La confianza / Virgen de Vladimir

    – Señor, mi corazón no es ambicioso
    ni mis ojos altaneros
    no pretendo grandezas
    que superan mi capacidad,
    sino que acallo y modero mis deseos
    como un niño en brazos de su madre.
    /salmo 130

. . A veces vivimos encorvados por heridas y temores, víctimas del orgullo y la decepción.
. . Dios nos invitará a dejar caer el peso muerto, romper cadenas y remontar el vuelo.
. . Nos tenderá la mano para salvar obstáculos, plantando cara al temor.
. . Solo hay que intentarlo, confiando en que no vamos solos.

Estos pensamientos nos hablaron de quien sabe y confía, con humildad, ‘como el niño en brazos de su madre’, recuperando confianza en sí mismo.

María, la madre de Jesús, madre de Dios, será para nosotros pobres pecadores ‘Madre de la Esperanza’, pues juntando la Fe con el Amor, nos hará sentir mucha confianza.

* Imagen: Virgen de Vladimir, ícono bizantino s.xii, Moscú, conocida también como ‘Virgen de la Ternura’. Copia de E.Domingo

Virgen amable, madre buena,
como niño en tus brazos
me siento seguro, arropado.
Quiero tener tu misma fe que confía,
tu fe que espera,
tu misma fe que ama,
dice sí y se pone en camino.
Quiero comunicar paz y esperanza,
la buena noticia:
Jesús está con nosotros.

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La esperanza de Cristo

Puntos de vista que nos acercarán al evangelio, al mismo Jesucristo. Él es la razón de nuestra espera en el camino a veces duro de la vida. Habrá motivos para el desespero, mas también para la esperanza.

La gran enfermedad y la muerte pusieron todo en cuestión, mas la fe abrió su puerta: «No teman, yo vencí a la muerte».

Marc escribió hace poco: «Se me ha pinchado un sueño, una ilusión se me pinchó y me vine abajo».
– Mary dijo: «Quiero tener la moral muy alta, para tener ilusiones y luchar por la utopía de conseguir un mundo mejor».

La esperanza es ánimo y mirada confiada, hacia delante, hacia el futuro. Es tan oscuro a veces el horizonte, que parece no estar, sin luz para verlo.

– Jesucristo es nuestro horizonte, la luz que nos hace ver el camino hasta llegar a la meta. Creer en Él es ponerse en marcha, «El que me sigue no caminará en tinieblas».
– «¡Quédate con nosotros, que está anocheciendo!».


En tiempos difíciles el cansancio y el desánimo se apoderan de los más frágiles. Son tiempos de indigencia de pan y trabajo, de fe y sentido de vida, tiempo de pesada carga.

«Para Jesús de Nazaret dejar que se apague la esperanza no es un pecado, es una insensatez. Las jóvenes de la parábola que dejan que se apague su lámpara antes de que llegue el esposo son necias. Lo más importante que ha de hacer el ser humano será esperar a Dios hasta el final» (J.A. Pagola).

Presentes la impaciencia y la incertidumbre, la fe y el amor que se apagan, mas también la ilusión que nos mueve, y la certeza de saber sin ver. Solo la fe nos mantendrá firmes en la espera, será fidelidad.

: La fe es anticipo de lo que se espera, prueba de realidades que no se ven.
: Abraham se fio de Dios, y esperó cuando estaba sin esperanza.
: No pierdan ánimo, no renuncien a la confianza, necesaria paciencia para obtener lo prometido.
: Todavía un poco, muy poco, y el que ha de venir vendrá.

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Algo así quiso expresar el poeta y cantante catalán Lluis Llach, con su canción “Fe no es esperar” (1968). Dedicada a Marc con cariño, que pasando los meses ya tomó el camino de la Casa del Padre.

Fe no es esperar
fe no es soñar
fe es la penosa lucha
para hoy y para mañana
fe es dar la mano
la fe no nos hará vivir del pasado.

