Recordarán la oferta de felicidad que hay en los Evangelios, las conocidas ‘Bienaventuranzas’. En esta fiesta de agosto, les pondré más motivos de felicidad, también del evangelio.
Jesús de Nazaret quiso animar a quienes siguieron sus pasos, si los vio cansados y desanimados por las muchas dificultades. Vean.
1 – «María, serás dichosa por haber creído que se cumplirá lo que te dijo el Señor» Lucas c.1. Fue la felicidad de la madre de Jesús, la creyente, llamada la primera a colaborar con la llegada del Reino de Dios, «Mi alma se alegra y cantará las misericordias del Señor».
2 – «Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica» Lucas c.11. La doctrina es atractiva y el mensaje novedoso, mas lo importante será transformar la vida de las personas y la vida en general.
3 – «Feliz tú, Simón, porque mi Padre te concedió creer en mí» Mateo c.16. La felicidad que brota de haber conocido a Jesús. Fue el caso de algunos discípulos, aunque después lo negaron. La fe en Cristo como regalo de Dios a los sencillos de corazón.
4 – «¡Felices aquellos que me aceptan y no me malinterpretan!» Mateo c.11. Críticas y malentendidos sobre la persona y la actividad de Jesús. Él mostró hechos: Miren los ciegos y los paralíticos curados, los leprosos limpios, y la Buena Noticia anunciada a los más pobres.
5 – «¡Feliz serás tú si sientas a tu mesa a los pobres y los hambrientos, a los lisiados y los ciegos!» Lucas c.14. Invitación a la misericordia y a buscar la recompensa que solo Dios dará a los generosos y desprendidos: «Vengan benditos que me dieron de comer, entren en el Reino».
6 – «Ustedes serán felices si hacen lo mismo que yo hice, el Señor y el Maestro que les lavó los pies» Juan c.13. El servidor pide a los discípulos la imitación, no la búsqueda del poder y la gloria personal, sino la entrega de la vida en servicio a los hermanos necesitados de amparo.
7 – «¡Felices los que crean sin haber visto!» Juan c.20. Respuesta de Jesús resucitado a las exigencias de santo Tomás, él quería ver para creer. Hay que fiarse de Dios, fiarse del testimonio fraterno y hacer la propia experiencia: «¡Señor mío y Dios mío!».
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«Ustedes son la sal de este mundo, pero si la sal pierde su sabor, ya no sirve para nada… Ustedes son la luz de este mundo. Procuren que su luz brille ante la gente, viendo el bien que hacen, alaben a su Padre del cielo». / san Mateo c.5
Un cuestionario para evaluar la propia vida a la luz de las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña, Mateo c.5, el camino de la verdadera felicidad.
Más que examen al final de la vida, ‘Tuve hambre, estuve preso, etc.’, este será examen práctico del día o para ocasiones.
‘La paz esté con ustedes’
1 . Bienaventurados los pobres en espíritu … Me veo autosuficiente y no me acepto con mis limitaciones. ¿Pienso en mis problemas, olvidando las necesidades de los demás? ¿Prefiero recibir más que dar?
2 . Bienaventurados los afligidos … ¿Sé estar cerca de los que sufren? ¿Procuro curar heridas? Yo me quejo con frecuencia, y no guardo la calma si algo sale mal. ¿Busco más ser consolado que consolar?
3 . Bienaventurados los mansos, los pacientes … No soy acogedor, me impaciento fácilmente. ¿Mis prisas violentan a los demás? ¿Dejo hablar, escucho sin prisa? Prefiero ser comprendido que comprender.
4 . Felices los que tienen hambre y sed de la justicia … Me autojustifico con frecuencia. ¿Me rebelo ante situaciones injustas? Tiendo a ser injusto en mis críticas, y busco guardar más que compartir.
5 . Felices los misericordiosos … Me cuesta hacerme prójimo del que está caído, las llamadas de ayuda de los demás. ¿Siento pena con los que lo pasan mal? ¿Perdono de corazón?
