Haití sigue

La experiencia de Jesús revela que Dios es solidario siempre con nosotros, especialmente con las personas en dificultad. Nos abre horizontes nuevos y revela el valor del compartir y la empatía.

– El hambre crece en América Central, Haití y Venezuela. A la pandemia del COVID-19 se le suman crisis políticas, económicas y del cambio climático, como las sequías.

– Unos males se sumaron a otros. Llegaron también de Haití malas noticias, más crisis y mucho sufrimiento para la población. Sirva al menos esta entrada en el blog como recordatorio y amistad.

Haití, el país más pobre del hemisferio occidental y uno de los más pobres del mundo. El 59% de su población vive por debajo del umbral de pobreza y más del 24% vive en extrema pobreza.

Fue a raíz del gran terremoto de enero 2010, cuando pusimos la mirada y el corazón en Haití y sus habitantes. Una ayuda internacional que no llegó ni su distribución. Ahora en una crisis global y profunda:

-ciudades y calles con gran inseguridad, las bandas armadas
-caída de la producción, la escasez de alimentos
-imposible acceder a la educación y servicios sociales, la salud
-caída de valores: la solidaridad, el respeto a la vida, los propios recursos.

“Llamado universal a unir fuerzas por el renacimiento de Haití: católicos, protestantes y vudúes, activistas sociales, la diáspora haitiana y el valiente pueblo, todos unidos para salvar el país”.

(Textos, comunicado, imagen: ONU, CPAL, enero 2021)

Decepción

– “Aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré” -dijo el cantor.

Ahora poesía, sentimientos. Ocurre si vieron alejarse deseos y la ilusión desvanecerse. Pensarás que tal vez no fuera más que eso, una ilusión. La decepción venció, llegó el silencio, respetuoso silencio.

Lo heroico quiso dejar atrás todo por salir a mar abierto sin temor. Limpiarás ahora de malos amores los desengaños e ilusiones, andarás a pie nuevos caminos con esperanza.

– Con esos pensamientos vieron el navío creyendo en vano su partida, observado con mucho amor e impaciencia. Para nada la espera.

MÁSTILES

Tu velero del perfil
navega sin final
sueños de cielo se van
mástiles en el mar,
los niños mirando están
esperando lloran allá
solo gaviotas acompañan
del cielo en silencio van
es el final.

– Como en otras ocasiones, unos versos llamaron a otros, su lamento y cuestiones sin fin. De Pablo Alborán “Palmeras en la nieve”.

Trozos de papel, se pierden en la mar
Viento que les lleva rumbo al azar
Qué blanco es el ayer
Qué triste el porvenir
Lleno de preguntas que no llegan a su fin.

Quién dirige el aire
Quién rompe las hojas
De aquellas palmeras que lloran
Quién maneja el tiempo
Que pierden a solas
Quién teje la redes que les ahogan.

Navegaré el dolor
Un barco sin timón
Llevando los recuerdos de la vida que dejó
El cielo verde y gris
La nieve de marfil
Caen sobre el sueño
Que una vez pudo vivir…

La viña

– “El reino de los cielos será como un hombre que salió al amanecer a contratar obreros para su viña… Y salió también al mediodía, al atardecer y al caer la tarde, les dijo: Vayan a trabajar a mi viña”, s Mateo c.20.

La viña del Señor es el mundo con sus historias, unas buenas y justas, otras no tanto. Varían los frutos como variadas son las personas, su ánimo e intereses. La viña requiere cuidados, cariño y trabajo. Es la viña de sus amores, dijo el profeta Isaías.

Nos necesita, nos quiere colaborando, cada cual a su tiempo, en su momento. Nunca fue demasiado tarde para llegar a tiempo. El trabajo traerá renuncias, también contento. Todos podrán aportar sus proyectos e ilusiones, su ayuda y compañía.

Quedó mucho por hacer, por dónde comenzar, cómo traer Reino de Dios: ‘Anuncien la paz, curen heridas, bendigan siempre, perdonen los errores’.

El Señor de la viña cuidará de nosotros, por el mejor fruto:

Manos de viñador,
que cuidan su viña y mi vida,
que esperan los frutos.
Él riega la tierra con el sudor de su frente
y su agua buena;
su mano podará lo reseco, limpiará lo que estorba.
Con él, sarmiento en la vid, correrá por mis venas
su misma vida.

– Les pondré en resumen una oración, ofrenda de uno mismo a colaborar, ofrécete, también en este tiempo tan difícil, como uno más, frágil e indeciso como otros, pero enamorado como el que más.

No me olvides, Señor.
En el amanecer de cada día pronuncia mi nombre
envíame como si fuera la primera vez,
a sembrar ilusiones en los senderos espinosos
a llevar esperanza donde gime el hombre perdido.

No me olvides, Señor.
No pases de largo si me ves reticente.
Hoy más que nunca quiero ir a tu viña,
no pases de largo Señor
quiero trabajar contigo.

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-Hoy 1º de Mayo, Día del trabajo, ahora tan difícil y precario.
-Recordando san José obrero, carpintero, año dedicado a san José.