Miradas al Cristo, la pasión

Les pondré por estas fechas un soneto y su canto de Pasión para acompañar con afecto y sentimiento en el ir y venir de cofradías e imágenes de Semana santa. Una invitación a contemplar con el corazón en la mano la sincera impotencia y el propio pecado, con deseos de corresponder y no defraudar al amor así ofrecido.

A JESÚS CRUCIFICADO

«Delante de la cruz, los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando
y sin ellos quererlo estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos querer estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida
y así con la palabra prisionera,
como a la carne a vuestra cruz asida,

quédeseme, Señor, el alma entera
así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así cuando queráis me muera».

–Rafael Schez Mazas

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Vean aquí este pequeño comentario sobre las Siete Palabras de Cristo desde la Cruz, «Las 7 palabras».

– Y este popular poema /oración, medieval y anónimo, frecuente en otro tiempo su rezo al final de las Misas. Parece que los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola lo pudieron divulgar. Lo escucharán aquí cantado en su original latino, melodía Nemesio Otaño SJ (+1956).

– Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
– Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
– Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe.

Bautismo de Espíritu / la conversión

    «Derramaré un agua pura que los purificará, y les daré un corazón nuevo. Arrancaré el corazón de piedra, y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu, y guardarán mis mandatos» /Ezequiel c.36.

Junto al bautismo de agua importará mucho el ‘bautismo de espíritu’ que los seguidores de Cristo recibimos, por eso nos llamamos cristianos: seguidores de Cristo, bautizados como él con Espíritu santo.

    «Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo» /Hechos c.1

El bautismo espiritual recibido será como un ‘baño interior’. Jesús comunicará su Espíritu para empapar y transformar lo hondo de la persona, compartiendo su proyecto,  sus mejores deseos, la fuerza de amar, su status de hijo querido.

= El Espíritu de Jesús es ‘Espíritu de verdad’… para poner verdad en nuestra vida cristiana, recuperar la identidad de seguidores de Jesús, ser más fieles al evangelio.

= El Espíritu de Jesús es ‘Espíritu de amor’… para vivir libres de cobardías y egoísmos, no tan ocupados en nuestro interés y bienestar, abiertos al amor compasivo y solidario.

= El Espíritu de Jesús es ‘Espíritu de conversión’… para dejarnos transformar por Jesús el Hijo de Dios, atentos a su voluntad, sensibles a las heridas de los hijos de Dios.

Jesús nos dirá: reciban Espíritu Santo, aliento divino que sostendrá sus vidas y alentará su débil fe, él renovará su frágil ser.

    Llama profunda,
    que escrutas e iluminas
    el corazón del hombre:
    restablece la fe con tu noticia,
    y el amor ponga en vela la esperanza,
    hasta que el Señor vuelva.

El Papa Francisco planteó en este tiempo la cuestión del lugar que el Espíritu Santo tiene en nuestra vida:

– ¿Suelo pedir ‘inspiración’ antes de tomar una decisión o de hacer algo? Escucharé y seguiré su voz.
– Discerniré lo que siente mi corazón, movimientos, llamadas. Si no rezo ni me dejo interpelar, voy con fe fría.

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Jesucristo, yo soy el Camino

Me llegó el texto que resumo y comparto, deseando comunicar así sentimientos y sueños propios. Un texto para recitar notando si expresa el propio corazón. Fue canto suave, íntimo poema y oración.

La mirada suya atenta invitará a la nuestra pendiente del Cristo, de su camino ahora y su modo de proceder. Fue el mismo Jesús de Nazaret quien dirá a pregunta de los discípulos: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. El que me sigue no se perderá». Suerte.

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SEÑOR del CAMINO

A dónde vas y a dónde quieres llegar cada tarde entre dos luces, cansado de andar, camino de esperanza. ¿Quién te seguirá, quién pondrá su pie desnudo en tu pisada?
. . La luz de las estrellas será tu tienda en la noche. Caminante de corazón pobre y libre, serás tienda abierta. Caminante alzando la vista, buscando siempre la altura.
. . Señor de los caminos abiertos, arrancándome de lo seguro, de lo mío, de mis cosas, me lanzas a seguir tus pasos, a imitarte y seguirte donde quiera que vayas.
. . Señor, si el camino es largo, si la sed y el sol abrasan, Tú serás en cada pisada el vaso fresco de agua. Mi libertad busca levantar bien alto el alma.

