CREO, el Papa Francisco

lit_capilla 4Este fue el Credo de juventud del Padre Jorge Bergoglio, ahora el Papa Francisco, que ofrezco aquí resumido. Él lo escribió a sus 30 años, pocos días antes de hacerse sacerdote. Su fe en Dios fue una apuesta entrañable por la vida y la bondad:

: Quiero creer en Dios Padre, que me ama como un hijo, y en Jesús, el Señor, que infundió su Espíritu en mi vida para hacerme sonreír y llevarme así al reino eterno de vida.
: Creo en mi historia, que fue traspasada por la mirada de amor de Dios y me salió al encuentro para invitarme a seguirlo.
: Creo que los demás son buenos, y que debo amarlos sin temor.
: Creo en la muerte cotidiana, quemante, a la que huyo, pero que me sonríe invitándome a aceptarla.
: Creo en la paciencia de Dios, acogedora, buena como una noche de verano.
: Espero la sorpresa de cada día en la que se manifestará el amor, la fuerza, la traición y el pecado, que me acompañarán hasta el encuentro definitivo con ese rostro maravilloso que quiero conocer y amar.

Él mismo contó que su profesión de fe fue escrita en momentos de gran intensidad espiritual, y que hoy la volvería a firmar.

(Ver en «El Jesuita», de Rubin-Ambrogetti, B. Aires, 2010)

Esperar siempre, la confianza

:: Tomé estas notas a propósito del cielo y del infierno. Preguntaron si al final muchos merecerán duro castigo, pues hicieron gran daño a otros.

– Infierno como cosa de Dios no me cuadra. No puedo pensar un Dios que sea padre, y partidario de pena de muerte para su gente.
– La venganza, desear mal o condenación para alguien, aun culpable, no es un pensamiento gratificante.
– Sobre el final y el después, habrá que esperar y confiar. Solo un Padre bueno sabrá hacerlo. Bastará creer en la vida eterna como anhelo y puro regalo.

atar_ee ecca_blFue una apuesta del creyente. Más que creer en algo, creemos en Alguien que nos ama y no quiere que nadie se pierda.

Lo claro es que Jesucristo resucitó, pues si Él no resucitó, todo termina ya. Nos prometió un lugar, estará la ilusión del reencuentro.

:: Yo también lo creo así. Importa mucho sentirme bien, verme vivo, vivir en paz. Ver si en la espera puedo mantener encendida la lámpara de mi fe, pues pronto será de noche.

Alguien dijo que lo más importante será esperar, esperar siempre, esperar a Dios hasta el final.

«Jesús dijo: Tengan encendidas las lámparas aguardando a su señor de la boda, para abrirle apenas llame. Dichosos los criados a quienes el señor encuentre despiertos, los hará sentar y los irá sirviendo. Si llegara en la noche, dichosos ellos» (san Lucas c.12).

– Mira que estamos alerta,
Esposo, por si vinieres,
y está el corazón velando,
mientras los ojos se duermen.
– Danos un puesto a tu mesa,
Amor que a la noche vienes,
antes que la noche acabe
y que la puerta se cierre.

:: Leí que Gandhi oraba este bello deseo: “Enséñame, Señor, que perdonar es un signo de grandeza, y que la venganza es una señal de bajeza”. El Señor es de misericordia sin fin.

Y un buen amigo, llegado ya a su destino, me recitó un día con mirada serena estos sencillos versos:

«Al borde de mi noche me he sentado,
esperando tranquilo la mañana.»

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En la espera, la confianza necesaria, quiso trasmitir este canto de Satelite, Mexico «Vuelve, Señor».

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Qué es morir -1 / poesía

    «El Espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida» /san Juan c.6

# El sacerdote y escritor José L. Martín Descalzo, nos dejó su testimonio poco antes de morir:

«Soñé a lo largo de mi vida muchas cosas. Ahora sé que solo salvaré mi existencia amando; que los únicos trozos de mi alma que habrán estado verdaderamente vivos serán aquellos que invertí en querer y ayudar a alguien. ¡Y he tardado cincuenta años en descubrirlo!»

