Qué es morir -4 / Francisco

    ‘Gozan en los cielos las almas de los santos,
    que siguieron las huellas de Cristo;
    que por su amor derramaron su sangre,
    por ello reinarán con Cristo eternamente’.

    (Magnificat antiphon for feasts of martyrs)

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Verán del Papa Francisco unos pensamientos recientes sobre la muerte y la vida. La ocasión fue un Evangelio leído en el final del año, evocador de otros finales, el de la propia vida.

    Dijo Jesús a sus discípulos: Como sucedió en los días de Noé, hasta el día que entró en el arca. Llegó el diluvio y todo acabó. El que pretenda guardarse su vida, la perderá, el que la pierda por mi, la recobrará. (san Lucas c.17)

La Iglesia es madre, quiere que cada uno piense en la propia muerte. Acostumbrados a la normalidad de la vida, un día llegará la llamada de Jesús que nos dirá: ¡Ven!

    . . El Señor nos dice: Párate, no vivas como si esto fuera la eternidad. Un día tú también irás con el Señor.
    . . Ante una nueva jornada pensaré: Hoy, como si fuera el último día, haré todo bien, mi trabajo, las relaciones.
    . . Pensar en la muerte no es una fantasía. Llegará el encuentro con el Señor: ‘Ven, bendito de mi Padre’.

«Tengan paz, no teman. Yo volveré, les prepararé un lugar. Donde esté yo, estarán también conmigo. Vivirán de mi misma vida». (san Juan c.14)

Será menester estar en vela, mantener abiertas las puertas:

    Este es el tiempo en que llegas,
    Esposo, tan de repente,
    que invitas a los que velan
    y olvidas a los que duermen.
    . Danos un puesto a tu mesa,
    Amor que a la noche vienes,
    antes que la noche acabe
    y que la puerta se cierre.

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-En comentario verán una reflexión sobre los frutos que espera el Señor encontrar, si perseveramos unidos a Él.

-También en comentario un texto de san Pablo sobre el final.

-Teniendo a la vista el propio final, así expresó su esperanza J.L. Martín Descalzo (+1991):

    «Morir sólo es morir. Morir se acaba.
    Morir es una hoguera fugitiva.
    Es cruzar una puerta a la deriva
    y encontrar lo que tanto se buscaba.
    Acabar de llorar y hacer preguntas;
    ver al Amor sin enigmas ni espejos;
    descansar de vivir en la ternura;
    tener la paz, la luz, la casa juntas
    y hallar, dejando los dolores lejos,
    la Noche-luz tras tanta noche oscura».

-Todavía muy cerca la marcha de nuestra querida Emy al encuentro del amigo Jesús, recordé los versos finales de aquel poema ‘Nada más’, el discípulo amado en vela espera a su Señor:

    Vivir para ti esperando tu venir
    y al caer de la tarde descansar,
    amor de mi vida, solo en ti, nada más.

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    «Jesús es mi alegría
    y el consuelo de mi corazón.
    Jesús me preserva de los sufrimientos
    y es la fortaleza de mi vida.
    – Es la luz y el sol de mis ojos;
    el gozo y la paz de mi alma.
    Por todo ello no lo rechazaré
    ni de mi corazón ni de mis ojos».

    (J.S.Bach, BWV 147)

Sean felices / nuevo año 2018

Feliz Año 2018 ♡ Paz y Bendiciones

En la lista larga de los buenos deseos, la felicidad resumió todos. Una felicidad honda y duradera, una bendición que nos asemeje a la alegría divina.

Ahora nuevos motivos para la alegría, recordando las Bienaventuranzas del Sermón del Monte, cuando Jesús de Nazaret presentó en una mañana soleada su Decálogo de felicidad:

«Bienaventurados los pobres de corazón, ellos poseen el Reino de Dios».
«Felices los de corazón limpio, ellos verán a Dios».

Otras bienaventuranzas que verán aquí por el Año Nuevo, serán nuevas razones para la alegría, caminos de paz y solidaridad, un elogio de la sencillez y la fraternidad.

Serán bienaventurados:

Dichoso el que se fía del Señor más que de los poderosos del mundo; libre con la libertad de los hijos de Dios hasta alcanzar el Reino.
Dichoso el que no es orgulloso ni autosuficiente; confiará en sus semejantes y colaborará en el interés general de la comunidad.

