Alma de artista

¿Qué será tener alma de artista? Si el amor y la belleza fueran el alma del universo, los sabios hablaron de Dios creador como ‘fuente de vida y de belleza’, comunicando al ser humano su inspiración, su alma.

El creyente, a imagen de Dios, fue invitado a ser él mismo creador, artista, espejo de la bondad y belleza divinas.

Llamó pues mi atención ese modo de presentarse con ‘alma de artista’, su modo de vivir y sentir la vida, viendo todo con otros ojos.

El testimonio personal será irrefutable, el modo como cada uno percibe la realidad y a sí mismo. David nos explicó así su alma de artista:

.. Concibo la vida buscando sentido para todo lo que me rodea.
.. Adivinar el secreto de lo sencillo, por qué y por quién estás ahí.
.. Mi sentir de artista al encuentro amoroso de todo: mirar, escuchar.
.. Dios continúa su creación conmigo, juntos en algo necesario, el arte.

__

= El dibujo de Antoine de SAINT-EXUPÉRY: «Lo esencial es invisible a los ojos», El Principito. Recuerden el texto: «Adieu, dit le renard. Voici mon secret. Il est très simple: on ne voit bien qu’ avec le coeur. L’ essentiel est invisible pour les yeux».

= Oración de JUAN PABLO II a la divina Felicidad y Belleza: «Trinidad muy santa, feliz y dadora de felicidad, haz dichosos a tus hijos e hijas que llamaste a comunicar la grandeza de tu amor, de tu bondad misericordiosa y de tu belleza».

= August RODIN, artista y escultor francés, dejó escrito: «El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también ésta tiene alma, el alma del pensador y del poeta».

= Manuel VICENT, en opinión del escritor español: «Ninguna batalla ni hazaña de los héroes ha dejado rastro, salvo el caudal de sangre provocado. Solo el arte ha dado sentido a la caótica aventura de la vida y cuando esta se extinga, más allá de la crueldad humana, el sueño de belleza aún seguirá siendo el único motivo para sentirse orgulloso de haber vivido».

La magnanimidad

Alguien preguntó: ¿Qué es la magnanimidad?
– El diccionario la define como ‘grandeza y elevación de ánimo’.
– Me interesó, y continué mi reflexión.

Será como hablar de la generosidad: mirar menos por el bien propio y más por el bien de los otros. Supone una actitud vital, un modo luminoso de ser.

▪ Si tú dices de alguien que es ‘magnánimo’, resaltas su clemencia y buen carácter, que no guarda rencores, que disculpa y comprende al que piensa diferente. Será un motivo de satisfacción.

«Felices los misericordiosos, ellos serán tratados con misericordia».

picassopablo _flowers_2▪ La magnanimidad resultará atractiva porque es también benevolencia, bondad, gusta el lado bueno de las personas y situaciones, no se detiene en el mal ni en defectos ajenos.

«La medida que usen con los demás la usarán con ustedes».

▪ Otro rasgo importante: ‘magnánimo’ es el que practica el desprendimiento de sí mismo y de sus cosas, comparte y presta sin dificultad, vive la satisfacción de dar sin esperar a cambio. Para los demás una alegría.

«El que guarde su vida para sí mismo, la perderá».

▪ Finalmente me pregunté, ¿Qué será lo más opuesto a la magnanimidad? La respuesta fue tajante: la mezquindad y la mediocridad, fruto del individualismo y la apariencia, la estrechez de miras, no se valoran las actitudes altruistas.

¿Por qué plantear ahora estos análisis y pensamientos?

– Junto a la misericordia, la magnanimidad será virtud preferida del Papa Francisco.
– Así lo explicó él mismo en una reciente entrevista:

«La magnanimidad será hacer las cosas de cada día con un corazón grande, abierto a Dios y a los otros. Es dar su valor a las cosas pequeñas en el marco de grandes horizontes, los del Reino de Dios.
. . A las personas hay que acompañarlas, las heridas necesitan curación. Los ministros de la Iglesia tienen que ser misericordiosos, como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo.»

* Imagen: Manos con flores, Pablo Picasso, 1958.

Tiempo de incertidumbres


hombr_museo-civilizaciones_marseille-2
Me pareció necesario traer aquí este texto literario, pinceladas certeras de crítica contundente a la sociedad española del momento, en la recepción de los Premios Príncipe de Asturias, el pasado 25 de octubre en Oviedo, España.

