La fe de Cristo

¿Cómo fue la fe de Cristo? Él no necesitó la fe como nosotros. No creía, propiamente él sabía. Jesús de Nazaret ‘hijo del hombre’ fue ante todo el ‘Hijo de Dios’. La fe de Cristo es su sabiduría: Él conoce por sí mismo, de primera mano.

    – El que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído.
    – Hablamos de lo que sabemos y de lo que hemos visto.

Nosotros nos fiamos de la palabra de otros, de una experiencia religiosa subjetiva o de la Biblia, pero no vemos claro del todo. La fe es nuestro modo de conocer lo divino y lo humano que se nos escapa, la razón y el sentido de todo. Creemos saber, mas entre sombras y sospechas.

    ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!
    – Confíen en Dios, confíen también en mí.


La fe es relación, confianza, pero también es un conocer limitado. Son muy expresivas estas palabras de Saulo de Tarso, San Pablo, dirigidas a los cristianos de Corinto:

    “Nuestra conocimiento es imperfecto y nuestras profecías limitadas. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios conoce.”

¿En qué creyó Jesús de Nazaret? La fe de Jesús fueron sus propias opciones y convicciones:

    . . No dudó jamás del amor del PADRE. Amarlo y complacerlo en todo, aun en medio de la contrariedad.
    . . Creyó y apostó por el AMOR hasta el final, con todas sus consecuencias, en la compasión y el perdón sin límites.
    . . La fe de Cristo en el REINO DE DIOS, su plan de redención y restauración de las personas y de la humanidad.
    . . Creyó en las PERSONAS y en su mejora. El proyecto del Reino le costó la vida, fue la razón de su vida.

¿Qué es la fe? Poco importa especular sobre la fe de Cristo, interesa saber si nosotros tenemos fe en Él y en sus palabras. Muerto en Betania su amigo Lázaro, Jesús dirá a los discípulos: ‘Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá, ¿creen esto?’

Miguel de Unamuno, a raíz de su crisis religiosa, escribió «Nicodemo el fariseo» (1899), donde hizo esta reflexión sobre la fe:

    «¡Qué poco se medita con el corazón y no con la cabeza tan sólo, en lo que la fe sea e importe! No una mera adhesión del intelecto a un principio abstracto, a una fórmula sin contenido; no la afirmación de principios metafísicos o teológicos; no, sino un acto de abandono y de entrega cordial de la voluntad, una serena confianza. Una confianza firme en que habita la verdad dentro de nosotros, en que la verdad es consuelo»

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  • Imagen: «Jesucristo Salvador», Cristo Pantocrator, icono servio s. XIII. El Rostro de Cristo, maestro y pastor bueno, que guía y bendice.

Colección de posts sobre el tema en «Creer», pdf.

Historia de una flor, a la Magdalena

# Cuentan que María Magdalena fue la primera en reconocer a Jesús resucitado en el huerto junto al sepulcro, la primera en hablarle y contarlo luego a los demás discípulos, también a Nicodemo.

Muchas flores de aquel jardín fueron testigos del acontecimiento, como el rocío mañanero y la brisa suave, en ese bendito ‘día primero de la semana’.

La delicada “Historia de una flor” que traigo al blog y dedico a la Magdalena, es un lindo relato que escribió mi amiga Dened Casañas, su experiencia de amistad y felicidad, testigo de tanta luz y belleza. Vean.

Fra Angelico, Noli me tangere, 1441

«Apenas nacía el alba cuando ella ya estaba allí. Yo disfrutaba de ese baño fresco de rocío que la noche bondadosamente me había regalado. La joven lloraba desconsoladamente, sólo de vez en cuando levantaba la mirada hacia el sepulcro vacío. Sentí pena por ella, mas no podía ayudarla, a fin de cuentas yo soy tan solo una flor en este huerto y nada entiendo de los conflictos humanos. Era tanta su aflicción que ni siquiera se percató de mi presencia. Mi corazón de flor me decía que esta no era una mañana cualquiera y no sé por qué pero ese presentimiento me hacía extrañamente feliz.

«No sé cuánto tiempo había pasado cuando de pronto apareció Él. Yo no lo conocía, pero recuerdo que una brisa me había traído un día noticias de un tal Jesús de Nazaret y en ese instante tuve la certeza de tenerle delante, como nunca imaginé que lo tendría. La joven continuaba allí, cuando se percató de su llegada lo confundió con mi jardinero, entonces muy turbada le preguntó: Señor, si tú te lo has llevado dime dónde lo has puesto. El la miró con la misma ternura con que lo hace el jardinero en la mañana cuando descubre que ha nacido una nueva flor; mas aun conociéndonos a cada una, a ninguna ha llamado nunca por su nombre ¡María! A ella se le encendió la mirada y también el corazón; prendida entonces de su cuello lo llamó ¡Señor!

mifl_magda«Por un momento soñé que realizara en mí algún milagro, que me tornara más bella quizás, pero recordé que una vez él dijo que ni el mismo Salomón en todo su esplendor se vistió como una de nosotras.

