La silla vacía | van Gogh

Pensé reproducir aquí lo más esencial de esta emotiva historia. Semanas atrás saltó a las redes sociales y así me llegó. Será Van Gogh, su situación y estilo, una ayuda para compartir. Verán pues temas de nuestro blog: la fe, el final de la vida, la oración.

EL MISTERIO DE LA SILLA VACÍA

Una joven acudió al sacerdote para pedirle que fuera a rezar junto a su padre que estaba muy grave. El enfermo estaba en cama apoyado en un par de almohadas. Junto a su cama había una silla vacía.
– Veo que usted me esperaba -dijo el sacerdote.
– No. ¿Quién es usted? -replicó el enfermo.
El cura le dijo quién era y preguntó por la silla vacía junto a su cama.
– ¡Ah, ya! -dijo el hombre e hizo una señal al sacerdote para que se acercara.
– Le contaré. Muchos años no supe cómo hacer oración. Un día un buen amigo me dijo: Johnny, la oración es algo tan sencillo como tener una conversación con Jesús. Te recomiendo que te sientes y coloques una silla vacía delante de ti… Mira a Jesús sentado frente a ti, háblale como lo haces conmigo ahora. Probé, me gustó y así lo hago desde entonces. El sacerdote, conmovido, le animó a continuar.
.. La hija lo visitó semanas después para comunicarle que su padre falleció en paz: «Lo encontré muerto. Al parecer antes de morir papá se incorporó y reclinó su cabeza sobre la silla junto a la cama. ¿Qué le parece esto?» El sacerdote se enjugó una lágrima y respondió: ¡Ojalá todos pudiéramos irnos así!»

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* En su obra ‘La chambre d’Arlés’, 1888, Vincent van Gogh quiso expresar la sencillez y soledad, lo austero de su habitación durante su estancia en la casa de reposo en Arlés.