Conocerme a mí, conocerte a Ti

¡Conócete a ti mismo! fue invitación a peregrinar por el mundo interior de la persona, así en algunas corrientes filosóficas y también en las grandes religiones.

A . En el pórtico del templo de Delfos, la inscripción ‘Conócete a ti mismo’, llevará al hombre a reconocer los límites de su propia naturaleza, sin aspirar a lo que pertenece a los dioses.

Sócrates se sirvió del tema en sus enseñanzas, aceptar nuestra ignorancia poniendo la virtud mayor en el conocer. Proclamó la sabiduría de saber que no se sabe, frente a los que dicen saber y no saben.

B . ¡Que yo me conozca, Señor, que yo te conozca! dirá San Agustín, buscador de la verdad desde su juventud, inquieto por conocer el interior de sí mismo y la vida del espíritu.

En su peregrinar intelectual, el joven Agustín consideró el conocimiento propio y el de Dios inseparables, la tarea más importante:

He rogado a Dios
– ¿Qué quieres saber?
Quiero conocer a Dios y al alma
– ¿Nada más?
Nada más.

Una vez hallada la verdad, pudo exclamar como lamento: ‘Tarde te amé, tarde te conocí. Tú estabas dentro de mí, yo te buscaba fuera. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.’

C . En el salmo 139 el poeta cantó la mutua intimidad y confianza entre la persona creyente y el Dios que se da a conocer. La fe no debiera ser estorbo para conocerse, sino ayuda y estímulo.

SEÑOR, tú estás siempre a mi lado, tú me conoces como nadie. / Tú sabes mis dudas y mi oscuridad. Tú me conoces y me respetas, presente en todos mis pensamientos y acciones. / En lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo.

En los evangelios Jesús de Nazaret se presentó a los discípulos como un pastor que conoce bien a sus ovejas, desea darse a conocer y compartir su proyecto, buscando colaboradores.

D . El conocimiento propio vendrá también de lo que otras personas, y Dios mismo, sientan y piensen de mí, sea bueno o no tan bueno.

Se habló de la oración como un diálogo entre Dios y nosotros, interesados también en conocerse mejor: ‘Dime en verdad qué piensas de mí, qué esperas de mí, dime quién eres’.

En la búsqueda de Dios y de nosotros mismos, la relación personal pudo iluminar algo las sombras de nuestro conocer, que solo el amor dará un conocer profundo.

Vean así estos versos del poeta mexicano Amado Nervo:

«Eres uno con Dios, porque le amas,
¡tu pequeñez qué importa, y tu miseria!;
eres uno con Dios, porque le amas.

Le buscaste en los libros,
le buscaste en los templos,
le buscaste en los astros,
y un día el corazón te dijo, trémulo:
«Aquí está». Y desde entonces ya sois uno,
ya sois uno los dos, porque le amas.

No podrán separaros
ni el placer de la vida
ni el dolor de la muerte.

En el placer has de mirar su rostro,
en el valor has de mirar su rostro,
en vida y muerte has de mirar su rostro.

«¡Dios!» dirás en los besos,
dirás «Dios» en los cantos,
dirás «Dios» en los ayes.

Y comprendiendo al fin que es ilusorio
todo pecado (como toda vida)
y que nada de él puede separarte,
¡uno con Dios te sentirás por siempre:
uno solo con Dios porque le amas!»
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* Cabeza de hombre, Albert Giacometti (+1966). Para Jean Paul Sartre el autor fue un artista ‘existencial’, los seres representados en sus esculturas estaban a mitad camino entre la nada y el ser.
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Como en otras ocasiones, pudiéramos acompañar nuestra búsqueda con el Adagio de Johann S. Bach, Re minor BWV 974, Piano-Violoncello:

Asís por la paz, 2016

«Nosotros no tenemos armas. Creemos en la fuerza humilde y mansa de la oración. La paz que desde ASÍS invocamos no es simple protesta contra la guerra ni el resultado de negociaciones, es el resultado de la ORACIÓN».

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Compartiremos algo de la ceremonia final del Encuentro Interreligioso de Oración por la PAZ en la ciudad italiana de ASÍS, el pasado 20 de septiembre, con su llamado de paz y diálogo para toda la humanidad.

En el corazón de Asís el Papa Francisco, en compañía de cientos de hombres y mujeres de todas las religiones del mundo, participó en el 30° Encuentro para invocar la PAZ.

