No teman, sean fuertes

En este tiempo, en muchos lugares, hay personas que viven atemorizadas o sienten inseguridad por las varias crisis, mas también por el desánimo y la soledad, por la falta de un horizonte. Si falla el amor, la vida se agrieta y desmorona.

Es lo que pensaba días pasados al escuchar este texto del profeta Isaías, un escrito para animar a su pueblo que vive el destierro y la esclavitud:

«Digan a los cobardes de corazón: ‘Sean fuertes, no teman. Miren a su Dios que trae el desquite, viene en persona y les salvará’. Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque; lo reseco, un manantial.»

Fue la encomienda que trajo consigo Jesús de Nazaret, realizar un paciente trabajo de recuperación, que rebrote la paz y el derecho, el gusto por vivir, que sea fortalecida toda fragilidad.

– ¿Quién de nosotros cree que este sueño se hará realidad?

Será bueno recordar aquí las Bienaventuranzas del Evangelio: signos de esperanza y sendas nuevas de felicidad, apoyo y solidaridad entre los mismos que pasan dificultad.

Decálogo solidario

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= Llegó al blog el texto del ‘Decálogo solidario’. Para este tiempo será un reto, un estilo de vida, más que gestos aislados. Fueron propuestas del Evangelio de Jesús de Nazaret. Cada uno lo pensará, viendo qué puede hacer. Es válido para todos, pues donde hay una necesidad ahí estaremos con respuestas. Como en la imagen, a los pies del cansado, o como el samaritano llevando en brazos al malherido.

1º . Felices los que tienen hambre y sed de justicia… es bienaventuranza.
2º . Denles ustedes de comer… a los discípulos, la multitud hambrienta.
3º . El que tenga dos túnicas, que dé una… del Sermón de la montaña.
4º . Si callaran, gritarán las piedras… la verdad se hace paso en Jesús.
5º . Tuvieron todo en común… el sueño de los primeros cristianos.
6º . Ámense unos a otros como yo los amé… el mandato principal.
7º . Si un ciego guía a otro ciego, los dos tropezarán… la ayuda real.
8º . Dichosos los limpios de corazón… el interior, otra bienaventuranza.
9º . Porque estuve enfermo, en la cárcel o forastero… la misericordia.
10º . El que quiera ser primero que sea el último… como servidor.

= “La solidaridad no es un sentimiento superficial. Es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien de todos y cada uno” (Juan Pablo II).

El Reino de Cristo

REINO DE DIOS o Reino de los cielos es la expresión que utilizan los Evangelios para nombrar otro mundo posible que Jesús de Nazaret presentó a sus seguidores, una nueva creación, como un cielo en la tierra. Muchos al oírlo no creyeron y se echaron atrás.

– ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?
– Señor ¿quién podrá salvarse?
– Para el hombre es imposible, para Dios posible.

A ) El Reino no es una utopía imaginada, fue una apuesta divina. Dios trabaja en ella a nuestro lado. Un estilo de vida que supera la muerte y el sufrimiento, «mi Reino no es de este mundo».

– El Reino de Dios ha llegado, está en cada uno, está entre nosotros.
– Habrán de descubrirlo por sus frutos y descifrarlo en sus signos.
– Padre, venga a nosotros tu Reino.

B ) ¿Qué caracterizará el Reino de Dios?

Reino eterno y universal, el reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, reino de justicia, de amor y de paz.

1 . Será para todos, sin excluir a nadie, universal y definitivo.
2 . Libres por la verdad y el conocimiento, la sabiduría del bien y del mal.
3 . Recuperación de la dignidad de hijos y señores.
4 . Jesucristo, principio y fin del universo, su Reino no tendrá fin.

C ) ¿Qué se requiere para ‘entrar’ en ese Reino?

– Habrán de nacer de nuevo, renacer del agua y del Espíritu.
– Busquen primero el Reino y su justicia, lo demás se les dará por añadidura.
– El que encuentra este tesoro, lo vende todo y lo compra.
– Dichosos los pobres, los hambrientos, los misericordiosos, de ellos es el Reino de Dios.
– Desearlo, pedirlo y trabajar para que llegue, cada día ¡Venga tu Reino!

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Oración en la fiesta de Cristo Rey:

«Dios todopoderoso y eterno,
que quisiste recapitular todas las cosas
en tu Hijo muy amado, Rey del universo,
haz que la creación entera,
liberada de la esclavitud,
sirva a tu majestad y te glorifique sin fin.»
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* Imagen: Icono de Cristo, 1546, Teófanes de Creta, Monte Athos. Cristo, Rey y Maestro, portador de la Sabiduría, Alfa y Omega, origen y meta de todo.