«Es corta la vida de una flor, por eso antes de perder el último de mis pétalos decidí contarles mi historia. Muchos ya la conocerán, mas no estuvieron allí para ver el sepulcro vacío, el llanto de la Magdalena. Nadie estuvo para sentir el aroma de la hierba mojada, la brisa que acarició el cuerpo del Señor resucitado; tampoco para escuchar la música de sus palabras. Por eso creo que Él me ha concedido un milagro, el milagro de vivir y morir junto a su sepulcro vacío».

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Compartir esta historia en el blog fue para mí una satisfacción, por la vida plena y el discípulo fiel, por tantas personas buenas que iluminaron con su fe sencilla y alegre muchos rincones oscuros de nuestra tierra, como en aquella maravillosa ‘primera mañana’.

Es corta la vida de una flor… Pasaron los años y Dened Casañas falleció meses atrás (+2017) en su querida Cuba, sin duda rodeada de sus muchos amigos y su familia. Entregó agradecida su último pétalo al Señor. Descanse en Paz, a la espera de la resurrección.

Así escribieron sus amigos: «A pesar de la tristeza que sentimos por su muerte, tenemos la certeza por su testimonio tangible de Dios, ella hoy nos acompaña desde el cielo, donde algún día nos volveremos a encontrar y a revivir nuestra amistad». (Vidacristianaencuba.com -2018/03)

En homenaje suyo pasado ya un tiempo, traeré de otro lugar en el blog unos versos de Dened, viéndose a sí misma orante y amante, junto a la Cruz del Señor Jesucristo.

«Hoy quiero ser la cruz que abraza tu cuerpo
o abrazada por ti llegar a ser trono de salvación.
Hoy quiero ser la gota de sangre que de tu costado sale
y mañana ser el vino que a todos alimente en la comunión.
Hoy quiero ser el agua que brota de tu costado
y dar de beber a todo el que tenga sed de ti.
Hoy quiero ser el suspiro en la cruz
para mañana ser tu primera palabra.
Hoy quiero ser el perfume que embalsame tu cuerpo,
para ser la fragancia que despierte contigo
el día de la resurrección.»

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(Verán aquí el ÍNDICE de los relatos y temas de nuestro eBook «María Magdalena y Jesús de Nazaret», pdf.)
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Foreigner – I Want to Know want Love is


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Podrán descargar aquí, EBOOKS_LINKS, pdf, de nicodemoblog.

Cristianos en Cuba

Hola todos. Mi amigo Daniel me pasó unos papeles sobre la fe en Cuba, que resumo, comento y pondré en el ‘nicodemoblog’. El testimonio comunica vida y esperanza, anima a ‘nacer de nuevo’.

1 . En mi comunidad cristiana cuatro adultos de entre 20 y 35 años recibieron el Bautismo en la Pascua pasada. Dicen que desde la visita del Papa JUAN PABLO II a Cuba en 1998, estamos viviendo un tiempo tranquilo para la fe, no sentirse raro ni incómodo como persona que practica su fe. Para muchos no se trata de un regreso, sino de ir adelante donde nunca antes estuvieron.

Un pequeño Centro de espiritualidad funciona hace poco en la capital para el plan de FORMACIÓN del laicado de comunidades cristianas. ‘Espiritualidad’ para que la fe aún tierna eche raíces, que sea experiencia y encuentro con JESUCRISTO, para salir a la misión más seguro y con recursos. Lo pidieron los mismos laicos, «nos falta experiencia y decisión».

2 . Lo importante para las personas ocurrió en su conversión, proseguirá en la vida y la misión. La espiritualidad quiere favorecer la vida de dentro, iluminar dudas y curar heridas, afianzará los pasos que uno da para un futuro mejor, sea cual sea.

Se adivina en muchos un respeto por lo religioso, en otros un vacío y una necesidad; un aprecio por el tema en las generaciones más adultas, en las intermedias y más jóvenes apenas hay nada, ni sobre la fe ni sobre la Iglesia, más bien desconocimiento. En algunas personas persiste un rechazo.

3 . En otro tiempo amenazada y retraída la Iglesia católica se ve ahora misionera y con esperanza, mas ¿Cómo hacer? Emociona y es un estímulo acompañar la senda que cada uno recorrerá hasta llegar a la fe y la comunidad.

– «Ahora descansaré, podré reponer fuerzas y rezar, conversaré con el acompañante y con otras personas, un regalo de Dios, un cielo.»
– «Me acerco un buen día a la Iglesia, me asomo pero no entro. El domingo siguiente tomo asiento en un banco antes de la Misa, sin saber ni decir nada, miro arriba una cruz grande. Una persona me preguntará si es mi primera vez, y que no me preocupe. Antes sólo pude dar vueltas alrededor del templo sin atreverme a entrar.»
– «Mi abuela materna me habló de la VIRGEN de la CARIDAD, ella murió hará seis meses. Yo tengo ahora 24 años, pediré bautizarme en la Navidad, quiero tomar la comunión, sentarme a la mesa con Jesús como un discípulo más. Ojalá mi amiga Yoelis quiera un día acompañarme, será como un sueño.»