Patriarcas, obispos y pastores, rabinos e imanes, exponentes del chintoísmo, del budismo y de las religiones hindúes, que no se rinden a la violencia, al odio, a la ideología de las guerras disfrazadas de religión. Los líderes religiosos firmaron una Declaración:

– Nos anima el espíritu del encuentro y el diálogo, nos oponemos a toda violencia, al abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo.
– La guerra empeora el mundo, dejando una herencia de dolores y odios. Con la guerra todos pierden, incluso los vencedores.
– La PAZ es el nombre de Dios. La violencia y la guerra no caminan por Su sendero. Abramos un tiempo nuevo, que el mundo se convierta en una familia de pueblos responsables de construir una paz verdadera.

«Tenemos sed de paz, ofrecemos un testimonio de paz, necesitamos rezar por la paz… Deberemos ponernos en camino y trabajar juntos por la paz. Dios nos lo pide, habremos de afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia», Papa Francisco.

Orar con Nicodemo -3 / El buen pastor

Corresponde proseguir con estos textos recuperados, largos y apretados, testimonio incontestable de fe y de buena amistad. Hoy nos ofrecen la confesión humilde del seguidor maduro: Nicodemo cambió de maestro y deberá cambiar de ideas, con sus muchas dudas y temores. Con el tiempo habrá de ‘nacer de nuevo’. El discípulo busca hacerse comprender, confiado en la infinita misericordia del Buen pastor que lo ha rescatado.

El texto refleja una buena relación entre Nicodemo y Jesús de Nazaret, a pesar del trato poco frecuente, si creemos la presentación que hizo el discípulo amado en su evangelio. Mas todo pudo ocurrir de otro modo, Jesús mismo siendo el principal catequista de Nicodemo, con frecuentes encuentros. Una mutua simpatía que irá más allá de aquellos oscuros días de la Pasión.

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NUESTRO BUEN PASTOR

«Jesús dijo: ‘Yo soy el buen pastor. Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen. El buen pastor da su vida por las ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz y me siguen. Yo les doy la vida eterna y nunca perecerán’. Señor, queremos seguirte a ti que eres nuestro PASTOR bueno, sabiendo bien lo que esto significa. Seguirte significa conocerte y amarte, no perderte nunca de vista, hacer camino contigo, ser valiente, imaginar lo que tú quieres hacer y cómo hacerlo a tu estilo. Mucho más no sabemos. Seguirte como ‘oveja’ a ti que eres ‘pastor’, no significa negar la propia libertad ni renunciar a pensar ni a tomar las propias decisiones. Significa ser discípulo, aprender de ti, sentir como tú, saber que tú eres el Maestro y el Señor, que a ti te lo debemos todo, confiar en tus indicaciones. Yo soy persona ya madura, bien formada en la gran Escuela farisea de Jerusalén. Ahora sin embargo yo estoy dando mis primeros pasos en un nuevo camino y necesito dejarme guiar. Quiero seguirte con humildad, apoyado en ti que eres mi fuerza principal. Sé bien que el camino del Evangelio es para personas libres y enamoradas, tú quieres que te sigan personas convencidas. Quiero seguirte en verdad y con todo mi ser. Tú invitas, mas no violentas, a creer en ti y a ser tu discípulo. Tu voluntad será que te siga con otras personas, en comunidad, contigo, juntos en amistad y fraternidad. A veces hablamos del encargo de continuar tu trabajo de enseñar, ayudar y acompañar a otros, vigilando para que nadie se pierda. Seguirte será también proseguir tu tarea de acoger, curar y perdonar. Oficios necesarios para los que yo mismo me he ofrecido a Pedro, disponible para servir en lo que me encomienden. Toma mi vida, Señor, mi nueva vida, tú me la diste, a ti te la debo y a ti te la entrego. Seguirte a ti, Jesús, es una dicha completa. ¿Cómo acompañar y ayudar a otros? Aprendí de ti a conversar, a escuchar sin final y explicar con sencillez, como tú, cuando de noche te hice muchas preguntas y supiste de mis dudas e indecisiones. Me veo a mí mismo mayor, pero no anciano; el conocerte abrió mi mente y mi corazón. He acumulado experiencias, algunas contradictorias, pero estoy naciendo de nuevo. Soy feliz con mi nueva vida, con este nuevo camino que tú me ofreces y que eres tú, Señor. Si yo te abandonara es posible que me perdiera o cayera, ciego, ante la puerta estrecha del Reino. Tú eres, Señor, para cada uno de nosotros una puerta siempre entreabierta que comunica con el Padre y abre al Espíritu, la puerta que comunica con los demás y que nos abre al mundo. No nos dejes, Pastor bueno, Jesús maestro, cabeza y guía nuestro, debes saber cuánto te echamos de menos y te necesitamos. Mis dudas y cuestiones -dónde estás, cómo encontrarte, cuándo vendrás- ya quedaron en parte resueltas. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Teresa de Calcuta, santa

El pasado día 4 de septiembre de 2016 fue canonizada, proclamada santa, la madre Teresa de Calcuta. Un reconocimiento ante el mundo de sus valores.