Dichoso el que no ambiciona el poder, ni busca el aplauso fácil de la fama; ejercerá la autoridad como un servicio y los demás estarán contentos con él.
Dichoso el que no vive para sí y es útil y servicial con los demás; todos le ayudarán cuando lo necesite y Dios le bendecirá con abundancia.

Dichoso el que no se deja seducir por el consumo ni por la publicidad; conocerá la verdadera libertad y no será marioneta de los tiempos.
Dichoso el que bebe el cáliz amargo de las penas de sus hermanos; la misericordia de Dios le alcanzará como bálsamo si le tocare sufrir.
Dichoso el que se alegra y felicita los éxitos de sus compañeros; también el Dios que ensalza a los humildes lo enaltecerá.
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LA SENCILLA ALEGRÍA

Concédenos, Señor, la sencilla alegría.
La que es hermana de las cosas pequeñas,
de los encuentros cotidianos
y de las rutinas necesarias.
La que se mueve libre entre los grandes,
sin uniforme ni gestos entrenados,
como brisa sin amo ni codicia.
Tu alegría es confiada y veraz,
ve la más pequeña criatura amada por ti,
con un puesto en tu corazón y en tu proyecto.

(B. González Buelta)
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Las Bienaventuranzas del Sermón del monte, en san Mateo c.5.

FELIZ 2018 ~ PAZ y BENDICIONES ~ HAPPY NEW YEAR ~ FELIZ 2018

La compasión | Karen Armstrong

«Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna? Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Él replicó: ¿Y quién es mi prójimo?», san Lucas c.10.

Karen Armstrong, Premio Princesa de Asturias 2017, afirmó que mucha gente busca religión. Deberemos hacer algo para que la religión se convierta en motor de armonía y de concordia. Así por ejemplo en los evangelios, la compasión fue lo primero, imitando a Dios: «Sean compasivos como el Padre es compasivo».

«Todas las religiones tienen elementos positivos. La gente siempre luchó por encontrar sentido a su vida. Veo la religión como un arte. Caemos en la desesperación y buscamos consuelo, en el arte o en los sueños de belleza y de justicia.»

World Press Photo 2012, Yemen

Armstrong hizo su propuesta, presentó la «CARTA por la COMPASIÓN»:

: Restablecer la Regla de Oro como principal doctrina religiosa global.
: Trata a los demás como te gustaría que lo hicieran contigo.
: La Compasión en el centro de la moralidad y la religión.
: La Paz como meta común para las religiones.

[Vean también el texto español de la «Carta» en Comentario]

El documento fue firmado entre otros por el Dalai Lama, por el Nobel de la Paz Desmond Tutu, la escritora Isabel Allende y músicos como Peter Gabriel y Paul Simon.

* Karen Armstrong (Wildmoore, Reino Unido, 1944), escritora especializada en religión comparada, miembro del grupo ‘Alianza de Civilizaciones’ y Premio princesa de Asturias de Ciencias sociales 2017. En 2008 recibió el premio TED, y lanzó su proyecto de Carta por la Compasión. Que los líderes religiosos trabajen juntos por la paz.

Jesús Maestro / el Bien y la Verdad

Escuché leer en una celebración el sencillo texto que hoy les traigo, lleno de deseos de cambio. Señala otro camino posible, el camino del bien y de la verdad. Encontrarán un parecido con la oración «Instrumentos de paz», atribuida a san Francisco de Asís.

«Jesús maestro y amigo,
concédeme la gracia de amar en lugar de odiar;
de reír en lugar de llorar;
de crear en lugar de destruir;
ser constante en lugar de abandonar;
de alabar en lugar de criticar
y de curar en lugar de herir;
concédeme Señor la gracia de dar y no retener;
de apreciar en lugar de reprochar;
actuar en lugar de aplazar;
de crecer en lugar de consumirme
y de vivir en lugar de morir».

: El texto contiene sin duda dificultades y empeños personales.
: Temas de evangelio que fueron deseos de Jesús de Nazaret, más tarde serán del discípulo imitando al maestro.
: ‘Estén vigilantes y oren para no caer en la tentación’, dijo.
: ‘Vivan alerta, pues no saben cuándo vendrá el Hijo del hombre’.

