Dios está en el silencio

    «Elías tuvo miedo… Vino primero un huracán violento, pero Yahvé no estaba en el huracán. Después un terremoto, y un rayo, pero Yahvé no estaba en el rayo. Después se sintió el murmullo de una suave brisa. Elías se tapó la cara con su manto y salió de la cueva» (Libro Reyes c.19)

:: Con ese texto en la pantalla comenzó “El Gran silencio” (Ph. Gröning, 2006), la película que mostró el día a día en la Gran Cartuja de los Alpes franceses. Una cinta austera, meditación y silencio, la vida en estado puro y la presencia absoluta, hombres para Dios en la contemplación, «Señor, me sedujiste y yo me dejé seducir» (Jeremías).

¿Nos convendrá recuperar el silencio en nuestros corazones? En un tiempo tan lleno de ruidos y de prisas, urge asegurar la respiración interior. Nuestros deseos y pensamientos, nuestros fantasmas personales, suplicaron sosiego.

:: También sobre el silencio verán estas palabras dirigidas por un amigo sabio a gente que necesitará permanecer despierta y sus lámparas encendidas, en el llamado «Año de la Fe». El silencio, la oración y la fe, emparentados.

    «Estamos necesitados de un lugar en nuestro interior donde no haya ruidos, donde nos pueda hablar la voz del Espíritu de Dios. Necesitamos convertirnos en un espacio abierto que la Palabra de Dios pueda llenar y el Espíritu pueda inflamar para bien de otros» (Adolfo de Nicolás SJ)

:: ¿Cómo explicar esa rica interioridad? Será tarea del Espíritu santo en nosotros. Encontré este texto del monje Isaac de Siria (+700):

    «Cuando el Espíritu establece su morada en el hombre, este no puede ya dejar de orar, porque el Espíritu no deja de orar en él: duerma o vele, trabaje o coma, la oración no cesa en el interior, el perfume de la oración brota espontáneo de su corazón.»

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Oración, un programa de vida

Les hago llegar esta oración que me pasaron días atrás. Es una oración al Padre Dios que resume todo lo que vale la pena creer. La larga súplica quiso expresar lo que el creyente piensa y desea, su modo de entender la vida, que me pareció sencillo y hondo a la vez, y por encima de todo el amor a nuestros semejantes. Al leer uno percibe lo reconfortante que debió ser decir lo que uno cree y creer lo que uno dice. Por eso la traigo aquí tal cual, para tomar en pequeños sorbos. Gracias.

«Padre misericordioso,
te damos gracias por Jesucristo tu Hijo muy amado.
Tú nos muestras en Él tu misericordia, nos reconcilias
y haces posible ‘el hombre nuevo’, la humanidad nueva.
Tú eres el Dios que nos salva y nos guía,
en tu corazón siempre hay un sitio para nosotros.
Nos has hecho hijos tuyos por medio de tu Hijo Jesús,
has establecido el vínculo de la fe y la caridad entre nosotros;
nos pides que seamos hermanos, signos de misericordia y reconciliación,
en un mundo que sufre la violencia, la soledad,
el individualismo, las divisiones,
la indiferencia, el egoísmo y el afán de venganza.

Padre nuestro,
tú nos llamas a buscar el bien de los que nos rodean,
a vivir amando, no buscando nuestro interés o beneficio.
Que todos lleguen a conocerte como Padre:
éste es el tesoro que has puesto en nuestras manos.
El encuentro contigo me lleva a mirar con misericordia
cada situación, cada persona.
Tu presencia me llevará a conmoverme ante el sufrimiento.
Que podamos amar a cada uno con el mismo amor de Jesús.»

* Imagen: Rafael, Madonna Sixtina, detalle.

Creer en Dios es difícil / el mal

# Es difícil creer en Dios de verdad, conviene purificar las ideas heredadas de Dios. Libre de prejuicios, buscarás lo que mejor llene tus expectativas.

Muchas de nuestras dudas nos pueden rescatar de una fe superficial, sin rostro, impersonal, y tal vez nos lleven a creer con amor en Jesucristo, misterio de Dios manifestado y núcleo de la fe cristiana.

vitral_dabit tibi Dominus in omnibus intellectum,2Tim 2,7

    Dicen que el Bautista dudó, y desde la prisión preguntó a Jesús de Nazaret: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?»

Su respuesta lo convenció: «Miren los pobres reciben mi mensaje, los ciegos ya ven, los paralizados se ponen en camino, se vieron libres los encadenados». Presentó una realidad renovada. Por ahí andará Dios, el Dios en el que Jesús cree.

# Recibí este testimonio que me interpeló:

    «En el Hospital donde trabajo tengo un colega médico que cuestiona si existe un ser supremo o un Dios que es amor, pues permite que niños inocentes sufran de enfermedades horribles como el cáncer.»

