Los encuentros de Cristo / curación y consuelo

Fueron muchos y variados los encuentros de Cristo por caminos y pueblos, con personas y grupos, encuentros renovadores.

Jesús y la gente se buscaron. Él compartió su mensaje y restauró la esperanza, si fuera menester curando males. Escuchar, pedir, confiar, verbos de encuentro, afecto y oración.

    «Vengan a mí los que están cansados y cargados, y yo les daré descanso. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí que soy manso y humilde» (Mateo c.11)

    «Jesús nos revela que Dios no habita lugares asépticos lejos de la realidad, sino que camina a nuestro lado, en las rutas a veces ásperas de la vida.» (Francisco, Sínodo 2021)

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# Encuentro con los primeros Discípulos: El comienzo de una amistad buscando conocerse, y tal vez trabajar juntos ¿Qué buscan? Maestro ¿dónde vives? El encuentro fue imborrable y prometedor. –san Juan c.1

# Con Nicodemo el fariseo: Costará cambiar lo fácil de siempre por lo más nuevo y exigente. Jesús le prometió ayuda, Nacerás de nuevo. Fue en la noche, y se hizo de día. Estará junto a la cruz. –san Juan c.3

# Encuentro con la Samaritana: Jesús se dio a conocer y ayudó en lo que pudo. No quiso complicar la vida sino aliviar la carga. Se ofreció como ‘Agua viva’ que sacia la sed de verdad y riega la semilla buena. –s Juan c.4

# Con el Joven rico: El joven buscó asegurar su cielo. Jesús cuestionó sus seguridades, nada valen si la gente cerca pasa hambre o está sin techo. Qué hacer ¡Déjalo todo, dale a los pobres y ven conmigo! –s Marcos c.10

# Con el Ciego del camino: Cansado de esperar, agotado de pedir, Jesús le devolvió la confianza ¡Señor, que yo vea! Abre tus ojos y sígueme. Fue posible lo que pareció imposible. –san Marcos c.10

    – Sus palabras, el aliento, su caricia, son curación y amor, salen de dentro, vienen de su corazón.

# Encuentro con el Escriba: Dios ¿qué te importa más? ¿Quién es mi prójimo? Verás la respuesta en la cuneta de los caminos, heridos, migrantes, infancia. Puedes mirar a otra parte y pasar de largo, o dar tu tiempo, tu agua, tu aceite. Si hay amor, estará el Señor. –san Lucas c.10

# El encuentro con Pilato: Encuentro de Jesús con la indiferencia y el vacío ¿Qué es la verdad? Solo interesó el poder y la gloria; su desinterés por la verdad llevará al dolor y la muerte del inocente. Las heridas de siglos lavadas por el amor que reconcilia ¡Señor, ten piedad! –s Juan c.18

# Encuentro con la Magdalena: Buscó a Jesús en el lugar equivocado, en el pasado. Él vive ahora en la comunidad, en la familia, en su corazón amante. La mujer será apóstol del triunfo de la Vida, profeta de la Noticia que consuela y pacifica: Jesús vive, nos espera y nos envía. –san Juan c.20

# Con los Discípulos en el camino, conversación amigable, compartiendo luces y sombras, explicándose, ‘Era necesario’. Finalmente el calor y la luz de Jesús venció su decepción y sus dudas, ¡Es el Señor, cómo ardía nuestro corazón en el camino! –san Lucas c.24

# Con los Discípulos encerrados: Con miedo, no comprenden. Puertas cerradas y corazones en espera, ‘Soy yo, no teman’. Frágiles, precisaron Espíritu santo, su aliento y su paz. La misión de Cristo deberá continuar, los necesita ¡Señor mío y Dios mío! –san Juan c.20

# Encuentro con Pedro arrepentido: Ante nuestra infidelidad, Jesús se mantendrá fiel porque nos ama. Pedro va avergonzado y dolido de su cobardía y orgullo. Jesús no está para reproches, sino para abrazar y reunir, si le renovamos la amistad, ¿Pedro, me amas? –san Juan c.21
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Algunos encuentros ocurren en los caminos y descampados, o en la casa de Zaqueo, de la hija de Jairo o de Marta y María, Jesús también nos abrirá las puertas de su casa, como a los jóvenes discípulos o a Nicodemo.

