Creo, M. Luther King

Les ofrezco esta vez un bello texto de Martin Luther King, buen creyente, pastor bueno que fue consecuente hasta el final. Serán sus principales convicciones, necesarias también en nuestro tiempo, tiempo de violencias y enfrentamientos que pensábamos superados, una violencia tan inútil y destructiva como siempre.

Estas líneas fueron como su ‘credo’, lo que sustentó en verdad la esperanza de Luther King, fuerte en medio de tantas contrariedades. No estará permitido desanimar, siempre luchar, mas solo con las armas de la palabra y de la verdad.

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” Hoy, en medio de la noche del mundo, en la esperanza de la Buena Nueva, afirmo con audacia mi fe en el porvenir de la Humanidad.

– Me niego a creer que las actuales circunstancias incapaciten a las personas para hacer una Tierra mejor.

– Me niego a compartir la opinión de quienes pretenden que el hombre esté cautivo de las noches sin estrellas, del racismo, de la opresión, de la guerra.

– Me niego a creer que nunca podrá llegar a ser realidad la aurora luminosa de la Paz y la fraternidad.

– Me atrevo a creer que la verdad y el amor sin condiciones tendrán efectivamente la última palabra, pues la vida -aunque provisionalmente derrotada- es siempre más fuerte que la muerte.

ch_martin-luther-king-2-638[1]– Creo firmemente que aun en medio de las bombas que estallan y los cañones que truenan, permanece la esperanza de un mañana luminoso.

– Me atrevo a creer que un día todos los habitantes de la Tierra tendrán su alimento para la vida del cuerpo, educación y cultura para la salud de su espíritu, igualdad y libertad para la vida de sus corazones.

– Creo igualmente que un día toda la humanidad reconocerá en Dios la fuente del amor, que la bondad será algún día la Ley, que el lobo y el cordero reposarán juntos, y nadie tendrá motivos para tener miedo. Creo firmemente que obtendremos la victoria. ”

* Palabras entresacadas del discurso que Martin Luther King pronunció en la recepción del Premio Nobel de la Paz de 1964; cuatro años más tarde será asesinado en Memphis, Tennessee. Es un canto a la esperanza para todo hombre que cree en la fuerza liberadora del amor. Vean aquí su Discurso íntegro.

– Otro pacifista, monseñor Helder Camara, obispo de Recife (+1999), valiente defensor de los derechos humanos, dijo en una ocasión : “Existen minorías que saben muy bien que la violencia no es la buena respuesta a la violencia; que si respondemos a la violencia con más violencia, el mundo caerá en una espiral de violencias”.

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