Nuevos caminos, la Pascua

“Las mujeres camino del sepulcro se decían: ¿Quién nos removerá la piedra? Mas un joven de blanco les dijo: No se asusten, Jesús Nazareno resucitó. Digan a sus discípulos que caminen a Galilea, allá lo verán”, san Mateo c.16.

Resumiré el llamado del Papa Francisco en la Pascua pasada:

+ Ir a Galilea significa empezar de nuevo, donde el Señor los llamó para seguirlo, el lugar del primer encuentro, junto al lago. Hacer memoria será agradecer, perdonar y hacer planes, ser testigo.

+ Ir a Galilea será recorrer nuevos caminos, avanzar, moverse en la dirección opuesta al sepulcro, ir hacia la luz. Las mujeres buscaron con la fe de los recuerdos, Jesús alguien del pasado.

+ Ir a Galilea significa ir a los confines, donde Jesús comenzó la misión, su buena noticia para los alejados, los que luchan por la vida, para los excluidos, los frágiles y más pobres, los enfermos.

En efecto, Jesús resucitado desea hacerse presente en el corazón del mundo, superando dudas y temores. Si compartimos la Paz que Él nos da, notaremos su presencia.

Finalizó su homilía de la noche pascual con estas cariñosas palabras:

-Hermana, hermano, si esta noche tu corazón vive una hora oscura y no amaneció, ven y abre tu corazón al anuncio de la Pascua.
-No tengas miedo, resucitó. Tus expectativas se cumplirán, tus lágrimas serán enjugadas y tus temores vencidos, por la luz de la esperanza.
-Sabes que el Señor camina siempre delante de ti, contigo. Con Él la vida comienza siempre de nuevo.

Loyola, centenario

IGNATIUS 500 | AÑO IGNACIANO

– Celebrando los 500 años de la conversión, el cambio grande de san Ignacio, con nuevas metas.
– Ese cambio fue hace mucho: los años 1520, a los 30 de edad, en su casa de Loyola, País Vasco.

Recuerden en Nicodemo y más: el Maestro Jesús les propuso nacer de nuevo -cómo hacerlo- y así vieron lo mismo de modo nuevo.

– ‘Vean nuevas todas las cosas en Cristo’, lema del centenario.

De entrada verán hoy este poema recibido, oración que bien pudiera recitar el propio Ignacio de Loyola, sus seguidores o nosotros mismos. Las sorpresas del amor divino, siempre nuevo.

“No es novedad el amor,
–porque es eterno–.
No es insólito llamarte
en nuestros sueños,
ni es sorpresa descubrir
que nos esperas.
No es la justicia un reclamo
que oigamos por vez primera.
El perdón no es imposible,
ni seguirte una quimera.

Pero a la vez, todo es nuevo:
el amor y los anhelos,
nuestros sueños
y tu espera.
Nuevo el grito de justicia,
nuevo el perdón y la senda
por la que seguir tus pasos,
en la que alzar tu bandera.

Cuando Tú, pobre y humilde,
nos lo muestres con tus ojos,
al fin veremos tu Reino
y habitaremos tu tierra.”

–José Mª Rodríguez Olaizola, SJ

* Imagen: Ignacio de Loyola, su nueva vestimenta de peregrino y catequista, explicando a una niña cómo hacer la señal de la cruz. Pintura sobre azulejo, fragmento. Ermita de la Magdalena, Azpeitia.

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* Quedará el acuerdo de poner aquí algo más del tema otro día, saboreando cada cual a su modo los frutos. Salud.

Haití sigue

La experiencia de Jesús revela que Dios es solidario siempre con nosotros, especialmente con las personas en dificultad. Nos abre horizontes nuevos y revela el valor del compartir y la empatía.

– El hambre crece en América Central, Haití y Venezuela. A la pandemia del COVID-19 se le suman crisis políticas, económicas y del cambio climático, como las sequías.
– Unos males se sumaron a otros. Llegaron también de Haití malas noticias, más crisis y mucho sufrimiento para la población. Sirva al menos esta entrada en el blog como recordatorio y amistad.

Haití, el país más pobre del hemisferio occidental y uno de los más pobres del mundo. El 59% de su población vive por debajo del umbral de pobreza y más del 24% vive en extrema pobreza.