A los niños en las escuelas nada religioso, para CATEQUESIS vienen con deseo de aprender, les trae su mejor amiguito, un vecino que se ofrece o su madrina si está bautizado. En los adultos es diferente, supone un paso difícil y la ayuda de alguna persona valiente que agradecerás siempre.

4 . No será fácil vivir el día a día con alegría y esperanza, en medio de tantos problemas. Los laicos y laicas de este país comprenden y acompañan el itinerario de los que quieren ver y conocer a JESÚS y su evangelio, y la realidad del país desde el respeto, la espera y el cariño.

– «La gente va encontrándose mejor, se siente libre y recupera confianza, a los enfermos se les visita, el joven que te apadrinó será pronto ministro de la comunión de enfermos, aquella anciana que vive sola la ayudarán en su aseo.»
– Si no le llegó para final de mes, le llevaremos algunos alimentos, la vivienda pequeña y con agujeros parece más alegre y limpia; los niños al acostarse rezan con su papá que no sabe de todo eso.
– Mañana es domingo, la comunidad me espera, podré cantar y rezar, recuperaré el ánimo perdido, el sacerdote nos dirá al terminar, no teman, pueden ir en paz».

Fue el testimonio de algunos en su búsqueda, respetando otras maneras de creer y de vivir. Lo que importa es vivir el propio ideal cada uno con libertad, es la fe del evangelio que nos alienta y moviliza.

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-Imagen de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, en el Santuario de El Cobre, Santiago de Cuba.

= Si gustan podrán leer impresiones de un viajero, «Desde Cuba», pdf.

Mª Magdalena -16 / Me miró sonriente

María Magdalena, enamorada y creyente, no llegará a ser testigo creíble de la resurrección para sus contemporáneos, en tanto su propia manera de entender la persona y la misión de Jesús no entre en crisis. Dejando atrás su propio interés y consuelo, Magdalena será una mujer nueva, apóstol y testigo privilegiado para muchos creyentes de su tiempo.

Se dice que «La percepción amorosa genera formas de conocimiento inaccesibles para quienes no aman», y también «Lo que les digo en la oscuridad díganlo a plena luz, lo que oyen al oído predíquenlo desde las terrazas».

«MARIA MAGDALENA»

16.- ME MIRÓ SONRIENTE

— Todavía he de hacerles por mi parte una confesión. Ocurrió aquella mañana soleada en Galilea al servir la jarra con el vino a los presentes, me hallé de pronto ante el mismo Jesús allí recostado. Quise llevarle primero el agua para lavar sus manos y más tarde acercarle el vino hasta sus labios, cuando allí me detuve, acaricié y besé con cariño las manos del nazareno.

El maestro Jesús me dejó hacer, me miró sonriente y me llamó por mi nombre, al tiempo que me dirigió un suave reproche, una vez más:

– Déjeme ahora, he de ir a nuestro padre.
– La carne es débil y comprende mal. El espíritu nos lo dará a entender pronto.
– Les quiero, volveré más tarde y me quedaré con ustedes para siempre.

Mis propios labios acercándose a su bendita carne en aquel momento sólo querían expresar mi estrecha comunión con él, también mi dolor y mi contento, mi deseo de no perderle más.

De repente algo ocurrió en mi interior. Su rostro verdadero pareció desvanecerse ante mis ojos y por un instante le contemplé desfigurado aún y malherido, recién descolgado del madero, entre los brazos y rodillas de su bendita madre dolorosa.

Confusa y avergonzada regresé con lágrimas al lugar donde me encontraba. Algunos notaron lo ocurrido, pero esta vez no comentaron ni me reprocharon nada porque comprendían.

¿Qué había sucedido? ¿Mis prisas e impaciencias por verle y abrazarle? Más que creer, yo sólo amaba, creía porque amaba, mas buscando sólo mi bien. Aprendí que mi fe deberá purificarse, pasará por noches oscuras de soledad y de muerte.

— Jesús continuó ese día un tiempo allá recostado, alternando su mirada entre el cielo y la tierra, conversando pausadamente con sus más próximos. Quiso animarles para que no abandonaran el camino, que siguieran juntos unas semanas más. A algunos los llamó para que se acercaran y él habló personalmente con cada uno.

Quedó claro que Jesús era de todos y para todos, que teníamos un lugar propio y privilegiado en el corazón grande de nuestro señor Galileo.

El día fue avanzando, finalmente fuimos numerosos los recostados en círculos alrededor de Jesús como en tantas otras ocasiones. Yo misma, acompañada por Leví Mateo y por otros discípulos, conversé y serví a ratos el vino entre los invitados, sintiendo en mí una gran alegría y claridad por su presencia.