«El desaliento ante las incertidumbres del oficio se acentúa más en tiempos de incertidumbres tan amargas como estos. Es difícil hablar de la perseverancia y el gusto del trabajo en un país en el que tantos millones de personas carecen angustiosamente de él. Es casi frívolo divagar sobre la falta de correspondencia entre el mérito y el éxito en literatura en un mundo donde los que trabajan ven menguados sus salarios mientras los más pudientes aumentan obscenamente sus beneficios, en un país asolado por una crisis cuyos responsables quedan impunes mientras sus víctimas no reciben justicia, donde la rectitud y la tarea bien hecha tantas veces cuentan menos que la trampa o la conexión clientelar; un país donde las formas más contemporáneas de demagogia han reverdecido el antiguo desprecio por el trabajo intelectual y el conocimiento.»

* Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013.
( Pueden escuchar completo su Discurso, 9:19 ).

(Imagen: MuCEM, Museo de las Civilizaciones, Marseille, Francia)

Creo en la resurrección

Otoño7-bl
Días atrás celebramos los santos y los difuntos de todos nosotros, nuestros seres más queridos que no hemos vuelto a ver. En las circunstancias de ahora como en otras, cuando parece reinar solo oscuridad y tristeza, el discípulo de Jesucristo también tiene dificultad para ver, nota temblar su voz y su mirada y aparecer la duda. Estos pocos versos de un himno litúrgico quisieran despertar la memoria y disolver toda neblina en la mañana, la limpia luz primera levantará el ánimo ahora retraído. La razón de ser de mi esperanza es Cristo resucitado, nuestro Señor del alba. Creer es también despertar y esperar.

El alba de oro crece
y anda ya próximo el Señor;
el sol, con lanza luminosa,
rompe la noche y abre el día.

¡Puro milagro de la aurora!
Cristo de pie sobre la muerte,
y el sol gritando la noticia.

Guárdanos tú, Señor del alba,
hijos de luz resucitados;
ser pura transparencia
bajo la luz recién amanecida.

Volver a casa, la mística del regreso

Aparece en nuestro blog una vez más la experiencia de ‘hijo pródigo’ del evangelio, su regreso a la casa del padre, la acogida y reconciliación. Fue un volver a casa costoso, pensado, pero de efectos gratificantes e inolvidables.

Esta vez me lo sugirió el releer páginas del libro «Regreso del hijo pródigo» de Henri Nouwen sobre el cuadro de Rembrandt, donde cuenta lo mucho que significó también para él ‘volver a casa’, el regreso al hogar como lugar seguro, tras duras vivencias de inseguridad y desarraigo afectivo. Una experiencia de fe y consolación, de reencuentro y perdón, una nueva vida.

– «Volver a casa significó para mí caminar paso a paso hacia el Único que me espera con los brazos abiertos y desea tenerme en un abrazo eterno. Rembrandt entendió profundamente este regreso espiritual, al pintar a aquel padre con su hijo, un círculo de amor a partir de experiencias de vida y de muerte.»

Cuestiones para el creyente, a partir de la parábola evangélica y las notas de Nouwen:

_ ¿Llegaré al fondo de lo esencial, dejarme abrazar por un Dios misericordioso?
_ ¿Quiero sentirme implicado desde dentro, vulnerable, abandonando la postura del observador distante?
_ Deberé pasar donde el padre abraza a su hijo arrodillado, es el lugar de la luz y de la verdad, el lugar del amor.

La ‘mística del regreso’ nos dice que el pródigo vivirá el retorno también con temor, ante lo incierto de la acogida o el posible rechazo. Miraré si dispongo de amor suficiente y me pondré en camino cargando con mi propio pasado, dejando atrás todo reproche o resentimiento, confiadamente, así será una experiencia restauradora.

Este soneto cariñoso del poeta mexicano Amado Nervo nos acompañará al contemplar la escena evangélica:

» Tornaré como el Pródigo doliente
a tu heredad tranquila; ya no puedo
la piara cultivar, y al inclemente
resplandor de los soles tengo miedo.
.. Tú saldrás a encontrarme diligente;
de mi mal te hablaré quedo, muy quedo…
y dejarás un ósculo en mi frente
y un anillo de nupcias en mi dedo;
.. y congregando del hogar en torno
a los viejos amigos del contorno,
mientras yantan risueños a tu mesa,
.. clamarás con profundo regocijo:
¡Gozad con mi ventura, porque el hijo
que perdido llorábamos regresa «.

___

* Imagen: ‘The Prodigal Son’, c. 1669, H. Rembrandt, 262 x 205 cm, The Hermitage Museum, St Petersburg. Vemos el amor compasivo de Dios en el rostro del Padre, en su postura y el gesto tranquilo de sus manos.

-Texto de evangelio, en san Lucas c.15.
-Henri J. Nouwen, «El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt», 1994.

(Podrán ver otros temas de Evangelio en «Meditaciones», pdf)