La luz y la sal

:: Un amigo de lejos me hizo llegar esta historia para ilustrar el aporte de claridad y de sentido que el creyente cristiano debiera poner en este mundo. Notamos mucha sombra de corrupción e injusticia, las envidias traicionan los bajos instintos por el abuso de poder, la avaricia de bienes que mata y margina a tantos.
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«Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo y la serpiente no desistía. Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
– ¿Puedo hacerte tres preguntas?
– Puedes preguntar, contestó la serpiente.
– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? preguntó la luciérnaga.
– No, contestó la serpiente.
– ¿Yo te hice algún mal? dijo la luciérnaga.
– No, volvió a responder la serpiente.
– Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
– Porque no soporto verte brillar».

:: En los evangelios Jesús de Nazaret pedirá a los discípulos un esfuerzo de autenticidad y de generosidad, que sean sal y luz para la gente… Como si algunos creyentes padecieran ‘anemia’, la fe se volvió sosa y oscura, o como si solo buscaran la propia gloria.

“Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada… Son la luz de este mundo. No pondrán una lámpara bajo un cajón; se la pone en lo alto para que alumbre a todos… Que todos den gloria al Padre del cielo”, san Mateo c.5.

:: La luz y la sal como símbolos de bienestar espiritual. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué tanto de sentido y de buen sabor debiera yo aportar? ¿Cómo presentar nuevas razones para vivir, para vivir en evangelio? ¿Sabré quitar los sinsabores y sombras presentes?

Niños de la guerra, 3er año

El pasado 15 de marzo 2014 se cumplieron tres años de guerra civil en SIRIA. Un conflicto especialmente duro con la infancia, muy castigada por los frecuentes bombardeos y la falta de recursos sanitarios.

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Les recuerdo datos recientes aportados por Unicef, Acnur y Save The Children:

— 5,5 MILLONES DE NIÑ@S AFECTADOS.
Han bombardeado sus casas, escuelas y hospitales. Han destruido su mundo. Llevan 3 años soportando la violencia de la guerra. Dos millones de niños necesitan ayuda psicológica.

— 1,2 MILLONES HAN HUIDO A PAÍSES VECINOS.
El 18% de los refugiados no llega a los 5 años, el 38% tiene menos de 12 años, según Save The Children. En el campamento de Zaatari, Jordania, viven casi 60.000 niños sirios.

— MÁS DE 10.000 NIÑOS HAN MUERTO.
En noviembre de 2013, según el Oxford Research Group: de los más de 10.000 fallecidos, casi 800 han sido ejecutados, 400 fallecieron por disparos de francotirador, más de un centenar sufrieron torturas.

— 3 MILLONES DE NIÑOS HAN DEJADO SUS ESTUDIOS.
La tasa de asistencia a la escuela primaria se situaba en un 97%. Ahora, según UNICEF, es del 6%. En los países de acogida hay 500.000 niños sin escuela, trabajarán en edades muy tempranas, muchos en condiciones de explotación laboral.

— ENFERMEDADES.
El 24% de los pacientes hospitalizados son menores de 14 años, con quemaduras, heridas y fracturas por bombardeos. Reaparecen con fuerza enfermedades ya casi erradicadas como la meningitis y poliomielitis, también diarreas y neumonías.

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-Foto: Niños refugiados, Getty, Unicef.
-Actualizando la entrada, nicodemoblog constata que llegamos en 2015 al 4º aniversario, empeorando la situación, las potencias mundiales y ONU tan pasivos… Vean en inglés reportaje de UNICEF referido a 2015, los 14 millones de niños afectados, en Syria e Iraq.

Confiar es amar

De nuevo en el blog unos pensamientos sobre la confianza. No basta creer, necesitamos también confiar, siempre pero mucho más en momentos difíciles. Si uno recibe malos tratos de la vida o se oscurece la fe, pedirá por favor que no se agote nunca el amor ni la confianza ni se pierda la paz.

Confiar en uno mismo, confiar en los demás y confiar en Dios. Así será el sentir recíproco para el creyente: yo sé que Dios mi señor confía en mí porque me ama, yo puedo confiar en él porque sé que soy suyo y no me soltará de su mano.