Él mismo confesó también con estos versos:

    Morir sólo es morir. Morir se acaba.
    Morir es una hoguera fugitiva.
    Es cruzar una puerta a la deriva
    y encontrar lo que tanto se buscaba.
    Acabar de llorar y hacer preguntas;
    ver al Amor sin enigmas ni espejos;
    descansar de vivir en la ternura;
    tener la paz, la luz, la casa juntas
    y hallar, dejando los dolores lejos,
    la Noche-luz tras tanta noche oscura.

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# Jean Pierre Schumacher, monje superviviente de la matanza de Tibhirine (Argelia), recordó la razón de aquellos hechos:

‘Ninguno de mis hermanos deseaba morir mártir. En cada uno una batalla interna para vencer el miedo de ser víctima de una agresión violenta o ser tomado rehén por los islamistas.
. . Su fidelidad a la decisión de no abandonar a la gente de su entorno, fue la causa de su secuestro y de su muerte, fue por amor.
. . No me asusta la muerte, soy un hombre libre, dirá Luc el anciano monje médico’

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# Esta propia confesión de enigmas y certezas:

    Si la vida es vida,
    razones, besos
    emociones y sueños,
    cuántos.

    Si la muerte es muerte
    besos y emociones
    cuántos sueños,
    dónde.

    La vida muerte,
    fue eternidad menuda.
    La muerte vida
    será eternidad divina.

# Pasado un tiempo encontré este poema de Claribel Alegría, poeta nicaragüense:

    Quiero entrar a la muerte
    con los ojos abiertos
    abiertos los oídos
    sin máscaras
    sin miedo
    sabiendo y no sabiendo
    enfrentarme serena
    a otras voces
    a otros aires
    a otros cauces
    olvidar mis recuerdos
    desprenderme
    nacer de nuevo
    intacta.

# Vean este conocido soneto de Francisco de Quevedo:

    ‘Amor constante más allá de la muerte’

    Cerrar podrá mis ojos la postrera
    sombra, que me llevare el blanco día,
    y podrá desatar esta alma mía
    hora, a su afán ansioso lisonjera;
    .. mas no de esotra parte en la ribera
    dejará la memoria en donde ardía;
    nadar sabe mi llama la agua fría,
    y perder el respeto a ley severa;
    .. Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
    venas que humor a tanto fuego han dado,
    médulas que han gloriosamente ardido,
    .. su cuerpo dejarán, no su cuidado;
    serán ceniza, mas tendrán sentido.
    Polvo serán, mas polvo enamorado.

# Para terminar con estos versos del Salmo 27, confianza sin fisuras:

    «El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    Espero gozar de la dicha del Señor
    en el país de la vida»

La esperanza de Cristo

Puntos de vista que nos acercarán al evangelio, al mismo Jesucristo. Él es la razón de nuestra espera en el camino a veces duro de la vida. Habrá motivos para el desespero, mas también para la esperanza.

La gran enfermedad y la muerte pusieron todo en cuestión, mas la fe abrió su puerta: «No teman, yo vencí a la muerte».

Marc escribió hace poco: «Se me ha pinchado un sueño, una ilusión se me pinchó y me vine abajo».
– Mary dijo: «Quiero tener la moral muy alta, para tener ilusiones y luchar por la utopía de conseguir un mundo mejor».

La esperanza es ánimo y mirada confiada, hacia delante, hacia el futuro. Es tan oscuro a veces el horizonte, que parece no estar, sin luz para verlo.

– Jesucristo es nuestro horizonte, la luz que nos hace ver el camino hasta llegar a la meta. Creer en Él es ponerse en marcha, «El que me sigue no caminará en tinieblas».
– «¡Quédate con nosotros, que está anocheciendo!».


En tiempos difíciles el cansancio y el desánimo se apoderan de los más frágiles. Son tiempos de indigencia de pan y trabajo, de fe y sentido de vida, tiempo de pesada carga.

«Para Jesús de Nazaret dejar que se apague la esperanza no es un pecado, es una insensatez. Las jóvenes de la parábola que dejan que se apague su lámpara antes de que llegue el esposo son necias. Lo más importante que ha de hacer el ser humano será esperar a Dios hasta el final» (J.A. Pagola).

