Buscar a Dios | La creación

:: Les pondré aquí unos fragmentos más extensos de la conocida oración de San Anselmo de Canterbury. Manifiesta su esfuerzo por comprender a Dios, algo muy difícil de conseguir según los entendidos. Este monje filósofo, italiano de origen (1033-1109), defendió las posibilidades del intelecto para llegar a la fe. Parece sincera la inquietud, y un buen comienzo será buscar ante todo el encuentro personal más afectivo.

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“Deja un momento tus ocupaciones habituales, entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos y preocupaciones. Dedícate un rato a Dios y descansa un momento en su presencia. Excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte a buscarle.
. . Busco tu rostro, Señor. Enséñame dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte. Si no estás aquí, ¿dónde te buscaré? Si estás por doquier, ¿cómo no descubro tu presencia? Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío; no conozco tu rostro.
. . ¿Qué hará tu servidor, ansioso de tu amor y tan lejos de tu rostro? Anhela verte, y estás muy lejos. Desea acercarse a ti, y tu morada es inaccesible. Arde en deseo de encontrarte, e ignora dónde vives. Suspira por ti, y jamás vio tu rostro.
. . Tú me creaste, me diste todos los bienes, y aún no te conozco. Me creaste para verte, y no hice aquello para lo que fui creado. Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; no puedo encontrarte si tú no te manifiestas. Buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré.”

:: En la imagen vemos “La creación de Adán”, 1511, de Miguel Ángel Buonarroti, en la Capilla Sixtina. El artista pudo inspirarse en el himno medieval ‘Veni creator’: “Ven, Espíritu creador. Tú, dedo de la diestra del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra, enciende con tu luz nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones.”

Escuchen este bello diálogo del film “El Tormento y el éxtasis”, de Carol Reed, 1965. El Papa Julio II a Miguel Angel, en la bóveda de la Sixtina, contemplando el rostro de Dios en la creación:

– Dime, hijo mío, ¿es así como tú lo ves, ni airado ni vengativo, sino así, fuerte, bondadoso, lleno de amor?
– Sí, Santo padre, Él conoce la ira, pero la creación es un acto de amor.
– Si puedes imaginarlo así, Miguel Ángel, tú tienes lo que yo más necesito.

Infancia que sueña

inf_nigeria_8bEn mi Calendario de Febrero puse una imagen, “Los niños sueñan”.

– ¿Qué ven los niños cuando cierran sus ojos? ¿En qué sueñan? ¿Cuáles son sus mejores deseos?

El sueño será que desaparezcan para siempre las sombras de sus propios temores. Los sueños mejores e ilusiones se parecen en verdad a los nuestros. Trabajaremos juntos para hacer realidad una utopía formada por sueños de niños.

Que cese la violencia en la casa y en el barrio.
Que no haya más niños que sufran las guerras.
Que no falte nunca el alimento en hogares de ancianos y niños.
Que regrese ya el amigo que viajó lejos.
Que construyan casas bonitas para refugiados de campos.
Que todos tengan por fin su hogar y su escuela.

La fragilidad de la vida

No hará mucho me comentaron que al tiempo de morir a un amigo nuestro le oyeron decir: “¡Qué frágiles somos!”. Es un tópico de la filosofía en cada época, lo efímero y frágil que es el existir humano.

1 .- ¿Qué nos dice la Biblia?

Compara la vida con la neblina o con una hierba que florece por la mañana y por la tarde se seca. Tú pasas por el camino de la vida creyendo todo eterno, olvidando su corta duración.

• El hombre dura como la flor del campo, el viento la roza y ya no existe, Salmo 103.
• ¿Qué es el hombre? Se asemeja a un soplo, sus días a una sombra que pasa, Salmo 143.
• Los campos de un hombre dieron mucho fruto, ‘Tienes bienes para muchos años’. Dios dijo: Si esta noche te reclaman el alma, lo que has preparado ¿para quién será? s Lucas c.11.
• El hombre pasará como flor de hierba: el sol la seca y pierde su belleza. ¿Vuestra vida? Neblina que aparece y luego se desvanece, Santiago c.1.

