encontré mi amor y mi vida,
palabra de paz y presencia
peregrino de amor sin respiro.
Pienso y descanso contigo
sueña y descansa conmigo,
ya no señor sino amigo.

En aquel entonces yo me sentía perdida en la vida, extraña ante Dios y la religión, ante la persona de Jesús atraída por su presencia y su bondad, por las propuestas que a todos nos hacía. Sentía vergüenza de mí misma y gran confusión al verme en ocasiones despreciada y excluida, también por parte de alguno de los discípulos.

Yo notaba en cambio sobre mí la limpia mirada de Jesús nazareno que me buscaba y no me rechazaba, notaba el calor de su cercanía, agradecía sin fin su interés por mí y su acogida, sus palabras tan amables y su escucha.

– “María, ven a mí si estás abatida. No temas, descansa”
– “Maestro, te seguiré vayas donde vayas”
– “No tengo donde reclinar mi cabeza”
– “Déjame estar junto a ti. He de perfumar tus cabellos, ungir y besar tus pies, los pies del mensajero que nos trae la paz”
– “Ven conmigo, si me sigues no andarás entre sombras, sino que tendrás la luz de la vida”

Como en tantas otras ocasiones, él continuó su camino al amanecer del día siguiente, buscando sin pausa otras ovejas perdidas de Israel, como él decía. Yo deseaba con toda mi alma respetar su trabajo, sus compromisos y renuncias. La misión a él encomendada era su principal alimento, toda su vida y su gran pasión.

* Imagen: Magdalena penitente, Guido Reni (1575-1642), mujer joven y atractiva, discípulo fiel y enamorado, que mira suplicante al Cristo de la cruz.

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