Cada cual podrá añadir súplicas sobre sus propios puntos débiles. Recordarán entonces la táctica del mal espíritu, en los Ejercicios espirituales: «El enemigo de natura humana mira por donde nos halla más flacos y más necesitados, por allí nos ataca y procura derrotar», n. 327.

Estoy a la puerta y llamo / Que no falte el amor

    «Miren que yo estoy a la puerta y llamo, si oyeran mi voz y me abren, entraré y cenaremos juntos» /Apocalipsis c.3

Inspirado en su meditación asidua de la vida de Cristo, un misionero de Madagascar ya fallecido escribió tiempo atrás el poema oración que les pondré hoy en el blog.

El autor tomará el punto de vista del mismo Jesús, que expresó con frecuencia su pena ante la multitud abandonada. El Señor conoció nuestra indolencia y se identificó con el malherido, también con quien tuvo misericordia.

    «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o te vimos forastero y te recibimos? Cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí» /San Mateo c.25

Jesús de Nazaret nos estará invitando a mirar hoy con sus ojos la pobreza y el dolor de muchas personas, las vemos cada día en nuestras plazas y nuestra pantallas, rostros tristes y doloridos, interpelantes, víctimas de pobrezas y violencias.

    El Dios que conozco
    permanece a la sombra de mi casa.

    Cada día pide un poco de arroz,
    más aún, una mirada de cariño, un rostro acogedor.

    El Dios que conozco nació en un pesebre
    y murió en un leño
    .
    Y desde una cierta mañana de Pascua,
    va de acá para allá por el mundo,
    se confunde entre la muchedumbre anónima,
    entre los olvidados, los rechazados,
    y nueve de cada diez veces no es reconocido.

    El Dios que conozco no tiene poder.
    Me dice que tiene hambre, que tiene sed, que está desnudo,
    que es extranjero, que está preso.
    Creí entender su voz el otro día:

    Estoy siempre con vosotros, nunca os he abandonado.
    No me dejéis morir de hambre,
    no me dejéis una noche más sin techo, sin calor.
    No me dejéis en tanta aflicción.
    Llamo a la puerta, pero nadie me responde.
    Hace frío, estoy solo, nadie viene en mi ayuda.

    El Dios que yo conozco se llama Jesucristo,
    permanece a la sombra de mi casa.

    –Jacques Couture SJ (+1995)

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La cruz de Cristo | La Saeta

    – El Hijo del hombre sufrirá, será humillado y rechazado.
    – Si quieren seguirme, renunciarán a sí mismos y tomarán cada día su cruz.
    /san Lucas c.9

Enfermedad, muerte, sufrimiento. A la vista de lo que vivimos en seres queridos y en otros de lejos, quise traerles unos deseos sinceros, por la celebración de los Santos y difuntos.

La ocasión llegó tiempo atrás al escuchar aquel evangelio difícil. Alguien imaginó esas palabras duras de Jesús de Nazaret dirigidas a un discípulo indeciso, o a cualquiera de nosotros:

. . Mira, yo padecí y fui rechazado, por mostrar el rostro del Dios vivo, por plantar cara a los maestros de la ley, por tirar muros de egoísmo. Acusado por sumos sacerdotes y ejecutado en una cruz, al tercer día resucité.
. . ¿Tú, qué vas a hacer con tu vida? Si quieres ser mi discípulo, si quieres compartir mi vida y mi pasión, no te pongas en el centro de todo. Pon en el centro a Dios y a tu prójimo, y verás como cambian las cosas.

. . Carga con tu cruz de cada día, ven conmigo. Si quieres guardar tu vida, verás que no tienes nada. Si la regalas, verás que está llena. ¿Para qué ganar el mundo, si te sientes vacío?

    – Cierto, mi vida podré vivirla con amor o con rabia, viendo tanto sufrimiento, con rechazo o con deseo de ayudar, aun con sacrificio.
    – Así me sentiré bien, se encenderá mi luz, la paz que Jesús nos prometió: ‘Reciban mi paz, no teman. Yo vencí al mundo’.