Así nos quería Jesús, en pequeños grupos con la gente entremezclada, hombres y mujeres, niños, servidores y servidos, conocidos y desconocidos, pequeños y grandes, judíos y galileos, de los valles y de las montañas, discípulos y gente recién llegada, todos unidos cerca de él, compartiendo la vida, el pan y la palabra.

— Recuerdo que la más pequeña de las hermanas de María de Nazaret se encontró allá esa mañana con nosotros. Una hija suya aún muy niña quedó huérfana meses después y yo la recibí en mi casa. En mi huida y exilio atravesamos arroyos y colinas hasta llegar a esta región más al norte donde nos refugiamos.

Las dos vivimos juntas muchos inviernos, hasta que ella ya joven mujer formó familia. Como una hija mía muy querida, su juventud me recordó la mía tan desgraciada, pero su ánimo y su alegría evocan la nueva vida que Jesús prometió, ofrecida ya a todos sin cesar.

Aquella mañana de sol en Galilea pudimos ver gentes de Judea que se acercaron al grupo buscando a Jesús. Algunas madres vinieron hasta nosotros con sus hijos más pequeños en brazos o enfermos en camillas. Con ellos fueron llegando también inválidos, leprosos y mendigos de la región. Llenos de esperanza hicieron largas jornadas de camino, porque se había extendido esta buena noticia: que nuestro señor Jesús de Nazaret está curando y resucitando en los alrededores del gran lago de Galilea.
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* Imagen: Noli me tangere, A. Correggio (1489-1534). Dijo el 4º evangelio que María Magdalena al oír su propio nombre reconoció a Jesús que le dijo «Suélteme, todavía no subí al Padre». El discípulo deberá comprender que todo cambió desde la muerte y a partir de la resurrección, que todo será diferente después de la ascensión de Jesús a la derecha del Padre.
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¿Bastará creer? Lo que importa es amar, amar con todo el alma . .

Luz Casal – Lo Eres Todo – Eres todo para mí, mi principio y mi fin, mi norte y mi guía…

Mª Magdalena -15 / Una mañana de sol en Galilea

María Magdalena nos llevará al encuentro de Jesús crucificado, ahora ya resucitado, a quien podremos ver, oír e incluso tocar en estos siguientes relatos. Muchos discípulos están presentes, todos aparentemente ven lo mismo, pero no todos creen ver lo mismo ni creen de la misma manera.

La trascendencia del momento está envuelta en la sencillez del diálogo y la amistad. Unos más confiados acompañan y consuelan a los que desconfían, se sienten solos y con temor, «Él era la verdadera luz que ilumina a todo hombre». Parece inverosímil, el amigo común ha muerto y sin embargo mucha gente continúa buscándolo y viviendo de él.

«MARIA MAGDALENA»

15 . UNA MAÑANA DE SOL EN GALILEA

= Quiero recordar bien aquel fresco amanecer en la mañana de un día cualquiera de la semana cuando los discípulos fueron llegando al descampado en el alto donde nos habíamos dado cita. Entre los árboles y las colinas a lo lejos pude ya adivinar el punto donde iba a nacer el sol que pronto nos deslumbraría; esas primeras luces del día que continúan evocando aun hoy la certeza de una presencia.

Muchos deseábamos ver de nuevo al gran maestro, el mismo de siempre pero diferente. En nuestros rostros aún podía adivinarse lo diverso que cada uno sentía, ilusión y confianza, dolor y temor. Unos jóvenes discípulos contaron su discusión por el camino ‘sólo era un profeta al que han hecho callar’. Yo los ví ya en silencio a la espera de lo que hoy pudiera ocurrir.

El gran maestro llegó de camino conversando con Juan el discípulo y con la hermana de su madre. Tras de ellos venía Tomás el Mellizo con otros discípulos y algunas mujeres.

Muchos no supieron que Jesús estaba allí esta mañana entre nosotros como uno más y no lo reconocieron. ‘Todo ha terminado’, dijeron con tristeza, que quedaba poco por decir y cómo estaban corriendo peligro en aquel descampado a la vista de todos.

Algunos comentaron la noticia de extraños sucesos en torno al sepulcro y al cuerpo del Galileo, ‘nosotros vamos a creer la palabra de los primeros testigos del sepulcro sellado’.

Preguntaron por qué les habíamos llamado y por qué queríamos seguir juntos. Un grupo de discípulos regresó a sus aldeas, ellos dijeron tener muchas dudas y no creían lo dicho por unas mujeres ni tampoco el testimonio de algunos discípulos que parecían enloquecidos. Otros quedaron allá con nosotros y esperaron.

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= Recordé entonces con cierto desagrado que nadie creyó días antes a la Magdalena en aquel día primero de la semana, mi propio testimonio sobre Jesús a quien yo había encontrado junto a la puerta del sepulcro. No supe explicar bien de qué estaba hablando, dejando al descubierto mis propias dudas.