• Sus virtudes, mujer modelo de entrega en cuerpo y alma a los más pobres.
• Lo que quedará de la propia vida será el no guardarla para sí mismo, sino entregarla a los demás.
• Fue su consigna y la de sus seguidoras: la caridad, o sea la misericordia, el amor con las obras.

Teresa de Calcuta nació en 1910 en Albania, actual Macedonia. Murió en 1997 en su querida Calcuta, India.

Decía de sí misma: “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En la fe, soy una monja católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En mi corazón, pertenezco totalmente al corazón de Cristo”.

Gracias, madre Teresa, gracias Misioneras de la Caridad. Al conoceros, todos admiramos vuestra fe y sencillez, vuestro amor verdadero y silencioso ¡Enhorabuena!

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De sus palabras al recibir el Premio Nobel de la Paz 1979:

«Hay tanto sufrimiento, tanta miseria, nosotros empezamos en casa con nuestra oración, con nuestro sacrificio. El amor comienza en casa, y no cuánto hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos. Al Dios Bueno no importa lo mucho que yo haga, sino cuánto amor ponemos en esa acción.»

Vean este sencillo video de pensamientos «Sonríe y ama»:

-En recuerdo también el post «Mártires del amor».

Orar con Nicodemo -2 / la Paz

La primera generación cristiana pensó en el retorno casi inmediato de Jesús el Señor resucitado, lleno de vida. No fue así. Poco a poco, sus seguidores debieron disponerse para una larga espera. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? . . Vean nuevos papeles de oración de Nicodemo, fariseo y luego discípulo, que fue de noche a interesarse por Jesús de Nazaret. Lo veremos todavía en la noche compartiendo la incertidumbre y desolación de los discípulos más cercanos al Señor. A pesar del testimonio del resucitado y de otros testigos, las dudas continúan.

La fragilidad de la razón y la dureza de corazón no fueron superadas. Urge abrir puertas y ventanas del corazón y de la propia casa. Los discípulos pasadas las semanas desearán alcanzar ya un nuevo modo de verlo todo, levantando el vuelo al viento del Espíritu divino, mas sin perder de vista la vida nuestra de cada día… Deberán atreverse a lo imposible. Nicodemo ya anciano nacerá hombre nuevo, valiente y decidido. Así oró esta vez el discípulo de la última hora.

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¡PAZ A USTEDES!

«Como fue escrito: «Al llegar la noche del día primero de la semana, los discípulos se reunieron con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y saludó diciendo: ¡PAZ a ustedes!». Pasados los días y las semanas, en otra noche cerrada, yo mismo Nicodemo supliqué así a Jesús resucitado: Entra tú, Señor, aunque encuentres cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ, nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Señor, muchos te seguimos dispuestos a todo, en los trabajos que tú nos pidas, pero nos vemos cansados, sin fuerzas y con miedo, nos hallarás todavía atemorizados, encerrados en nosotros mismos, en nuestros templos y en nuestras casas.

El Reino de Dios no llega, mas Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Tus discípulos más valientes sintieron temor: miedo al ridículo y a la ineficacia, miedo al rechazo y el juicio, miedo incluso a la cárcel y la muerte. Tú nos lo anunciaste “el mundo los odiará”. Muchos sin embargo, enviados por ti en este tiempo difícil, optaron por abrir sus corazones, abriéndose al mundo, anunciando tu evangelio a la gente. Nada pudo detener ya su camino ni su tarea, ni la amenaza de suplicio ni la muerte. Hombres libres, fuertes, amando sin fronteras, entregados en ayuda de gente desvalida, siguiendo Señor tu ejemplo. ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, si encuentras cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa.

Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Es la Buena Noticia ¡Cristo vive! Seguirte a ti, Señor, resulta arriesgado. Pero cómo dejarte, cómo desandar todo un camino de amistad y de fe contigo y con otras gentes, a dónde iremos si te dejamos. Muchas personas confían en ti y también en nosotros, no les defraudaremos. Te queremos, Señor, amigo nuestro. Aleja de nosotros toda inquietud, sabemos que tú estarás siempre con nosotros, a nuestro lado, dulce compañía en este camino nuestro de cada día, sabemos que tú vives nueva vida para siempre. Comparte con nosotros Señor tu misma vida, tu alegría, tu Espíritu Santo, tu amor divino. Tu Reino llegará y nuestra suerte cambiará, ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, aunque encuentres cerradas mis puertas, entra sin llamar y dame tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Adiós, Señor, hasta otro día.»

(Dibujo: Rembrandt, Nicodemo con Jesús)

Orar con Nicodemo -1 / El perdón

– Por la Pascua pasada quise recuperar viejos papeles del personaje evangélico que fue uno mismo hace ya mucho, que brotaron de una espiritualidad de la confidencia. Los deseos de Nicodemo serán los mismos, las expresiones fueron otras, la amistad permanecerá para siempre. Eso es la oración, un diálogo de amistad. Para la ocasión tomaré el estilo apretado, todo seguido sin puntos y aparte. Verán hoy que el buen discípulo, aun cobarde o negador, encontrará siempre al Maestro bien dispuesto al abrazo. Así lo contó esta vez Nicodemo, un discípulo de la última hora.

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EL PERDÓN DE PEDRO

«Antes de los sucesos hablé con Pedro y Juan. Les pareció imposible conseguir que te echaras atrás, aunque tu vida corriera peligro. Te conocían bien, Señor, supieron tu determinación de mostrar a todos que la injusticia mata a los inocentes, que el PADRE quiso explicar así el gran amor que nos tiene, no ahorrando la vida de su propio hijo querido. A mí me pareció excesivo tanto sufrimiento y tanto amor. Quedamos después muy asombrados y también asustados por todo cuanto ocurrió. Todavía me parece oír las palabras dichas desde la cruz: ‘¡No saben lo que hacen, Padre, perdónalos, ellos no saben!’. Siempre disculpando, allá mismo, a tus propios verdugos y a los crucificados contigo, como tú. Ellos fueron sin duda tus primeros rescatados. Tras la muerte y tu resurrección, PEDRO va siempre inquieto buscándote, queriendo saber dónde estás, qué piensas, qué quieres, cómo hacer para agradarte. Él quiso recordar tus mismas palabras y en ocasiones no pudo. Su pecado y tu perdón le cambiaron la vida y su manera de ser, ahora más humilde, comprensivo y bondadoso con todos. Se sintió a veces muy inseguro, en la orilla y en la barca. Si hubo mala racha en el trabajo, lo atribuyó a su propio pecado, ‘Es por mí, yo negué al Maestro, fui un cobarde, fue mi culpa, lo traicioné’. Mas tú, Señor, no quieres la culpa oscura sino la gracia luminosa; tú no quieres el abismo del resentimiento sino el abrazo de la paz y la fiesta del perdón. Tu amor y tu gracia rehabilitaron a Pedro, como a muchas personas.

Perdona hoy también mi falta de fe y sana la herida de mi cobardía en seguirte. Todos nos parecemos un poco a Pedro, muertos de miedo nos cuesta ahora responder por ti, mas al tú mirarnos recobraremos la vida y la palabra. Una mirada tuya, JESÚS, bastará para sanarme. Tú quisiste, Señor, que Pedro sintiera muy de cerca tu misericordia y tu perdón. Recordaré sus mismas palabras repetidas entre sollozos aquel día junto al lago: ‘Señor, tú sabes cuánto te quiero’. Pensando yo la escena de su curación, te diré también ahora en verdad, de corazón: Jesús, amigo, tú sabes que Nicodemo también te quiere. Si inconstante y poco consecuente, yo me comprometo a no dejarte nunca, aunque costase. Vigilaré por no caer en la desconfianza ni la cobardía. Ten piedad de mí, Señor, y de nosotros todos tan frágiles y temerosos, solo pobres pecadores, mas por ti enamorados. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Podrán ver aquí recopilados «Orar con Nicodemo», pdf.

Vivir al día / los Ejercicios

    «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la Paz»
    /Números c.6

Unas notas para alguien que hizo Ejercicios espirituales, como el santo de Loyola, para vivir al día, cada día, la fidelidad humilde de quien se ofreció al Cristo del Evangelio.

Este no dejará pasar sin más nada de lo sucedido, sea para construir Reino de Dios, para agradecer, renovar, y también para pedir perdón.

