El Señor es mi luz y mi salvación

# Pensé ofrecerles por mi aniversario esta pequeña entrada sincera, agradeciendo mucho su amistad.

Junto a la ofrenda de velas en una Iglesia, descubrí esta oración. Que nuestros deseos se cumplan, que sirva de oración y bendición para los que la lean. Gracias.

«SEÑOR,
que esta lámpara que enciendo sea:
LUZ
con la que ilumines mis dificultades;
FUEGO
que queme todos mis egoísmos;
LLAMA
que me enseñe a amar y servir.

SEÑOR,
hoy te dejo algo de mí mismo
en este símbolo.
Ayúdame a prolongar mi oración,
a lo largo de la vida.»
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Recordaré unos versos del Salmo 27, un canto de confianza:

+ El Señor es mi luz y mi salvación, ¿A quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿Quién me hará temblar?
+ Él me protegerá en su tienda el día del peligro, me esconderá en lo escondido de su morada, no temeré, levantaré mi cabeza.
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La vida, Teresa de Calcuta


:: Descubrimos este poema de la Madre Teresa de Calcuta
, diversas tareas en torno a la vida: respetar, amar, agradecer, compartir. Un canto a la vida recibida y en tantos lugares amenazada.

Homenaje desde aquí a los muchos/as cooperadores que trabajan por la justicia y la paz. Una ayuda para superar horas difíciles y cansancios.

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    LA VIDA

    «La vida es una oportunidad, aprovéchala
    La vida es belleza, admírala
    La vida es una bendición, disfrútala
    La vida es un sueño, hazlo realidad.

    La vida es un reto, afróntalo
    La vida es un juego, juégalo
    La vida es preciosa, cuídala
    La vida es riqueza, consérvala
    La vida es un misterio, descúbrelo.

    La vida es una promesa, cúmplela
    La vida es amor, gózalo
    La vida es dolor, supéralo
    La vida es un himno, cántalo
    La vida es un combate, acéptalo.

    La vida es una aventura, vívela
    La vida es felicidad, merécela
    La vida es vida, defiéndela»

:: Importará recuperar la esperanza de quienes la perdieron, su fe puesta a prueba por la injusticia, su amor a la vida cuestionado por el sufrimiento inmerecido.

Esto leí a propósito del evangelio del juez injusto y de la viuda, en su aparente triunfo del mal y de la injusticia:

    «El clamor de quienes viven sin que nadie escuche su grito, no cesa. Para una mayoría de la humanidad la vida fue una interminable noche de espera. Las religiones predican salvación, mientras millones de seres humanos sólo experimentan la dureza de sus hermanos y el silencio de Dios.» (J.A.Pagola)

(La parábola de la viuda y el juez injusto en san Lucas c.18)

La confesión / Jesús de Nazaret

Tiempo de confesión y de cambio. Repasando el modo de hacer de Jesús de Nazaret, les ofrezco este apunte de evangelio.

Fue una sana costumbre conservada por los católicos, la práctica de la confesión. Con una serie de condiciones el sacerdote perdonará en nombre de Dios, solo si hay arrepentimiento y se dice la verdad: A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados.

rembrandt_elregresodelhijorpodigo-72cLa costumbre más antigua, aunque no siempre fue así, será disponer de unas como madrigueras en madera, algo tenebrosas, donde asegurar el anonimato y el secreto. A estos lugares se les llamó confesonario. Es cierto que en caso de necesidad, cualquier lugar será válido.

La tradición quiso justificar y remontar el tema al mismo Jesús de Nazaret, con quien la gente conversó en privado y contó sus males, suplicó curación y consejo, recibiendo su bendición, su caricia, tomando sus manos u otros gestos que devolvían la paz a la persona, curada y como nueva.

Así fue como un amigo mío recordó, puso por escrito y envió las diversas situaciones en las que Jesús perdonó y curó a la gente,  personas muy diversas, en modos y lugares como fuera posible, sin duda ‘confesiones’ muy dignas y muy válidas.