Yo conté cuanto había visto y oído, pero sin creer del todo, no supe dar respuesta a las preguntas de los discípulos. Entre aterrada y admirada, cómo contar lo ocurrido en aquel amanecer tan singular de la mañana primera. Yo repetía una y otra vez el mensaje:

-Yo pude verlo y tocar, lo encontré en el huerto y me habló, el maestro dice que nos espera en Galilea.

Aquella mañana primera, tan cercano aún el duro suplicio de la cruz, los discípulos vivían enteramente destrozados y con temores. Ellos me oyeron insistente mas poco convincente, perdida en una extraña alegría, fuera de mí. Juan el amado discípulo lo explicó así días más tarde, queriendo disculparme y reconfortarme.

El joven discípulo sí creyó en mis palabras, dio fe a mi anuncio y tomó ligero el camino del sepulcro. No dudó porque sabía. Esperaba encontrar pronto vivo al gran maestro, aun habiendo visto tan cerca como nadie su cuerpo sin vida en la cruz y después en el sepulcro.

He subido contigo a la montaña
he creído soñar
he visto, he oído,
al despertar desciendo te veo,
te siento eres tú, Señor,
tú eres, mi alma cree,
a veces cree que te sueña.

= En esta ocasión, en la soleada y fresca mañana de Galilea, pasadas ya siete semanas, yo me encontré en calma viendo a Jesús de nuevo con nosotros, compartiendo su pan y su paz nuestra mesa. Ningún reproche, ninguna queja, sólo consolando. Vemos a nuestro Señor pendiente de cada persona, ocupado en curar heridas y pacificar los ánimos, diluyendo nuestras dudas y temores. Este fue el último día que algunos pudimos contemplar a Jesús entre sus discípulos.

Recuerdo que fue fácil adivinar las huellas de los clavos de la cruz en sus manos, cuando partió el pan y después repartió entre todos. Aquel pan que tanto significó para nosotros porque venía del mismo Jesús como en otras ocasiones y que al llenarnos de él nos saciaba por entero. Ese pan santo y bendito que aun ahora nos reconforta y recuerda que son señales de amor las huellas de la cruz que en él permanecían.

– Miren bien en mi cuerpo y toquen.
– Aquí están las señales del suplicio y de la cruz.
– Tengan fe, soy yo.

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-Cristo el camino, A. Asensio.
-Juan y Pedro en la mañana de la resurrección, Eugène Burnand (+1921). Los discípulos muestran el interés por contrastar la buena noticia que les comunicó una mujer llamada María Magdalena.

  • Tú le encendiste en el corazón el fuego de un inmenso amor a Cristo, que le había devuelto la libertad del espíritu, y le infundiste el valor de seguirlo fielmente hasta el Calvario.
  • Incluso tras la muerte de cruz buscó a su maestro con tanta pasión que mereció encontrar al Señor resucitado y ser la primera que anunciara a los apóstoles la alegría de la pascua.

El Cristo de San Damiano, Francisco de Asís

Crucifijo de San Damiano / franciscanos.org

:: Quise contarles aquí una vieja historia medieval. Un día Francisco entró en la pequeña Ermita dedicada a San Damián, recostada en una loma cerca de Asís. La hiedra trepaba hasta cubrir los muros laterales, en ellos se veían hendiduras que ponían en peligro el lugar.

En su interior había un sencillo altar de madera y, a modo de retablo, un Crucifijo bizantino. La imagen del Crucificado penetró en el alma de Francisco, que con los ojos elevados oró así:

    «¡Glorioso y gran Dios, mi Señor Jesucristo! Tú eres la luz del mundo,
    pon claridad en los abismos oscuros de mi espíritu.
    Dame tres regalos: la fe, firme como una espada;
    la esperanza, ancha como el mundo; el amor, profundo como el mar.
    Mi querido Señor, te pido un favor más:
    que todas las mañanas al rayar el alba,
    amanezca como un sol ante mi vista tu santísima voluntad
    para que yo camine siempre a su luz. Y ten piedad de mí, Jesús.»

:: De pronto se oyó una voz que al parecer procedía del Cristo: «Francisco, ¿no ves que mi Casa amenaza ruina? ¡corre y trata de repararla!»

Francisco observó la ermita por fuera, el mal estado de la construcción. Se acercó al anciano capellán, le dio dinero y pidió que comprara lámparas de aceite, que las encendiera en su nombre frente al Crucificado.

:: No bastó. Se le estará pidiendo algo más, su ayuda para reparar la gran Iglesia, la Iglesia romana, la religión y el Papado de entonces, la sociedad y sus gobernantes, todo necesitado de cambio urgente y reforma, amenazados de ruina por la corrupción generalizada.

El joven Francisco de Asís decidirá finalmente contribuir él mismo al cambio y la mejora con su renuncia a todo, su amor a la verdad, su opción por la pobreza y su dedicación a los más pobres.