Enterremos el miedo
enterremos la noche
apartemos las nubes
que nos esconden la luz
hemos de ver claro
el camino es largo
y ya no tenemos tiempo de equivocarnos.

Es preciso ir avanzando
sin perder el paso
es preciso regar la tierra
con el sudor de tu trabajo
es preciso que nazcan flores a cada instante.

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-Podrán leer también «La esperanza, Ch Péguy».

La paz de Cristo

La PAZ fue su mensaje principal, el mejor deseo de Jesús de Nazaret. Aquí una pequeña meditación sobre la paz del Evangelio, la paz que Cristo quiso comunicar a los que creyeron en él de verdad:

– Al irme les dejo la paz, les doy mi paz, no como la da el mundo.
– No se angustien ni tengan temor. 

1 . La paz de Cristo será CONFIANZA, algo más que calma y tranquilidad, o una violencia controlada.

– La paz de Cristo es serenidad y armonía interior, aliento y brisa suave que sosiega y a la vez mueve.

2 . Su paz será BENDICIÓN, consuelo y salvación. Cuando Jesús se acercó a una población o a una casa, su saludo habitual fue:

– ¡Shalom! Paz a los de esta casa.
– Vengan a mí los cansados por tanta carga, yo les daré respiro.
– Yo soy paciente y de corazón humilde, en mí encontrarán descanso.

3 . Una paz que será PERDÓN,  acogida sincera, sin crítica ni exclusión, una paz generosa:

– Yo no te condeno, vete en paz.
– Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.

4 . La paz de Cristo es EVANGELIO, Buena Noticia para sanar el desánimo y liberar de la culpa. El temor encierra, la paz de Cristo abre y libera:

– Estando los discípulos con temor y encerrados, Jesús se presentó: ¡Paz a ustedes!
– No teman, sepan que yo he vencido al mundo.

5 . Todos sus seguidores tomarán caminos de NO VIOLENCIA, colaboradores en causas de paz y justicia en los pueblos de la tierra.

– Vayan y anuncien la paz y la reconciliación a todas las naciones.
– ¡Bienaventurados, dichosos los que trabajan por la paz!

6 . Oración de la SERENIDAD de Reinhold Niebuhr, por la paz y la fortaleza en tiempo de agitación y de prueba:

– Señor, concédeme Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, Valor para cambiar lo que sí puedo y Sabiduría para reconocer la diferencia.

Esta fue mi súplica de ayuda, deseando recibir la gracia de la Paz que Jesucristo resucitado compartió con sus discípulos:

    + SEÑOR JESÚS, tú eres mi paz, tu amistad y compañía mi descanso.
    Si tengo tu paz, si te tengo a ti, confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
    Eres brisa ligera y agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas.
    Tu paz es amor que abraza y siempre disculpa. Ven Señor Jesús, ven Espíritu santo dador de vida y de paz +

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Imagen: Cristo Salvador, José de Ribera. «Reciban mi paz. Vayan y anuncien la Buena noticia».

Recordarán la oración franciscana «Instrumentos de paz», por el grupo chileno «Canto católico»:


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Bautismo de Espíritu, Nicodemo

«SERÁN BAUTIZADOS CON ESPÍRITU SANTO»

Conversar con Jesús de Nazaret en noche cerrada fue para el discípulo Nicodemo como un amanecer, un verdadero bautismo de luz y de vida.

Nicodemo preguntó a Jesús:
– ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? ¿Entrará en el seno de su madre y volverá a nacer?
– Si no naces de nuevo del agua y del Espíritu, no entrarás en el Reino de Dios.
– Serán bautizados con Espíritu Santo, una fuerza para ser mis testigos, en todas las naciones. (san Juan c.3)

Pasados ya muchos inviernos, Nicodemo rezó así a cada una de las tres divinas personas:

+ PADRE, Creador y Señor nuestro, te hablaré como Jesús, con toda confianza. Eres Padre de todos, creación de vida. Gracias por llamarme a la existencia y por mis padres ya contigo en el cielo. Gracias por la belleza de la creación. Tus hijos preferidos serán el enfermo, la infancia y ancianos abandonados. Amarte y servirte será fuente de libertad y de alegría. Que yo conozca tu voluntad y te agrade en todo.