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Vean unos sentimientos de simpatía y complicidad entre el Cristo de la cruz y quien lo contempla con afecto y reconocimiento:

    Él sufre con nuestros sufrimientos
    Está triste por mis tristezas
    Se siente solo con mi soledad
    Abandonado por nuestros abandonos
    Rechazado en nuestros rechazos
    Se siente agredido si agredimos
    Injuriado cuando injuriamos
    Despreciado con nuestros desprecios
    Herido con mis heridas
    Aliviado con nuestras caricias
    Consolado con mi amistad y compañía.

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Recordaré este lindo poema de Antonio Machado, «La Saeta», con letra y música de Joan M. Serrat:

¡Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía, que echa flores al Jesús de la agonía, y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar! ¡No puedo cantar, ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar!

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(1) Vía Crucis, Cristo bajado de la cruz (13ª) y El Cirineo (5ª), M.Rupnik. ‘Detuvieron a un tal Simón de Cirene y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús’. -s Marcos c.15

(2) Aquí verán reflexión de las «Siete Palabras» de Jesús desde la cruz.

(3) En comentario las 15 estaciones del ‘Via Crucis’ católico.

(4) En comentario el poema «Yo quisiera Señor en tu agonía», meditación de las heridas de Cristo y nuestra respuesta.

Elegir bien ~ Dos espíritus

    «Consigan un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera su conducta será digna del Señor, agradándole en todo» (Colosenses c.1)

# Algunos sintieron curiosidad por saber más del tema, al leer aquí mismo días atrás:

  • ¿Cómo sabré si sigo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja, por sus efectos en mí. El espíritu maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, oscuridad en el alma y orgullo.

Será la contrariedad sentida en el interior de cada uno, como un combate espiritual. Será poco decir que fue ‘la voz de la conciencia’, o una inquietud por heridas o culpas pasadas.

Escoger entre un camino de bondad y libertad, y otro de egoísmo y servidumbre, ese será el problema. La persona se verá como dividida, rota e indecisa.

San Pablo trató el tema como un conflicto personal, un dilema sin resolver:

    «No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. El hombre interior de acuerdo con la Ley de Dios, pero otra ley me hace esclavo» (Romanos c.7)

[Imagen: H. Matisse, Blue nude, 1952]

# Para que la libertad tome bien sus decisiones, el libro «Ejercicios» de san Ignacio de Loyola aportó unas ayudas para discernir o distinguir bien la acción de los dos espíritus.

Buscando conocer la voluntad de Dios, tomaré nota de los efectos y consecuencias en mi vida, la huella que uno y otro espíritu dejaron en mí:

Espíritu del BIEN . . . . | . . . .  Espíritu del MAL

alegría . . . . | . . . . tristeza
paz . . . . | . . . . inquietud
fe . . . . | . . . . oscuridad
esperanza . . . . | . . . . desaliento
ánimo . . . . | . . . .  desánimo
confianza . . . . | . . . . temor
humildad . . . . | . . . . soberbia
vida . . . . | . . . . muerte

En la oración de Jesús de Nazaret, la última petición reflejó su experiencia: «Padre, no permitas que caigamos en la tentación y líbranos del Maligno», y también en este aviso: «Vigilen, no caigan en la tentación».

# Súplicas pidiendo que la LUZ venza a las tinieblas, que el Amor sane los corazones:

+ SEÑOR, ilumina nuestro espíritu para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón.
. . Que tu Espíritu encienda en nosotros su Luz interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas del odio y el desespero.
. . Que tu Espíritu nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer +

# El Papa Francisco lo explicó así comentando textos de s.Pablo:

    «Hay dos espíritus, dos formas de pensar y de actuar: Espíritu de Dios y Espíritu del mundo. El Espíritu de Dios me conduce al bien, a la caridad,  a la oración.
    . . El Espíritu del mundo me llevará a la vanidad, el orgullo, el juicio. Nuestro corazón será un ‘campo de batalla’, donde estos dos espíritus pelean»

# Vean esta oración del Papa León pidiendo al Espíritu Santo el don del DISCERNIMIENTO.
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Terminaré el tema con estos versos que fueron también canto. La palabra que llegó al corazón, pudo herir, también curar y salvar:

«Hay palabras que hieren o matan,
hay palabras que ahogan y arañan.
Palabras vacías, palabras gastadas,
palabras que hielan, palabras que cansan.

Y palabras serenas, palabras que calman,
palabras que llenan de noche callada.
Palabras que crean, palabras que sanan,
palabras tan tiernas, palabras que salvan.