Propuse esta reflexión personal sobre un tema complejo:

– Será difícil convencer a alguien para que crea. Respetar si no creen en Dios ni lo desean. La fe algo muy personal y libre.
– La fe, misterio y don, luz que uno puede recibir o rechazar. Unos no sienten necesidad de creer, otras buscan, algunos encuentran.
– El mal de este mundo fue excusa de la razón para no creer. No culpar a Dios de nuestros males.
– El cristiano comparte el dolor, pide perdón, y trabajará por el bien. Mi egoísmo dañará a otras personas, o el deterioro de la misma biología.
– Importa creer que Dios es amor, es Padre que sufre con nosotros, y confía que quitemos sufrimientos, como usted hará en su hospital.

Un amigo me comentó que él a veces imaginó a Dios llorando por nuestros males, también sugiriendo soluciones, o bien acurrucado como un niño en el rincón de su habitación.

Entre tanto dolor quiero adivinar el triunfo paciente y escondido de la Vida y del Amor.

# Verán estos ruegos necesarios:

    Señor, muéstranos tu rostro. Por quienes viven la indiferencia, que descubran en la fe respuesta a sus deseos y necesidades. Los cristianos que sufren, que encuentren fuerza para permanecer fieles. Quienes temen a Dios, que descubran su misericordia y confíen.

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* Imagen: Vitral, El Ángel de la Sabiduría, «El Señor te ayudará a comprenderlo todo».

Podrán leer sobre el tema en «Creer», una colección de entradas, eBook, pdf.

Falsos dioses, falsos profetas

= Se dan abundantes contradicciones en el mundo de lo religioso, aunque debiera ser un mundo de paz y armonía. Creyentes que viven en el temor y la dependencia, esclavos de un Dios tirano que atosiga y no libera.

Pueden ser víctimas de los llamados por la Biblia «falsos profetas», tal vez los fariseos y escribas en tiempo de Jesús de Nazaret, que por propio interés intimidan a las personas y las alejan de Dios.

Jesús curó a las personas que los evangelios llamaron «poseídas por espíritus malignos». A la gente dominada e infeliz, él le devolvió las ganas de vivir en libertad y sin temor, y a todos les pedía conversión, cambio de mentalidad.

= La autoridad del Nazareno impresionó a sus contemporáneos. Deberemos también nosotros creer en la fuerza curativa, liberadora, de Jesús y sus discípulos. Es la fuerza curativa de la acogida y el amor.

Como en otras ocasiones este apunte me lo sugirió el teólogo J.A. Pagola que comentó así la curación de un endemoniado en el evangelio:

«No pocas personas viven de imágenes falsas de Dios. No lo sienten como una presencia amistosa que invita a vivir de manera creativa, sino como una sombra que controla su existencia.
.. Jesús empieza a curar liberando de un Dios opresor. Sus parábolas atraen hacia el amor a Dios, no hacia el sometimiento. Su presencia hará crecer la libertad, no la servidumbre.»

* Vean también la entrada «El Dios de Jesús».

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Los Heraldos negros, César Vallejo

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Alguien evocó con acierto los duros versos que traigo aquí, notando la ‘manifiesta agresividad’ de una condena reciente. Culpable o inocente tal vez, humillado es cierto, mas solo uno mismo sabe lo que fue y lo que cada uno es. La traída unanimidad parece más un falso cerrojo que deja la puerta entreabierta a la verdad y libre a la dignidad.

Los Heraldos negros

«Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!»

* César Vallejo, 1892-1938, poeta peruano, de los grandes de la poesía hispana, sufrió en su vida penurias y amarguras. Fue acusado injustamente y encarcelado, lo que no menguó la calidad de su escritura. En 1918 publicó ‘Los Heraldos negros’, donde canta lo extremo del sufrimiento inmerecido, mezcla de culpa y muerte, de traición y abandono.

Hambre de Dios, Papini

Sintiendo curiosidad desde siempre por la personalidad de Cristo, busqué tiempo atrás en Papini su modo ‘heterodoxo’, otro modo de presentarlo tan sin misterio.

Algunos sentirán sin fe un desamparo y soledad, como vivir a la intemperie. Giovanni Papini (1881-1956) confesó su derrota e infortunio, sin ningún refugio de certeza, sin hogar interior donde descansar y vivir.

    – El autor, filósofo y escritor, no pudo por más tiempo arrastrar su existencia desvanecido en la duda universal. Su hambre de Dios se hizo cada día más acuciante. Mas el camino de la búsqueda de la verdad debía ser aún largo y espinoso.

Este que verán fue como el grito de auxilio de un buscador, íntimo y sincero, dirigido a los que saben y creen, o creen saber.