+ HIJO del Padre, Jesús mi Señor, deseo ser discípulo tuyo todos los días de mi vida. Necesito progresar en tu conocimiento y tu amistad. Que tu corazón y tus sentimientos sean ya los míos. Maestro, que yo prefiera como tú encarnación y cruz, pobreza y humildad. Que mi mayor alegría y mejor alimento sea llevar adelante el Reino. Toma, Señor, y recibe mi afecto y mi libertad, no permitas que nunca me separe de ti.

+ ESPIRITU SANTO, Luz y aliento interior, necesito nacer de nuevo. Configúrame con Cristo Jesús, cambia mi mente y mi corazón, ordena mi vida. Hazme dócil a tus inspiraciones y valiente en el testimonio. Que yo camine en la verdad, y no caiga en la tentación del orgullo ni adulación. Dame amor confianza con vosotros, amor fraterno entre nosotros, amor compasión con el que sufre. Quiero ser instrumento de paz, trabajador de comunión y de consuelo. Amén.

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* Imagen: “Icono de la Trinidad», Andrei Rublev, también llamado «La hospitalidad de Abraham». Data del siglo xv, ahora en la Galería Tetriakov de Moscú. Representa la visita a Abraham de los tres ángeles al encinar de Mambré (Génesis c.18). La mesa del patriarca se vuelve altar que une a las personas sagradas: el ángel del centro Cristo, los que lo rodean, dibujando la forma de un cáliz, el Padre y el Espíritu Santo. El icono recordará también los dos discípulos de Emaús a la mesa con Jesús, reconocido al partir el pan (Lucas c.24). No tanto un icono para ver como espectador, sino para contemplar y entrar, reposando uno mismo en la vida trinitaria que reposará en nosotros.

– Podrán ver aquí en pdf una recopilación de oraciones de Nicodemo a Jesús resucitado, «Orar con Nicodemo».

Los milagros de Cristo / la compasión

    «En las aldeas o pueblos donde Jesús llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban» (s Marcos c.6).

# Jesús de Nazaret encontró mucha gente enferma y desanimada. Los milagros alientan la esperanza, fueron señales de un cambio. La presencia y gestos de Jesús cambiaron la historia de mucha gente.

    «Estas son las señales: los ciegos ven, los cojos andan y los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados» (s Lucas c.7).

# Las atenciones de Jesús con un paralítico en Jerusalén cambiaron la vida de ese hombre. No sabía para qué seguir viviendo, hasta que alguien se interesó.

    – ¿Quieres curarte?
    – No tengo a nadie, Señor.
    – Toma tu camilla y regresa a tu casa.

# Como lo ocurrido con aquella mujer, la hemorroísa, se acercó a Jesús y tocó el borde de su capa. Cuenta Nicodemo en su evangelio (apócrifo) que ella limpiará en la Vía Dolorosa el rostro ensangrentado del Maestro.

    – Pensó, si tan sólo llegare a tocar su manto.
    – Al instante sintió que ya estaba curada.
    – Vete en paz, tu fe te ha salvado, estás curada.

# El milagro sucederá en un encuentro, por una necesidad, un diálogo entre Jesús y la persona. La súplica, la fe de la gente, la palabra y el gesto de Jesús lo hicieron posible.

– A la niña que pensaban muerta ¡Muchacha, levántate!
– Al paralítico recostado ¡Toma tu camilla y anda!
– Al ciego del camino ¡Recobra la vista, tu fe te ha curado!
– A Lázaro en el sepulcro ¡Sal de ahí!

# La Compasión será un amor que comparte el sufrimiento y no pasa de largo, acude, acaricia, sana. Rebrota la vida, asoma la alegría. ¿Cuál será la condición para que todo eso suceda?

