Un Papa católico latinoamericano es buena sorpresa. Muchos hablan de un signo de futuro, un sueño de aire fresco.
Por eso el nombre escogido de FRANCISCO, el santo de la pobreza, de la paz y la defensa de la naturaleza, que trabajó por una Iglesia más evangélica, comenzando por sí mismo.
Hoy es el Jueves Santo, día del Amor fraterno. En homenaje a Francisco Papa, reproduzco aquí las palabras de otro nuevo Papa, el de la película «Las sandalias del pescador» (M. Anderson, 1968).
En el momento de su entronización, el Papa ucraniano Kirill hizo un revolucionario anuncio desde San Pedro de Roma:
«Vivimos una tremenda crisis, una crisis ineludible. No puedo cambiar el mundo ni borrar lo que escribió la historia, solo puedo cambiarme a mí mismo y empezar con el auxilio divino a escribir un nuevo capítulo.
– Soy el custodio de los bienes espirituales y materiales de la Iglesia. En nombre del Espíritu enajeno todo el oro y piedras preciosas de los relicarios, y en primer lugar las que adornan mi tiara, para aliviar a nuestros hermanos hambrientos.
– Invito a los magnates del mundo y a todos los acomodados a compartir su abundancia con aquellos que nada poseen.»
La evocación de esta escena anima a confiar en un liderazgo espiritual transformador para creyentes y no creyentes.
En un primer encuentro con periodistas le oyeron decir al nuevo Papa, ¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres! Enhorabuena y suerte.
Me comentaron que al tiempo de morir a un amigo nuestro le oyeron decir ¡Qué frágiles somos! Será un tópico de la filosofía, lo efímero y frágil que es el existir humano.
¿Qué dijo la Biblia? Comparó la vida con la neblina, o con una hierba que florece por la mañana y por la tarde se seca. Tú vives creyendo todo lo tuyo eterno, y olvidas su corta duración.
– ¿Qué es el hombre? Se asemeja a un soplo, sus días una sombra que pasa.
– El hombre dura como la flor del campo, el viento la roza y ya no existe.
– Tengo bienes para mucho… Si te reclaman el alma ¿para quién será?
– ¿Vuestra vida? Neblina que aparece y se desvanece.
Les recordaré estos versos de Miguel Ángel Buonarroti (+1564), las grandezas y miserias de su tiempo y de su propia vida. Miguel Ángel, hombre de fe, ya cansado, nos dirá lo que en sus adentros sentía:
«Llegado ha el curso de la vida mía,
con tempestuoso mar, en frágil barca,
al común puerto, donde se va a rendir
cuenta y razón de obras tristes o piadosas.
Así la apasionada fantasía
que del arte hizo mi ídolo y monarca
conozco ahora estar de error cargada
y lo que, mal su grado, busca el hombre.
Los amorosos pensamientos, alegres y vanos,
¿Qué harán si a dos muertes me aproximo?
De una estoy cierto, la otra me amenaza.
Ni pintar ni esculpir me dan sosiego
al alma, vuelta a aquel amor divino
que en la cruz a todos nos abraza.»
(El texto original italiano en comentario)
Así mismo en el soneto de Francisco de Quevedo:
¿Qué otra cosa es verdad sino pobreza
en esta vida frágil y liviana?
Los dos embustes de la vida humana,
desde la cuna, son honra y riqueza.
. . El tiempo, que ni vuelve ni tropieza,
en horas fugitivas la devana;
y, en errado anhelar, siempre tirana,
la Fortuna fatiga su flaqueza.
. . Vive muerte callada y divertida
la vida misma; la salud es guerra
de su proprio alimento combatida.
. . ¡Oh, cuánto, inadvertido, el hombre yerra:
que en tierra teme que caerá la vida,
y no ve que, en viviendo, cayó en tierra!
