El desierto, la tentación de Cristo

ecce homo_Honore Daumier. 1849-52. Museum Folkwang, Essen,_blMuy cerca ya la Semana Santa, les ofrezco este pequeño apunte de evangelio.

Jesús de Nazaret en algunos momentos de su vida, tal vez con más frecuencia de lo que se dijo, se retiró al desierto a orar y hacer penitencia. Debía ‘entrenarse’, dicen, en la lucha de los diversos espíritus o modos de ver la vida. Vive allí algunas tentaciones fundamentales. Saldrá fortalecido de la prueba, más fuerte en sus convicciones.

¿Qué grandes pasiones del corazón humano describe la tentación de Cristo en el desierto?

– El afán de posesión, de tener más, tener más que otros, que acapara nuestra atención.
– El deseo de brillar ante los demás, sobresalir en algo que prestigia.
– La soberbia o la pretensión de ser ‘como Dios’, el dueño del mundo, culmen del propio ego, resumen y consecuencia de las dos anteriores.

¿Cómo hacer frente a quimeras tan fuertes, siempre insatisfechas?

“El que quiera ser el primero, hágase servidor de todos”
“Si el grano de trigo no muere no dará fruto”
“Vigilen y oren para no caer en la tentación”

Eso mismo quisieron cantar estos versos, la costosa decisión de cambio y mejora:

TRIGO MADURO

El grano de trigo
en los campos maduro
cae en tierra y muere
abierto se entrega y vive.

La fe, mi fe inmadura
de sí misma segura
muere, renace y crece
al ciento por uno.

————–
* Imagen: Ecce homo, fragmento, Honoré Daumier, 1849.
* Ver también el post ‘Las tentaciones

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