6 . Felices los limpios de corazón … Busco ser yo el centro, y mis deseos en función de mí mismo. Mi intención no siempre es clara, limpia, con segundas intenciones. ¿Soy agradecido?
7 . Bienaventurados los que trabajan por la paz … ¿Hay odio y venganza en mi corazón? Prefiero ser perdonado que perdonar, y me cuesta amar a los que tengo por enemigos. ¿Me adelanto a disculpar?
8 . Bienaventurados los perseguidos por su fidelidad … ¿Me mantengo fiel en mi proyecto de vida? Reacciono mal ante la crítica. ¿Busco salvar y comprender más que juzgar?
+ SEÑOR, yo quiero vivir tus bienaventuranzas, fuente de felicidad. Dame hambre de justicia. Quiero parecerme a ti en la mansedumbre y la misericordia. Que yo sea trabajador de paz. Enséñame la limpieza de corazón, no buscando mi propia gloria, solo amarte y servirte a ti, Señor.
«Tú estabas dentro de mí y yo fuera. Tú más íntimo que mi propia intimidad. Te busqué fuera, volcado yo en la belleza de tus criaturas. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo» /San Agustín
Hablaremos de nuestra relación personal con Dios, de la mutua intimidad. Jesús de Nazaret lo prometió a sus discípulos:
– El Padre y yo haremos morada en vosotros
– El Espíritu les enseñará y recordará todo
– Y serán morada de Dios en el Espíritu
Cómo notar la presencia y acción divina en nuestro interior. Tal vez imaginamos a Dios lejos, en algún lugar indefinido del universo. Si no lo percibo íntimo, será difícil hallarlo fuera.
La última Cena, 1320, Pietro Lorenzetti:
«El discípulo que Jesús amaba, recostado a su lado en la mesa»
Con ocasión de la Navidad pasada, viendo a María y al Niño, José A. Pagola nos dio alguna pista:
«Saber estar en silencio, acoger con sencillez su presencia y aliento. Recibir la paz y el amor que nos llega de nuestro interior… Aparecerán nuestros temores y heridas, nuestro pecado. No inquietar. Su presencia íntima y amistosa nos irá apaciguando y sanando»
«Felices los limpios de corazón, ellos verán a Dios», será el camino para hallar a Dios, cuidando la limpieza de corazón, la humildad y la sinceridad, condición para vivir la intimidad divina, la presencia amiga del Dios vivo…
Qué sabrosa es la presencia del Dios vivo:
es como miel que te empapa el paladar,
es agua fresca que resbala por la frente;
como la brisa que te moja desde el mar.
Qué seguro es el amparo del Dios vivo:
es como el brazo que sostiene al caminar;
es la sonrisa que despierta la confianza,
como la mano que te lleva a reposar.
Grande el hombre que confía en el Dios vivo,
es como el yunque que resiste al martillar.
Que Dios ayude al que lucha por la vida,
que Dios apoye al que ayuda a los demás.
María de Nazaret, Madre del silencio, el mejor modelo, siempre fiel y disponible, atenta a la voz de Dios. Canta desde Santiago de Chile el grupo universitario ‘Canto Católico’.
En este tiempo, en muchos lugares, hay personas que viven atemorizadas o sienten inseguridad por las varias crisis, mas también por el desánimo y la soledad, por la falta de un horizonte. Si falla el amor, la vida se agrieta y desmorona.
Es lo que pensaba días pasados al escuchar este texto del profeta Isaías, un escrito para animar a su pueblo que vive el destierro y la esclavitud:
«Digan a los cobardes de corazón: ‘Sean fuertes, no teman. Miren a su Dios que trae el desquite, viene en persona y les salvará’. Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque; lo reseco, un manantial.»
Fue la encomienda que trajo consigo Jesús de Nazaret, realizar un paciente trabajo de recuperación, que rebrote la paz y el derecho, el gusto por vivir, que sea fortalecida toda fragilidad.
