Las manos atadas de Cristo

Fue un tema de espiritualidad para la fe, también un tema de arte para la sensibilidad y la contemplación. Sugerido por alguien que invitó al auditorio a contemplar el interior de Cristo al verlo así cruelmente tratado como un malhechor, habiendo pasado su vida en hacer el bien.

EcceHomo_Jan Provost (Mons, 1465 – Brujas, 1529)bUn Cristo que en Semana santa veremos pasar por nuestras calles, malherido y maniatado, en los tronos del desfile.

– Jesús de Nazaret trabajó con sus manos de carpintero hasta los treinta años que marchó al río Jordán donde Juan bautizaba.
– Al final de su vida, antes del juicio y condena, fue hecho preso y sus manos atadas, más tarde crucificadas.
– También imaginamos a Cristo orando al Padre, juntas sus manos, temblorosas y suplicantes.
– Privado de libertad, interrumpirá su tarea humanitaria de bendecir, curar y hacer el bien.

«Extendió la mano y tocó al leproso, ¡queda limpio!»
«Tomó de la mano a la niña muerta, ella se puso en pie.»
«Jesús metió sus dedos en los oídos y tocó la lengua del sordomudo.»
«Jesús tomó de la mano al ciego, le aplicó las manos y lo curó.»
“Él tomó los cinco panes y los dos peces, los bendijo y los repartió.”
«Jesús extendió la mano y sacó a Pedro del agua.»
«Le acercaron unos niños para que les impusiera las manos.»
«Jesús tomó una copa, y tomó un pan, dio gracias, lo partió y se lo dio.»
«Los guardias de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron.»
«Les enseñó las manos y el costado, los discípulos se alegraron.»
«Levantando las manos, los bendijo y se alejó de ellos.»

# Sin duda quedaron los lectores a la espera de percibir también la caricia sanadora de las manos del Señor. Será buena ocasión para recordar a sus seguidores la misión que traerá, contada por él mismo:

«He venido para sacar a los presos de las cárceles,
para que los ciegos recuperen la vista
y dar de comer al hambriento,
para consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo»

# Les pondré aquí estos versos de Miguel de Unamuno, reconociendo los hechos evangélicos mencionados:

«Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz!»

(Las manos, El Cristo de Velázquez, III,20)

# Palabras de un preso ante el ‘Cristo’ que lo visita y acompaña, lava sus pies y consuela: “Soy un preso y Jesús de Nazaret camina conmigo. Desde el prendimiento en el huerto los Olivos hasta que muere en la cruz, mi maestro fue un preso. Es lo que leo y creo.»

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-Imagen: Ecce Homo, Jan Provost, c.1490. «Pilato mandó azotar a Jesús, lo sacó fuera y les dijo: Aquí tienen al hombre. Todos gritaron: ¡A la cruz!».

-Podrán leer más en «El Rostro de Cristo», pdf, ebook de Nicodemo Martin.