-Bal au Moulin de la Galette, 1876, Pierre-Auguste Renoir.
-Imagen impresionista del alegre y frívolo Paris, le valió al artista el título de «pintor de la felicidad».
Fue fácil encontrar una alegría y una felicidad de superficie. Más difícil será buscar la FELICIDAD honda y duradera, la de quien comparte lo suyo, al modo Jesús de Nazaret.
Como las «Bienaventuranzas» del evangelio, mensaje para quienes solo miraron por sí mismos, o el rico necio con su imaginación EGOISTA, «Esta misma noche…»
Pondremos pues la felicidad en la compasión, en la SOLIDARIDAD fraterna y generosa. Vean estas sugerencias que anoté, pasos en el buen camino.
–Serán felices si comparten, si viven con poco, no esclavos del tener.
–Serán felices si saben perdonar, el gozo del perdón dado y recibido.
–Serán felices si son de corazón limpio, si ven lo mejor de los demás.
–Serán felices si siembran la paz sincera, con respeto y concordia.
–Serán felices si no guardan para sí el trigo de esta vida que termina.
«¡Felices los sirvientes que el patrón encuentre así velando! Él mismo los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirles… Vendan sus bienes y repártan en limosnas».
– «Jesús eligió discípulos para enviarlos. La mies es mucha y los obreros pocos, que el dueño de la mies envíe obreros. No lleven bolsa, ni alforja. En las casas darán la paz y curarán a los enfermos», san Lucas c.10.
Un texto leído en domingos anteriores. JESÚS necesitará gente para dar a conocer también ahora lo mejor del Evangelio. Palabras, explicaciones, pero sobre todo obras de misericordia.
Será lo que en esta ORACIÓN pediremos. Que cada cual encuentre su propio lugar y su tarea. Pensando en la familia, en nuestros jóvenes, en la necesidad de acogida de mayores, migrantes y pequeños.
– «Tuve hambre y me dieron de comer, estuve desnudo y me vistieron, enfermo o en prisión y me visitaron, fui emigrante y me recibieron», san Mateo c.25.
Personas empapadas de la compasión de JESÚS, continuadoras de su tarea para animar, bendecir, reconciliar, curar. Gente libre, de trato amable y entrega sin cálculo.
«SEÑOR JESÚS, que has escogido y llamado a los apóstoles,
y les has confiado el encargo de predicar el EVANGELIO,
haz que no falten en tu Iglesia discípulos
que lleven a todos frutos de justicia y de paz.
ESPÍRITU SANTO que santificas a la Iglesia
con el constante regalo de tus dones,
pon en nuestros corazones
una fuerte pasión por el REINO.
VIRGEN SANTA MARÍA, tú que sin dudar te ofreciste
para realizar su deseo de salvación,
suscita en nuestros jóvenes la valentía
de ser TESTIGOS de tu hijo Jesús resucitado.»
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* Imagen: Bradi Barth, Enviados por el Espíritu, 2004. //bradi-barth.org
«Ven Espíritu», canción oración del grupo universitario chileno ‘Canto católico’, desde la Basílica del Salvador de Santiago de Chile, monumento nacional en proceso de restauración.
Al atardecer se anuncia el final del día, el sol se apagará, se acerca la noche. La oscuridad atemoriza y entristece, evoca ausencias y soledad. Será tiempo también de reposo y pensamiento.
En la pasada fiesta de los Santos y difuntos lo hablaron: el atardecer sugiere a poetas y pensadores el atardecer de la propia vida, su declive final hasta la misma muerte.
Mas también la noche es tiempo de encuentro e intimidad, tiempo de silencio y calor familiar, tiempo de salvación.
Así los discípulos desconsolados de Emaús pidieron a Jesús de Nazaret seguir juntos al atardecer. Un gesto de confianza y de amistad:
– Llegando cerca de la aldea, Jesús hizo ademán de seguir, mas los discípulos le rogaron: ‘Quédate señor con nosotros que el día está cayendo’.