Diferentes lugares donde Jesús confiesa, cura y perdona:

– Sentado en el pozo, a la mujer samaritana
– Recostado a la mesa, a una pecadora en casa Simón
– Bajo la higuera y en su casa, a Zaqueo
– Desde lejos, a diez leprosos
– Al borde del camino, a un ciego
– De pie, al joven rico
– En la puerta de la casa, al hijo pródigo
– Sentado, escribiendo en la arena, a la mujer adúltera
– De noche en secreto, a Nicodemo
– Junto a una piscina, al paralítico
– Rodeado de gente, a la mujer hemorroísa
– Transfigurado en la montaña, a 3 discípulos
– Navegando en el lago, a los discípulos
– En una sinagoga, a la mujer encorvada
– Cenando, a Judas
– Desde la cruz, a sus verdugos
– En la cruz, a los 2 ladrones
– Junto al lago después de almorzar, a Simón Pedro
– Caminando, a los 2 de Emaús

Ustedes podrán continuar si recuerdan otras situaciones. Maestras o catequistas harán el ejercicio de buscar los lugares y capítulos que aparecieron citados, y otros más que encontrarán.

– Pasadas unas semanas encontré este pensamiento reconfortante que seguro les agrada y recordarán: «Errar es humano, perdonar es divino».

* Imagen: El retorno del hijo pródigo (detalle), 1662, Rembrandt.

Vean esta linda explicación del Papa Francisco:

Buscar a Jesús, la confianza

«Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios» (s Marcos c.1).

Les pondré un pequeño apunte de evangelio. A partir de varios relatos evangélicos, la multiplicación de los panes y otros, escuché hablar con acierto del modo de hacer de Jesús de Nazaret, y de lo que él esperó de sus discípulos como colaboradores suyos.

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– La gente buscó a Jesús. También ahora mucha gente busca a Jesús, confía, tiene necesidad de él.
– En Jesús las personas encontraron acogida y compasión.
– El Maestro de Nazaret sufrió viendo gente abandonada e hizo cuanto pudo, por su confianza en Dios.
– La mirada de Jesús al cielo, su bendición ante los panes, hará a Dios Padre participar del momento.

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En una celebración de final de trabajos, oí cantar estos versos, oración y reposo del cooperante:

Vengan conmigo a un lugar tranquilo
y descansen en mí su cansancio.
Dejen que cure sus heridas
que el trabajo por el Reino les causó.
Restauren con mi Pan sus fuerzas,
con mi Vino alegren el corazón.
Vengan conmigo.

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«¡Guerra nunca más!»


«La guerra conduce a más guerra. La violencia a más violencia. Una cadena de compromiso por la paz unirá a todas las mujeres y los hombres de buena voluntad».

El Papa Francisco comparte estos días su gran inquietud por la violencia de los conflictos que no cesa sino que amenaza multiplicarse. Él envió este mensaje a sus tres millones de seguidores en Twitter: «¡Guerra nunca más! ¡Nunca más la guerra!».

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El sábado 7 septiembre el Papa dirigirá un día de ayuno y oración por Siria en San Pedro del Vaticano, Roma. Las personas de buena voluntad de cualquier credo o ideas están invitadas a unirse en un clamor universal contra el uso de cualquier tipo de armamento.

“¡Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, destrozada por divisiones y por conflictos, estalle la paz, ¡nunca más la guerra!”

Desde el blog ‘nicodemo’ nos unimos a las súplicas y esfuerzos por la no violencia, solucionar así los problemas de los pueblos, apartando todo otro interés y provecho. Trabajar cada día por la paz es una bendición, una bienaventuranza: «Felices los que trabajan por la paz, serán llamados hijos de Dios».

Señor, haz de mí un instrumento de Paz:
– donde hay odio, que yo lleve Amor
– donde hay ofensa, que yo lleve Perdón
– donde hay violencia, que yo lleve Diálogo
– donde hay temor, que yo lleve Confianza
– donde hay discordia, que yo lleve Unión.

Confiar / desconfiar

En época de incertidumbres, sospechas y lamentos, vean unos pensamientos sobre el amor de confianza y la amistad, el valor de lo cordial y sincero.

:: La confianza es una forma de amor, la desconfianza un desprecio. Fiarse de alguien es confiar, pues le conoces bien y lo quieres. Si confías, no temerás el engaño ni la traición. Te fías y basta. Será una bendición.

:: La desconfianza es oscuridad, será falta de fe y amistad. Si desconfías vivirás en la sospecha y la distancia, será el fin de la fe y del amor. Se enfrió la relación y la comunicación se falsea. Será una maldición.

