Más motivos para ser felices, evangelio

Recordarán la oferta de felicidad que hay en los Evangelios, las conocidas ‘Bienaventuranzas’. En esta fiesta de agosto, les pondré más motivos de felicidad, también del evangelio.

Jesús de Nazaret quiso animar a quienes siguieron sus pasos, si los vio cansados y desanimados por las muchas dificultades. Vean.

1 – «María, serás dichosa por haber creído que se cumplirá lo que te dijo el Señor» Lucas c.1. Fue la felicidad de la madre de Jesús, la creyente, llamada la primera a colaborar con la llegada del Reino de Dios, «Mi alma se alegra y cantará las misericordias del Señor».

lit-Alegría_42 – «Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica» Lucas c.11. La doctrina es atractiva y el mensaje novedoso, mas lo importante será transformar la vida de las personas y la vida en general.

3 – «Feliz tú, Simón, porque mi Padre te concedió creer en mí» Mateo c.16. La felicidad que brota de haber conocido a Jesús. Fue el caso de algunos discípulos, aunque después lo negaron. La fe en Cristo como regalo de Dios a los sencillos de corazón.

4 – «¡Felices aquellos que me aceptan y no me malinterpretan!» Mateo c.11. Críticas y malentendidos sobre la persona y la actividad de Jesús. Él mostró hechos: Miren los ciegos y los paralíticos curados, los leprosos limpios, y la Buena Noticia anunciada a los más pobres.

5 – «¡Feliz serás tú si sientas a tu mesa a los pobres y los hambrientos, a los lisiados y los ciegos!» Lucas c.14. Invitación a la misericordia y a buscar la recompensa que solo Dios dará a los generosos y desprendidos: «Vengan benditos que me dieron de comer, entren en el Reino».

6 – «Ustedes serán felices si hacen lo mismo que yo hice, el Señor y el Maestro que les lavó los pies» Juan c.13. El servidor pide a los discípulos la imitación, no la búsqueda del poder y la gloria personal, sino la entrega de la vida en servicio a los hermanos necesitados de amparo.

7 – «¡Felices los que crean sin haber visto!» Juan c.20. Respuesta de Jesús resucitado a las exigencias de santo Tomás, él quería ver para creer. Hay que fiarse de Dios, fiarse del testimonio fraterno y hacer la propia experiencia: «¡Señor mío y Dios mío!».
__

Vean la entrada «Las 8 bienaventuranzas de Cristo»
__

Qué es morir -2 / san Agustín

    «Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y lo sentó a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia, como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos» (Efesios c.1)

__

camp_Cafayate-bl

Unos amigos oyeron leer en el curso de un funeral el texto que verán atribuido a san Agustín, sobre la muerte y la vida. La gente quedó impresionada.

Ingenuo pero bello, rebosante de fe y amistad. Desconocido para algunos, para otros ya oído. Pensé ponerlo aquí resumido, confío les guste y ayude.

    «La muerte no es nada, solo pasé a la habitación de al lado. Dénme el nombre que siempre me dieron. Hablen de mí como siempre lo hicieron. No tomen un aire solemne y triste.
    . . Recen, sonrían, piensen en mí. La vida es lo que siempre fue. El hilo no se cortó. ¿Por qué quedaré yo fuera de su mente, porque estoy fuera de su vista? No lloren si me amaron.
    . . Cuando la muerte venga a romper sus ligaduras, y cuando un día su alma venga a este cielo, volverán a ver a aquel que los amó y siempre los ama, su corazón con sus ternuras purificadas.
    . . Volverán a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando juntos por los senderos nuevos de la luz y de la vida»
    __

Recordarán la larga búsqueda de San Agustín, supuesto autor del texto, hasta encontrar la fe y con ella sus certezas y gran confianza. Algo de ese amoroso hallazgo quiso expresar Pedro de Espinosa con sus versos:

    «Ven; no por mí, por tu piedad te llamo;
    que, como ausente tórtola
    en seco estéril ramo,
    con mi llanto granjeo y solicito
    la dulce vista del esposo ausente,
    o cual herido ciervo que a la fuente
    corre y desea en el calor estivo
    las vivas aguas con aliento vivo,
    así mi alma, con afecto ardiente,
    desea de hallarte.