Su experiencia del encuentro con Jesús, primero crucificado ahora resucitado, valió la pena pues su corazón arrugado de tanto dolor fue ensanchado e iluminado por su presencia y su palabra.
«A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a amar como Dios quiere ser amado». El místico castellano san Juan de la Cruz dejó el aviso en sus ‘Dichos de luz y de amor’, amenazado por inquisidores, amando siempre.
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La asignatura clave al final será el amor que perdona, la misericordia que cura al herido y viste al desnudo. Verán aquí el mensaje en este canto popular «Al atardecer de la vida».
# Será una virtud cristianafundamental, la Esperanza, junto a la Fe y la Caridad. Y fueron tantas las razones para desesperar, que un grupo cristiano se afanó este verano por buscar y encontrar motivos para seguir esperando.
Lo hicieron a partir de un texto del evangelio que ofrece posibilidades, anima a confiar, algo que pareció imposible:
– «Al desembarcar vio Jesús mucha gente, sintió compasión de ellos, los vió como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles. Sus discípulos le dijeron: El lugar está deshabitado, y es hora avanzada. Despídelos para que vayan a comprarse de comer. El les contestó: Denles ustedes de comer», s.Marcos c.6
# En nuestros mejores ‘sueños’, nuestras largas esperas, la Esperanza no defraudará. Bastará en el discípulo un poco de Fe y algo de Amor, lo imposible se hará realidad.
El grupo encontró dentro y fuera de sí mismo suficientes MOTIVOS PARA LA ESPERANZA:
1° . Reconocer y sentir la presencia y trabajo entre nosotros de Jesús el Señor. 2° . Mucha gente lo busca y necesita, su palabra, su curación, su alimento. 3° . Notar su mirada compasiva que no cesa sobre el pueblo necesitado. 4° . Nos ve a nosotros agobiados, impotentes, ante tanta necesidad y dolor. 5° . Él cuenta ahora con cada uno, nos necesita para la misericordia. 6° . Jesús Señor pone su Pan, su Vida, en manos de sus seguidores y seguidoras. 7° . La gente quedó satisfecha, y buscará algo más que pan.
# Por la continuidad de su tarea redentora, Jesús de Nazaret buscó colaboración, cuenta con nosotros. El grupo recordó esta súplica que conocerán:
«Necesito tus manos, para seguir bendiciendo;
necesito tus labios, para seguir hablando;
necesito tu cuerpo, para seguir sufriendo;
necesito tu corazón, para seguir amando.
Te necesito para seguir salvando.»
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Quedó grabada en la memoria de los discípulos la mirada compasiva de Jesús a la gente. Suplicaron tener su misma mirada.
Verán la súplica en este canto de Cecilia Rivero, «Dame señor tu mirada».
Dame, Señor, tu mirada y pueda yo ver desde allí
el día que empieza, el sol que calienta y cubre los montes de luz.
Dame, Señor, tu mirada y pueda gozar desde allí
que el día declina y anuncia las noches de luna cuando viene abril.
– Dame, Señor tu mirada, grábala en mi corazón, donde tu amor es amante y tu paso constante, tu gesto creador.
Dame, Señor, tu mirada y entrañas de compasión;
dale firmeza a mis pasos, habita mi espacio y sé mi canción.
Dame, Señor, tu mirada y entrañas de compasión,
haz de mis manos ternura y mi vientre madura, ¡Aquí estoy, Señor!
# Estos fueron los deseos del Papa Francisco en el reciente SÍNODO de la JUVENTUD, que no perdamos la capacidad de soñar:
«La esperanza nos desafía a todos y nos moviliza. Que los Padres sinodales no se dejen asfixiar y aplastar por los profetas de calamidades y del infortunio, o por sus propios límites, errores y pecados, sino que sean capaces de encontrar espacios para inflamar el corazón y discernir los caminos del Espíritu».