    – Examinar la conciencia, repasar el día, revisar la vida, caracterizó a las amigos/as y compañeros de san Ignacio, en diferentes épocas, culturas y continentes, en sus misiones, colegios, barrios e iglesias, solo deseando caminar en la verdad, ayudando a sus prójimos.

Estos serán los pasos a dar en la ‘Oración de revisión del día’:

    1º  Me hago consciente de tu presencia, estás conmigo, Dios mío.
    2º  Ayúdame a revisar lo que ocurrió hoy en mi vida y a mi alrededor.
    3º  Gracias, Padre, por las personas y favores, los detalles de cada día.
    4º  Muéstrame y perdona mis errores y pecados, con tu luz y tu ayuda.
    5º  Dame gracia y fuerza, Señor, para mejorar y hacer tu voluntad.
    6º  Acabaré con un Padre nuestro.

– Procuraré cada día vaciar mi corazón del mucho ego acumulado, limpiando de odios y rencores, de palabras y pensamientos vanos, de ofensas innecesarias, así amaneceré nuevo para darme mejor y para compartir la paz.

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Oraciones tomadas del libro ‘Ejercicios espirituales’:

    + Al comenzar el día: «Te pido, Señor, que todas mis intenciones, acciones y operaciones de este día sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de tu divina majestad». Ave María

    + Al terminar el día: «Dame, Señor, el conocimiento interno de tanto bien recibido en este día para que yo, enteramente reconociendo, pueda en todo amar y servir a tu divina majestad». Padre nuestro

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    «Dichoso yo si, al fin del día,
    un odio menos llevo en mí;
    si una luz más mis pasos guía
    y si un error más yo extinguí.

    Y si por la rudeza mía
    nadie sus lágrimas vertió,
    y si alguien tuvo la alegría
    que mi ternura le ofreció.»

    /Gabriela Mistral

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(1) En comentario verán linda poesía sobre la limpieza de los rencores, como el agua de la playa sobre la arena…

(2) Ofrecimiento diario de trabajos, penas y alegrías, en comentario, buscando la imitación y el seguimiento de Cristo

Mártires del amor, Misioneras de la Caridad

ch_Teres_misioneras_Rio«Gozan en los cielos las almas de los santos,
que siguieron las huellas de Cristo;
que por su amor derramaron su sangre,
por ello reinarán con Cristo eternamente».

(Magnificat antiphon for feasts of martyrs)

Ya en tiempo de Pasión y de cruz en calles e iglesias, recuerden el testimonio.

Las hermanas Anselm, Reginette, Margarita y Judith murieron en Yemen, víctimas de la cruel violencia que asola países árabes de Oriente Medio.

Las misioneras del grupo de la Madre Teresa de Calcuta fueron asesinadas el pasado 4 de marzo mientras servían el desayuno a los ancianos y discapacitados, mayormente musulmanes, atendidos en el albergue de Adén. Murieron con los delantales puestos.

Esta fue una de las oraciones que las Misioneras de la Caridad rezaron antes de su martirio, como todos los días al iniciar su jornada:

«Señor, enséñame a ser generosa.
Enséñame a servirte como lo mereces;
a dar y no calcular el costo,
a luchar y no prestar atención a las heridas,
a esforzarme y no buscar descanso,
a trabajar y no pedir recompensa,
excepto saber que hago tu voluntad.»

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Al día siguiente el Papa comentó: «Fueron mártires porque testimoniaron a Cristo y compartieron el puesto de Jesús en la Cruz. Que Madre Teresa acompañe a estas mártires de la caridad e interceda por la paz y el respeto de la vida humana”.

Allá las conocimos años atrás, en las periferias de La Habana. Desde acá hoy nuestra admiración, afecto y gratitud.

EN SANGRE

De blanco teñidas en sangre
llegadas de lejos
testigos de luz entre sombras
dando su amor su tiempo y su vida.

En rojo y en cruz fieles esposas
amigas del cordero de Dios
hermanas de todos
pequeñas señoras.

Manó sangre su gran corazón
la propia vida
y agua limpia abundante
su misma alma.

Su corazón traicionado
como Jesús
cruz de dolor y abrazo
su sed grande de amor.

La interioridad, vivir desde dentro

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# Del mundo interior de las personas,, recordé las opiniones de un experto. Me llamó la atención la expresión ‘vivir desde dentro’ como contrapuesta a ‘vivir hacia fuera’.

    – Las prisas dificultaron la relación honda entre nosotros.
    – Me gusta que se me escuche, apreciada en lo que soy.
    – La superficialidad es oscura, la hondura es luminosa.