Y el silencio donde curo tanta palabra.
Y el silencio donde busco Tu Palabra.»

[Al-Haraca, Palabras de vida]

Orar con Nicodemo -7 / Nacer de nuevo

Los discípulos recibieron una fuerza divina, el Espíritu Santo, que les dió confianza y los puso en marcha para la misión. Deberán salir del Templo y de las casas. Es hora ya de dar a conocer el nuevo Camino de Jesús. La víspera de cada domingo al anochecer, los primeros cristianos se reunirán en la casa de uno de ellos. Temen las denuncias y se ocultan. Las autoridades políticas y religiosas los amenazan y obligan al silencio, les impondrán penas de cárcel y demás.

hom_intimior-intimo-meo-bNicodemo pudo encontrarse en aquella reunión de apóstoles y discípulos. Su presencia les dió ánimo a todos. Él mismo amenazado e inseguro pedirá fortaleza y más decisión por el Reino de Dios. Recordó la recomendación de Jesús: “Nicodemo, deberás nacer de nuevo, del agua y del Espíritu que el Padre enviará”. El discípulo de los últimos días rezó así:

NACER DE NUEVO DEL ESPIRITU

«Envía, Señor, tu Espíritu que sustente y refuerce nuestro propio espíritu que es de natural frágil y cobarde. Que el Espíritu de Dios encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y las tinieblas de la desesperanza. Que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer. Espíritu Santo, amor infinito e increado, manantial inagotable de amor, derrama en el corazón de tus discípulos el amor que todo lo puede, que todo lo disculpa, que siempre ama, que ama sin ser amado, que comprende aunque sea incomprendido. Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado JESUCRISTO queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y modo de ser permanezcan por siempre impresos en nuestro corazón. Soñamos que nuestra fe en Jesús sea amistad, nunca olvidar su vida y su muerte por nosotros. Envía, Señor, tu Espíritu que renueve la vida de las personas y de los grupos que habitan nuestra tierra, por el final de toda violencia, exclusión y malos tratos, que no veamos niños abandonados o explotados, ojalá desaparezca ya el sufrimiento injusto de tanta gente. Espíritu Santo, danos valentía para anunciar la buena noticia, y para denunciar los males que rebrotan sin cesar en tu Iglesia, la tentación de la soberbia, la falsa apariencia y las envidias, la avaricia de honores y riquezas. Señor, que sienta amor confianza con el Padre, dame amor fraternidad con mis hermanos, te pido por favor la gracia del amor compasión con los que sufren desaliento y rechazo. Haz de mí un instrumento de paz, trabajador de comunión y buena noticia de consolación en el mundo, en mi familia y en la comunidad. Con el ‘Padrenuestro’ los discípulos comunicaron los temas clave de la oración de Jesús. Yo diré así: Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan. Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador. Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento. Ahora te pediré por los nuevos cristianos, la nueva Iglesia, por los que buscan algo diferente, por los jóvenes que en la noche impacientan cansados de esperar un amanecer que no llega. Que veamos pronto signos de un mundo nuevo en paz lleno de humanidad y bendiciones para todos. Siendo ya anciano descansaré viendo de lejos el Reino prometido en marcha y creciendo. Estoy recordando señor tus palabras, El que no nace del agua y del Espíritu no entrará en el Reino de Dios. Yo esperaré en paz tu llegada y tu llamada para ‘nacer de nuevo’, y pondré todo, mi vida y mi muerte, mi pasado y mi futuro, en tus manos benditas con infinita confianza. Adiós, Señor, hasta otro día.»

cenefa-e

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Podrán ver aquí recopilados «Orar con Nicodemo», pdf.

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García Lorca, la Paz

«La rosa mudable, encerrada en la melancolía del carmen granadino,
ha querido agitarse en su rama al borde del estanque
para que la vean las flores de la calle más alegre del mundo,
la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año,
la única calle de la Tierra que yo desearía que no se acabara nunca,
rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros,
antigua de sangre: La Rambla de Barcelona.»

La gente de Barcelona y del mundo manifestó su rechazo de los crueles atentados del pasado día 17, y se recitaron las bellas palabras de Federico García Lorca dedicadas a la Rambla de las Flores, y a sus floristas: rosas blancas, rojas y amarillas para todos, homenaje a las víctimas, clamor por la Paz.