El libro de los Salmos de la Biblia fue libro de poemas y oraciones. Reflejará problemas de un tiempo difícil, mas también hablarán de un Dios compasivo. Los Salmos fueron oración de un pueblo creyente, oración también de JESÚS de Nazaret y de los primeros cristianos.
– Días pasados oímos cantar el Salmo 121, canto de peregrinos y caminantes, oración de confianza. El pueblo desterrado sintió soledad y abandono, pidió auxilio y confió en el Dios de MOISÉS: ‘Tú nos libraste de la esclavitud, en el desierto caminaste junto a nosotros, ahora no nos abandonarás’. La fe pasó a ser esperanza.
El tema de los caminantes y peregrinosbuscando la paz prosigue, por desgracia también de actualidad en los desterrados a la fuerza, los migrantes y refugiados de nuestro tiempo, huyendo de nuevas esclavitudes, de hambre y violencia. Estarán clamando a Dios y a nosotros, pidiendo auxilio. El salmo continúa vigente.
El guardián del pueblo
[Dios no te faltará .- El pueblo peregrino pensará en las dificultades y peligros del viaje, pero sabe que Dios estará con él y lo acompañará en el viaje]
Dirijo la mirada hacia los montes:
¿de dónde me llegará ayuda?
Mi socorro me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
. . No deja que tu pie dé un paso en falso,
no duerme tu guardián;
jamás lo rinde el sueño o cabecea
el guardián de Israel.
. . El Señor es tu guardián y tu sombra,
el Señor está a tu diestra.
Durante el día el sol no te maltratará,
ni la luna de noche.
Te preserva el Señor de todo mal,
él guarda tu alma.
Él te guarda al salir y al regresar,
ahora y para siempre.
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Vean estas escogidas ORACIONES, como modelo de oración, de alabanza, de súplica, de confianza.
«Había un hombre rico que vestía y comía ricamente. Había también un pobre, llamado Lázaro, cubierto de llagas, tendido a la puerta del rico, deseando saciarse con lo que caía de la mesa, y hasta los perros lamían sus llagas»
Celebrando la Cuaresma y Semana santa, será tiempo para el autoexamen buscando la mayor sinceridad y la mejora evangélica de nuestra vida personal y familiar.
Me llegaron estos versos de Blas de Otero con ocasión de la parábola de Lázaro mendigo, san Lucas c.16. Sentirse perdido, agobiado, pero confiado. Testimonio de fe y dolor, lamento también por una humanidad malherida.
Salva al hombre, Señor, en esta hora horrorosa, de trágico destino; no sabe adónde va, de dónde vino tanto dolor, que en sauce roto llora.
Ponlo de pie, Señor, clava tu aurora en su costado, y sepa que es divino despojo, polvo errante en el camino, mas que tu luz lo inmortaliza y dora.
Mira, Señor, que tanto llanto, arriba, en pleamar, oleando a la deriva, amenaza cubrirnos con la Nada.
¡Ponnos, Señor, encima de la muerte! ¡Agiganta, sostén nuestra mirada para que aprenda, desde ahora, a verte!
Reflexión:
– Si levantaran sus ojos hasta el costado y el rostro de Jesús crucificado, verán el amor de Dios sin fin por nosotros.
– Si miramos bien, descubriremos en ese rostro tantos otros crucificados de este mundo pidiendo ayuda.
* Blas de Otero (+1979), representante de la poesía social española, tras una época de grandes inquietudes y temores, encontró por un tiempo en la religión el apoyo necesario, como en la amistad y en el arte.
«Un hombre cayó en manos de unos bandidos y lo dejaron medio muerto. Algunos lo vieron y pasaron de largo. Un samaritano de camino vio al herido y se compadeció. Se acercó, curó sus heridas y lo cuidó», s Lucas c.10
Reflexionando sobre elamor de compasión, con ayuda del evangelio del Buen samaritano, una parábola muy principal sobre un tema clave, la misericordia.