– ¿Quién de nosotros cree que este sueño se hará realidad?
Será bueno recordar aquí las Bienaventuranzas del Evangelio: signos de esperanza y sendas nuevas de felicidad, apoyo y solidaridad entre los mismos que pasan dificultad.
Llegó al blog el texto del ‘Decálogo solidario‘. Será un reto, un estilo de vida, más que gestos aislados. Fueron propuestas del Evangelio de Jesús de Nazaret para todos. Como en la imagen, a los pies del cansado, o como el samaritano llevando en brazos al malherido.
1º . ‘Felices los que tienen hambre y sed de justicia’… es bienaventuranza. 2º . ‘Denles ustedes de comer…’ a los discípulos, por la multitud hambrienta. 3º . ‘El que tenga dos túnicas, que dé una’… del Sermón de la montaña. 4º . ‘Si callaran, gritarán las piedras…’ la verdad se hace paso en Jesús. 5º . ‘Tuvieron todo en común…’ el sueño de los primeros cristianos. 6º . ‘Ámense unos a otros como yo los amé…’ el mandato nuevo. 7º . ‘Si un ciego guía a otro ciego, los dos tropezarán…’ la ayuda mutua real. 8º . ‘Dichosos los limpios de corazón…’ el interior, otra bienaventuranza. 9º . ‘Porque estuve enfermo, en la cárcel o forastero…’ la misericordia. 10º . ‘El que quiera ser primero que sea el último…’ como servidor.
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Dirá Juan Pablo II: “La solidaridad no es un sentimiento superficial. Es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien de todos y cada uno”.
– La solidaridad como respuesta agradecida e imitación de lo que Cristo hizo por mí:
Ungir tus pies, que buscan mi camino,
sentir tus manos en mis ojos ciegos,
hundirme, como Juan, en tu regazo,
y –Judas sin traición– darte mi beso.
–Alfonso Junco
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* Imagen: “El Señor lava los pies a Pedro”, Sieger Köder. “Jamás me lavarás tú a mí los pies. Si no te dejas lavar los pies, no tienes nada que ver conmigo” (san Juan c.13).
REINO DE DIOS o Reino de los cielos, la expresión de los Evangelios para nombrar otro mundo posible que Jesús de Nazaret presentó a sus seguidores, nueva Alianza y nueva Humanidad, una nueva creación, como un cielo en la tierra. Muchos al oírlo no creyeron y se echaron atrás.
– ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?
– Señor ¿quién podrá salvarse?
– Para el hombre es imposible, para Dios posible.
El Reino no es una utopía imaginada, fue una apuesta divina, una promesa. Dios trabaja en ella a nuestro lado, con nosotros. Un estilo de vida fraterno que supera la muerte y el sufrimiento.
– El Reino de Dios ha llegado, está entre nosotros, en cada uno.
– Habrán de descubrirlo por sus frutos y descifrarlo en sus signos.
– Mi Reino no es de este mundo.
– Padre, venga a nosotros tu Reino.
Qué caracteriza el Reino de Dios…
‘Será un reino eterno y universal, el reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, un reino de justicia, de amor y de paz’.
1- Será para todos, sin excluir a nadie, universal y definitivo
2- Recuperación de la dignidad perdida, hijos, hermanos, señores
3- Libres por el conocimiento de la Verdad, sabiduría del bien y del mal
4- La paz y la reconciliación, nueva Creación, nueva Humanidad
5- Jesucristo Rey, Señor del Universo y de la Historia, su Reino eterno.
¿Qué hacer para ‘entrar’ en ese Reino?
a- Habrán de ‘nacer de nuevo’, renacer del agua y del Espíritu.
b- Busquen primero el Reino y su justicia, lo demás se les dará por añadidura.
c- El que encuentra este Tesoro, lo vende todo y lo compra.
d- Los pobres, los hambrientos, los misericordiosos, de ellos es el Reino de Dios.
e- Desearlo, pedirlo y trabajar cada día para que llegue, y ofrecerse ¡Venga tu Reino!