La felicidad, siempre

De eso se trata, de ser felices y sentirnos bien, pero cómo y hasta cuándo. En un reportaje reciente leí una de las cuestiones que el verano te puede plantear, ‘¿Por qué no eres feliz?’.

«Recuerdo haber sufrido mucho en mi infancia, cuenta Pilar. Mi madre murió cuando yo tenía dos años. En el colegio les preguntaba a mis amigas qué sentían al abrazar a sus mamás. Huérfana y sin autoestima, me sentía tan triste que lo veía todo negro.
.. Cuando me enamoré, en la medida que me fui sintiendo mejor conmigo misma, me di cuenta de que este bienestar se multiplicaba cuando amaba a las personas que me rodeaban.
.. Así fue como poco a poco mi egoísmo murió de inanición. Que lo importante no es qué pueden hacer los demás por mí, sino qué puedo yo hacer por los demás.”

En la ocasión el blog ‘nicodemo’ nos recuerda ese curioso decálogo evangélico de la felicidad que son ‘Las Bienaventuranzas’, motivos paradójicos para una dicha duradera. Nos dirán que no es oro todo lo que reluce, que sólo el amor nos rescata de la mayor de las desdichas, la del egoísmo y la soledad.
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* En la imagen, ‘Los amantes’, 1919, Pablo Picasso. Fueron muchas las mujeres que quedaron marcadas para siempre por el carácter imprevisible, unas veces cruel otras tierno, del pintor. ‘Pinto igual que otros escriben su biografía. Los cuadros terminados son las páginas de mi diario’.

-Vean reportaje citado ‘Por qué no soy feliz‘.
-Verán aquí el post «Las Bienaventuranzas de Cristo».

La oración de Gandhi

:: Mi calendario dice que GANDHI oraba con estas palabras donde pide mantenerse libre, exigente consigo mismo y generoso con los demás.

Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles
.
Si me das fortuna, no me quites la razón,
si me das éxito, no me quites la humildad,
si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás
por no pensar igual que yo.

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Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a no juzgarme como a los demás,
no me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación si fracaso.
Enséñame que perdonar
es un signo de grandeza y que la venganza
es una señal de bajeza.
¡Señor, si yo me olvido de tí,
nunca te olvides de mí!

:: Muchas personas estarán interesadas en saber qué opinaba Gandhi sobre Cristo y la fe cristiana.

a – Gandhi fue buen conocedor de las enseñanzas de JESÚS DE NAZARET, pero dijo que no todo lo que lleva el nombre de cristiano lo es.

“No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. No hay nada que criticar a la fe cristiana; el problema son ustedes los cristianos cuando no se esfuerzan en vivir sus enseñanzas”.

b – Para Gandhi será en el SERMÓN DE LA MONTAÑA del evangelio de san Mateo, en las Bienaventuranzas, donde encontrar las verdaderas claves para la vida.

Para algunos cristianos y sus dirigentes el «Sermón del monte» es utópico, irrealizable, revolucionario, no están interesados . . Se equivocan, se trata de una mentalidad nueva, inspiradora y exigente, una apuesta firme por la autenticidad, contra el fariseísmo y las medias tintas.

(Pueden leer también «Gandhi aniversario»)

Las Bienaventuranzas de Cristo

El Sermón de la montaña del evangelio renovará la existencia humana y vale para todo el mundo, decía el cardenal Carlos Martini. Sabemos la consideración que a M. Gandhi le mereció el Sermón del monte y las Bienaventuranzas.

En una soleada mañana, en un lugar agradable y tranquilo, JESÚS de NAZARET habló largo rato a la multitud que lo seguía. El Maestro quiso consolar y animar, vio la gente cansada y agobiada por el peso de la vida. Quiso invitar a la solidaridad y la compasión a sus seguidores.

Viendo que lo seguían gentes tan diversas, Jesús subió a un alto y mirando a sus discípulos comenzó la enseñanza:

«Felices los pobres en espíritu, es de ellos el Reino de los Cielos»
«Bienaventurados los misericordiosos, obtendrán la misericordia»

Son los que han dado cuanto tenían, se han quedado sin nada para sí. Solo les queda su fe que ahora es confianza y misericordia. El Dios que los sacó de la esclavitud de Egipto los quiere y no los abandonará. Son los pobres y necesitados, también los generosos y los confiados.

«Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados»
«Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados»
«Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia»

Son los que están sufriendo, pero el dolor no los cierra en sí mismos. La pena y la injusticia no los desaniman, abiertos a la ayuda y el consuelo. Viven su dolor confiando, agradecidos al ver tanta gente buena. El dolor y la inquietud pasarán, llegará pronto la verdadera paz.