– Qué fue la compasión y cómo será la misericordia
– Compasión fue un sentir sincero. La misericordia su consecuencia
– Me preguntaré qué puedo hacer para ayudar y aliviar
– La compasión no bastará, si quedare solo en sentir y en palabras
– La misericordia será solidaridad y acción efectivas.
«Jesús preguntó, ¿Cuál de ellos se hizo prójimo del hombre herido? El que lo trató con misericordia. Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.»
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* Imagen: El samaritano. Verán a Jesús mismo como buen samaritano, tomando en brazos al herido, curando sus heridas.
ORACIÓN del SAMARITANO
Señor, no quiero pasar de largo
ante las personas heridas en el camino de la vida.
Quiero contagiarme de tu compasión,
y acercarme para expresar tu ternura,
para ofrecer el aceite que cura las heridas
y el vino que sana y consuela.
. .Jesús, buen samaritano,
acércate también a mí,
llévame en tus hombros, pues soy oveja perdida;
carga con todas mis caídas,
hazte presente en mis horas bajas.
. .Buen samaritano,
deseo tener tus mismos sentimientos,
para no dar más ningún rodeo
ante el hermano que sufre,
sino hacerme compañero de sus caminos,
amigo de sus soledades
y cercano a sus dolencias.
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‘Si me falta el amor’, canto litúrgico, de la 1ª carta de san Pablo a los Corintios c.13.
«Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pedirán lo que deseen y se realizará» (s Juan c.15)
Como en otras ocasiones pensé coleccionar algunas peticiones y súplicas, deseos de la gente que los cuatro evangelios nos reportaron, deseos también del mismo Jesús de Nazaret.
+ Los deseos principales estarán en el PADRE NUESTRO:
-Padre, que se cumpla tu voluntad
-Que tu nombre sea santificado -Que venga a nosotros tu Reino
-Danos el pan de cada día
-Perdona nuestras ofensas
-Que no caigamos en la tentación
-Líbranos del Maligno.
+ La FE necesaria para comprender el Mensaje y seguir a Jesús:
-Señor, aumenta mi fe
-Dame, Señor, tu agua viva y no tendré más sed -Jesús, muéstranos al Padre
-Vayan a trabajar a mi viña
-Vengan y verán
-Padre, protege a los que me has confiado
-Perdónalos, Padre.
+ Súplicas desde el SUFRIMIENTO, confianza en la salvación:
-Señor, si quieres puedes limpiarme -Jesús, hijo de David, ten compasión de mí
-¡Auxilio, Señor, que nos hundimos!
-Señor, que vea otra vez
-Vengan a mí los que estén rendidos y abrumados
-Dame de beber
-Padre, aparta de mí este cáliz.
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Sobre las peticiones del apóstol santo Tomás, por ver y tocar al Cristo resucitado, ‘Si no metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré’, vean estos inspirados versos del poeta Juan Bautista Bertrán, Barcelona, +1985, evocando el día de su primera Misa:
DIOS ESCONDIDO
Señor mío y Dios mío
Lanza de Longinos, mano de Tomás,
¡también a mí dejadme entrar!
Bajo las alas blancas de un arcángel,
bajo las alas ígneas del Espíritu Santo,
Te encarnabas.
Bajo el latir de mi vacío,
bajo el aliento de mi nada,
Te encarnas.
¡Señor mío y Dios mío!
Todos los luceros
de aquella noche -la más pura-
bajaron a tu gruta,
en extasiado desvarío,
formando cuna, Te mecieron.
¡Hoy son mis manos las que forman
Tu cuna!
¡Señor mío y Dios mío!
Junto a su corazón -¡el de María!-
latías.
¡Sobre mi corazón siento yo el roce
del Tuyo! ¡Sobre el mío
palpitas!
¡Señor mío y Dios mío!
Bajo el primer disfraz -aquel de carne-
¡Te adoraba!
Pero tu amor baja otra grada.
-Tu bajar ¿Tu subir? da escalofrío-
Bajo el segundo disfraz -este, del Pan-
¡Te como!
¡Señor mío y Dios mío!