Testimonios de personas ante su final cercano. Solo importó el amor, lo que valió la pena y permanece:
– Vive cada día, ama, abraza, ríe siempre que puedas, aprecia la belleza de todo lo que te rodea, mañana puede ser tarde.
– Impregna la vida de ideales justos, tiende una mano si puedes y alguien necesita, no dejes que la vida pase por ti sin tú hacer nada.
– No puedo hablar, pero amo y sueño. Vivo cada día como si fuera el último.
– El universo, la vida, sin Él no tienen sentido. Agradezco a Dios el nuevo día.
San Francisco de Asís vivió el tema de la fragilidad con la ‘Sabiduría de un pobre’… Saber que ‘Dios es’, saber esto fue la sabiduría del pobre de Asís. Solo quedará el silencio y el darse todo a la vez, justo para alabar al Creador… En su donación, Francisco llegó a la madurez del que ya nada espera, sino el regalo de la muerte.
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(1) Textos: Cf. Salmos 103 y 143; san Lucas c.11; carta Santiago c.1.
(2) Vean sobre el tema las reflexiones del Eclesiastés, «Hay un tiempo para gozar y un tiempo para penar».
(3) «¡Tan Frágiles y Tan Amadas!», interesante artículo, reflexión para el Adviento, de Mª Carmen Martín [vitaetpax.org], fragilidad compartida, fragilidad enamorada.
(4) Nuestra colección de poesías «No tardes más», eBook, pdf.
Preguntaron por el texto bíblico que habló de la diversidad del tiempo que pasa, será el libro llamado Eclesiastés, ‘Hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír’.
# Kahlil Gibran escribió sobre el tiempo, en su conversar con El Profeta:
: Maestro, dinos algo del tiempo.
: Querrán medir el tiempo, mas es infinito como el amor.
: El tiempo es como un río, desde la orilla observarán su corriente.
: La infinitud de la vida: el ayer y el hoy, pues el mañana es el sueño del hoy.
# Antonio Machado en sus ‘Proverbios y Cantares’ 19:
«Caminante, son tus huellas
el camino y nada más.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.»
# En el Sermón del Monte del Evangelio:
-No se agobien por el mañana.
-A cada día le bastan sus propios disgustos.
-Busquen el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura.
# Leí de la Madre Teresa de Calcuta este pensamiento que reconforta: «Dejen el pasado a la misericordia, vivan el presente con amor, y dejen el futuro a la providencia».
El Papa Francisco aconsejó parecido: «Miren el pasado con gratitud, vivan el presente con pasión, y abracen el futuro con esperanza».
Invitación a vivir en positivo nuestra historia personal y familiar, en modo agradecido y reconciliado.
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* Imagen: La persistencia de la memoria, Salvador Dalí, El tiempo fugitivo, 1931. La angustia por el control del tiempo, lo relativo y fugaz de cada instante, su inconsistencia; solo perdura el paisaje.
Pequeño dios en la tierra
Sol recién amanecido
Desde su choza contempla
Gentes niños en vela
Luna de invierno
Espada sin luz
Noche fría de paz
El cielo llorando va
Llega calor de vida
Alegría consuelo
Su abrazo y un beso.
Hoy es la Navidad, los niños cantan la paz. Ofrecimos para la ocasión unos versos y la súplica popular dirigidas al pequeño de Belén. Nuestros deseos abrirán las puertas a la Navidad, Dios con nosotros para siempre. Habremos de cuidar la nueva luz, no se apague ya. Así lo pediremos.
SEÑOR, hazme instrumento de tu Paz,
que donde haya odio ponga yo Amor,
donde hay ofensa ponga yo Perdón,
donde hay discordia ponga yo la Unión,
donde hay error, ponga yo Verdad,
donde haya duda, ponga Fe,
donde hay tinieblas, ponga yo la Luz.
donde hay tristeza, ponga yo Alegría.
. .Maestro, que no me empeñe tanto en ser consolado sino en Consolar,
en ser comprendido sino en Comprender,
en ser amado sino en Amar.
