Los nombres de la oración

Es ante Dios un acto de presencia,
un sentirme a su lado satisfecho,
un arrostrar sin pena la inclemencia
de la vida al abrigo de su techo.
Estoy contigo y tú conmigo estás,
y esto me basta.

Fue uno de los temas más recurrentes en el blog, la ORACIÓN. Como antes en el Amor y la Paz, buscaremos también los NOMBRES de la oración, su modo de hacer, su vivir en cada uno y las tareas del espíritu.

En toda cultura y religión que cultivó la interioridad, aparecerá el tema de orar, desde el centro del ser hacia la divinidad, y viceversa.

Oración variada como la vida: oración de silencio y meditación, de pobreza y súplica, oración de alabanza, oración afectiva de abandono, orar en la noche oscura o en claridad, en prosa sencilla o elevada poesía.

«Cuando oren, dirán: Padre nuestro»
«Te doy gracias, Señor de cielo y tierra»
«Que pase este cáliz. Padre, hágase tu voluntad»

JESÚS de Nazaret fue para los discípulos un maestro de oración. «Quédense aquí y recen conmigo”. Orar será como…

¤ AMAR, abrazar y recibir el abrazo divino del Padre, sentir y expresar el mutuo afecto, una relación sincera de pertenencia y fidelidad, una fe que enamora.

¤ VIVIR, orar será la respiración del alma, el aliento personal al encuentro del aliento divino, su espíritu con el mío, unión de ánimos, limitado pero vital.

¤ BUSCAR, el deseo de ver su rostro, de conocer su voluntad y agradarle, actitud y tarea del fiel servidor, del buen hijo. Y buscaré caminos de regreso a la casa.

¤ DIALOGAR, será conversar, escucha y silencio, diálogo de amistad. La palabra se hace carne y entrará en la morada interior si abro la puerta, compartiré penas y alegrías.

Recordarán este consejo: ‘Necesitaremos un lugar en nuestro interior donde no haya ruidos, donde nos pueda hablar la voz del Espíritu de Dios. Convertirnos nosotros mismos en silencio, un espacio abierto que la Palabra de Dios pueda llenar’.

La oración, el trato frecuente, cambiará nuestro modo de ver y actuar, nos hará más parecidos a aquel con quien tratamos. La escucha y la amistad nos llevará a hacer ajustes en la vida, configurar nuestra vida con la de Cristo, en afinidad de intereses y sentimientos.

Como Jesús fue transparencia del Padre, ‘Quien me ve a mí, verá al Padre’, así nosotros deberemos serlo de Jesús. Recordarán esta antigua invocación popular: ‘Jesús, manso y humilde de corazón, haced mi corazón semejante al vuestro’.

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Verán más sobre el tema oración en «Como orar», pdf.

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