:: Confiar te llevará a la donación de ti mismo, desconfiar al repliegue. Si tienes fe y sabes que alguien te quiere, tendrás seguridad. El creyente que confía notará la presencia, reza y espera, adora y confía.
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Inspirado en textos bíblicos, estos versos quisieran ser oración:

Bendito el indigente y el que llora sin consuelo,
el misericordioso y el pacífico,
bendito el que confía en el Señor y espera.
Será como árbol plantado junto al agua,
que junto a la corriente echa raíces,
no dejará de dar fruto.

Maldito el rico y el que castiga,
el que consume y derrocha por nada,
desconfía y no comparte ni consuela.
Será como un cardo en la estepa,
habitará la aridez del desierto,
tierra salobre e inhóspita, sin fruto.

(Cf. Jeremías 17; Salmo 1)
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* Imagen: Henri Matisse, Blue Nude 1, 1952.

Pentecostés de Cristo, bendecir y santificar

Esta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

–Himno liturgia

1 . La fiesta de Pentecostés celebra el día del Espíritu divino, compartido y comunicado a los discípulos, a todas las criaturas, como una nueva creación… Alma de Cristo, santifícame.

-En el bautismo Jesús oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu hasta él.
-Padre, en tu mano pongo mi espíritu. Reclinó su cabeza, entregó el espíritu.

2 . Pentecostés será como el final feliz de la misión de Cristo, el Pentecostés de Cristo, su Espíritu purificador que ‘santifica’ el corazón de cada bautizado… Agua del costado de Cristo, lávame.

-Él habitará entre su pueblo y secará sus lágrimas. No más muerte.
-Verán un cielo nuevo y una tierra nueva.

3 . Ante la destrucción y el deterioro en la naturaleza y las personas, ante el desprecio de la vida, ¿será posible ‘restaurar’ todo?… Pasión de Cristo, confórtame.

-Jesucristo muriendo destruyó la muerte, resucitando restauró la vida.
-No teman, el Espíritu les dará vida abundante, y manarán ríos de agua viva.

4 . La ‘espiritualidad’ será ‘bendición’, la respiración del alma, para vivir en armonía con la divinidad y las criaturas. Hablará de la ‘habitación’ de Dios en nosotros, su íntima presencia… Cuerpo de Cristo, sálvame.

-Estoy a la puerta y llamo, si me abres, entraré y cenaremos juntos.
-El que me ama mi Padre lo amará, vendremos y habitaremos en él.

5 . Bendecir fue el gesto inacabado de Jesús de Nazaret al marchar. Curación de heridas y victoria de la muerte. Con nosotros para siempre, un Pentecostés sin final… Buen Jesús, no permitas que me separe de ti.

-Donde hay Espíritu de Dios hay libertad. El amor de Dios será derramado.
-Yo estaré con ustedes cada día, hasta el fin del mundo.

Viviremos pues el seguimiento a Jesús en modo adulto: la Ascensión y el Pentecostés, un tiempo de crecimiento y creatividad. El Espíritu santo recibido será luz y aliento para buscar nuevos caminos en las tareas del Reino de Dios, «Venga a nosotros tu Reino».

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-Imagen: Viaje al corazón, Yoshiro Tachibana, Japón 1941. Importa descubrir un mundo a través de la mirada del artista, un mundo lleno de corazones.

-Podrán escuchar aquí esta conocida oración medieval, «Alma de Cristo». El Espíritu santo es el alma de Cristo, y el alma de nuestra alma.

La mística, el ser espiritual

«El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo». (san Mateo c.13)

Ya pude entre mis postales hallar unos versos de la querida Pilar de Mingo, mística de lo divino, artista del arpa y del verbo. Ella, que en eterno cantará ya sin velo la grandeza y luminosidad del ser, el amor de siempre, el ser espiritual.

La mística hablará de una existencia divina que da el ser a la nuestra, en comunión, unida mi existencia a la suya, ya un mismo espíritu serán y una sola vida.

Su poema ahora en el blog, en homenaje y recuerdo mío, será también saludo y bendición por el año que comienza nuevo, mas con tanta vida en peligro. Será tiempo de saborear ese «Tesoro encontrado», siempre medio escondido, entre las penas y miserias que nos envuelven cada día.