Para algunos se les preguntará si tienen fe. Para otras personas el dolor bastará, Jesús toma la iniciativa, puro regalo y gracia de Dios.

Yo rezaré: ‘Señor, déjame tocar tan solo el borde de tu manto y quedaré sano’…

    Tú desataste la lengua del mudo,
    – enséñanos a cantar tus alabanzas.
    Tú has abierto los oídos del sordo,
    – que permanezcamos atentos a tus palabras.
    Tú curaste al paralítico,
    – haz que corramos por los caminos de tu amor.

    Te compadeciste del hombre de la mano seca,
    – que sepamos realizar buenas obras.
    Tú sanaste a la suegra de Pedro,
    – haz que nunca dejemos de estar a tu servicio.

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* Imagen: «Cristo y la mujer adúltera», fragmento, Lucas Cranach. El Rostro de Cristo explica con satisfacción la buena noticia: la mujer pecadora ha sido salvada de la muerte, cf.  san Juan c.8.

(Vean más temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf)
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Mario Benedetti, la gente que me gusta

+ Este es un mensaje que mi nuevo Calendario 2009 atribuye al poeta uruguayo Mario Benedetti. No precisará comentario, acaso pensar un poco y añadir lo propio, la gente que más te gusta. Compartiré con el autor su gusto por la sinceridad y la bondad.

Me gusta la gente que vibra,
que no hay que empujarla,
que no hay que decirle
que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer
y que lo hace.

Me gusta la gente justa
con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista
que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero,
la que no se avergüenza de reconocer
que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

+ Benedetti falleció el 17 de mayo de 2009. Descanse en paz.
‘Fue un hombre sencillo, del traje a la palabra, no le interesó aparentar ni sacar músculo literario. No gustaba de ponerse barroco. Desechó las grandilocuencias, los adornos’.

La fe de Cristo

¿Cómo fue la fe de Cristo? Él no necesitó la fe como nosotros. No creía, propiamente él sabía. Jesús de Nazaret ‘hijo del hombre’ fue ante todo el ‘Hijo de Dios’. La fe de Cristo es su sabiduría: Él conoce por sí mismo, de primera mano.

    – El que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído.
    – Hablamos de lo que sabemos y de lo que hemos visto.

Nosotros nos fiamos de la palabra de otros, de una experiencia religiosa subjetiva o de la Biblia, pero no vemos claro del todo. La fe es nuestro modo de conocer lo divino y lo humano que se nos escapa, la razón y el sentido de todo. Creemos saber, mas entre sombras y sospechas.

    ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!
    – Confíen en Dios, confíen también en mí.


La fe es relación, confianza, pero también es un conocer limitado. Son muy expresivas estas palabras de Saulo de Tarso, San Pablo, dirigidas a los cristianos de Corinto:

    “Nuestra conocimiento es imperfecto y nuestras profecías limitadas. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios conoce.”

¿En qué creyó Jesús de Nazaret? La fe de Jesús fueron sus propias opciones y convicciones:

    . . No dudó jamás del amor del PADRE. Amarlo y complacerlo en todo, aun en medio de la contrariedad.
    . . Creyó y apostó por el AMOR hasta el final, con todas sus consecuencias, en la compasión y el perdón sin límites.
    . . La fe de Cristo en el REINO DE DIOS, su plan de redención y restauración de las personas y de la humanidad.
    . . Creyó en las PERSONAS y en su mejora. El proyecto del Reino le costó la vida, fue la razón de su vida.

¿Qué es la fe? Poco importa especular sobre la fe de Cristo, interesa saber si nosotros tenemos fe en Él y en sus palabras. Muerto en Betania su amigo Lázaro, Jesús dirá a los discípulos: ‘Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá, ¿creen esto?’