Oración en la fiesta de Cristo Rey:
+ Dios todopoderoso y eterno,
que quisiste recapitular todas las cosas
en tu Hijo muy amado, Rey del universo,
haz que la creación entera,
liberada al fin de la esclavitud y de la muerte,
sirva a tu Majestad y te glorifique sin fin, por Jesucristo N Señor +
* Imagen: Pantocrator, icono griego s.xvi. Cristo Todopoderoso, Rey y Maestro, portador de la Sabiduría, Alfa y Omega, origen y meta de todo.
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– En comentario verán un texto del papa Francisco sobre Jesucristo, rey del universo, rey de cada uno de nosotros.
– Verán otros temas de ‘Ejercicios espirituales’ en «Meditaciones», pdf.
Se trató de ser felices y sentirnos bien, pero cómo y hasta cuándo. En un reportaje reciente leí una de las cuestiones que el verano te puede plantear, ¿Por qué no eres feliz?.
«Recuerdo haber sufrido mucho en mi infancia. Mi madre murió cuando yo tenía dos años. En el colegio preguntando qué sentían al abrazar a sus mamás. Huérfana, sin autoestima, tan triste que lo veía todo negro.
. . Cuando me enamoré, me fui sintiendo mejor conmigo misma, me di cuenta de que este bienestar se multiplicaba cuando amaba a las personas.
. . Así fue como poco a poco mi egoísmo murió de inanición. Que lo importante no es qué pueden hacer los demás por mí, sino qué puedo yo hacer por los demás»
Pude pensar en ese curioso decálogo evangélico de la felicidad que fueron ‘Las Bienaventuranzas’, motivos paradójicos para una dicha duradera. Nos dirán que no es oro todo lo que reluce, que sólo el amor nos rescata de la mayor de las desdichas, la del egoísmo y la soledad.
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* En la imagen, ‘Los amantes’, 1919, Pablo Picasso. Fueron muchas las mujeres que quedaron marcadas para siempre por el carácter imprevisible, cruel o tierno, del pintor. ‘Pinto igual que otros escriben su biografía. Los cuadros terminados son las páginas de mi diario’.
Mi calendario dice que GANDHI oraba con estas palabras donde pide mantenerse libre, exigente consigo mismo y generoso con los demás.
. . Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. . . Si me das fortuna, no me quites la razón, si me das éxito, no me quites la humildad, si me das humildad, no me quites la dignidad.
. . Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
. . Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás,
no me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación si fracaso.
. . Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
. . ¡Señor, si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí!
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Muchas personas estarán interesadas en saber qué opinaba Gandhi sobre Cristo y la fe cristiana.
a – Gandhi fue buen conocedor de las enseñanzas de JESÚS DE NAZARET, pero dijo que no todo lo que lleva el nombre de cristiano lo es.
“No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. No hay nada que criticar a la fe cristiana; el problema son ustedes los cristianos cuando no se esfuerzan en vivir sus enseñanzas”.
b – Para Gandhi será en el SERMÓN DE LA MONTAÑA del evangelio de san Mateo, en las Bienaventuranzas, donde encontrar las verdaderas claves para la vida.
Para algunos cristianos y sus dirigentes el «Sermón del monte» es utópico, irrealizable, revolucionario, no están interesados.
Se equivocan, se trata de una mentalidad nueva, inspiradora y exigente, una apuesta firme por la autenticidad, contra el fariseísmo y las medias tintas.
El Sermón del Monte del evangelio de san Mateo renovará la existencia humana, un mensaje de esperanza que vale para todo el mundo, como dijo el cardenal Carlos Martini.
Sabemos también la consideración que a Gandhi le mereció el Sermón de la Montaña y sus 8 Bienaventuranzas.
– En una soleada mañana, en un lugar agradable y tranquilo, Jesús de Nazaret habló largo rato a la multitud que lo seguía.