«Poseer a Dios como fijado en nuestra propia esencia,
verle relucir en todas las cosas,
saborear su propio ser dentro del alma,
saciarnos del agua prometida
que salta hasta la vida eterna,
vivir un perpetuo Magnificat,
¿No será este el tesoro escondido
por cuya posesión debemos sacrificar y vender todo?»

Fue como el después de la mujer de Samaría que conversó con el Jesús cansado y sediento junto al pozo de Jacob, diálogo reconfortante que sació su sed más profunda, sed de dignidad y verdad.

El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed.
– Señor, dame agua de ésa; así no tendré que buscar más.
– Yo soy agua viva: el que beba tendrá un manantial de vida eterna.

En comentario verán una consideración del cura de Ars sobre la oración, el tesoro de la unión con Dios.

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* La lectora distraída, 1919, Henri Matisse (1869-1954). El autor quiso recoger el estado de ánimo y la intimidad de la retratada, sorpresa y confianza.

Tal vez unas notas musicales nos ayuden a valorar mejor ese Tesoro oculto y encontrado: Air on the G String by J.S. Bach. Cello Stjepan Hauser.

Bendición de Pascua / Aleluya

Para este tiempo de luna llena y primavera, una bendición en la alborada de la vida nueva, en las primeras luces de esta Pascua que comparte ya algo de lo mucho que esperamos.

Campanario 2Que esta oración de Sabine Naegeli nos recuerde tanto de bueno por sembrar y de humanidad por cosechar.

Pascua es bendición, nueva humanidad, resurrección, estreno de luz y de vida, frágil aún en los comienzos.
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. . Bendice, Señor, mis MANOS para que sean delicadas y sepan tomar sin jamás aprisionar.
. . Bendice mis OJOS, que vean la necesidad y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra.
. . Bendice, Señor, mis OIDOS para que sepan oír tu voz y perciban el grito de los afligidos, las voces que llaman, aunque turben mi comodidad.
. . Señor, bendice mi BOCA para que dé testimonio de Ti y no diga nada que hiera o destruya, que sólo pronuncie palabras que alivian, que consiga despertar sonrisas.
. . Bendice mi CORAZON, templo vivo de tu espíritu, que sepa dar calor y refugio, que sea generoso en perdonar y comprender.
. . Dios mío, que puedas disponer de mí con TODO lo que soy, con todo lo que tengo; que mi vida sea de verdad como el pan y el vino, buenos para darse, agradables al compartir.
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Algo así debieron suplicar a Jesús de Nazaret, aquellos discípulos que caminaron desanimados hacia Emaús, mas luego regresaron alegres y bien dispuestos.

«LLegando al pueblo le rogaron: Quédate con nosotros, es tarde y el día se acaba. Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista» (s Lucas c.24)

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Bendición para una mujer fiel

Llegó a mis manos esta bendición, una cascada de buenos deseos inspirada en personajes bíblicos femeninos. Fue escrita para una amiga cooperante, mujer fiel, en sus bodas de oro como misionera. En estos días, para este tiempo de ahora, pienso en la dignidad de la mujer, en la fidelidad de cada día.

    «Que el Señor te conceda
    la audacia de Débora
    y la valentía de Ester y de Judit.
    Que te colme de alegría como a Ana,
    de lealtad y de amor fiel como a Rut.

    – Que puedas cantar y danzar junto al mar,
    como María la profetisa.
    Que con María de Nazaret
    proclames la grandeza del Señor,
    en el triunfo de los hambrientos
    y de los humildes.

    – Que llegues a encontrarte
    con Jesús, el Señor,
    como lo encontraron María Magdalena y la Samaritana;
    Él les devolvió la dignidad, la libertad
    y les dio un nombre nuevo.

    Y que como aquella mujer encorvada a la que Él se acercó y enderezó,
    puedas tú vivir erguida y ayudar a enderezarse a otros.
    Que sigas tendiendo la mano, manteniendo la llama,
    sirviendo de una manera nueva.
    Que tú, nosotros y todos, mujeres y hombres,
    estamos llamados a ponernos en pie y glorificar a nuestro Dios».

    (Cf. “Mujeres en la hora undécima”, Dolores Aleixandre)

* Imagen: ‘En el mercado’, José Luis Fuentetaja, Madrid. 
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María de Nazaret agradece los favores y proclama la grandeza del Señor…