Los deseos del Papa Francisco

lit_ihs.3Las carencias y dificultades de muchas personas en este tiempo tan difícil, fueron súplica en la plaza San Pedro de Roma el pasado 2 de junio, junto al Papa Francisco y en oración ante el Santo Sacramento, sincronizando con los fieles de todo el mundo, desde Taiwan a Reikiavik, desde Chile a Bangladesh, Estados Unidos o Filipinas.

El blog seleccionó los 10 mejores deseos del Papa Francisco:

1 · Que encuentren fuerza y esperanza los que más sufren.
2 · Que los discípulos de Cristo estén aportando serenidad y alegría.
3 · Por aquellos que viven el dolor de nuevas esclavitudes.
4 · Por las víctimas de la guerra, la trata de personas y el narcotráfico.
5 · Que su grito silencioso de ayuda encuentre a la Iglesia vigilante.
6 · Por los niños y las mujeres que padecen muchas formas de violencia.
7 · Por los que viven en la precariedad económica.
8 · Por los desempleados, los ancianos, los inmigrantes, los carentes de hogar.
9 · Por los presos y cuantos experimentan la marginación.
10 · Que la Iglesia sea portadora de sentido de vida y de misericordia.

En medio de poderosas tormentas de injusticia, avaricia y despilfarro, navega con dificultad pero decidida la navecilla de los esfuerzos por un mundo más fraterno y más justo. Importa no desanimar… Sirva esta súplica como resumen y compromiso final:

«Concédeme, Señor, que pueda librarme
de la avaricia y del egoísmo.
Recuérdame que las mejores cosas de la vida son gratuitas,
el compartir, la amistad, el cariño y la alegría.»

La caridad no es limosna, Cardenal Martini

Iniciaremos un camino de renovación y de cambio en las Iglesias cristianas, será la Cuaresma. Un tiempo de meditación y limosna, preparando la Semana santa y la Pascua. Algo en nosotros habrá de morir, brotará algo nuevo.

Con esta ocasión pondré en el blog unas opiniones del Cardenal Carlos Martini sobre la caridad, para dar más forma y color al amor cristiano.

– La fe es importante si avanza junto a la caridad. Sin la caridad la fe se vuelve ciega. Sin la caridad no hay esperanza y no hay justicia.
– Hacer el bien, ayudar al prójimo, es un aspecto importante, pero no es la esencia de la caridad.
– Escuchar a los otros, comprenderlos, con nuestro afecto, reconocerlos, quebrar su soledad y ser su compañero. Amarlos, en definitiva.
– La caridad no es limosna. La caridad que predicó Jesús nos hará partícipes de la suerte de los otros. Comunión de espíritus y lucha contra la injusticia.

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-Leer íntegra la entrevista de E. Scalfari, julio 2009.

-Vean sobre Martini nuestra entrada «Tres preguntas a Dios».

N .- El Cardenal Carlo M. Martini, profesor de Biblia, arzobispo de Milán, símbolo de renovación católica, falleció en agosto de 2012 a los 85 años. Descansará en paz.

Orar en la noche / san Juan de la Cruz

    – Señor de la noche quédate que oscurece,
    no pases de largo, señor de mi noche.
    – Seré tu descanso estaré a tu lado,
    y tomaré tu mano, no temas si anochece
    .

+ La noche del mundo y las personas, una oportunidad para la luz y la espera. No fue fácil orar en la noche, buscar en la oscuridad. La noche sin embargo será tiempo de encuentro e intimidad, tiempo del paso de Dios, tiempo de salvación.

    «De noche el caos informe se iluminó y todo fue orden y belleza.
    De noche contaba Abraham nubes de estrellas y fue la promesa.
    De noche por tres veces oyó Samuel la voz de Dios que lo llamaba.
    De noche vieron los pastores a su mesías en el establo.
    De noche buscó Nicodemo la luz y hasta nacer de nuevo.
    De noche oró Cristo tres veces que pase este cáliz.
    De noche Pedro negó a su maestro, no lo conozco.
    De noche esperó Magdalena junto al sepulcro.
    De noche iremos con lámparas a su encuentro, de noche.»

+ San Juan de la Cruz escribió «La noche oscura del alma», en la penumbra de su celda:

    «Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección que es la unión con Dios por el camino de la negación espiritual».

Enamorado y encarcelado, el místico canta su búsqueda del amado en tan extrañas circunstancias, en oscuridad y soledad extrema.

    En una noche oscura
    con ansias en amores inflamada,
    ¡oh, dichosa ventura!,
    salí sin ser notada
    estando ya mi casa sosegada.

El alma, solo movida por la pasión de amor, despojada de toda certeza y propia luz, adivina confiada la cercana presencia del amado.