# ‘Vivir hacia fuera’ te llevó a desoír las llamadas que reclamaron tu atención. La pausa y el silencio interior serán necesarias para saborear la vida, para hablar y escuchar al otro, también al Dios amigo.

ch_marcelmarceau “Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos olvidó saborear la vida desde dentro. Por ser humana a nuestra vida le falta una dimensión esencial, la interioridad” (J.A. Pagola).

# Con un ritmo de vida apresurado, agobiante, para cuándo el respirar, pensar, contemplar, Buscaré ‘espacios verdes’ donde el alma se serene, recobre la calma y calidad de vida.

    – Esquivar las cuestiones del niño o las palabras del anciano, desatender la súplica del extranjero o la mirada del enfermo, será cruel y dañino para tu alma, tu interioridad se cuarteará.

# La apacible lectura, la melodía y los versos amables, la plegaria en silencio, ayudarán a vivir desde dentro y en paz. Así por ejemplo Fray Luis de León cantó la armonía interior por la belleza contemplada, como en estos conocidos versos de su ‘Oda a Francisco Salinas’:

    El aire se serena
    y viste de hermosura y luz no usada,

    Salinas, cuando suena
    la música estremada,
    por vuestra sabia mano gobernada.

    A cuyo son divino
    el alma, que en olvido está sumida,
    torna a cobrar el tino
    y memoria perdida,
    de su origen primera esclarecida.

También en el salmo de la Biblia conocido como ‘De profundis’ que valoró la hondura de la súplica y la paz del que confía:

    Desde lo hondo a ti grito, Señor;
    Señor, escucha mi voz;
    estén tus oídos atentos
    a la voz de mi súplica.

    Mi alma espera en el Señor,
    espera en su palabra;
    mi alma aguarda al Señor,
    más que el centinela la aurora.

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(1) Imagen: Paisaje Bolivia. Foto: Marcel Marceau, Getty Images.

(2) En comentario, interesante aporte sobre la ‘oración interior’, don del Espíritu Santo, por la humildad, el silencio y la escucha.

(3) La fe creyente ayuda a vivir la vida con alegría y esperanza. Vean en comentario este soneto sencillo, muy personal, de Felix Mansilla.

(4) Vean también el «Decálogo de la felicidad», del Papa Francisco, su invitación a la interioridad y la paz sostenidas.

Buen pastor, si tú no vienes

    – Yo el Señor te he llamado como alianza y luz de los pueblos, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y rescates a los que viven en la oscuridad. /Isaías c.42.

Pudo ocurrir así. Al que después llamaron Jesús de Nazaret, le propusieron del cielo venir a la tierra para explicar el buen camino y pasar haciendo el bien.

El panorama en la tierra se vio desde el cielo muy feo y tenebroso. Se dijeron : ‘¿Quién irá a señalar los fallos? ¿Quién podrá reparar tanto daño? ¿Qué alto precio habrá de pagar?’

    – Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa. /Salmo 79

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– El clamor insistente de las personas buenas logró convencer al primogénito, se ofreció e irá con todas las consecuencias. Muchos lo esperan y confían, como un limpio amanecer de primavera. Otros maquinarán su final, oscuro  anochecer.

    – Por la gran misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que viene de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas. /san Lucas c.1.

Así pudo ser la súplica confiada de los que esperan su venida para llenar de luz y esperanza el mundo. Pese al desprecio de los grandes, triunfó el amor de los pequeños.

    SI TÚ NO VIENES

    Señor, si tú no vienes
    ¿Quién nos mostrará el camino de retorno a la casa del Padre?
    ¿Quién nos abrirá la puerta y dispondrá la mesa para la fiesta?

    Si tú no vienes
    ¿Quién saldrá a buscar la oveja perdida?
    ¿Quién la tomará en brazos y volverá al redil?
    ¿Quién curará sus heridas y perdonará las culpas?

    Señor, si tú no vienes
    ¿Quién volverá la vista a los ciegos
    y la esperanza a quienes la han perdido?
    ¿Quién nos regalará la verdadera paz?

    ¿Quién podrá vencer al mal y la muerte?
    ¿Quién dará la vida por sus amigos
    y enseñará amar a los enemigos?
    Si tú no vienes, Señor
    .

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* Imagen: El buen pastor, ‘Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. Yo las conozco, ellas me conocen’ /san Juan c.10.

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Canta CoroSinaí de Mexico, ‘Donde hay caridad y amor allí está el Señor’.