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Muchas oraciones de todos los tiempos así lo expresaron, pero especialmente los Salmos de la Biblia son frecuentes en ruegos de ayuda y expresiones de confianza:

– “Nada temo porque tú vas conmigo”
– “Protégeme, Dios mío, yo me refugio en tí”
– “Mi suerte está en tu mano”
– “Como un niño en brazos de su madre”

De todo esto me hizo caer en la cuenta la lectura del Salmo 121 presentado como canto de peregrinación, tal vez en el destierro. Jesús de Nazaret debió rezar este salmo con frecuencia en el peligro y la tentación, o al verse incomprendido y acosado por sus enemigos. Es un canto al centinela divino, que vigila sin cesar por sus criaturas. Bien pudiera ser la súplica confiada del hijo pródigo o de la oveja perdida…

Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

– Él no dejará que resbale tu pie:
¡tu guardián no duerme!
No duerme ni dormita
el guardián de Israel.

El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día no te dañará el sol,
ni la luna de noche.

– El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.
Él te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre.

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* Imagen: Tobías y el Ángel, fragmento, Eduardo Rosales, 1860, Museo del Prado (Madrid).

Paco de Lucía, inmortal

Hemos de celebrar la gran figura de arte y sentimientos que fue Paco de Lucía, queriendo gustar a la vez la tristeza por su pérdida y la belleza de su obra. La escucha de sus notas nos llevará hasta el artista ya en verdad inmortal, creación sin fin de bondad y de armonía. La muerte no habrá de ser sino una puerta entreabierta a la vida. Descanse en paz.

¿Y si la muerte es la muerte
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.

( De ‘Canción otoñal’, Federico García Lorca )

– De la diversidad suya de estilos y tonalidades, aquí podrán escuchar su interpretación de “Concierto de Aranjuez”, Adagio, de Joaquín Rodrigo.

Preguntas a Jesucristo

El tema quedó pendiente desde que publicamos “Las preguntas de Cristo”, las que él dirigió a sus propios discípulos y también a la gente. Ahora recordaremos las dudas que sus seguidores plantearon a Jesús de Nazaret, y las cuestiones que otros personajes le hicieron llegar a lo largo de los evangelios.

Sabemos por el redactor de los textos que algunas preguntas escondían una trampa, “para ponerlo a prueba”, otras fueron inquietudes sinceras, sobre la verdadera identidad de Jesús y su actividad.

Cristo | Bradi Barth

= Juan Bautista preguntó: “¿Eres tú el que tiene que venir o esperamos a otro?”
= Los discípulos buscaron conocerlo mejor: “Maestro, ¿dónde vives?”
= Nicodemo fue de noche a preguntarle: “¿Cómo podrá uno nacer de nuevo?”
= Al oir sus palabras y ver sus milagros: “¿No es este el hijo de José el carpintero?”
= Los fariseos preguntaron: “¿Por qué comes con publicanos y pecadores?”
= Los letrados: “¿Cuál es el mandamiento principal?”, “¿Quién es mi prójimo?”
= En casa de Simón el fariseo se preguntaron: “¿Quién será este que perdona pecados?”
= Pedro con dudas confesó: “A dónde iremos, Señor, solo tú tienes palabras de vida eterna”
= Los discípulos con admiración: “¿Quién será este que da órdenes al viento y le obedece?”
= Algún discípulo discutiendo: “Dinos quién es el más importante en el Reino de Dios”
= El sumo sacerdote le preguntó: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?”
= Pilato quiso saber: “¿Eres tú el rey de los judíos?”
= El día final unos preguntarán: “Señor ¿cuándo te vimos hambriento, desnudo o enfermo?”

Ahí quedaron algunas preguntas a Cristo. Sus respuestas formarán los evangelios, la novedad de sus propuestas y el misterio de su persona. Será la buena noticia que cambió los corazones y la situación de cuantos creyeron en él, como ocurre todavía hoy. Jesús inspira confianza y devuelve a muchas personas la esperanza.

Les pondré aquí las preguntas que hizo a Jesucristo al final de su vida el Cardenal Carlos Martini:

«Le preguntaré si me ama a pesar de que soy débil y de que he cometido tantas faltas. Yo sé que me ama, pero aun así quisiera escucharlo nuevamente de sus propios labios.
– También le quiero preguntar si en la muerte me vendrá a buscar, o si me recibe. Le pediré que en las horas difíciles, en la despedida o en la muerte, me envíe ángeles, santos o amigos que me tengan de la mano y me ayuden a superar mi temor.
– Antes tenía otras preguntas, hoy le pido que me acepte y no me deje solo.» (De nuestro post “Cardenal Martini”)