    – Baja Zaqueo, hoy quiero hospedarme en tu casa.
    – Jesús llegó a casa de Jairo, entró y tomó de la mano a su hija enferma.
    – Maestro, ¿Dónde vives? Vengan y lo verán.

Recordaré que antes de recibirlo en la Comunión, diremos: ‘Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme’.

Sin olvidar los encuentros frecuentes de Jesús con el Padre, su oración al amanecer, en soledad y en otras circunstancias, también con la gente:

    – Te doy gracias, Padre, porque te revelas a los sencillos.
    – Gracias, Padre, porque me escuchaste.
    – Padre, que no se haga mi voluntad sino la tuya.

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= Imagen: Nicodemo con Jesús en la noche, Rembrandt. «Nicodemo fue de noche a ver a Jesús: Maestro, viniste de parte de Dios por las señales que haces… No verán Reino de Dios si no nacen de nuevo». (san Juan c.3).

= Imagen: Emaús. Ayúdame, Batah.

= Otros encuentros en nuestra entrada «Las mujeres del Evangelio».

= En comentario verán lindo poema oración de confianza, de Cristina de Arteaga (+1984), monja jerónima española.
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Ain Karem – En Ti
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    En ti, que no quiebras la caña cascada
    En ti, que sostienes la mecha humeante
    En ti, mi vida encuentra descanso.
    Confío en ti, buen Jesús.

    Hazme como tú, sanadora de quebrantos
    hazme como tú, soplo alentador
    portadora de tu paz y tu consuelo
    hazme como tú, Señor Jesús.

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Verán recopilados en «Orar con Nicodemo», pdf, oraciones con Cristo resucitado.

Podrán descargar aquí, EBOOKS_LINKS, pdf, de nicodemoblog.

Loyola aniversario -6 / cerca de ti

IGNATIUS 500 | AÑO IGNACIANO

Verán este poema oración que llevó por título «Aplicando sentidos», queriendo mirar y escuchar, acercarse y gustar el misterio personal de Jesús de Nazaret, el hijo de Dios.

    – Será posible si meditan la Vida de Cristo, como hizo Ignacio de Loyola.
    – Movido por el deseo de conocer bien a su Señor, su amistad y seguimiento.
    – Cuanto más cerca, oirá mejor su voz, tocará su manto y será curado.

También hoy habrá personas necesitadas de ayuda y consuelo, buscando curación, con poca fe y apenas esperanza. Seguiremos de cerca como san Ignacio el camino de compasión de Jesús con deseos de imitarlo.

    «Señor, déjame ir contigo
    sólo quiero caminar
    detrás, pisar donde pisas
    mezclarme entre tus amigos.
    Recorrer esas aldeas
    que habitan los olvidados
    los que no recuerda nadie
    ver como los recuperas.

    Quiero escuchar tu palabra
    simple y preñada de Dios
    que aunque a muchos incomode
    a tanta gente nos sana.
    Quiero sentarme a tu mesa
    comer del pan compartido
    que con tus manos repartes
    a todos los que se acercan.

    Y un día tocar tu manto
    como esa pobre mujer
    suave, sin que tú lo notes
    arrancarte algún milagro.
    Esa que todos marginan
    se atreve a abrazar tus pies
    y derrama su perfume
    porque en ti se ve querida.

    Que de tanto ir junto a ti
    pueda conocerte más,
    tú seas mi único amor
    y te siga hasta morir.»

    Javi Montes SJ

* Dibujo de E.Syndicus: San Ignacio camino de Roma, confirmado en su propósito, «Quiero que tú nos sirvas».

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«Demandaré lo que quiero,
será conocimiento interno del Señor,
que por mí se ha hecho hombre,
para que más lo ame y le siga.»

(I.Loyola, Ejercicios)

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(Quedará el acuerdo de ponerles algo más del tema ignaciano otro día)

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Así como en este canto y oración, deseando parecerme a Jesús en su modo de tratar y de hacer, su modo de amar, con Cristóbal Fones SJ. desde Chile:

Jesús enséñame tu modo
De hacer sentir al otro más humano
Que tus pasos sean mis pasos
Mi modo de proceder.

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La ley del amor_ la nueva alianza

    – El que ama a su prójimo cumplió toda la ley.
    – A nadie le deban nada más que amor.

¿De qué amor se trata? Un amor nuevo, difícil, casi divino. Un amor que no discrimina, que toma la iniciativa, ama a los enemigos, es paciente y sacrificado, preferencia por los pequeños, los últimos.