Fue a raíz del gran terremoto de enero 2010, cuando pusimos la mirada y el corazón en Haití y sus habitantes. Una ayuda internacional que no llegó ni su distribución. Ahora en una crisis global y profunda:

-ciudades y calles con gran inseguridad, las bandas armadas
-caída de la producción, la escasez de alimentos
-imposible acceder a la educación y servicios sociales, la salud
-caída de valores: la solidaridad, el respeto a la vida, los propios recursos.

“Llamado universal a unir fuerzas por el renacimiento de Haití: católicos, protestantes y vudúes, activistas sociales, la diáspora haitiana y el valiente pueblo, todos unidos para salvar el país”.

(Textos, comunicado, imagen: ONU, CPAL, enero 2021)

Decepción

“Aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré” -dijo el cantor.

Ahora poesía, sentimientos. Ocurre si vieron alejarse deseos y la ilusión desvanecerse. Pensarás que tal vez no fuera más que eso, una ilusión. La decepción venció, llegó el silencio, respetuoso silencio.

Lo heroico quiso dejar atrás todo por salir a mar abierto sin temor.
Limpiarás ahora de reproches y malos amores los desengaños, andarás a pie viejos caminos con esperanza.

– Con esos pensamientos vieron el navío creyendo en vano su partida, observado con mucho amor e impaciencia. Para nada la espera.

MÁSTILES

Tu velero del perfil
navega sin final
sueños de cielo se van
mástiles en el mar,
los niños mirando están
esperando lloran allá
solo gaviotas acompañan
del cielo en silencio van
es el final.

– Como en otras ocasiones, unos versos llamaron a otros, su lamento y cuestiones sin fin. De Pablo Alborán “Palmeras en la nieve”.

Trozos de papel, se pierden en la mar
Viento que les lleva rumbo al azar
Qué blanco es el ayer
Qué triste el porvenir
Lleno de preguntas que no llegan a su fin.

Quién dirige el aire
Quién rompe las hojas
De aquellas palmeras que lloran
Quién maneja el tiempo
Que pierden a solas
Quién teje la redes que les ahogan.

Navegaré el dolor
Un barco sin timón
Llevando los recuerdos de la vida que dejó
El cielo verde y gris
La nieve de marfil
Caen sobre el sueño
Que una vez pudo vivir…

La viña

– “El reino de los cielos será como un hombre que salió al amanecer a contratar obreros para su viña… Y salió también al mediodía, al atardecer y al caer la tarde, les dijo: Vayan a trabajar a mi viña”, s Mateo c.20.

La viña del Señor es el mundo con sus historias, unas buenas y justas, otras no tanto. Varían los frutos como variadas son las personas, su ánimo e intereses. La viña requiere cuidados, cariño y trabajo. Es la viña de sus amores, dijo el profeta Isaías.

Nos necesita, nos quiere colaborando, cada cual a su tiempo, en su momento. Nunca fue demasiado tarde para llegar a tiempo. El trabajo traerá renuncias, también contento. Todos podrán aportar sus ilusiones y proyectos, su ayuda y compañía.

Quedó mucho por hacer, por dónde comenzar, cómo traer Reino de Dios: ‘Anuncien la paz, curen heridas, bendigan siempre, perdonen los errores’.

El Señor de la viña cuidará de nosotros, prometido, por el mejor fruto:

Manos de viñador,
que cuidan su viña y mi vida,
que esperan los frutos.
Él riega la tierra con el sudor de su frente
y su agua buena;
su mano podará lo reseco, limpiará lo que estorba.
Con él, sarmiento en la vid, correrá por mis venas
su misma vida.

– Les pondré en resumen una oración, ofrenda de sí mismo a colaborar, ofrécete, también en este tiempo tan difícil, como uno más, frágil e indeciso como otros, pero enamorado como el que más.

No me olvides, Señor.
En el amanecer de cada día pronuncia mi nombre
envíame como si fuera la primera vez,
a sembrar ilusiones en los senderos espinosos
a llevar esperanza donde gime el hombre perdido.

No me olvides, Señor.
No pases de largo si me ves reticente.
Hoy más que nunca quiero ir a tu viña,
no pases de largo Señor
quiero trabajar contigo.

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-Hoy 1º de Mayo, Día del trabajo, ahora tan difícil y precario.
-Recordando san José obrero, carpintero, año dedicado a san José.