El texto de Lorca y la vieja fotografía evocarán su visita en 1935 por el estreno en Barcelona de «Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores».

El 18 de agosto de 1936, a las cinco de la mañana, el poeta Federico García Lorca fue fusilado en Granada por el bando rebelde español junto a dos anarquistas y un maestro.

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Pasado el tiempo, tiempo falto también de paz y reconciliación, les pondrá aquí algo más. En la Cumbre Europea de Granada, octubre 2023, este fue el poema de García Lorca que el presidente español Pedro Sánchez regaló a los líderes europeos, el ‘Grito hacia Roma’, un canto contra el autoritarismo y un canto por la paz, por el entendimiento y el progreso de los pueblos.

«Manzanas levemente heridas
por finos espadines de plata,
nubes rasgadas por una mano de coral
que lleva en el dorso una almendra de fuego,
Peces de arsénico como tiburones,
tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
rosas que hieren
Y agujas instaladas en los caños de la sangre,
mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
que untan de aceite las lenguas militares
donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
y escupe carbón machacado
rodeado de miles de campanillas.

Porque ya no hay quien reparte el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elegantes.
No hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
No hay más que un millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin cruz.
No hay más que un gentío de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
debía gritar desnudo entre las columnas,
y ponerse una inyección para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible
que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavía,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.

Los maestros enseñan a los niños
una luz maravillosa que viene del monte;
pero lo que llega es una reunión de cloacas
donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;
pero debajo de las estatuas no hay amor,
no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
en la choza diminuta que lucha con la inundación;
el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.

Pero el viejo de las manos traslucidas
dirá: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos;
dirá: amor, amor, amor,
entre el tisú estremecido de ternura;
dirá: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
dirá: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios.

Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cúpulas,
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música,
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.»

* Este poema de García Lorca nos muestra Nueva York como la gran ciudad que es, con sus claroscuros, referidos a las diferencias sociales, raciales y económicas y, al mismo tiempo, la riqueza que disfrutan únicamente unos pocos privilegiados. Las puntas de los rascacielos destacan sobre los edificios de las calles, las manzanas. Las personas han dejado de creer en Dios, quien sana las heridas del alma. La muerte ha dejado de ser algo importante, un ritual, para pasar a ser algo que no significa nada. La industrialización acaba con la infancia y la usa como mano de obra…

Líbranos del mal / No teman

# En la página católica ‘Aleteia.org’ pude leer una oración por la preocupación de muchas personas, atemorizadas por el poder del mal. Costará creer en el bien y la bondad.

La oración como gesto de fe, de relación con el Señor bueno y fuerte. Él desea vernos libres y no esclavos de nada ni de nadie, que vivamos en la confianza y el amor, no en el temor.

A los discípulos encerrados por el miedo, Jesús les dará aliento y fuerza divina para perdonar y echar demonios. Les enseñó a pedir cada día ‘No caer en tentación y verse libres del maligno’.

# Oración de liberación por los males que nos atormentan:

«SEÑOR queremos vivir libres de males corporales y espirituales. Tú eres grande, eres Dios, eres Padre. Líbranos del maligno que nos amenaza y esclaviza.
. . De la angustia y la tristeza, líbranos, Señor.
. . De los pensamientos de agresión y de muerte, líbranos, Señor.
. . De los pensamientos de suicidio y de violencia, líbranos, Señor.
. . De rupturas familiares, de amistades negativas, líbranos, Señor.
. . De las formas de maleficio y males ocultos, líbranos, Señor.
SEÑOR que dijiste ‘Les dejo la paz, les doy mi paz’, concédenos por intercesión de la madre María y de los santos, la liberación de toda maldad y maldición, tu bendición y la gracia de tu paz».

# ¿Cómo saber si estoy siguiendo los pasos del mal espíritu? Por el rastro que deja en mí. A diferencia del espíritu bueno, el maligno deja impaciencia y tristeza, distancia de Dios y mucho amor propio, cerrazón y oscuridad en el alma, orgullo y autoengaño.

«Pero la serpiente fue astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios creó”, Génesis c.3.

# Recuerden el ‘Padre nuestro’ de Nicodemo:

– PADRE nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
– Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
– Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.

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