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2 .- Vendrán a la memoria sobre el tema frases y poemas, como este soneto de Francisco de Quevedo:

« ¿Qué otra cosa es verdad sino pobreza
en esta vida frágil y liviana?
Los dos embustes de la vida humana,
desde la cuna, son honra y riqueza.
_ El tiempo, que ni vuelve ni tropieza,
en horas fugitivas la devana;
y, en errado anhelar, siempre tirana,
la Fortuna fatiga su flaqueza.
_ Vive muerte callada y divertida
la vida misma; la salud es guerra
de su proprio alimento combatida.
_ ¡Oh, cuánto, inadvertido, el hombre yerra:
que en tierra teme que caerá la vida,
y no ve que, en viviendo, cayó en tierra! »

3 .- Unos bellos consejos por una vida plena y generosa, lo que de verdad vale la pena y permanece, como escribieron del compañero Eladio al poco de morir:

– Vive cada día como si fuera el último, ama, abraza, besa, ríe siempre que puedas, lucha por lo que creas justo, aprecia la belleza de todo lo que te rodea, míralo, tócalo, siéntelo, mañana puede ser tarde para hacerlo.
– Mientras sigas pisando la tierra impregna la vida de ideales justos, tiende una mano siempre que alguien lo necesite, no dejes que la vida pase por ti sin tú hacer nada.

4 .- Recordarán estos versos de Miguel Ángel Buonarroti (+1564), las grandezas y miserias de su tiempo, las de su propia vida. Hombre de fe, mas ya cansado, nos dirá confidencial lo que en sus adentros sentía:

Llegado ha el curso de la vida mía,
con tempestuoso mar, en frágil barca,
al común puerto, donde se va a rendir
cuenta y razón de obras tristes o piadosas.
.. Así la apasionada fantasía
que del arte hizo mi ídolo y monarca
conozco ahora estar de error cargada
y lo que, mal su grado, el hombre busca.
.. Los amorosos pensamientos, vanos y alegres,
¿qué harán si a dos muertes me aproximo?
De una estoy cierto, la otra me amenaza.
.. Ni pintar ni esculpir me dan sosiego
al alma, vuelta a aquel amor divino
que en la cruz a todos nos abraza.

5 .- San Francisco de Asís pudo vivir este tema de la fragilidad con su propia ‘sabiduría’, la sabiduría de un pobre. Esto leí a propósito:

“Que Dios es Dios. Que Dios es. Saber esto fue la sabiduría del pobre de Asís. Luego queda ya el silencio de la plenitud. Y el derrocharse entonces todo a la vez, casi en acto único, parecidamente a como lo haría un ángel, o como esas florecillas que viven solo unos instantes, el tiempo justo para alabar al Creador en su estallido de color y gracia. En su donación y renuncia llegó a la definitiva madurez del que ya nada espera sino sentarse a esperar el regalo de la muerte” (J.M. Llopis, en “Sabiduría de un pobre”).

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-Vean sobre el tema las reflexiones del ECLESIASTÉS: “Hay un tiempo para cada cosa bajo el sol; un tiempo para nacer y un tiempo para morir”.
-También en nuestra entrada EL TIEMPO.

Creer en el buen amor, siempre

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Recibí días atrás esta pequeña historia que les pongo aquí, sin saber si es ya conocida. En verdad que es desconcertante, hace pensar. Uno no sabe bien qué decir, solo comprender. Cierto que el amor tiene varias caras, mas el de verdad se mantiene firme, a toda prueba, no falla nunca ni guarda nada para sí. Reconforta creer en el buen amor, siempre.

«Había una chica que odiaba por ser ciega. Odiaba a todos, excepto a su novio amoroso. Él siempre estaba allí para ella. Un día ella le dijo a su novio: ‘Si solo pudiera ver el mundo, me casaría contigo.’ Un día, alguien donó un par de ojos para ella.
– Cuando por fin retiraron el vendaje de sus ojos, fue capaz de verlo todo, incluyendo a su novio. Él le preguntó: ‘¿Ahora que ya puedes ver el mundo, ¿quieres casarte conmigo?’ La niña miró a su novio y vio que era ciego. La apariencia de sus párpados cerrados la impresionó. Ella no se lo esperaba así. La idea de mirarlo el resto de su vida así la llevó a negarse a casarse con él.
– Su novio la dejó en lágrimas y días más tarde escribió una nota a ella diciendo: ‘Cuida bien de tus ojos, mi amor, porque antes de ser tuyos, fueron míos’».