    Tarde he venido a amarte;
    tarde te conocí; tarde he llegado.
    ¡Triste del tiempo triste que he tardado,
    mi Dios, sin conocerte, pues estabas
    dentro de mí, y de fuera andaba errado,
    buscándote en las cosas!
    Mas ninguna a pedirte me acobarde
    que no me dejes, aunque vengo tarde»

__

* San Agustín, Obispo de Hipona, Annaba, Argelia, (354-430), escribió sus propias «Confesiones».

-Pedro de Espinosa, Antequera, España, (1578-1650)
-También nuestro post «Qué es morir/ poesía»
-Podrán ver aquí la película «San Agustín» (2010)

El alma

«El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada», san Juan c.6.

miflor_vidaanna

Aquí tienen para su consideración dos parábolas sobre el compuesto de alma y cuerpo, pensando su ahora y el después, el tiempo intermedio y su destino último, del infinito valor de ambos, cuerpo y alma, mas como solo el alma permanece.

+ Aunque el bello frasco que la contiene fuera el más exquisito y selecto, si quedara vacío le faltará su aroma escogida, su esencia. Si acabara roto, pronto será no más que nada. Así el ALMA fuera del cuerpo si se derrama, ofrecerá a cambio todas sus cualidades y su belleza, libre ya y señora, sin más límite ni apretura.

+ Aun cuando su estuche fuera el más fino y noble, sus adornos únicos, para la más linda y valiosa joya, si quedara sin nada, nada será sin su tesoro. Se verá el ALMA resplandeciente y desprotegida, libre de su antiguo cuerpo, brillará por sí misma, divina, fuera de la morada donde un tiempo se ocultó.

¿Será la intuición del pensador creyente, o el sueño de un poeta o un idealista? Tal vez la realidad se asemeje algo a su idea, no lejos de su sueño.

Resurrección / la noche y el día

Por estos días de santos y difuntos, traeré algunos versos sobre un tema reiterado en el blog: la muerte y resurrección nuestra, de nuestros seres queridos y del mismo Jesucristo, «Si Cristo resucitó, también nosotros resucitaremos».

vel_indiaviolada_1356778313

Tenemos una fe heredada, y buscamos creer por nosotros mismos. En el tema de la muerte y de la vida, nuestra imaginación pudo quedar bloqueada, como nuestra razón.

Nos fiaremos de las palabras del Señor, «Quien cree en mí vivirá para siempre», y también del testimonio de muchos que pusieron su vida toda, también su muerte, en las manos del Padre bueno.

Vean pues estos versos y música, que en su simplicidad aportaron paz y confianza. Siempre habrá noche y oscuridad por alguna parte, mas la luz llegará y vencerá. Si sabemos esperar, amanecerá, un día más.

Tal vez Jesús quiso referirse a esa necesaria simplicidad de espíritu, a la facilidad para confiar y soñar, cuando nos dijo que «Será necesario haceros como un niño para entrar en el Reino que Dios les tiene preparado».

«Nos dijeron de noche
que estabas muerto,
y la fe estuvo en vela
junto a tu cuerpo.
La noche entera
la pasamos queriendo
mover la piedra.

No supieron contarlo
los centinelas:
nadie supo la hora
ni la manera.
Antes del día,
se cubrieron de gloria
tus cinco heridas.

Si los cinco sentidos
buscan el sueño,
que la fe tenga el suyo
vivo y despierto.
La fe velando,
para verte de noche
resucitando.

– Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.»

__

– Cf. el testimonio firme de s. Pablo en su 1ª carta a los Corintios c.15.

(Ver también nuestro post «Esperar siempre»)

Tiempo de esperas y sudores

Recibí hace días este recuerdo de una amiga de lejos. El motivo fue por la fiesta de la Ascensión, cuando Jesús de Nazaret después de resucitar se alejó de la vista de sus discípulos para siempre. Comenzó un tiempo de añoranzas e incertidumbres, tiempo de espera por su regreso. También será tiempo para el trabajo y el pan nuestro de cada día, tiempo de los sudores.

Es lo que ella quiso expresar con su envío del bello poema que la colombiana Gloria Inés Arias de Sánchez escribió para sus hijos, “No les dejo mi libertad, sino mis alas”. El Señor Jesús al despedirse de sus discípulos les ofreció su abrazo de amistad y una tarea a realizar, la promesa de su misteriosa presencia y su trabajo que deberán adivinar en su ausencia.

vel_autobus_belga-2

« Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo
sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil,
un puñado de semillas y unas manos fuertes
labradas en el barro y en el viento.
No les dejo el fuego ya prendido
sino señalado el camino que lleva al bosque
y el atajo a la mina de carbón.
No les dejo el agua servida en los cántaros,
sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana,
y unas nubes que a veces llueven.
No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia,
sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo
en los montes y en los ríos abiertos.
No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal,
sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas.
No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo,
sino el firmamento habitado por estrellas,
y unas palmas verdes que miran a occidente.