    En la noche dichosa,
    en secreto, que nadie me veía
    ni yo miraba cosa,
    sin otra luz y guía
    sino la que en el corazón ardía.

    Aquesta me guiaba
    más cierto que la luz de mediodía,
    adonde me esperaba
    quien yo bien me sabía,
    en parte donde nadie parecía.

Una potente y misteriosa luz interior le hace gozar libre y segura, amando y siendo amada, sin más deseo que vivir así iluminada, en perfecta comunión ‘amado con amada’.

    ¡Oh, noche que guiaste!
    ¡Oh, noche amable más que la alborada!
    ¡Oh, noche que juntaste
    Amado con amada,
    amada en el Amado transformada!

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Otros temas en el post «LLama de amor, s Juan de la Cruz».
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Una notas musicales nos ayudarán tal vez para acercarnos con respeto al misterio de Dios y de las criaturas: ‘Largo’, from the opera Xerxes by G.F. Handel.


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La Comunión de los niños / Adoro te devote

    «De lo alto del cielo les diste el Pan para saciar su hambre, e hiciste brotar agua de la roca para calmar su sed», Nehemías c.9.

En estos domingos estarán presentes en alguna Primera Comunión. Fiesta grande para niñas y niños, felices con su traje nuevo y su carita de misterio. Para familia, padres y padrinos, todos deseando ser un poco niños y creer en verdad. El misterio fue parte de nuestra vida.

    – Sin misterio religioso y sin creencias, no seré sino un adulto de baja talla, ajeno a otras dimensiones de la vida, lo místico y poético, lo espiritual y trascendente.

Estos sentimientos me llevaron a recordar y buscar un antiguo poema, “Adoro te devote”, que les presentaré aquí, animando a entrar en el misterio que presenta, clásica teología del pan de la Comunión, himno litúrgico atribuido al teólogo santo Tomás de Aquino (+1274).

    «Te adoro con devoción, Divinidad oculta, en verdad escondido bajo estas apariencias. A ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

    . . La vista, el tacto, el gusto, se equivocan sobre ti, pero basta con el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más cierto que esta palabra de Verdad.

    . . En la Cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad. Creo y confieso ambas cosas, pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

    . . No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios. Haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere; que te ame.

    . . Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: Que al mirar tu rostro ya no oculto sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.»

(Verán el texto original latino en Comentario)

– Sabemos que la Eucaristía, la Comunión, es un ‘mientras tanto’, hasta que el Señor vuelva. Resucitó y quedaron a la espera, mientras tanto celebramos su presencia entre nosotros, en la Comunidad, en la Comunión, su amor y redención en el corazón de cada uno.

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* Imagen: El Cordero pascual, vitral, Parroquia Socorro, Atlanta.

Escuchen el himno «Adoro te devote», por el grupo universitario chileno ‘Canto católico’.

La mística, el ser espiritual

«El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo». (san Mateo c.13)

Ya pude entre mis postales hallar unos versos de la querida Pilar de Mingo, mística de lo divino, artista del arpa y del verbo. Ella, que en eterno cantará ya sin velo la grandeza y luminosidad del ser, el amor de siempre, el ser espiritual.

La mística hablará de una existencia divina que da el ser a la nuestra, en comunión, unida mi existencia a la suya, ya un mismo espíritu serán y una sola vida.

Su poema ahora en el blog, en homenaje y recuerdo mío, será también saludo y bendición por el año que comienza nuevo, mas con tanta vida en peligro. Será tiempo de saborear ese «Tesoro encontrado», siempre medio escondido, entre las penas y miserias que nos envuelven cada día.

«Poseer a Dios como fijado en nuestra propia esencia,
verle relucir en todas las cosas,
saborear su propio ser dentro del alma,
saciarnos del agua prometida
que salta hasta la vida eterna,
vivir un perpetuo Magnificat,
¿No será este el tesoro escondido
por cuya posesión debemos sacrificar y vender todo?»

Fue como el después de la mujer de Samaría que conversó con el Jesús cansado y sediento junto al pozo de Jacob, diálogo reconfortante que sació su sed más profunda, sed de dignidad y verdad.

El que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed.
– Señor, dame agua de ésa; así no tendré que buscar más.
– Yo soy agua viva: el que beba tendrá un manantial de vida eterna.

En comentario verán una consideración del cura de Ars sobre la oración, el tesoro de la unión con Dios.

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* La lectora distraída, 1919, Henri Matisse (1869-1954). El autor quiso recoger el estado de ánimo y la intimidad de la retratada, sorpresa y confianza.