    «Yo no pido pan ni gloria. No pido caricias femeninas ni liras a los banqueros, ni elogios a los hombres geniales. Yo quiero y pido con humildad, de rodillas, con toda la fuerza y angustia de mi alma, un poco de certeza salvadora, una pequeña fe segura, un átomo de verdad siquiera. Si hay alguna cosa cierta, si alguno sabe y conoce, si vive y muere en la verdad. Tengo hambre de un poco de certeza, de un poco de verdad».

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(1) Cf. Giovanni Papini, Historia de Cristo, 1921, México, 2008

(2) Imagen: ‘Ahora que queda tan lejos’, Nicoletta Tomas

(3) Vean también nuestro post «Misterio de Dios»

El Dios de Jesús

A la categoría ‘evangelio’ de este blog le faltaba un capítulo importante que debía llamarse ‘El Dios de Jesús’. Los cuatro evangelios dibujan un retrato interior del Dios en el que cree Jesús de Nazaret.

Una encomienda propia de los profetas de religiones será contar los pensamientos y explicarnos el ser de Dios, también juzgar y corregir errores. Alguno de ellos dará origen así a las diversas religiones.

Rembrandt-hij¿Cómo es el Dios de Jesús? ¿Qué vivencia de Dios desea comunicar a sus discípulos? ¿Qué cambios quiere introducir en la religión de su tiempo? ¿Cómo fue la fe de Jesús?

Jesús perteneció a un género distinto de profeta. Se presenta como Hijo, conoce a Dios de cerca, le será familiar. Palabra de Dios hecha carne, conocerá al Padre Dios como nadie. Su presentación del Dios de Abraham y de Moisés tuvo acentos propios, un perfil diferente de lo divino.

«Jesús de Nazaret anunciará que algo nuevo se ha puesto en marcha. La humanidad no camina sola, abandonada. Hay alguien empeñado en la vida y felicidad última de todos, alguien que es bondad, acogida, liberación, plenitud: es Dios, nuestro Padre.» (J.A Pagola)

Recordaremos algunos rasgos propios del Dios de Jesús de Nazaret:

– Es padre bueno, acogedor, que espera siempre, lleno de alegría por el regreso del hijo más pequeño, así lo describe el texto del Hijo pródigo.
– Es grande por su bondad, nos escucha y comprende, disculpa y perdona siempre, «hasta setenta veces siete».
– Es señor pero servidor, que recoge compasivo al herido y cuida del maltratado, como en el Buen samaritano.
– Es soberano y a la vez humilde, a los pies de sus discípulos, identificado con los niños y con los que pasan hambre o están enfermos, «tuve hambre y me dieron de comer».
– Es padre que está en el cielo, pero habita en sus criaturas, su templo es el corazón de cada uno, somos su viva imagen, es padre nuestro, él es amor.

(Texto parábola del Hijo pródigo, san Lucas c.15)

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-Imagen: El regreso del hijo pródigo, 1662, H. Rembrandt, fragmento. El padre con rostro luminoso y cansado, abraza en sus entrañas al hijo ya recuperado, sombrío y apesadumbrado.

-Vean nuestra entrada «La fe de Cristo»

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«No adores otros dioses además de mí. No hagas para ti ningún ídolo ni nada parecido de lo que hay arriba en cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra»  (Éxodo c.20).

La misericordia de Cristo

“Pasó haciendo el bien”, el mejor resumen de la vida de Jesús de Nazaret que hicieron los que lo conocieron de cerca.

# La ‘misericordia’ será un tema evangélico preferente. Para unos fue curación de lo incurable, para otros un abrazo de perdón, para la oveja perdida será un descanso, para todos un tiempo de gracia y de bondad, el rostro más amable de Dios.

«He venido para sacar a los presos de las cárceles, que los ciegos recuperen la vista y dar pan al hambriento, para consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo»

# En medio de rupturas y violencias, Jesús de Nazaret propuso otra justicia, una relación diferente con Dios y con las personas. Él conoció una sociedad muy rota, con mucha discriminación:

– Los que pueden entrar en el templo, y los ‘infieles’ excluidos.
– Prójimos a los que amar, y no-prójimos a los que se puede abandonar.
– Personas observantes de la ley, y gentes que no cumplen lo mandado.
– Los que se creen justos, y pecadoras de profesión deshonrosa.

# Jesús se acercará a los más discriminados. Se sienta a comer con publicanos, se dejó besar los pies por una pecadora, y tocará con su mano al leproso, busca salvar lo perdido. La gente lo llamó «amigo de pecadores». Es la misericordia, lo que él piensa y siente.

: Cuando nosotros los evitamos, Dios se les acerca
: Cuando los humillamos, Él los defiende y protege
: El Padre los abraza, mientras nosotros los despreciamos
: Tendrán siempre un lugar en el corazón de Dios.

* Dibujo: El buen pastor, Kiko A.