El Maestro quiso consolar y animar, pues vio la gente cansada y agobiada por el peso de la vida y de la religión; propondrá un nuevo Camino de fraternidad y de misericordia, la nueva Alianza.
Viendo la gran multitud pendiente de sus palabras, Jesús subió a un alto y, mirando a sus discípulos, comenzó la enseñanza:
1 . Felices los pobres en espíritu, es de ellos el Reino de los Cielos
2 . Bienaventurados los misericordiosos, obtendrán la misericordia
Son los que dieron cuanto tenían, quedaron sin nada para sí. Quedó su fe, que es confianza y misericordia. El Dios que los salvó no los abandonará. Son los pobres y necesitados, los generosos y confiados.
«Sean misericordiosos, como su Padre del cielo»
3 . Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados
4 . Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados
5 . Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia
Son los que el dolor no cierra en sí mismos. La pena y la injusticia no los desaniman, abiertos a la ayuda y el consuelo. Viven su dolor confiando, al ver tanta gente buena. El dolor pasará, vendrá pronto la paz.
«A los hambrientos llenó de bienes»
6 . Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
7 . Felices los que trabajan por la paz, serán llamados hijos de Dios
8 . Felices los perseguidos por la justicia, el Reino les pertenece
Los que no pretenden grandezas ni buscan la propia gloria, su intención es recta y sus deseos limpios, buscarán el Reino de Dios y su justicia, la reconciliación. Dispuestos a pasar rechazos sin echarse atrás.
«Auxilia a sus siervos por su Bondad»
(El Sermón del Monte, Discurso del Reino, san Mateo cc. 5, 6 y 7)
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Sólo el Amor produce esta maravilla: los bienaventurados, imitadores de Dios, fueron invitados a vivir la vida en modo nuevo y examinarse en ‘Bienaventuranzas’.
+ SEÑOR, yo quiero vivir tus bienaventuranzas. Dame hambre de justicia y gracia para consolar. Quiero imitarte en la sencillez y la misericordia. Quiero ser artífice de paz. Dame te lo ruego la limpieza de corazón para no buscar mi propia gloria, solo amarte y servirte a ti.
Final de «MARIA MAGDALENA». Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje.
La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida para siempre, «Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos».
“MARIA MAGDALENA”
19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?
+ Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad, y todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:
– ¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?
– ¿A dónde iremos? ¿Lo volveremos a ver?
– ¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?
+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que presenciamos la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando lo veía así doliente aún y ensangrentado.
Días después lo vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.
+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro Señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.
Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa: «Tomen, coman, es mi cuerpo entregado por ustedes».
Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchó en su interior.
Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.
Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.
– Qué bien estamos aquí.
– Quédate con nosotros, Señor.
+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro Señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamó Reino de Dios.
Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.
– No teman, yo vencí a este mundo falto de amor, de muerte y violencia.
– El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo.
– Créanme, yo soy Señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad.
+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.
Contentos cuando los acosen expulsados y despreciados por mi causa, felices cuando crean y esperen vencida toda tristeza, toda derrota, descansen en la casa del reino en sus estancias, gusten mi abrazo amigo abrazo del Padre.
* Imagen: Rembrandt H., La Cena de Emaús, 1648. Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, la mesa, el pan, la habitación, todo quedó transfigurado por su repentina presencia. Cf. Evangelio de san Lucas c,24.
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Como final vean también este clásico poema y canto al misterio de la Eucaristía. Letra de Santo Tomás de Aquino, música de César Franck.
El pan angélico
se vuelve pan de hombres.
El pan celestial
pone fin a las imágenes.
¡Qué maravilla!
Comen al Señor
el pobre, el siervo y el humilde.
Oh, Dios trino
y uno, te rogamos:
visítanos,
como te adoramos.
Por tus caminos guíanos
hacia donde nos dirigimos,
hacia la luz en la que habitas.
Amén.
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Siendo este ya el último capítulo, verán aquí el ÍNDICE de los capítulos y enlaces de «María Magdalena y Jesús de Nazaret. Recuerdos y confesiones».