Presentes la impaciencia y la incertidumbre, la fe y el amor que se apagan, mas también la ilusión que nos mueve, y la certeza de saber sin ver. Solo la fe nos mantendrá firmes en la espera, será fidelidad.

: La fe es anticipo de lo que se espera, prueba de realidades que no se ven.
: Abraham se fio de Dios, y esperó cuando estaba sin esperanza.
: No pierdan ánimo, no renuncien a la confianza, necesaria paciencia para obtener lo prometido.
: Todavía un poco, muy poco, y el que ha de venir vendrá.

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Algo así quiso expresar el poeta y cantante catalán Lluis Llach, con su canción “Fe no es esperar” (1968). Dedicada a Marc con cariño, que pasando los meses ya tomó el camino de la Casa del Padre.

Fe no es esperar
fe no es soñar
fe es la penosa lucha
para hoy y para mañana
fe es dar la mano
la fe no nos hará vivir del pasado.

Enterremos el miedo
enterremos la noche
apartemos las nubes
que nos esconden la luz
hemos de ver claro
el camino es largo
y ya no tenemos tiempo de equivocarnos.

Es preciso ir avanzando
sin perder el paso
es preciso regar la tierra
con el sudor de tu trabajo
es preciso que nazcan flores a cada instante.

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-Podrán leer también «La esperanza, Ch Péguy».

La vida y la muerte / el amor vencerá

Reaparece en el blog el tema de la muerte y de la vida. Llegando del funeral de un querido colega, persona justa y buena, leo en la Biblia estas ideas de un sabio contemporáneo de Jesús:

    «¡Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes! Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra, porque la justicia es inmortal» (Sabiduría c.1)

La realidad desmentirá en parte este pensamiento. Por su parte Jesús de Nazaret y sus seguidores apostarán firmemente por la Vida y el Amor que no tienen final, ni siquiera después de la muerte.

    «El que cree en mí no morirá para siempre, la muerte no tendrá dominio sobre él… No teman porque yo he vencido a la muerte» (s.Juan c.6)

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Pasado un tiempo pensé traer este Salmo (23) que se canta y reza en funerales, es de confianza y resurrección:

    «El Señor es mi pastor: nada me falta; en verdes pastos me hace reposar. A las aguas de descanso me conduce y reconforta.
    . . Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo, y voy sin miedo.
    . . La mesa has preparado y con aceites perfumas mi cabeza. Mi mansión será la casa del Señor por siempre»

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Y un sábado santo me llegó este texto profético para animar nuestra esperanza, pues al final como al principio, Dios es amor, siempre amor:

    «Así dice el Señor: En su aflicción madrugarán para buscarme y dirán: Vamos a volver al Señor: él nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él» (Oseas c.5)

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Sobre la vida y la muerte / Mitterrand

    «Cuando vaya y les prepare sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes» (s.Juan c.14)

Muchas personas sienten en nuestro tiempo impotencia ante un futuro incierto y amenazador.

    ¿Para qué la vida? ¿Qué es la muerte?
    ¿Cómo hay que vivir? ¿Cómo hay que morir?

Esto me escribió hace poco mi amiga Mary:

: No me gusta tener miedo a la muerte, prefiero mirar las cosas a la cara y conocerlas.
: Sé que estamos en las manos de Dios, pero no sabemos el tiempo que nos queda de vida, todavía quiero ayudar a muchas personas.
: Tengo muchos sueños y trato de vivir alguno en lo cotidiano.

Tiene razón. También yo pensé en lo mismo desde estas dos películas: «De dioses y hombres», llena de detalles sobre el sentido de la vida y de la muerte, y «Presidente Mitterrand», las impresiones del político ante el final inminente de su vida.

En esta última, el protagonista recuerda su primera formación religiosa, alerta sobre lo que permanece en el fondo con el paso del tiempo, y cuenta la reacción de J.S. Bach por la muerte inesperada de su mujer y su hijo: no se desmoronó del todo, compuso «Jesús sigue siendo mi alegría».

    Jesús es mi alegría
    y el consuelo de mi corazón.
    Jesús me preserva de los sufrimientos
    y es la fortaleza de mi vida.
    Es la luz y el sol de mis ojos;
    el gozo y la paz de mi alma.
    Por todo ello no lo rechazaré
    ni de mi corazón ni de mis ojos.