Cena del Reino, Maximino Cerezo

    – Amarás a tu Dios con toda tu alma, al prójimo como a ti mismo. –mandato principal.
    – Ámense unos a otros como yo los amé, así serán mis discípulos. –mandato nuevo.

    – El amor es la Ley perfecta. El que ama cumplió la Ley, Romanos c.13.
    – Ámense de verdad, el amor perdonará sus muchos pecados, san Pedro c.4.

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¿Estamos todavía bajo la Ley, o vivimos como hijos de Dios?, preguntó el Papa a los fieles en la Audiencia general del pasado 18 de agosto.

No será fácil vivir la nueva mentalidad de hijos de Dios, la nueva libertad, la del espíritu bueno que vence el mal con el bien, que siempre ama. Será la ‘nueva alianza’.

    + SEÑOR, enséñanos a amar como tú amas,
    sin límites ni condiciones, sin excluir a nadie.
    . . Aprenderé que amar es escuchar y ayudar, comprender y perdonar, disculpando.
    . . La fe y la esperanza nos acompañan, mas solo el amor perdura y es eterno, como tú Señor, amor infinito +

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– Recordarán el dicho de san Juan de la Cruz: «En la tarde de la vida te examinarán del amor».

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Piensen con cariño que ayer 6 de octubre fue el Día Mundial de la PARÁLISIS CEREBRAL, pacientes y familias. Vimos infancia rehabilitando con profesionales de 1ª. Que nadie quede atrás.

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Unidos también en este mes de octubre a la oración universal del Papa.- Que cada bautizado participe en el anuncio del evangelio, que su vida tenga el sabor del evangelio.

Las lágrimas de Dios / el hijo pródigo

    – Dios mismo estará con ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, ya no habrá muerte, ni más duelo. (Apocalipsis c.21)

No imaginamos a Dios llorando, pensando que llorar es un fallo humano. Sin embargo uno llora si alguien querido sufre o llora. También las lágrimas de emoción o alegría, la sonrisa. Un Dios frío, sin sentimientos, será un dios de cartón piedra, no interesa.

Recuerden la representación de Dios como niño indefenso. Ver llorar a un niño será algo triste, pudo ser por hambre, por falta de amor o el temor a perderlo. Las lágrimas con todo serán algo íntimo y personal.

Una antigua tradición rabínica dirá que cuando su amigo Moisés murió, triste por no pisar la tierra prometida, Dios lloró por amor, contagiado de su pena y ausencia.

– El alma de Moisés se entregó con un beso de Dios, que le dará sepultura, y toda la creación prorrumpe en llanto y duelo.

En los evangelios Jesús lloró. En público, en la muerte de su amigo Lázaro y ante Jerusalem; cuántas veces más en privado o en soledad, no sabemos.

– Al ver Jesús el llanto de María, se conmovió: ¿Dónde lo pusieron? Y Jesús lloró. Cuánto lo quiso, pensaron. (san Juan c.11)

Imaginen las parábolas: el buen pastor en busca de su oveja perdida; el hombre abandonado que el samaritano tomó en brazos y curó; el dolor del Padre por el hijo pródigo y la alegría del reencuentro…

    Cuando vuelto hacia ti de mi pecado,
    iba pensando en confesar, sincero,
    el dolor desgarrado y verdadero
    del delito de haberte abandonado.
    . . Cuando pobre me volví a ti humillado,
    me ofrecí como inmundo pordiosero;
    cuando, temiendo tu mirar severo,
    bajé los ojos, me sentí abrazado.
    . . Sentí mis labios por tu amor sellados,
    y ahogarse entre tus lágrimas divinas
    la triste confesión de mis pecados.
    . . Se llenó mi alma de luces matutinas
    y, viendo ya mis males perdonados,
    quise para mi frente tus espinas.

Las lágrimas de Dios equivalen al dolor de Jesús de Nazaret, viendo al paralítico en soledad o al ciego del camino, la multitud sin pan, la pena del hombre por su hija o la mujer amenazada por dirigentes del templo.

– Se le revolvieron sus entrañas al ver tanta gente perdida, hambrienta, errantes como ovejas que no tienen pastor. (san Mateo c.9)

Estas experiencias compartidas causaron impacto en el Señor que hizo cuanto pudo por acompañar y ayudar, bendecir y sanar.