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Así en estos versos, oración afectuosa y confiada de Julia Estevan Echeverría (+2018):

    Para seguir mi ruta,
    dame tu mano.
    Sin ella no sabría
    seguir andando.
    Sé que libre me has hecho
    para que elija
    y que mi senda debe
    ser recta y limpia.
    Y sin embargo,
    tantas veces me quedo
    quieta esperando.
    Esperando esa Mano
    calor, ternura
    que me ayude a ir subiendo
    por la espesura.
    No quiero ir sola
    sino que tú me guíes;
    yo, seguidora.

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Como en este música y letra por el año ignaciano, Cristóbal Fones SJ. desde Chile:

Orar con Nicodemo -4 / Jesús ama siempre

Será tiempo de proseguir las reflexiones y súplicas de Nicodemo, rescatadas del olvido y puestas aquí en estilo apretado. Quiso agradecer a Jesús la capacidad nueva de amar que nota en los discípulos y en sí mismo, antes cobardes y retraídos, ahora valientes y decididos. Nacer de nuevo sí es posible, gracias a ese amor llegado de lo alto que ha rejuvenecido su corazón. Se adivina un modo nuevo de vivir. Todos querrán imitar literalmente la entrega en cruz del Maestro. Durante un buen número de años y en muchos lugares, muchos seguidores y seguidoras del Galileo serán perseguidos y amenazados de muerte, algunos cruelmente maltratados y sacrificados por causa de Jesús y del nuevo camino, y por denunciar la corrupción religiosa y política de su tiempo.

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JESÚS AMA SIEMPRE

«Los discípulos supieron pronto que los dirigentes habían acordado quitar de en medio a Jesús de Nazaret. Judas no fue sino excusa y trampa, pobre discípulo que fue sin duda el primer arrepentido y el primer redimido, en ese momento el último de todos y el más necesitado. Jesús bajó hasta los infiernos, según una antigua tradición, para rescatar a los hijos de Dios expectantes, perdidos, desesperados, entre tanta sombra de muerte. Allá Jesús besó a JUDAS, allá lo tomó de la mano y cargó sobre su espalda, llevándolo al reino de la luz y de la vida. No pudo ser de otro modo para los que conocieron bien al Maestro, como el mismo Judas. «Tan pronto como Judas salió, Jesús dijo: Ahora ha sido glorificado el hijo del hombre y Dios en él. Hijos míos, voy a estar ya muy poco tiempo con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como yo los he amado». No resultará fácil en lo concreto AMAR a todos sin distinción ni discriminación, incluyendo a los que nos desprecian. Señor, el nivel de amor que tú nos dejaste es muy alto y exigente. Tú sabes cuánto nos costó perdonar a Judas. El joven discípulo Juan se resistió impaciente a perdonar. Solo pudo recuperar la paz cuando oyó en su interior tus mismas palabras: ¡Amen a todos, como yo los amé! Su deseo primero fue salir ya para abrazar a Judas. En verdad Judas solo encontró la paz junto a ti en el paraíso, gozoso y recuperado.

    «Nadie dudaba de que entre Jesús y Judas se abría un abismo de luz o de tinieblas, de cielo o de infierno, de amanecer o de ocaso. Pero solo Dios era capaz de convertir la oscuridad más tenebrosa y triste en un resplandor de esperanza y alborozo por su infinita misericordia. Eso ya lo sabía yo muy bien por propia experiencia» (J.A.Velasco)

Conociéndote, ya nadie pudo dudar. Qué pensar y qué hacer de cuantos te despreciaron y maltrataron con tanta crueldad, y de aquellos que hacen ahora la vida imposible a muchos valientes seguidores y seguidoras tuyos. Esta será mi súplica: Jesús, dame a entender que tú me acoges, me amas y me perdonas, para que yo ame, acoja y perdone como tú. Juan el joven discípulo contó de tu modo de ser, que tu amor fue ‘ciego’, pues que solo veías al niño bueno que todos llevamos dentro, fue ciego tu amor porque solo atendió a razones para amar más, que no viste más que el bien olvidando el mal de cada uno. Enséñame, Señor, un amor que no falle nunca. Supimos que el manantial inagotable de donde tú sacas tanto amor es el PADRE. Juan explicó que tú les hablaste siempre del Padre con mucho calor y confianza, les confesaste que el Padre te llenaba continuamente de amor y de atenciones, que estar con Él al atardecer apartaba todos tus temores, y que al amanecer ponía en tu corazón un afán infinito por darte del todo a todos. Cuando los discípulos te veían conmovido hasta las lágrimas por el dolor o la pena de alguna persona, comentaban: ‘Es el Padre’. El viejo Nicodemo nacerá de nuevo si puede imitarte amando sin fin a todos por igual. Adiós, Señor, hasta otro día.»

* Descendimiento de la cruz, Rembrandt, detalle.
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Backstreet boys – As Long as you Love me – Mientras que me ames


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Discípulos de Cristo, ven y sígueme

«Si alguno quiere seguirme y no deja atrás a su familia e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz cada día y no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío», s Lucas c.14.

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– ¿Qué hará falta para ser un buen discípulo de Cristo?
– ¿Qué me estorba para ser de Cristo?
– ¿Qué significa Jesucristo para mí?
– ¿Qué lugar ocupa en mi vida, en mi corazón, en mis proyectos?

Un apunte de evangelio para examen. En verdad resultó difícil ser buen cristiano. Debiste quitar obstáculos y vencer contrariedades, pensarlo bien y tomar tu decisión, como para una arriesgada aventura, viendo tus fuerzas. Una invitación a tomar en serio la llamada.

– Si lo pones tan difícil, Señor, tendrás pocos seguidores, le dijeron grandes santos como Teresa de Ávila.
– No me bastó creer en Dios, quise seguir a Cristo y vivir como él, quise ser Luz y ser Sal.
– Si la Sal se vuelve sosa no sirve para nada, para ser echada.

El cristiano tomará con calma su propósito y comenzará a caminar, humilde y constante, alegre y confiado, orante, vigilante para no ceder a miedos ni presiones de comodidad o inseguridad.

El buen discípulo, seguidor fiel, estará atento para escuchar la voz y complacer a su Señor:

.. Señor, tú quieres contar conmigo para que eche a andar en misión.
.. Buscaré en silencio y oración cómo servir a mis hermanos.
.. Enséñame, Señor, a escuchar tu voz, yo quiero responder y darte mi vida.

Así en este bello poema de Francesc Malgosa:

Dichosos los que oísteis la llamada
al pleno seguimiento del Maestro,
dichosos cuando puso su mirada
y os quiso para amigo y compañero.

Dichosos si abrazasteis la pobreza
para llenar de Dios vuestras alforjas,
para servirle a él con fortaleza,
con gozo y con amor a todas horas.

Dichosos mensajeros de verdades,
marchando por caminos de la tierra,
predicando bondad contra maldades,
pregonando la paz contra las guerras.

Dichosos, del perdón dispensadores,
dichosos, de los tristes el consuelo,
dichosos, de los hombres servidores,
dichosos, herederos de los cielos.
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-Vean también nuestra entrada, «La aventura cristiana».

Las nuevas bienaventuranzas / la unidad

En Lund, Suecia, el Papa Francisco se reunió días pasados con las Iglesias reformadas por Lutero en su aniversario, enviando un mensaje común de caridad evangélica. Que al menos lo fundamental, el amor fraterno y la misericordia, nos una en un mismo empeño.

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En el acto ecuménico el Papa explicó que las ‘Bienaventuranzas’ del Evangelio son la Carta de identidad del cristiano, que afrontará los dolores y angustias de nuestra época con el espíritu y amor de Jesús.

El Papa presentó seis nuevas bienaventuranzas:

    + Dichosos los que llevan con fe los males que sufren y perdonan.
    + Dichosos los que miran a los ojos a los desamparados mostrando cercanía.
    + Dichosos si reconocen a Dios en cada persona, y que otros lo descubran.
    + Dichosos los que protegen y cuidan la vida, la casa común.
    + Dichosos los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros.
    + Dichosos los que rezan y trabajan por la unidad de los cristianos.

Toda ‘bienaventuranza’ será causa de consuelo y felicidad, una ocasión para compartir la satisfacción por el bien hecho, y un granito de arena en la humanidad nueva que Dios sueña, y para la que nos necesita a todos.

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-Las 8 Bienaventuranzas del Sermón de la montaña en san Mateo c.5.
-Conozcan nuestra entrada «Las Bienaventuranzas de Cristo»

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‘Jesucristo Palabra del Padre, ven y danos tu Luz que ya se hace tarde…’

    Jesucristo, Palabra del Padre,
    luz eterna de todo creyente:
    ven y escucha la súplica ardiente,
    ven, Señor, porque ya se hace tarde.

    Cuando el mundo dormía en tinieblas,
    en tu amor tú quisiste ayudarlo
    y trajiste, viniendo a la tierra,
    esa vida que puede salvarlo.

    Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
    que podamos salir a tu encuentro
    y a tu lado vivamos por siempre,
    dando gracias al Padre en el reino.

    –Antonio Alcalde

Orar con Nicodemo -3 / El buen pastor

Corresponde proseguir con estos textos recuperados, largos y apretados, testimonio incontestable de fe y de buena amistad. Hoy nos ofrecen la confesión humilde del seguidor maduro: Nicodemo cambió de maestro y deberá cambiar de ideas, con sus muchas dudas y temores. Con el tiempo habrá de ‘nacer de nuevo’. El discípulo busca hacerse comprender, confiado en la infinita misericordia del Buen pastor que lo ha rescatado.

El texto refleja una buena relación entre Nicodemo y Jesús de Nazaret, a pesar del trato poco frecuente, si creemos la presentación que hizo el discípulo amado en su evangelio. Mas todo pudo ocurrir de otro modo, Jesús mismo siendo el principal catequista de Nicodemo, con frecuentes encuentros. Una mutua simpatía que irá más allá de aquellos oscuros días de la Pasión.

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NUESTRO BUEN PASTOR

«Jesús dijo: ‘Yo soy el buen pastor. Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen. El buen pastor da su vida por las ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz y me siguen. Yo les doy la vida eterna y nunca perecerán’. Señor, queremos seguirte a ti que eres nuestro PASTOR bueno, sabiendo bien lo que esto significa. Seguirte significa conocerte y amarte, no perderte nunca de vista, hacer camino contigo, ser valiente, imaginar lo que tú quieres hacer y cómo hacerlo a tu estilo. Mucho más no sabemos. Seguirte como ‘oveja’ a ti que eres ‘pastor’, no significa negar la propia libertad ni renunciar a pensar ni a tomar las propias decisiones. Significa ser discípulo, aprender de ti, sentir como tú, saber que tú eres el Maestro y el Señor, que a ti te lo debemos todo, confiar en tus indicaciones. Yo soy persona ya madura, bien formada en la gran Escuela farisea de Jerusalén. Ahora sin embargo yo estoy dando mis primeros pasos en un nuevo camino y necesito dejarme guiar. Quiero seguirte con humildad, apoyado en ti que eres mi fuerza principal. Sé bien que el camino del Evangelio es para personas libres y enamoradas, tú quieres que te sigan personas convencidas. Quiero seguirte en verdad y con todo mi ser. Tú invitas, mas no violentas, a creer en ti y a ser tu discípulo. Tu voluntad será que te siga con otras personas, en comunidad, contigo, juntos en amistad y fraternidad. A veces hablamos del encargo de continuar tu trabajo de enseñar, ayudar y acompañar a otros, vigilando para que nadie se pierda. Seguirte será también proseguir tu tarea de acoger, curar y perdonar. Oficios necesarios para los que yo mismo me he ofrecido a Pedro, disponible para servir en lo que me encomienden. Toma mi vida, Señor, mi nueva vida, tú me la diste, a ti te la debo y a ti te la entrego. Seguirte a ti, Jesús, es una dicha completa. ¿Cómo acompañar y ayudar a otros? Aprendí de ti a conversar, a escuchar sin final y explicar con sencillez, como tú, cuando de noche te hice muchas preguntas y supiste de mis dudas e indecisiones. Me veo a mí mismo mayor, pero no anciano; el conocerte abrió mi mente y mi corazón. He acumulado experiencias, algunas contradictorias, pero estoy naciendo de nuevo. Soy feliz con mi nueva vida, con este nuevo camino que tú me ofreces y que eres tú, Señor. Si yo te abandonara es posible que me perdiera o cayera, ciego, ante la puerta estrecha del Reino. Tú eres, Señor, para cada uno de nosotros una puerta siempre entreabierta que comunica con el Padre y abre al Espíritu, la puerta que comunica con los demás y que nos abre al mundo. No nos dejes, Pastor bueno, Jesús maestro, cabeza y guía nuestro, debes saber cuánto te echamos de menos y te necesitamos. Mis dudas y cuestiones -dónde estás, cómo encontrarte, cuándo vendrás- ya quedaron en parte resueltas. Adiós, Señor, hasta otro día.»

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Loyola eligió la alegría

Más allá de las apariencias, algún autor contemporáneo quiso caracterizar al santo de Loyola, el autor de los Ejercicios espirituales, como «el santo que eligió la alegría». Recibí alguna explicación.

= En verdad la alegría verdadera será por algo que fue bien, un sueño realizado, una puerta cerrada al fin abierta. Pudo entrar la luz, una paz y confianza esperadas, reconfortantes.

La alegría no pasajera, como la paz, será señal de amistad y experiencia de Dios.

Un santo con esas características valió la pena, pues algo importante debió cambiarle la vida, «Cambió su luto en danzas». Así en algunos santos, porque «Un santo triste…».

– Alegre en tu juventud, tu conversión no te robó la alegría.
– Unos pensamientos te dejaban triste y otros alegre, y escogiste la alegría como signo divino.
– Un extraño personaje te describió así: ‘Un pequeño españolito, un poco cojo, que tiene los ojos alegres’.
– Fuiste alegre y repartiste alegría; si algún amigo fue triste, la alegría en tu mirada iluminó sus sombras.

* Dibujo, Picasso, El rostro de la paz.

= Jesús de Nazaret presentó su venida como una fiesta de boda, él mismo como novio feliz, será el mejor vino, el vino nuevo.

«Tus discípulos comen y beben, no ayunan como los de Juan. Jesús dijo: los amigos del novio no ayunarán mientras el novio esté con ellos. ¡Vino nuevo, odres nuevos!

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Orar con Nicodemo -2 / la Paz

La primera generación cristiana pensó en el retorno casi inmediato de Jesús el Señor resucitado, lleno de vida. No fue así. Poco a poco, sus seguidores debieron disponerse para una larga espera. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? . . Vean nuevos papeles de oración de Nicodemo, fariseo y luego discípulo, que fue de noche a interesarse por Jesús de Nazaret. Lo veremos todavía en la noche compartiendo la incertidumbre y desolación de los discípulos más cercanos al Señor. A pesar del testimonio del resucitado y de otros testigos, las dudas continúan.

La fragilidad de la razón y la dureza de corazón no fueron superadas. Urge abrir puertas y ventanas del corazón y de la propia casa. Los discípulos pasadas las semanas desearán alcanzar ya un nuevo modo de verlo todo, levantando el vuelo al viento del Espíritu divino, mas sin perder de vista la vida nuestra de cada día… Deberán atreverse a lo imposible. Nicodemo ya anciano nacerá hombre nuevo, valiente y decidido. Así oró esta vez el discípulo de la última hora.

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¡PAZ A USTEDES!

«Como fue escrito: «Al llegar la noche del día primero de la semana, los discípulos se reunieron con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y saludó diciendo: ¡PAZ a ustedes!». Pasados los días y las semanas, en otra noche cerrada, yo mismo Nicodemo supliqué así a Jesús resucitado: Entra tú, Señor, aunque encuentres cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ, nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Señor, muchos te seguimos dispuestos a todo, en los trabajos que tú nos pidas, pero nos vemos cansados, sin fuerzas y con miedo, nos hallarás todavía atemorizados, encerrados en nosotros mismos, en nuestros templos y en nuestras casas.

El Reino de Dios no llega, mas Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Tus discípulos más valientes sintieron temor: miedo al ridículo y a la ineficacia, miedo al rechazo y el juicio, miedo incluso a la cárcel y la muerte. Tú nos lo anunciaste “el mundo los odiará”. Muchos sin embargo, enviados por ti en este tiempo difícil, optaron por abrir sus corazones, abriéndose al mundo, anunciando tu evangelio a la gente. Nada pudo detener ya su camino ni su tarea, ni la amenaza de suplicio ni la muerte. Hombres libres, fuertes, amando sin fronteras, entregados en ayuda de gente desvalida, siguiendo Señor tu ejemplo. ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, si encuentras cerrada la puerta, entra sin llamar y danos tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa.