Johann S. Bach, BWV 147 (1723), Coro “Jesus bleibet meine Freude”


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La Pascua es tiempo de vida y esperanza. Traigo aquí esta firme convicción del apóstol Pablo de Tarso: Jesucristo es el señor de la vida y de la muerte.

    «Ninguno vive para sí, ninguno muere para sí.
    Si vivimos, vivimos para el Señor,
    si morimos, morimos para el Señor;
    en la vida y en la muerte somos del Señor.
    Para eso murió el Cristo y resucitó: para ser Señor de vivos y muertos».

    (Carta Romanos, c.14)

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* “Presidente Mitterrand”, Robert Guédiguian, 2005, película basada en el libro de Georges-Marc Benamou “Le Dernier Mitterrand”, ed. Plon.

-Leer más en el blog sobre el film «De dioses y hombres».
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Haiti / la Pascua de Cristo

«TRAS LA MUERTE, LA VIDA TAMBIÉN FLORECE»

¿Cómo definir bien la pobreza de un país tan pobre como Haití, el llanto de quien lo perdió todo? ¿Cómo atrapar la sed y el hambre, la insalubridad y el desespero que ensombrecen todo?

    Hay tanto sepulcro a nuestro alrededor, tanta muerte y desánimo, que cuesta creer en el triunfo de la VIDA. Hay tantas vendas que nos atan, que no es fácil salir de los sepulcros y caminar con Esperanza y Paz, la Paz de Cristo.

JESUCRISTO vive, su Vida y su Luz son definitivas, inagotables. Es la fe del creyente. El desánimo paraliza, el miedo enmudece. Pasado lo peor, los discípulos aseguran que es posible, será la PASCUA cristiana.

Es probable que NICODEMO encontrara a Jesús resucitado, cansados los dos y apesadumbrados. Todo cambió con su presencia.

    . . La PAZ contigo, amigo, gracias por tus desvelos y tus aromas generosas, tus consuelos allá en la cruz y cada día.
    . . Lo reconoció porque partió el pan. Para Nicodemo todo cambió, cantó y también resucitó, fue posible entonces nacer de nuevo.

Así describirá Letitia M.H. su experiencia en HAITI, semanas después de la catástrofe:

    “En la montaña de la tristeza, una Cruz tomaba forma entre las manos de los artistas cubanos y los niños. Dos maderas cruzadas llenas de flores, palomas y colores.
    . . Al triste compás de un blues de la trompeta de Yasek M. muchos llegaron hasta la fosa común. Allá donde antes reinó una cruz negra, ahora otra repleta de colores. Sí, sobre la muerte la VIDA también florece”.

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A. Vivaldi – GLORIA – 1 – The Sixteen

Los milagros de Cristo / la compasión

    «En las aldeas o pueblos donde Jesús llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban» (s Marcos c.6).

# Jesús de Nazaret encontró mucha gente enferma y desanimada. Los milagros alientan la esperanza, fueron señales de un cambio. La presencia y gestos de Jesús cambiaron la historia de mucha gente.

    «Estas son las señales: los ciegos ven, los cojos andan y los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados» (s Lucas c.7).

# Las atenciones de Jesús con un paralítico en Jerusalén cambiaron la vida de ese hombre. No sabía para qué seguir viviendo, hasta que alguien se interesó.

    – ¿Quieres curarte?
    – No tengo a nadie, Señor.
    – Toma tu camilla y regresa a tu casa.

# Como lo ocurrido con aquella mujer, la hemorroísa, se acercó a Jesús y tocó el borde de su capa. Cuenta Nicodemo en su evangelio (apócrifo) que ella limpiará en la Vía Dolorosa el rostro ensangrentado del Maestro.

    – Pensó, si tan sólo llegare a tocar su manto.
    – Al instante sintió que ya estaba curada.
    – Vete en paz, tu fe te ha salvado, estás curada.

# El milagro sucederá en un encuentro, por una necesidad, un diálogo entre Jesús y la persona. La súplica, la fe de la gente, la palabra y el gesto de Jesús lo hicieron posible.