No les dejo un fusil con doce balas,
sino un corazón, que además del beso sabe gritar.
No les dejo lo que pude encontrar,
sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar.
No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas.
No les dejo el amor entre las manos,
sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde
la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara.
No les dejo mi libertad sino mis alas.
No les dejo mis voces ni mis canciones,
sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar.
Y que ellos escriban, ellos sus versos,
como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche.
Que escriban ellos sus versos;
por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas…»

Jueves santo / Pascua para todos

Por la pasada fiesta de la Pascua un colega hizo llegar al blog su apuesta de resurrección para todos:

– Yo resucito, nos dice el Señor, si ellos resucitan.
– Yo soy el enfermo, el pobre prisionero, el anciano olvidado, el niño hambriento.
– Soy también la mujer maltratada y la prostituida, tan llenas de sufrimiento…
– Soy el parado que ve cómo se le apaga la esperanza.
– Soy cuantos marchan de su país, muertos de hambre y de miedo, buscando poder vivir y la ‘dignidad’ del ‘ganarse el pan’.
– Yo soy el que sufre sin nadie que le comprenda.
– Espero resucitar. Tengo que resucitar.
– Les necesito. Yo resucitaré, si ellos resucitan. Así será buena la Pascua.

Prometemos vivir el presente en solidaridad, por un futuro más fraterno. Viviremos el triple mandato del Señor: lávense los pies unos a otros, ámense como yo los amé, y harán Eucaristía en mi nemoria.

La foto que les puse. El Papa Francisco maestro bueno que nos reeduca en la misericordia. Un Jueves santo lava los pies en la prisión romana.

Viéndonos a veces tan ciegos e insensibles, rezaremos así:

    + Tú eres la luz, luz que te entregas;
    tú ciegas los ojos del soberbio
    y curas al pobre su ceguera.
    + Cristo Jesús, tú que trajiste
    fuego a la entraña de la tierra,
    guarda encendida nuestra lámpara
    hasta la aurora de tu vuelta.

Podrán leer en comentario un ‘lavatorio de los pies’ virtual, al unir y extender nuestro gesto con el de Jesús por personas de nuestro entorno que precisan ayuda y atención.
__

Solo el amor, Lázaro

    = Jesús lloró, conmovido en su interior, se acercó al sepulcro y ordenó ¡Quiten la piedra!

Leí unas reflexiones recientes a propósito de la resurrección de Lázaro que me hicieron pensar. En verdad solo el amor moverá las montañas y las losas más pesadas.

El amor verdadero tendrá un dinamismo creativo y liberador que se expresa con obras, no solo buenos deseos, pasa a la acción y transforma la realidad. Ese motor del mundo que mueve todo, es el amor.

    = Una niña caminando por un sendero llevó a cuestas a su hermanito. Mirándola pregunté: ¿Cómo puede llevar una carga tan pesada? La niña me miró con sorpresa y dijo ¡No es una carga, señor, es mi hermanito!

¿Cómo explicar lo de Lázaro del Evangelio?

. . Solo desde el amor se explica que el Señor Jesús regrese a Judea donde quisieron matarlo: ‘Señor, tu amigo está enfermo’.

. . Solo desde el amor pudieron los discípulos decir: ‘Vamos también nosotros a morir con él’.

. . Solo desde el amor se explica el grito de Jesús ante la tumba de su amigo: ¡Lázaro, sal de ahí!.

. . Solo desde el amor se entiende: ‘El muerto salió, las manos y los pies atados, la cara envuelta en un lienzo’.

    = ¿Seremos hoy capaces de quitar losas de muerte, de sacar a los muertos, o al menos seremos fuertes para cargar a cuestas con nuestro hermano en necesidad?

* Texto de Lázaro, san Juan c.11


__

Vean también nuestro post «Los milagros»

Creo en la resurrección

Otoño7-bl
Días atrás celebramos los santos y los difuntos, de todos nosotros, de nuestros seres más queridos que no hemos vuelto a ver.