«La forma más elevada de la pobreza evangélica es también la más realista: aquella en que el hombre reconoce y acepta la realidad humana y divina en toda su dimensión.» (Sabiduría de un pobre, E. Leclerc)

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Creer es amar, creer es buscar


¿QUÉ ES CREER? CREER ES AMAR

# Más que la falta de fe o el perderla, el mayor sufrimiento será la falta de amor. Lo dijo Teresa de Calcuta: «La más terrible pobreza es la soledad y el sentimiento de no ser amado».

Las Cartas publicadas de la madre Teresa reflejan un gran desconsuelo al no verse querida por Dios, pues en el origen de la fe estará la experiencia de relación personal con Dios.

(Ver el post «Teresa de Calcuta»)

# En los Evangelios la fe será ante todo conocer, amar y seguir a Jesús de Nazaret, incluido el permanecer al pie de la cruz.

    – María Magdalena creyó y amó, idealizando. Tras la crisis y la cruz creyó de verdad, con todas las consecuencias.
    -Creer es como amar, es el todo lo que cuenta.

# En el texto que copio a continuación, el padre Pedro Arrupe se servirá del modelo del enamoramiento que apoderándose de toda la persona, libera unas energías insospechadas de vida y entrega:

    – Nada puede importar más que encontrar a Dios, enamorarse sin mirar atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará todo. Será lo que te rompa el corazón y te llene de ánimo, alegría y gratitud.

Así estos 10 verbos activos predicados de la FE:

    Creer es buscar
    Creer es confiar
    Creer es conocer
    Creer es caminar
    Creer es esperar
    Creer es escuchar
    Creer es pensar
    Creer es vivir
    Creer es seguir a Cristo
    Creer es amar.


¿QUÉ ES CREER? CREER ES BUSCAR

– ¿Crisis de fe? La fe como el grano de trigo si no muere no da fruto, sirve para nada.
– Si la fe quedare en la teoría o el recuerdo, inmadura, no mueve ni transforma.
– La sensación predominante en una crisis religiosa será de oscuridad y búsqueda, como rezó Leopoldo Panero en estos versos:

    «Todo mi corazón, ascua de hombre,
    inútil sin tu amor, sin ti vacío,
    en la noche te busca;
    le siento que te busca, como un ciego
    que extiende, al caminar, las manos llenas
    de anchura y de alegría.»

# Resultará difícil comprender al Dios de la tradición judeo-cristiana: la zarza ardiendo, el portal de Belén, o el crucificado como malhechor. ¿Qué pensar de él? Para creer es necesario desear y buscar sin desanimar, en la espera paciente y orante.

San Agustín (354-439) comunicó en su libro «Confesiones» estos sentimientos y súplicas sobre la búsqueda de la verdad, de la belleza y la bondad divinas:

«¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Fuera te andaba buscando, me abalanzaba sobre la belleza de tus criaturas.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste, tu resplandor disipó mi ceguera.
Exhalaste tus perfumes, respiré hondo y suspiro por ti.
Te he paladeado, y muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseos de tu paz.
¡Nos hiciste, Señor, para ti,
nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti!»

Recordarán también de San Agustín comentando la 1ª Carta de san Juan, donde dirá que ‘Dios es amor’:

“Ama y haz lo que quieras. Si callas, calla por amor. Si hablas, habla por amor. Si corriges, corrige por amor. Si perdonas, perdona por amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.

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* Imagen: «Manos con Flores», 1958, de Pablo Picasso.

–Pondré aquí en este día unos versos en recuerdo familiar, con todo cariño y entrega:

Bienaventuranza de bondad
unión de eternidad,
de noche amparo, de día
cielo, madre y vida mía.

–Podrán leer más del tema en nuestra colección de entradas «Creer», eBook, pdf.
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Mª Magdalena -10 / Un rescoldo encendido

«Quien tenga sed que se acerque a mí, quien crea en mí que beba, de sus entrañas manarán ríos de agua viva». Magdalena nos explicará el manantial y la fuente de donde brota fresca como agua viva su fe. Lo que nosotros llamaremos fe, ella la describe como un encuentro y una relación que dejan huella, una íntima entrega que transforma e ilumina, será una experiencia de mutuo amor y compromiso.

«MARIA MAGDALENA»

10.- UN RESCOLDO ENCENDIDO

+ Jesús el maestro debió notar en mí un gran desarraigo y dolor cuando me miró compasivo aquella vez primera. Se fijó en mí y yo en él, porque las heridas del alma dejan huella en el rostro y él siempre acertaba a encontrar la más pequeña y la más dolida de entre todas las ovejas.

Los enfermos y los abandonados buscando cobijo se acercaban a él y él a ellos. Siempre era así. Y el encuentro se convertía poco a poco en una fiesta íntima y restauradora, que permanecía después imborrable.

¿Qué creen que es la fe sino un vivir enamorada de esa primera llama encendida y de su rescoldo nunca del todo apagado? Rescoldo que de pronto se convierte en hoguera de paz y de amor, regalo por la espera.