Tú nos dices: ¡No teman, ábranse al mundo! Es la Buena Noticia ¡Cristo vive! Seguirte a ti, Señor, resulta arriesgado. Pero cómo dejarte, cómo desandar todo un camino de amistad y de fe contigo y con otras gentes, a dónde iremos si te dejamos. Muchas personas confían en ti y también en nosotros, no les defraudaremos. Te queremos, Señor, amigo nuestro. Aleja de nosotros toda inquietud, sabemos que tú estarás siempre con nosotros, a nuestro lado, dulce compañía en este camino nuestro de cada día, sabemos que tú vives nueva vida para siempre. Comparte con nosotros Señor tu misma vida, tu alegría, tu Espíritu Santo, tu amor divino. Tu Reino llegará y nuestra suerte cambiará, ¡Varones y mujeres fuertes, vengan en nuestra ayuda! Entra tú, Señor, aunque encuentres cerradas mis puertas, entra sin llamar y dame tu paz. Despierta con tu palabra resucitadora PAZ nuestra esperanza adormecida y temblorosa. Adiós, Señor, hasta otro día.»

(Dibujo: Rembrandt, Nicodemo con Jesús)

Dios es amor / san Juan

Algo más en el blog sobre Dios. A muchos llamó la atención su definición más conocida y atractiva: DIOS es AMOR.

Resultará abstracta según en qué piense uno o adónde mire. Fue una afirmación de la Carta que escribió san Juan, el discípulo amado, como él mismo se llamó.

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    – El Evangelio y los artistas pusieron a san Juan en la última Cena al lado de Jesús, reclinado en su costado, y junto a la cruz muy impactado por la herida de la lanza en el costado.

Decir que ‘Dios es amor’ solo es posible desde la propia experiencia. Viendo lo que san Juan vio, oyendo lo que oyó, conociendo bien a Jesús de Nazaret y lo que hizo :

    – Dio de comer al hambriento, lavó los pies a sus discípulos, sanó al ciego de nacimiento, sacó a Lázaro del sepulcro, convirtió el agua en vino y levantó al paralítico de la piscina.
    – Salvó de la muerte a la mujer pecadora, Juan vio de cerca a Cristo muriendo en la cruz, amando hasta el final, sediento de amor, bendiciendo y perdonando a todos.

Este amor será fuente de paz… Consolar, perdonar siempre, sanar, abrazar. Amar y ser amado así será como resucitar.

Si preguntáramos a alguien, tú qué eres y qué haces, explicará su trabajo de cada día, su familia, su sentido de vida, nos dirá sus proyectos, la necesidad de salud, de cariño…

Si preguntáramos a Dios, ‘Tú qué eres y qué haces’, nos responderá Jesús diciendo:

    – Yo soy amor
    – Yo lo que hago es amar
    – Mi oficio principal amar
    – Quiero dar a conocer mi amor
    – Quiero enseñar a amar
    – Lo que llena mi vida es el amor
    – El amor que doy y el que recibo
    – Todo lo que necesito es amar
    – Lo que espero es amor
    – Todo lo que hago lo hago por amor
    – En todo lo que digo solo pongo amor
    – Yo soy amor.

JESÚS es imagen de Dios, una imagen tan humana donde los discípulos no lograron ver el rostro divino del Padre.

Las situaciones difíciles de la vida nos impidieron ver el amor y la presencia de Dios «Jesús muéstranos al Padre». En la debilidad Dios manifiesta su fuerza.

    «Sean imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivan en el amor», Carta a Efesios c.4.

Él nos acompañó en todo momento, en los días fáciles y los difíciles, siempre a nuestro lado porque es amor, ¡como la suma total del amor de nuestros seres más queridos!

Así lo expresó el soneto de José María Souvirón:

    «Ando por mi camino, pasajero,
    y a veces creo que voy sin compañía,
    hasta que siento el paso que me guía,
    al compás de mi andar, de otro viajero.

    No lo veo, pero está. Si voy ligero,
    él apresura el paso; se diría
    que quiere ir a mi lado todo el día,
    invisible y seguro el compañero.

    Al llegar a terreno solitario,
    él me presta valor para que siga,
    y, si descanso, junto a mí reposa.

    Y, cuando hay que subir monte
    (Calvario lo llama él),
    siento en su mano amiga,
    que me ayuda, una llaga dolorosa.»

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* Imagen: Regreso del hijo pródigo, Esteban Murillo, fragmento. De la serie ‘Obras de misericordia’ que Murillo pintó para la Iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla.
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Ven amado mío – el Evangelio desde Sión


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