En las circunstancias de ahora como en otras, cuando parece reinar solo oscuridad y tristeza, el discípulo de Jesucristo también tiene dificultad para ver, nota temblar su voz y su mirada y aparecer la duda.

Estos pocos versos tomados de un himno litúrgico quisieran despertar la memoria y disolver toda neblina en la mañana, la limpia luz primera levantará el ánimo ahora retraído.

La razón de ser de mi esperanza es Cristo resucitado, nuestro Señor del alba. Creer es también despertar y esperar.

El alba de oro crece
y anda ya próximo el Señor;
el sol, con lanza luminosa,
rompe la noche y abre el día.

¡Puro milagro de la aurora!
Cristo de pie sobre la muerte,
y el sol gritando la noticia.

Guárdanos tú, Señor del alba,
hijos de luz resucitados;
ser pura transparencia
bajo la luz recién amanecida.

–José L. Blanco Vega (+2005)

CREO, el Papa Francisco

lit_capilla 4Este fue el Credo de juventud del Padre Jorge Bergoglio, ahora el Papa Francisco, que ofrezco aquí resumido. Él lo escribió a sus 30 años, pocos días antes de hacerse sacerdote. Su fe en Dios fue una apuesta entrañable por la vida y la bondad:

: Quiero creer en Dios Padre, que me ama como un hijo, y en Jesús, el Señor, que infundió su Espíritu en mi vida para hacerme sonreír y llevarme así al reino eterno de vida.
: Creo en mi historia, que fue traspasada por la mirada de amor de Dios y me salió al encuentro para invitarme a seguirlo.
: Creo que los demás son buenos, y que debo amarlos sin temor.
: Creo en la muerte cotidiana, quemante, a la que huyo, pero que me sonríe invitándome a aceptarla.
: Creo en la paciencia de Dios, acogedora, buena como una noche de verano.
: Espero la sorpresa de cada día en la que se manifestará el amor, la fuerza, la traición y el pecado, que me acompañarán hasta el encuentro definitivo con ese rostro maravilloso que quiero conocer y amar.

Él mismo contó que su profesión de fe fue escrita en momentos de gran intensidad espiritual, y que hoy la volvería a firmar.

(Ver en «El Jesuita», de Rubin-Ambrogetti, B. Aires, 2010)

Esperar siempre, la confianza

:: Tomé estas notas a propósito del cielo y del infierno. Preguntaron si al final muchos merecerán duro castigo, pues hicieron gran daño a otros.

– Infierno como cosa de Dios no me cuadra. No puedo pensar un Dios que sea padre, y partidario de pena de muerte para su gente.
– La venganza, desear mal o condenación para alguien, aun culpable, no es un pensamiento gratificante.
– Sobre el final y el después, habrá que esperar y confiar. Solo un Padre bueno sabrá hacerlo. Bastará creer en la vida eterna como anhelo y puro regalo.

atar_ee ecca_blFue una apuesta del creyente. Más que creer en algo, creemos en Alguien que nos ama y no quiere que nadie se pierda.

Lo claro es que Jesucristo resucitó, pues si Él no resucitó, todo termina ya. Nos prometió un lugar, estará la ilusión del reencuentro.

:: Yo también lo creo así. Importa mucho sentirme bien, verme vivo, vivir en paz. Ver si en la espera puedo mantener encendida la lámpara de mi fe, pues pronto será de noche.

Alguien dijo que lo más importante será esperar, esperar siempre, esperar a Dios hasta el final.

«Jesús dijo: Tengan encendidas las lámparas aguardando a su señor de la boda, para abrirle apenas llame. Dichosos los criados a quienes el señor encuentre despiertos, los hará sentar y los irá sirviendo. Si llegara en la noche, dichosos ellos» (san Lucas c.12).

– Mira que estamos alerta,
Esposo, por si vinieres,
y está el corazón velando,
mientras los ojos se duermen.
– Danos un puesto a tu mesa,
Amor que a la noche vienes,
antes que la noche acabe
y que la puerta se cierre.

:: Leí que Gandhi oraba este bello deseo: “Enséñame, Señor, que perdonar es un signo de grandeza, y que la venganza es una señal de bajeza”. El Señor es de misericordia sin fin.

Y un buen amigo, llegado ya a su destino, me recitó un día con mirada serena estos sencillos versos:

«Al borde de mi noche me he sentado,
esperando tranquilo la mañana.»

__

En la espera, la confianza necesaria, quiso trasmitir este canto de Satelite, Mexico «Vuelve, Señor».

__