– A la niña que pensaban muerta ¡Muchacha, levántate!
– Al paralítico recostado ¡Toma tu camilla y anda!
– Al ciego del camino ¡Recobra la vista, tu fe te ha curado!
– A Lázaro en el sepulcro ¡Sal de ahí!

# La Compasión será un amor que comparte el sufrimiento y no pasa de largo, acude, acaricia, sana. Rebrota la vida, asoma la alegría. ¿Cuál será la condición para que todo eso suceda?

Para algunos se les preguntará si tienen fe. Para otras personas el dolor bastará, Jesús toma la iniciativa, puro regalo y gracia de Dios.

Yo rezaré: ‘Señor, déjame tocar tan solo el borde de tu manto y quedaré sano’…

    Tú desataste la lengua del mudo,
    – enséñanos a cantar tus alabanzas.
    Tú has abierto los oídos del sordo,
    – que permanezcamos atentos a tus palabras.
    Tú curaste al paralítico,
    – haz que corramos por los caminos de tu amor.

    Te compadeciste del hombre de la mano seca,
    – que sepamos realizar buenas obras.
    Tú sanaste a la suegra de Pedro,
    – haz que nunca dejemos de estar a tu servicio.

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* Imagen: «Cristo y la mujer adúltera», fragmento, Lucas Cranach. El Rostro de Cristo explica con satisfacción la buena noticia: la mujer pecadora ha sido salvada de la muerte, cf.  san Juan c.8.

(Vean más temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf)
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Historia de una flor, a la Magdalena

# Cuentan que María Magdalena fue la primera en reconocer a Jesús resucitado en el huerto junto al sepulcro, la primera en hablarle y contarlo luego a los demás discípulos, también a Nicodemo.

Muchas flores de aquel jardín fueron testigos del acontecimiento, como el rocío mañanero y la brisa suave, en ese bendito ‘día primero de la semana’.

La delicada “Historia de una flor” que traigo al blog y dedico a la Magdalena, es un lindo relato que escribió mi amiga Dened Casañas, su experiencia de amistad y felicidad, testigo de tanta luz y belleza. Vean.

Fra Angelico, Noli me tangere, 1441

«Apenas nacía el alba cuando ella ya estaba allí. Yo disfrutaba de ese baño fresco de rocío que la noche bondadosamente me había regalado. La joven lloraba desconsoladamente, sólo de vez en cuando levantaba la mirada hacia el sepulcro vacío. Sentí pena por ella, mas no podía ayudarla, a fin de cuentas yo soy tan solo una flor en este huerto y nada entiendo de los conflictos humanos. Era tanta su aflicción que ni siquiera se percató de mi presencia. Mi corazón de flor me decía que esta no era una mañana cualquiera y no sé por qué pero ese presentimiento me hacía extrañamente feliz.

«No sé cuánto tiempo había pasado cuando de pronto apareció Él. Yo no lo conocía, pero recuerdo que una brisa me había traído un día noticias de un tal Jesús de Nazaret y en ese instante tuve la certeza de tenerle delante, como nunca imaginé que lo tendría. La joven continuaba allí, cuando se percató de su llegada lo confundió con mi jardinero, entonces muy turbada le preguntó: Señor, si tú te lo has llevado dime dónde lo has puesto. El la miró con la misma ternura con que lo hace el jardinero en la mañana cuando descubre que ha nacido una nueva flor; mas aun conociéndonos a cada una, a ninguna ha llamado nunca por su nombre ¡María! A ella se le encendió la mirada y también el corazón; prendida entonces de su cuello lo llamó ¡Señor!

mifl_magda«Por un momento soñé que realizara en mí algún milagro, que me tornara más bella quizás, pero recordé que una vez él dijo que ni el mismo Salomón en todo su esplendor se vistió como una de nosotras.

«Es corta la vida de una flor, por eso antes de perder el último de mis pétalos decidí contarles mi historia. Muchos ya la conocerán, mas no estuvieron allí para ver el sepulcro vacío, el llanto de la Magdalena. Nadie estuvo para sentir el aroma de la hierba mojada, la brisa que acarició el cuerpo del Señor resucitado; tampoco para escuchar la música de sus palabras. Por eso creo que Él me ha concedido un milagro, el milagro de vivir y morir junto a su sepulcro vacío».