Es la fe de los comienzos, la que desencadenó todo, aunque más tarde cargada también de incertidumbres. La huella que dejó ese primer encuentro será la luz que nos acompaña en la búsqueda y en la duda, nos guiará entre cañadas oscuras y va madurando y dando sabroso fruto cuando está limpia de amores propios, vanos temores e intereses. El amor primero celosamente guardado y cultivado, ese primer encuentro que lo es todo, fiesta, luz, melodía, manantial, hoguera…

Es cuanto quiere expresar esta súplica entrañable tantas veces repetida que resume bien mi mayor deseo.

– Señor, quiero amarte siempre, no dejarte nunca.

+ Siento que es arriesgado pensar o decir ‘Tengo fe’. Será un modo de hablar. Vamos creyendo día a día pero de diferente manera, esperando y amando cada vez más de otro modo. La vida de nuestros verdes campos es así en primavera, que siendo la misma es siempre nueva. La experiencia de la fe es también como un manantial oculto de donde surge en ocasiones una insospechada fuente de agua limpia y transparente que refresca y restaura todo.

    «No vieron a Jesucristo y lo aman; no lo ven, y creen en él; y se alegran con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de su fe: su propia salvación» (1 Pedro c.1)

Esto mismo sucedió en mí cuando estos jóvenes discípulos me acercaron hasta las esquinas más difíciles de mi propia alma, me llevaron a descansar allí curando y a veces recuperando sin dolor cicatrices de mi pequeña historia personal.

Los abrumados por un mal incurable fuimos llamados y sanados por el mismo Jesús para consolar a los que sufren y lloran. Nos encomendó acoger y curar heridas, llevar a todos hasta la luz de la verdad que no juzga ni castiga, solo libera e ilumina.

Sólo los misericordiosos recibirán la misericordia.

+ Habíamos aprendido que creer en aquel hombre justo era amarlo y seguirlo de corazón, en espíritu y en verdad, no sólo con los labios. Seguirlo será vivir con una mente y un corazón iluminados, haciendo realidad sus palabras.

– Yo soy la luz del mundo.
– Acérquense a la luz, no teman, vivan como hijos de la luz.

También ahora queremos seguirle sin dejarle nunca, pecadores aún y suplicantes. El nos libró de nuestra ceguera, nos devolvió la confianza y nos puso en camino. Así como cuentan de aquel mendigo ciego que en las puertas de Jericó oyó pasar a Jesús de camino, y al oír que le hablaba enloqueció de alegría, pareció olvidar su ceguera y puso ya todo su empeño en sólo amar y seguir al Nazareno.

Seguir tus huellas
como ciego curado en el camino
sin manto ni sandalias
cantando por valles y colinas,
sin monedas ni pan ni vino
solo contigo
al calor de tu figura amiga
que sientes y adivinas.

Jesús ponía cada día ante nuestros ojos la nueva realidad. Todo seguía igual y sin embargo nos pareció diferente, porque la noche, la enfermedad y la muerte perdían ante él poder y vigencia. La vida rebrotaba nueva en los desanimados y los abandonados, pues el buen Galileo los acogía con respeto y cariño viéndolos tan rechazados y excluidos. A todos inspiraba confianza y los resucitaba.
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Más vale amar que solo creer, se establece una relación de dependencia, de necesidad, como del aire y el agua, la vida y la luz… Lo mejor de lo humano vale también para lo divino.

Canta la banda mexicana de rock Maná, ‘Vivir sin aire’.

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Mª Magdalena -8 / Esperando su regreso

«Él es la luz verdadera que ilumina a todo hombre». La aventura interior de la fe será descrita por María Magdalena como una victoria de la luz, un doloroso nacer de nuevo y un pasar de la muerte a la vida; la conversión personal como una aventura tan impredecible como la vida misma. Ella pudo finalmente confesar su fe total en Jesús de Nazaret, además de su loco amor por él. Mujer muy anciana, viendo ya acercarse el final, traerá a la memoria palabras y sentimientos que iluminen el último tramo de su vida.

“MARIA MAGDALENA”

8.- ESPERANDO SU REGRESO

+ Tras la muerte en cruz del maestro, el sendero hacia la iluminación fue para mí largo y doloroso. Al fin creí en él con todo mi ser y le confesé como mi cristo y mi señor, como el viviente y la fuente de vida para siempre.

En efecto, los inviernos en los que la luz y las sombras se alternaron en mi alma, fueron largos y angustiosos. Ahora sé bien que Jesús nazareno es mi señor y mi libertad verdadera, mi esposo, mi único amor, mi vida y mi todo. De verdad lo siento y lo vivo así.

Es como quien tiene la certeza misteriosa de una nueva vida que lo habita y palpita en su interior. El mismo Jesús utilizó la imagen de la vida en el vientre de la madre para hablar de su proyecto de reino de Dios: una vida nueva en nuestro interior, que crece y va madurando. Será necesario esperar pacientemente su misterioso curso natural en cada uno.