* Imagen: El hijo pródigo, Antoine Knibily, artista y sacerdote en Chile donde andará por cárceles, basurales y casas de menores.

Soneto: Autor desconocido.

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Les recordaré esta vieja canción «Yo vi llorar a Dios», del argentino Ángel Cabral (+1997), aquí en versión de Nati Mistral.

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Anoche, soñando,
he visto a Dios llorando
jamás lo olvidaré…
Yo vi llorar a Dios
y al preguntar por qué lloraba,
me respondió el Señor
que por nosotros se apenaba.
Me habló con triste voz
de tanto niño abandonado,
de la miseria atroz
de muchos pueblos destrozados.

Samuel y el buen samaritano

    – Lo dejaron medio muerto y se fueron. Así terminó la primera parte de la parábola del
    evangelio del Buen samaritano.
    – Fue la crueldad, buscando el daño y sufrimiento del prójimo, la humillación, el abandono.

Crueldad e impiedad, violencia extrema ¿Será posible tanta maldad? También fue posible en nuestros días…

    – Insultan y golpean al joven Samuel, lo dejaron medio muerto y se fueron.
    – La violencia no cesó, está en calles y hogares, en noticieros y pantallas.

Qué hacer… Escuela, familia, juventud, infancia. Los instintos de muerte solo serán curados con el aceite de la bondad, pero ante tanto odio y agresividad, la frágil llama de la compasión pareció apagarse.

Las amigas de Samuel localizaron al joven senegalés que ayudó al herido, ‘Un ejemplo de amor’, dijeron agradecidas. Siendo irregular, el senegalés desapareció pronto. Ocurrió en Galicia, España.

    – Preguntó Jesús ¿Quién fue prójimo del herido? El que lo trató con misericordia, repuso el maestro de la ley. Pues anda, haz tú lo mismo» (san Lucas c.10)


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# «Hope Lights Our Way», La esperanza ilumina nuestro camino… El pasado viernes 23 de julio fueron inaugurados los Juegos Olímpicos Tokio 2020, con 11.200 atletas, más de 200 países.

El vacío de los 68.000 asientos del estadio será elocuente. La llama en el pebetero con su lema abre a la esperanza, mientras la pandemia azota al mundo en estado de alerta.

# ‘Tregua Olímpica’ necesaria: la Paz entre los pueblos, el medio ambiente, las vacunas y alimentos para los países sin posibilidades.

(Vean sobre los «Ideales Olímpicos»)
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El Reino de Dios, la causa de Jesús

    «El Espíritu del Señor está sobre mí y me envió para llevar la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos, y a los ciegos la vista.» (sLucas c.4)

Buscaremos mejor sintonía con la causa de Jesús, el Reino de Dios, con su Evangelio, recordando la meta de su vida y preguntando qué espera de nosotros, qué deberemos hacer.

    «Confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia.. Que Dios los encuentre en paz con él. La paciencia de Dios es nuestra salvación» (2Pedro c.3)

La conversión será trabajar por la paz y la justicia, por la dignidad de las personas: «Buscarán ante todo el Reino de Dios y su justicia». Un camino de misericordia, una religión renovada, liberando de temores y ataduras.

– Él fue rechazado y perseguido como ‘testigo de la verdad’, también sus seguidores. Vencerá el amor.
– El Reino de Dios, la causa de Jesús, su acogida generosa y su perdón, serán la ‘razón de mi esperanza’.

    Jesucristo

    “Mi fuerza y mi fracaso, eres tú.
    Mi herencia y pobreza, eres tú.
    Tú, mi justicia, Jesús,
    mi guerra y mi paz,
    mi libre libertad.
    Mi muerte y mi vida, tú.
    Palabras de mis gritos,
    silencio de mi espera,
    testigo de mi sueños,
    cruz de mi cruz, tú.
    Perdón de mis pecados,
    juez de mi pobre llanto,
    razón de mi esperanza,
    mi tierra prometida,
    tú, Jesús.”

    –Pedro Casaldáliga (+2020)

(Imagen: Cristo maestro, mosaico bizantino, siglo xiii, fragmento)

+ DIOS de misericordia, concédeme espíritu de oración y conversión, deseos sinceros de amarte a ti y a mis hermanos.
. . Enséñanos a reconocerte en los pobres y los marginados, y el propósito de amarte y servirte en ellos.
. . Quiero ser constructor de tu reino, para que abunde la justicia y la paz en la tierra. Amén.