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Compartir esta historia en el blog fue para mí una satisfacción, por la vida plena y el discípulo fiel, por tantas personas buenas que iluminaron con su fe sencilla y alegre muchos rincones oscuros de nuestra tierra, como en aquella maravillosa ‘primera mañana’.

Es corta la vida de una flor… Pasaron los años y Dened Casañas falleció meses atrás (+2017) en su querida Cuba, sin duda rodeada de sus muchos amigos y su familia. Entregó agradecida su último pétalo al Señor. Descanse en Paz, a la espera de la resurrección.

Así escribieron sus amigos: «A pesar de la tristeza que sentimos por su muerte, tenemos la certeza por su testimonio tangible de Dios, ella hoy nos acompaña desde el cielo, donde algún día nos volveremos a encontrar y a revivir nuestra amistad». (Vidacristianaencuba.com -2018/03)

En homenaje suyo pasado ya un tiempo, traeré de otro lugar en el blog unos versos de Dened, viéndose a sí misma orante y amante, junto a la Cruz del Señor Jesucristo.

«Hoy quiero ser la cruz que abraza tu cuerpo
o abrazada por ti llegar a ser trono de salvación.
Hoy quiero ser la gota de sangre que de tu costado sale
y mañana ser el vino que a todos alimente en la comunión.
Hoy quiero ser el agua que brota de tu costado
y dar de beber a todo el que tenga sed de ti.
Hoy quiero ser el suspiro en la cruz
para mañana ser tu primera palabra.
Hoy quiero ser el perfume que embalsame tu cuerpo,
para ser la fragancia que despierte contigo
el día de la resurrección.»

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(Verán aquí el ÍNDICE de los relatos y temas de nuestro eBook «María Magdalena y Jesús de Nazaret», pdf.)

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Podrán descargar aquí, EBOOKS_LINKS, pdf, de nicodemoblog.

Bautismo de luz y de vida

¡Glorioso Señor Jesucristo! Tú que eres la luz del mundo,
ilumina las tinieblas de mi corazón,
dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta,
sentido y conocimiento para cumplir tu santo mandamiento.

(Francisco de Asís)

• La vela encendida, cirio pascual, presentó el triunfo sobre la oscuridad y la muerte, LUZ de esperanza que acompañará al cristiano.
• Muchos en países del sur, en oscuros descampados sin agua ni alimentos, mundo cruel e inhumano. Aun así celebremos la VIDA.
• ¡Ustedes serán luz para el mundo, no escondan su luz, alumbren!

Recitaré estos versos al Cristo en el aniversario de mi bautismo, la bendita agua y la candela encendida, bautismo de LUZ y de VIDA, memorial de gentes muy queridas:

    Eres el Agua que mana del cielo
    y empapa la tierra en sequía
    los mares y ríos tranquilos,
    agua que da vida
    eterno Jordán nueva vida.

    Eres la Luz que ilumina
    estrellas, el sol y la luna
    calienta la llama y alumbra,
    luz en las noches oscuras
    vida que renuevas mi vida.

Homenaje y alabanza por el ser que soy y somos, espíritu y carne, mitad tierra mitad cielo, lo humano y lo divino emparentados, a veces enfrentados, al fin reconciliados.

    «Desde que mi voluntad
    está a la vuestra rendida,
    conozco yo la medida
    de la mejor libertad.

    Venid, Señor, y tomad
    las riendas de mi albedrío;
    de vuestra mano me fío
    y a vuestra mano me entrego,
    que es poco lo que me niego
    si yo soy vuestro y vos mío.»

    –J.L. Blanco Vega

Súplicas pidiendo que la LUZ venza las tinieblas y el AMOR sane los corazones:

  • Señor Dios, LUZ divina que deseas alumbrar a todos, ilumina nuestro espíritu con tu claridad, para que nuestros pensamientos sean dignos de ti, y aprendamos a amarte de todo corazón.
  • Que tu Espíritu santo encienda en nosotros una LUZ interior suave pero firme, que quite las sombras de la duda y limpie la tiniebla del desamor, que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer.

Vean esta pequeña colección de ‘Oraciones’, alabanza, súplicas, confianza.

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