«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios»
«Felices los que trabajan por la paz, serán llamados hijos de Dios»
«Felices los perseguidos por la justicia, el Reino de los Cielos les pertenece»

Son los que no pretenden grandezas ni buscan la propia gloria. Su intención es recta y sus deseos limpios, buscan el Reino de Dios y su justicia, reparar a las víctimas de la injusticia y de la violencia. Dispuestos a pasar rechazo y maltrato, perdonando y sin echarse atrás.

  • El Sermón del Monte, Discurso del Reino, evangelio de san Mateo cc. 5-7.

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Sólo el Amor produce esta maravilla, los imitadores de Dios, invitados a vivir la vida en modo nuevo. Será útil pues examinarnos de Bienaventuranzas, siempre quedará desear y pedir:

SEÑOR, quiero vivir tus bienaventuranzas. Dame hambre de justicia y gracia para consolar. Quiero imitarte en la sencillez y la misericordia. Quiero ser artífice de paz. Dame te lo ruego la limpieza de corazón para no buscar mi propia gloria, solo amarte y servirte a ti.
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-Podrán encontrar ya la entrada «Examen de Bienaventuranzas».

-Vean si desean otros temas de Evangelio en «Meditaciones», pdf.

Mª Magdalena -19 / ¿Dónde está Jesús?

Final de «MARIA MAGDALENA». Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje.

La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida para siempre, «Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos».

“MARIA MAGDALENA”

19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?

+ Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad y así todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:

-¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?
-¿A dónde iremos? ¿Le volveremos a ver?
-¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?

+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que presenciamos la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando le veía así doliente aún y ensangrentado.

Días después lo vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.

+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.

Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa: «Tomen, coman, es mi cuerpo entregado por ustedes».

Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchó en su interior.

Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.

Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.

-Qué bien estamos aquí.
-Quédate con nosotros, señor.

+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamaba reino de Dios.

Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.

-No teman, saben que yo he vencido este mundo de mentira, de falta de amor y de violencia.
-El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo.
-Créanme, yo soy señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad que viene.

+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.

Contentos cuando los acosen
expulsados y despreciados por mi causa,
felices cuando crean y esperen
vencida toda tristeza toda derrota,
descansen en la casa del reino en sus estancias,
gusten mi abrazo amigo abrazo del padre.

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* Imagen: Rembrandt H., La Cena de Emaús, 1648. Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, el pan y la mesa, la habitación, todo quedó transfigurado por su repentina presencia. Cf. Evangelio de san Lucas c,24.

-Verán aquí el ÍNDICE, el conjunto de relatos y temas.

El Rostro de Cristo

-Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. (Salmo 26)
-Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos blancos como la luz. (Mateo c.17)

+ La tradición occidental identifica como verdadero Rostro la huella de Cristo en la tela que secó su cara camino del Calvario. En el evangelio apócrifo de Nicodemo, Verónica, la mujer sanada del flujo de sangre, lo atestiguó ante Pilato.

Varias Iglesias dijeron poseer la imagen del Rostro de Cristo. Cuenta la ‘Leyenda Aurea’ que el emperador Tiberio se curó al ver la imagen que llevó a Roma la Verónica. Verán detalles en comentario.

+ Según el Oriente cristiano, la auténtica Santa Faz es el ‘Mandylion’ de Edesa, retrato enviado para curar al rey Abgar. Podría corresponder a la «Sábana santa» de Turín. La Santa Faz de Yaroslavl, aquí en la imagen.

+ Himnos primitivos dirán que Jesucristo es el «icono» perfecto, la mejor «imagen del Dios invisible», identificado también con nosotros, con las personas que sufren. El arte consideró rostros diversos de Cristo:

El apacible rostro de Jesús en el monte de las Bienaventuranzas.
-Su rostro transfigurado que «brillaba como el sol».
-El rostro desfigurado por el dolor, recién bajado de la cruz.
-Su rostro de hombre nuevo resucitado reconocido «al partir el pan».
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Rembrandt, Rostro de Cristo, 1650. «Un fondo marrón oscuro recubre todo el lienzo: las tinieblas del pecado abruman a toda la humanidad. Del seno de ese abismo emerge una luz dulce que calienta sin quemar, que ilumina sin deslumbrar, que consuela sin condenar» (Pierre-M Dumont).

La Santa Faz, Icono ruso, s xiii, Yaroslavl (Rusia). Los ojos grandes confieren magnetismo al rostro. La nariz, larga y estrecha, la boca pequeña y cerrada, indican silencio y fuerza interior.

-Podrán leer más temas sobre Jesucristo en «El Rostro de Cristo», pdf.