La fragilidad de la vida

Me comentaron que al tiempo de morir a un amigo nuestro le oyeron decir: ¡Qué frágiles somos! Será un tópico de la filosofía en cada época, lo efímero y frágil que es el existir humano.

I .- ¿Qué dijo la Biblia? Compara la vida con la neblina o con una hierba que florece por la mañana y por la tarde se seca. Tú pasas por la vida creyendo todo eterno, olvidas su corta duración.

-¿Qué es el hombre? Se asemeja a un soplo, sus días a una sombra que pasa.
-El hombre dura como la flor del campo, el viento la roza y ya no existe.
-¡Tengo bienes para muchos años! Dijo Dios: Si te reclaman el alma, lo preparado ¿para quién será?
-¿Vuestra vida? Neblina que aparece y se desvanece.

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II .- Vendrán a la memoria sobre el tema frases y poemas, así el soneto de Francisco de Quevedo:

¿Qué otra cosa es verdad sino pobreza
en esta vida frágil y liviana?
Los dos embustes de la vida humana,
desde la cuna, son honra y riqueza.

El tiempo, que ni vuelve ni tropieza,
en horas fugitivas la devana;
y, en errado anhelar, siempre tirana,
la Fortuna fatiga su flaqueza.

Vive muerte callada y divertida
la vida misma; la salud es guerra
de su proprio alimento combatida.

¡Oh, cuánto, inadvertido, el hombre yerra:
que en tierra teme que caerá la vida,
y no ve que, en viviendo, cayó en tierra!

III .- Consejos y testimonio de personas ante su final cercano. Solo importó el amor, lo que de verdad valió la pena y permanece:

-Vive cada día, ama, abraza, ríe siempre que puedas, aprecia la belleza de todo lo que te rodea, mañana puede ser tarde.
-Impregna la vida de ideales justos, tiende una mano si puedes y alguien necesita, no dejes que la vida pase por ti sin tú hacer nada.
-No puedo hablar, pero amo y sueño. Vivo cada día como si fuera el último.
-El universo, la vida, sin Él no tienen sentido. Agradezco a Dios el nuevo día.

IV .- Les recordaré estos versos de Miguel Ángel Buonarroti (+1564): las grandezas y miserias de su tiempo y las de su propia vida. Miguel Ángel, hombre de fe, mas ya cansado, nos dirá lo que en sus adentros sentía:

Llegado ha el curso de la vida mía,
con tempestuoso mar, en frágil barca,
al común puerto, donde se va a rendir
cuenta y razón de obras tristes o piadosas.

Así la apasionada fantasía
que del arte hizo mi ídolo y monarca
conozco ahora estar de error cargada
y lo que, mal su grado, busca el hombre.

Los amorosos pensamientos, alegres y vanos,
¿Qué harán si a dos muertes me aproximo?
De una estoy cierto, la otra me amenaza.

Ni pintar ni esculpir me dan sosiego
al alma, vuelta a aquel amor divino
que en la cruz a todos nos abraza.

(El texto original italiano en comentario)

V .- San Francisco de Asís vivió el tema de la fragilidad con la ‘sabiduría de un pobre’:

‘Que Dios es’, saber esto fue la sabiduría del pobre de Asís. Solo quedará el silencio y el darse todo a la vez, como las florecillas que viven solo unos instantes, justo para alabar al Creador en su estallido de color. En su donación y renuncia Francisco llegó a la madurez del que ya nada espera sino el regalo de la muerte.

VI .- Alguien se preguntó ¿De dónde sacaba el papa Juan XXIII la serenidad para no perder nunca la calma? Parece que de muy joven escribió este Decálogo de la Serenidad:

1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos..

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9.- Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí, como si nadie más existiera en el mundo.

10.- Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

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-Textos: Cf. Salmos 103 y 143; san Lucas c.11; carta Santiago c.1.

-Vean sobre el tema las reflexiones del Eclesiastés, «Hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir».