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– Jesús de Nazaret dirá: ‘No solo de pan vive el hombre’.
– Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, serán saciados.
– Yo soy el pan de vida. Si vienen a mí no pasarán más hambre.
# Pasar hambre será carecer de algo necesario. No solo de alimento, también de comprensión y cariño, necesidades básicas.
Algunas expresarán buenos deseos de justicia, de paz, hambre de saber; otras solo necesidades artificiales.
Jesús se presentó como “Pan de vida eterna”. Quiso despertar en las personas un hambre de bien, de vida y felicidad, propio del ser humano.
# Al escuchar a Jesús hablar, las gentes gritaron: ‘Señor, danos siempre ese pan’. El pan de la fe y de la esperanza. Quizás solo nos preocupa la comida de cada día.
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– También hambre de intimidad, necesario silencio y soledad.
– Nuestro yo profundo a veces pasa hambre.
– Te preguntas: cómo quiero vivir, cómo quiero morir.
– Cristo nos dará vida eterna, su misma vida.
Resumiendo:
• Hambre de PAN: millones de personas mueren de hambre todavía.
• Hambre de JUSTICIA: víctimas de trato inhumano y degradante.
• Hambre de PAZ: la violencia que no cesa, de bombas y de palabras.
• Hambre de FRATERNIDAD: necesaria solidaridad entre pueblos y razas.
• Hambre de BIEN: ante tanto daño y dolor, curar y consolar, amar.
[Imagen: Mural de Cerezo Barredo, Cena de fraternidad, «Koinonía»]
# Vean esta reflexión que encontré: Jesús mismo viene en nuestra ayuda para llegar a la justicia y a la santidad de vida que se espera de nosotros.
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– Jesús nos dice que él mismo se nos da como alimento, como pan para la vida eterna, como el alimento que nos llevará a una eternidad de amor. ¿Cómo podemos meditar estas palabras de Jesús? Solo desde la adoración las podemos comprender, pues este alimento es el don del cielo que nos renueva en cada eucaristía. Que podamos dedicar tiempo para encontrarnos con Jesús a través de la adoración en espíritu y en verdad. Con silencio, buscando la paz, y sabiendo escuchar.
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