– Miren, cuando una mujer dio a luz a su niño, no se acuerda ya más de la angustia, es tanta la alegría por la nueva criatura.
– He venido para que todos vivan, que no perezca ninguno que crea en mí.

+ Yo sé que Jesús nuestro señor volverá para ultimar mi historia personal. Culminará así un costoso trabajo compartido de amor y de sufrimiento. Al final quedará el amor, sólo el amor.

Nuestra vida no es como una historia interminable que da vueltas sin fin o se desvanece sin futuro en la nada y el vacío. El punto final, la muerte, será el principio de lo nuevo, el triunfo de la misericordia y el amor. Así ocurrió en el propio Jesús, pionero de la nueva criatura nacida tras tanto dolor y sangre en la cruz.

+ Ahora yo solo espero su regreso, su último llamado. Creo saber que, al verme penando por su ausencia, también esta vez se dirigirá a mí y pronunciará con determinación mi propio nombre:

– ¡María!
– Maestro, busco tu rostro.
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Mi respuesta quisiera ser tan decidida como la del apóstol Tomás. De él cuentan que reconoció vivo a su Cristo amigo, cayó a sus pies rendido, y apesadumbrado entre sollozos le dijo:

– ¡Mi señor y mi dios! Yo creo en ti, mi rey y señor.
– Tomás, has visto y has creído, dichoso tú.

Siempre contigo
ante tus pies heridos
ante ti contigo
mi señor y mi todo
mi amigo,
te adoro y te amo
todo tuyo
todo en tus manos heridas
siempre contigo siempre.

Con el paso de los años mi espíritu está en calma. La paz ha regresado a mi alma que vigila día y noche y ahuyenta todo temor. La luz se hizo paso entre las sombras. He llegado a esta íntima convicción, creo y espero firmemente que la muerte ya no es derrota sino victoria.

* Imagen: «Llanto por la muerte de Cristo con santos», Sandro Botticelli (+1510), fragmento. Vemos a la Magdalena (?) abrazando con gran cuidado y cariño el rostro de Cristo muerto, el cuerpo recién desclavado y bajado de la cruz por los discípulos.

Teresa de Calcuta, ¿dónde está mi fe?

Pocas semanas atrás leí en algún medio de comunicación esta cuestión que me sorprendió, ¿Creía en Dios Teresa de Calcuta? Conocemos la veneración que por esta mujer sentía gente tan diversa de todos los credos y colores, sobre todo los más pobres y abandonados de la tierra.

Teresa de Calcuta (+1997), Premio Nobel de la Paz 1979, fue beatificada por Juan Pablo II en 2003. Sus seguidores trabajan en los cinco continentes con la gente más pobre del planeta.

# La Madre Teresa escribió varias cartas a sus confesores, publicadas ahora. Reveló que mantenía una difícil relación con Dios, solo la oscuridad y el silencio, entre dudas y sombras, una crisis que duró cerca de 50 años:

«¿Dónde está mi fe? Solo soledad y oscuridad, ¿para qué tanto trabajo?
. . El silencio y el vacío tan grandes, miro y no veo, escucho y no oigo. Un terrible silencio dentro de mí.
. . Señor, mi Dios, ¿por qué me abandonas? Yo llamo pero nadie responde, nadie a quien agarrarme, sola.
. . ¿Dónde está mi fe? En lo más profundo nada, solo vacío y oscuridad. Dios mío, qué desgarrador este dolor, no tengo fe.
. . Contradicciones en mi alma, un anhelo de Dios tan profundo, un sufrimiento y un sentimiento de no ser querida por Dios, rechazada, sin fe, sin amor.»

# Si la FE se ensombrece mas queda el amor, estará a salvo lo primordial. En la Madre Teresa quedará para siempre su entrega por amor a los más necesitados.

Vivir esa entrega de verdad en la oscuridad engrandece a esta pequeña religiosa de origen albanés. Recorriendo los barrios más pobres de India, Calcuta (Bengala Occ.), cargaba los moribundos de cualquier credo tirados por las calles, y los llevaba a su casa a morir dignamente.

# Vinieron al recuerdo imágenes de «La Ciudad de la Alegría», la película y libro de Dominique Lapierre, amigo y colaborador de Madre Teresa, cautivado por su persona y la misión, en memoria aquí también con cariño para mamá Luce Lapierre.

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-Libro citado: «Madre Teresa. Ven, sé mi luz», B. Kolodiejchuk, 2008.
-Imagen: Madre Teresa de Calcuta, Icono de N. Markell.

Vean sobre el tema de la fe en pdf nuestro eBook «Creer».

# La madre Teresa de Calcuta fue solemnemente canonizada en Roma por el Papa Francisco el domingo 4 de septiembre de 2016.

(Cf. post «Teresa de Calcuta, santa»).