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Espíritu santo, nacer de nuevo

Celebrando el propio bautismo, alguien evocó la escena de Cristo en el Jordán : no bastará con el bautismo de agua, deberás vivir como Él ‘empapado’ de Espíritu santo. Cómo hacerlo.

    – Yo los bauticé con agua, Él bautizará con Espíritu Santo, dirá el Bautista.
    – Para ver el Reino de Dios, nacerás de nuevo, del agua y del Espíritu, dijo a Nicodemo.

En tiempo de incertidumbre, el cristiano precisará la fortaleza y la sabiduría prometidas con el Espíritu santo.

También ahora estaremos atentos al Espíritu de Jesús, a sus inspiraciones y llamados.

    – El Espíritu les recordará mis palabras y los conducirá por caminos de verdad y justicia, dirá Jesús al despedirse.
    – Recibieron un Espíritu de amor : ahora son hijos, no vivan más en el temor sino en la confianza, escribió san Pablo.

‘Que Dios te inspire’, me desearon. En efecto, nuestro Señor no resuelve por nosotros sino con nosotros, por su voz y luz interior. “El primer paso se da hacia dentro y en silencio” (G. Bernanos).

En tiempo de ruidos y de prisas, aseguren el silencio interior, su oración, la respiración del corazón. Pensamientos rebeldes y fantasmas personales esperan sosiego y curación, precisarán Espíritu santo. Oremos.

    + VEN ESPÍRITU DIVINO, manda un rayo de tu luz, padre de los pobres, mi descanso y consuelo.
    + Limpia las manchas y sana nuestras heridas, llueve en la tierra reseca ¡Ven y sánanos!
    + Da a los fieles que suplican tus dones y carismas, llénalos de tu paz y tu alegría.

Verán en comentario cómo el Espíritu Santo une a los cristianos con Cristo por el bautismo y la eucaristía.
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Así cantó este grupo chileno «Canto católico»:

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De la acción del Espíritu santo en el creyente, se hablará de carismas, de dones y frutos. Verán aquí una breve presentación de los «Dones del Espíritu santo».

En comentario unos pensamientos del Santo Cura de Ars pidiendo el Espíritu Santo, fuente de confianza y de amistad de Dios para el creyente.

Pascua y resurrección / nuevos caminos

    «Las mujeres, camino del sepulcro: ¿Quién nos moverá la piedra? Un joven de blanco les dijo: No teman, Jesús Nazareno resucitó. Digan a sus discípulos que caminen a Galilea, allá lo verán», san Mateo c.16.

Resumiré el llamado del Papa Francisco en la Pascua pasada:

+ Ir a Galilea significa empezar de nuevo, donde el Señor los llamó, el lugar del primer encuentro junto al lago. Hacer memoria será agradecer y hacer planes para ser testigo.

+ Ir a Galilea será recorrer nuevos caminos, moverse en dirección opuesta al sepulcro, ir hacia la Luz. Algunas mujeres buscaron con la fe de los recuerdos al Jesús del pasado.

+ Ir a Galilea significa ir a los confines, ser como Jesús buena noticia para los alejados, los excluidos, los frágiles y más pobres, los enfermos.

En efecto, Jesús resucitado desea hacerse presente en el corazón del mundo, superando dudas y temores. Si compartimos la Paz que Él nos da, notaremos su presencia.

El Papa finalizó su homilía de la noche pascual con estas cariñosas palabras:

    . .Si esta noche tu corazón vive una hora oscura sin amanecer, ven y abre tu corazón al anuncio de la Pascua.
    . .No tengas miedo, resucitó. Tus lágrimas serán enjugadas y tus temores vencidos, por la luz de la Esperanza.
    . .Alégrate, el Señor camina siempre contigo, a tu lado. Con Él la vida comienza de nuevo.

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‘Magníficat’, canto agradecido de María, que recibe en la casa a su Hijo Jesús resucitado.

La viña del Señor, el mundo

«El reino de los cielos será como un hombre que salió al amanecer a contratar obreros para su viña… Y salió también al mediodía, al atardecer y al caer la tarde, les dijo: Vayan a trabajar a mi viña», san Mateo c.20.