. .Hazme instrumento de tu Paz, porque dando siempre se recibe,
perdonando se alcanza el perdón,
muriendo se va a la vida eterna.
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// La ‘Oración de la paz’, atribuida a san Francisco de Asís, es anónima, fue publicada en 1912 en la revista francesa ‘La Clochette’. Programa de vida para seguidores de la madre Teresa de Calcuta, también formó parte del plan de recuperación en «Alcohólicos anónimos».
// Imagen: Niños, India, Afp.
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Podrán escuchar aquí la oración franciscana bellamente cantada por el grupo chileno «Canto católico». Parece que fue compuesta con ocasión y obsequio por la visita del Papa Francisco a Chile en 2018:
«Hoy más que nunca, san Francisco es un símbolo de valores perdidos. No más al tiempo del poseer y del consumo. Su amor por la naturaleza y por los más indefensos, su renuncia a toda forma de posesión, fascinará a todo el mundo. La humildad y la bondad serán valores clave. Necesitamos un tiempo para meditar y escuchar el canto de los pájaros.»
Fue un mensaje de impacto para este tiempo, abierto a la esperanza. Es lo que señaló el belga Gerard Mortier al presentar su proyecto de «San Francisco de Asís», de Olivier Messiaen, ópera lírica puesta recientemente en escena.
¿Cuál será la reacción del público? Dependerá del grado de sintonía que se logre con el viaje místico del Santo. La música de Messiaen acompaña al espectador, testigo del camino que Francisco de Asís realiza.
Estaremos recordando aquel «nacer de nuevo» que Jesús de Nazaret propuso a Nicodemo, también su promesa de felicidad en el Sermón de la montaña: «Dichosos los desposeídos, ellos heredarán la tierra».
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-Leer más sobre la obra de O. Messiaen en la web fratefrancesco.
:: Quise contarles aquí una vieja historia medieval. Un día Francisco entró en la pequeña Ermita dedicada a San Damián, recostada en una loma cerca de Asís. La hiedra trepaba hasta cubrir los muros laterales, en ellos se veían hendiduras que ponían en peligro el lugar.
En su interior había un sencillo altar de madera y, a modo de retablo, un Crucifijo bizantino. La imagen del Crucificado penetró en el alma de Francisco, que con los ojos elevados oró así:
«¡Glorioso y gran Dios, mi Señor Jesucristo! Tú eres la luz del mundo,
pon claridad en los abismos oscuros de mi espíritu.
Dame tres regalos: la fe, firme como una espada;
la esperanza, ancha como el mundo; el amor, profundo como el mar.
Mi querido Señor, te pido un favor más:
que todas las mañanas al rayar el alba,
amanezca como un sol ante mi vista tu santísima voluntad
para que yo camine siempre a su luz. Y ten piedad de mí, Jesús.»
:: De pronto se oyó una voz que al parecer procedía del Cristo: «Francisco, ¿no ves que mi Casa amenaza ruina? ¡corre y trata de repararla!»
Francisco observó la ermita por fuera, el mal estado de la construcción. Se acercó al anciano capellán, le dio dinero y pidió que comprara lámparas de aceite, que las encendiera en su nombre frente al Crucificado.
:: No bastó. Se le estará pidiendo algo más, su ayuda para reparar la gran Iglesia, la Iglesia romana, la religión y el Papado de entonces, la sociedad y sus gobernantes, todo necesitado de cambio urgente y reforma, amenazados de ruina por la corrupción generalizada.
El joven Francisco de Asís decidirá finalmente contribuir él mismo al cambio y la mejora con su renuncia a todo, su amor a la verdad, su opción por la pobreza y su dedicación a los más pobres.
«La forma más elevada de la pobreza evangélica es también la más realista: aquella en que el hombre reconoce y acepta la realidad humana y divina en toda su dimensión.» (Sabiduría de un pobre, E. Leclerc)