Miguel de Unamuno, a raíz de su crisis religiosa, escribió «Nicodemo el fariseo» (1899), donde hizo esta reflexión sobre la fe:

    «¡Qué poco se medita con el corazón y no con la cabeza tan sólo, en lo que la fe sea e importe! No una mera adhesión del intelecto a un principio abstracto, a una fórmula sin contenido; no la afirmación de principios metafísicos o teológicos; no, sino un acto de abandono y de entrega cordial de la voluntad, una serena confianza. Una confianza firme en que habita la verdad dentro de nosotros, en que la verdad es consuelo»

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  • Imagen: «Jesucristo Salvador», Cristo Pantocrator, icono servio s. XIII. El Rostro de Cristo, maestro y pastor bueno, que guía y bendice.

Colección de posts sobre el tema en «Creer», pdf.

La oración de Cristo, ‘Padre mío’

    – Jesús se levantó de madrugada, y todavía muy oscuro marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. /san Marcos c.1

La oración será como un poema del amante al amado, un canto del corazón que puede ser alabanza y contento, súplica o lamento.

Orar es vivir la fe, vivirla enamorada, como la tradición pedirá al creyente.

    – Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente y con todo tu corazón. Al prójimo lo amarás como a ti mismo. /san Mateo c.22

Orar es relación, comunicar lo que uno es y vive, con el Señor en quien uno cree y a quien ama.

    – Tras la noche amanecerá el día luminoso, en silencio o largo monólogo, también escucha, alegría y descanso, a veces inquietud.

¿Cómo orar? ¿Cómo oraba Jesús? ¿Qué enseñó sobre la oración?

Parece que entre Dios y Jesús se dio una relación fluida y confiada que llamó la atención de los discípulos. Él se refiere a Dios como Padre, ‘Mi padre amado’.

    .. «Padre nuestro, sea santificado tu nombre»
    .. «Yo te bendigo, Padre, porque te diste a conocer a los sencillos»
    .. «Te doy gracias Padre, yo sé que siempre me escuchas»
    .. «Padre mío, no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres tú»
    .. «Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen»
    .. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».

Los evangelios contienen algunos avisos sobre la oración:

a . No digan muchas palabras, pero que salgan del corazón. «Nada le pregunto, nada le pido, pero sé que me acompaña y está siempre conmigo», contó María, enferma de cáncer terminal.

b . Jesús apuesta por una relación cordial y verdadera, «Adoren a Dios en espíritu y en verdad», desde lo hondo de uno a la compasión por el otro.

c . Den gracias siempre, sean agradecidos. Qué tienes que no hayas recibido, no olvides que todo es don y gracia, para compartir.

d . Dios no oye ni habla al soberbio. La humildad, el corazón de pobre, consiguen vencer la distancia entre el cielo y la tierra. La humildad es ‘andar en la verdad’. Dios es humilde.

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Vean este ‘Padre nuestro’ de Nicodemo, que en la dificultad pudo orar así:

«Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
. .Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
. .Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.»

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(1) Imagen: Paul Gauguin, Cristo en el Huerto de los Olivos, 1889.

La noche del huerto, difícil relación con el Padre en un incomprensible abandono y muerte cruel, sin duda fraternizando. El Rostro de Cristo es aflicción, silencio, y también confianza, ‘Sintió horror y angustia… ¡Padre mío, que sea lo que tú quieras!’, san Marcos c.14.

(2) Así en estos versos de Juan Ramón Jiménez, el deseo de hacer en todo la voluntad de Dios:

    Lo que vos queráis, Señor,
    sea lo que vos queráis.
    Si queréis que, entre las rosas ría
    hacia los matinales resplandores de la aurora,
    sea lo que vos queráis.

    Si queréis que entre los cardos sangre,
    hacia las insondables sombras de la noche eterna,
    sea lo que vos queráis.

    Gracias si queréis que mire,
    gracias si queréis cegarme,
    gracias por todo y por nada.
    Lo que vos queráis, Señor,
    sea lo que vos queráis.

(3) Podrán leer más del tema oración en «Como orar», eBook, pdf.
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Esta será también nuestra oración, ‘Tomad Señor y recibid’, semejante a la ofrenda de Jesús al Padre por nosotros… Música y fotos (Haití) de Isa Sola rjm.