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En esta conocida oración medieval verán asímismo «12 súplicas» muy sentidas en torno a la Pasión de Cristo:
Alma de Cristo, santifícame
Cuerpo de Cristo, sálvame
Sangre de Cristo, embriágame
Agua del costado de Cristo, lávame
Pasión de Cristo, confórtame
Oh buen Jesús, óyeme
Dentro de tus llagas, escóndeme
No permitas que me aparte de Ti
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame
Mándame ir a ti, para que con tus santos te alabe,
por los siglos de los siglos.
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Verán nuestra entrada sobre las peticiones del «Padre nuestro»
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«Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna? Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Él replicó: ¿Y quién es mi prójimo?», san Lucas c.10.
Karen Armstrong, Premio Princesa de Asturias 2017, afirmó que mucha gente busca religión. Deberemos hacer algo para que la religión se convierta en motor de armonía y de concordia. Así por ejemplo en los evangelios, la compasión fue lo primero, imitando a Dios: «Sean compasivos como el Padre es compasivo».
«Todas las religiones tienen elementos positivos. La gente siempre luchó por encontrar sentido a su vida. Veo la religión como un arte. Caemos en la desesperación y buscamos consuelo, en el arte o en los sueños de belleza y de justicia.»
: Restablecer la Regla de Oro como principal doctrina religiosa global.
: Trata a los demás como te gustaría que lo hicieran contigo.
: La Compasión en el centro de la moralidad y la religión.
: La Paz como meta común para las religiones.
[Vean también el texto español de la «Carta» en Comentario]
El documento fue firmado entre otros por el Dalai Lama, por el Nobel de la Paz Desmond Tutu, la escritora Isabel Allende y músicos como Peter Gabriel y Paul Simon.
* Karen Armstrong (Wildmoore, Reino Unido, 1944), escritora especializada en religión comparada, miembro del grupo ‘Alianza de Civilizaciones’ y Premio princesa de Asturias de Ciencias sociales 2017. En 2008 recibió el premio TED, y lanzó su proyecto de Carta por la Compasión. Que los líderes religiosos trabajen juntos por la paz.
«Miren que yo estoy a la puerta y llamo, si oyeran mi voz y me abren, entraré y cenaremos juntos» /Apocalipsis c.3
Inspirado en su meditación asidua de la vida de Cristo, un misionero de Madagascar ya fallecido escribió tiempo atrás el poema oración que les pondré hoy en el blog.
El autor tomará el punto de vista del mismo Jesús, que expresó con frecuencia su pena ante la multitud abandonada. El Señor conoció nuestra indolencia y se identificó con el malherido, también con quien tuvo misericordia.
«Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o te vimos forastero y te recibimos? Cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí» /San Mateo c.25
Jesús de Nazaret nos estará invitando a mirar hoy con sus ojos la pobreza y el dolor de muchas personas, las vemos cada día en nuestras plazas y nuestra pantallas, rostros tristes y doloridos, interpelantes, víctimas de pobrezas y violencias.
El Dios que conozco
permanece a la sombra de mi casa.
Cada día pide un poco de arroz,
más aún, una mirada de cariño, un rostro acogedor.
El Dios que conozco nació en un pesebre
y murió en un leño.
Y desde una cierta mañana de Pascua,
va de acá para allá por el mundo,
se confunde entre la muchedumbre anónima,
entre los olvidados, los rechazados,
y nueve de cada diez veces no es reconocido.
El Dios que conozco no tiene poder.
Me dice que tiene hambre, que tiene sed, que está desnudo,
que es extranjero, que está preso.
Creí entender su voz el otro día:
Estoy siempre con vosotros, nunca os he abandonado.
No me dejéis morir de hambre,
no me dejéis una noche más sin techo, sin calor.
No me dejéis en tanta aflicción.
Llamo a la puerta, pero nadie me responde.
Hace frío, estoy solo, nadie viene en mi ayuda.
El Dios que yo conozco se llama Jesucristo,
permanece a la sombra de mi casa.