El modo de expresar y entender lo mismo fue cambiando, según épocas y tradiciones: la santa Cena, la Comunión, la Misa, la Fracción del pan, la Eucaristía. Hablamos de la última Cena de Jesús de Nazaret con sus discípulos en Jerusalén.
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– Para Jesús, sus seguidores no solo creerán en él, sino que deberán alimentarse y nutrir su vida de su persona, su palabra, su vida. Por eso celebrar la Cena, la Eucaristía, fue una experiencia clave desde los primeros tiempos.
# ‘Mi carne es verdadera comida, mi sangre es verdadera bebida’. . Si los discípulos no se alimentan de él, podrán hacer y decir muchas cosas, pero ‘no tendrán la verdadera vida’.
# ¿Alimentarnos de Jesús? Será respirar su aliento, llenarnos de él, interiorizar sus actitudes y criterios. Por la comunión con él, viviré su misma pasión de amor por el Reino, por el Padre, por nosotros.
# Quien se nutra de la Eucaristía, verá que su relación con Jesús no es superficial, ni un modelo a imitar desde fuera. Él alimentará nuestra vida interior, nuestro corazón, nuestra mente.
# La experiencia de ‘habitar’ en Jesús y dejar que él habite en nosotros, transformará de raíz nuestra fe: será comunión mutua, una amistad personal, viviré la relación del discípulo que comparte, vive y siente lo mismo.
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«Unidos a mí como sarmientos a la Vid». Jesús comunicará la misma Vida que él recibe del Padre, fuente continua de Vida, que no acabará con nuestra muerte biológica. Jesús dijo a los suyos: «El que come este pan vivirá para siempre».
– Vean este pequeño comentario escrito por la fiesta del CORPUS, «Yo soy el Pan de la Vida», invitación a vivir la Misa y la vida de otro modo.
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En una celebración oí recitar y luego cantar este lindo poema del Obispo Casaldáliga dedicado a la Comunión, para compartir la vida. Fue el canto de un pastor bueno:
«Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
. . Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.
. . El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.
. . Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.»
(Pedro Casaldáliga, Brasil +2020)