Tal vez unas notas musicales nos ayuden a valorar mejor ese Tesoro oculto y encontrado: Air on the G String by J.S. Bach. Cello Stjepan Hauser.

La Comunión / el pan de Cristo

CHoy domingo en muchos lugares habrá grupos de gente, jóvenes y mayores, que entrarán en Iglesias y dirán muy convencidos: ‘Yo preparo mi comunión primera’, o bien, ‘Hoy pasaré a comulgar’. Todo con fe y mucho respeto, con todo cariño.

    – ¿A qué se refieren esas personas? ¿Cómo llegó hasta nosotros la costumbre y creencia? ¿Qué pienso yo de todo esto y cómo explicar a quienes no saben y preguntaron?

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Juan de Juanes, Última cena, fragmento.

Fue linda tradición desde Jesús de Nazaret y los testigos de la Pasión. En una cena con los discípulos, Jesús se despidió antes de morir en cruz, bendijo el pan y el vino de la mesa y les aseguró que debían tomar así su Cuerpo y Sangre benditos, que creyeran en sus palabras.

    «Tomen y coman todos de él, porque este pan es mi cuerpo, este vino es mi sangre, entregados por ustedes y por todos. Harán esto mismo en mi memoria»

¿Quién pudo dudar entonces de sus palabras y de su poder para hacer lo que decía? ¿Cómo desconfiar de su intención de dar todo por ellos y por muchos más?

    «Mi carne es verdadera comida, mi sangre es verdadera bebida; el que come mi carne y bebe mi sangre no morirá para siempre»

La comunión con el ‘Pan de vida’ dará fortaleza, será comunión de personas e intereses. Los discípulos mantuvieron viva esa tradición, no una leyenda, sino un hecho bien documentado.

La ‘Fracción del pan’ inauguró un nuevo estilo de vida, compartir la vida y los bienes, una verdadera comunión.

    . . El ejemplo de toda una vida, memorial de su entrega, el compromiso de hacer lo mismo, algo que obliga.
    . . Que yo no guarde para mí lo que tengo y soy, para amigos y enemigos, los que buscan o apenas creen, los que pasan hambre o están desamparados.
    . . Que para todos solo importe amar de verdad, vivir por dar vida propia a muchos más, por una razón que dé sentido al vivir y hasta morir.

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-Verán también aquí otras «Meditaciones», Ejercicios espirituales, eBook, pdf.

-Como actualización de este gran Misterio, una súplica significativa en este bello canto:

    «Dime cómo ser pan,
    cómo ser alimento
    que sacia por dentro
    que trae la paz.
    Dime cómo ser pan,
    dime cómo acercarme
    a quien no tiene aliento,
    cómo ser para otros
    en todo momento
    alimento y maná».

Mª Magdalena -19 / ¿Dónde está Jesús?

Final de «MARIA MAGDALENA». Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje.

La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida para siempre, «Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos».

“MARIA MAGDALENA”

19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?

+ Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad, y todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:

– ¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?
– ¿A dónde iremos? ¿Lo volveremos a ver?
– ¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?

+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que presenciamos la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando lo veía así doliente aún y ensangrentado.

Días después lo vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.

+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro Señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.

Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa: «Tomen, coman, es mi cuerpo entregado por ustedes».

Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchó en su interior.

Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.

Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.

– Qué bien estamos aquí.
– Quédate con nosotros, Señor.

+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro Señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamó Reino de Dios.

Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.

– No teman, yo vencí a este mundo falto de amor, de muerte y violencia.
– El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo.
– Créanme, yo soy Señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad.

+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.

Contentos cuando los acosen
expulsados y despreciados por mi causa,
felices cuando crean y esperen
vencida toda tristeza, toda derrota,
descansen en la casa del reino en sus estancias,
gusten mi abrazo amigo abrazo del Padre.

* Imagen: Rembrandt H., La Cena de Emaús, 1648. Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, la mesa, el pan, la habitación, todo quedó transfigurado por su repentina presencia. Cf. Evangelio de san Lucas c,24.
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Como final vean también este clásico poema y canto al misterio de la Eucaristía. Letra de Santo Tomás de Aquino, música de César Franck.

El pan angélico
se vuelve pan de hombres.
El pan celestial
pone fin a las imágenes.
¡Qué maravilla!
Comen al Señor
el pobre, el siervo y el humilde.
Oh, Dios trino
y uno, te rogamos:
visítanos,
como te adoramos.
Por tus caminos guíanos
hacia donde nos dirigimos,
hacia la luz en la que habitas.
Amén.

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Siendo este ya el último capítulo, verán aquí el ÍNDICE de los capítulos y enlaces de «María Magdalena y Jesús de Nazaret. Recuerdos y confesiones».