Orar, el encuentro en la montaña

# Dedicado a esas personas que preguntaron por la posibilidad del encuentro con Dios, eso es la oración.

La montaña en la Biblia es cercanía de Dios y símbolo de un camino de búsqueda; significa también claridad y calma, como el silencio preciso para conversar a solas sin prisa.

«Jesús tomó a sus discípulos y subió al monte a orar… Se oyó una voz del cielo que dijo: Este es mi Hijo amado, escúchenlo», s Lucas c.9.

# Estando yo presente en una celebración nos entregaron esta letra del canto. Me gustó. Por tratarse de encuentros inolvidables con Jesús de Nazaret, pensé publicarlo aquí en el blog ‘nicodemo’. Gracias.

«Encontrarme contigo, Jesús de Nazaret,
es la dicha más grande de mi vida.
Bebiste de mi agua en tu sed,
y saciaste mi sed con Agua viva.

Supiste que de noche te buscaba,
y escuché que decías: renace a vida nueva.
Cenaste en mi casa, allí, conmigo
y en tu casa encontré la del Amigo.

Me viste sin yo ver en la tiniebla,
y fue barro y amor fue luz de estrellas.
Porque solo tu Amor, vale más que la vida.»

# Algo más de las condiciones para orar:

«Cuando vayan a orar, háganlo a solas, en su habitación, cierren la puerta y hablen allí con Dios, su Padre, pues él da lo que se le pide en secreto», s Mateo c.6.

·· Para orar necesitamos recogimiento, interioridad.
·· El misterio de Dios sucede en el silencio, donde podremos oír su voz.
·· Hay situaciones que entenderemos mejor, si oramos antes.
·· Hay cosas que haremos mejor, si oramos antes.
·· Hay palabras que no diremos, si oramos antes.

Vean esta pequeña colección de ORACIONES, súplicas, confianza, amistad, entrega.

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Encontrarnos con Jesús de Nazaret también ahora, nuestro amigo y señor, nos cambia e ilumina, nos abre un horizonte, alimento para nuestra fe.

Así en esta melodía, llena de afecto y buenos deseos: «Encontrarme contigo», del grupo evangélico Satelite, México.

El misterio de Dios _Dios es amor

    «Si ustedes que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?» /san Lucas c.11

    – El misterio de Dios no se nos entrega a nuestro espíritu a través de discursos elocuentes, sino en la fe y en la oración respetuosa. (san Atanasio)

Fueron muchas las personas con preguntas sobre la fe, que buscan a Dios a tientas y en la oscuridad, así como cuentan de Nicodemo el fariseo.

También algunos sienten desconcierto ante creyentes tan seguros de su fe sin poder dudar, ufanos de comprender al Incomprensible.

En la fiesta de la Trinidad santa, encontré estos pensamientos del teólogo J.A. Pagola, sugerentes para meditar despacio:

    «El misterio de Dios nos supera. Él creó nuestro corazón con un deseo grande de buscarlo; será un descanso encontrarlo. Nuestra necesidad insaciable de amar y ser amados nos ayudará a intuir el misterio de Dios, él no es un ser solitario sin rostro, ni una sustancia fría. Dios es ternura infinita, él es amor».

Una cultura del amor y de la vida será la mejor alternativa para nuestro mundo, donde impera una cultura de la indiferencia y de la muerte.

Así lo cantará en su poema T.J. González Carvajal, en amistad y esperanza:

    Inmenso, soberano,
    eterno Dios, Señor del alto cielo,
    de la tierra, del mar, del orbe todo,
    hechura de tu mano.

    Quién descorrer pudiera el denso velo
    que me oculta tu ser o de qué modo
    de tu sabiduría
    un rayo alcanzaría
    a penetrar mi mente tenebrosa.

    Quién conocer me diera
    tu majestad, grandeza y hermosura.
    Quién, cuando tu justicia rigurosa
    se muestra más severa,
    ver cómo la contiene tu blandura.
    Quién de este mortal lazo me soltara,
    para poder mirarte cara a cara.

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De otro lugar en el blog, vean la súplica cariñosa y confiada de Pierre Teilhard de Chardin «En busca de Dios»:

    «¡Te necesito, Señor, porque sin Ti mi vida se seca!
    Quiero encontrarte en la oración,
    en tu presencia inconfundible,
    durante esos momentos en los que el silencio
    me sitúa frente a mí, ante Ti…»

– Intento traducir en palabras esa consciencia que recorre el tejido profundo de las cosas. Pero ojalá fuera yo capaz de hacerlo en forma de música. (Teilhard de Chardin).

Acompañará su deseo estas notas de Claude Debussy: «Clair de lune».

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También en nuestra entrada «Dime quién eres», sobre el poema de Leopoldo Panero.

En comentario verán una oración a la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu santo.