La viña del Señor es el mundo con sus historias, unas buenas y justas, otras no tanto. Varían los frutos como variadas son las personas, su ánimo e intereses. La viña requiere cuidados, cariño y trabajo. Es la viña de sus amores, dijo el profeta Isaías.

Nos necesita, nos quiere colaborando, cada cual a su tiempo, en su momento. Nunca fue demasiado tarde para llegar a tiempo. El trabajo traerá renuncias, también contento. Todos podrán aportar sus ilusiones y proyectos, su ayuda y compañía.

Quedó mucho por hacer, por dónde comenzar, cómo traer Reino de Dios: ‘Anuncien la paz, curen heridas, bendigan siempre, perdonen los errores’.

El Señor de la viña cuidará de nosotros, prometido, por el mejor fruto:

Manos de viñador,
que cuidan su viña y mi vida,
que esperan los frutos.
Él riega la tierra con el sudor de su frente
y su agua buena;
su mano podará lo reseco, limpiará lo que estorba.
Con él, sarmiento en la vid, correrá por mis venas
su misma vida.

Les pondré en resumen una oración, ofrenda de sí mismo a colaborar. Ofrécete, también en este tiempo tan difícil, como uno más, frágil e indeciso como otros, pero enamorado como el que más.

No me olvides, Señor.
En el amanecer de cada día pronuncia mi nombre
envíame como si fuera la primera vez,
a sembrar ilusiones en los senderos espinosos
a llevar esperanza donde gime el hombre perdido.

No me olvides, Señor.
No pases de largo si me ves reticente.
Hoy más que nunca quiero ir a tu viña,
no pases de largo Señor
quiero trabajar contigo.
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– Jesús, enséñame tu modo de tratar a los demás, que tus pasos sean mis pasos…


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Verán en comentario una rica sugerencia de San Cirilo de Alejandría sobre la unión estrecha entre la vid y los sarmientos, entre la viña y el que la trabaja. Importará mucho la comunión entre Cristo y los cristianos, y el fruto de buenas obras: paz, amor, compasión.

Examen del discípulo de Cristo : la humildad y el servicio

    – Jesús preguntó: ¿Qué dice la gente de mí? Unos que eres el Bautista, otros que algún profeta. Y ustedes, quién dicen que soy. Pedro dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.

También hoy Jesucristo nos dirige la pregunta: ¿Qué dicen de mí? Más que una respuesta de libro, él espera una respuesta personal.

¿En verdad conocemos a Jesús, centrados en él, o vivimos en la rutina?
¿Queremos a Jesús, o es alguien del pasado, sin fuerza ni atractivo? ¿Es amigo?
¿Aprendimos a mirar como Jesús, compasivos, o bien indiferentes?
¿Jesús resucitado vive y camina con nosotros? ¿Somos sus testigos?

    – Un discípulo no es más que su maestro. Basta con que el discípulo llegue a ser como su maestro.
    – Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso.

«Las creencias no cambian nuestra vida. Lo más decisivo será saber qué relación vives con Jesús. La adhesión personal a Él nos transformará» (J.A. Pagola).

«Jesús,  te quiero». Fueron las últimas palabras de Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto, antes de morir. Fiel amistad mantenida a lo largo de toda una vida, en los días fáciles y en los difíciles.

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No fue fácil vivir en modo evangelio. Vean este examen práctico, al estilo de Jesús:

    .. Nos seduce el deseo de quedar bien, no soportamos las humillaciones.
    .. Nos atraen los placeres y la comodidad, somos reacios a la renuncia.
    .. Queremos vencer en todo y a veces nos falta humildad.
    .. Confiamos en nuestras solas fuerzas, olvidamos que sin ti nada podemos.
    .. Caemos en autosuficiencia, olvidando al prójimo que pide atención.
    .. Nos aferramos a nuestras seguridades, desconfiamos de tu providencia.

+ SEÑOR, quiero ser alumno tuyo en la escuela de Belén, aprender sencillez, humildad, dejándome querer y ayudar. / En la escuela de Nazaret aprenderé a valorar la convivencia, el trabajo de cada día. / Aprenderé de ti a escuchar y curar, acoger y bendecir. / En la escuela de la Cruz aprenderé a confiar y perdonar.
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En comentario verán la importancia de la humildad y el peligro del orgullo, ‘Bienaventurados los pobres de espíritu’.

Con esta melodía llena de afecto y buenos deseos, «Encontrarme contigo», del grupo Satelite, Mexico, 2012.