Paz, nuevo año


.. Principio de AÑO, todos por la PAZ ..

Por una Paz nueva. Ahora mismo la Paz será vida y esperanza, que sea también salud y solidaridad en las personas y entre los pueblos, en este tiempo de tantos temores y súplicas.

Verán aquí resumida una antigua Letanía a modo de meditación y oración,  deseos sin duda compartidos.

.. GRAN LETANÍA de la PAZ y la COMUNIÓN ..
(Liturgia bizantina de san Juan Crisóstomo y san Basilio, siglo IV)

= Por la Paz que viene de lo alto, y por la salvación de nuestras almas… Señor, ten piedad.
= Por la Paz y la unión de todos, en todo el mundo, por la fidelidad de las santas Iglesias…
= Por esta ciudad, por todas las ciudades, y por los fieles pequeños y grandes que habitan en ellas…
= Por los navegantes y los viajeros, por los enfermos y afligidos, por la peste, por los cautivos y su liberación…
= Por los aires saludables, la abundancia de frutos de la tierra y los tiempos pacíficos…
= Que la Paz descienda sobre sus casas y sus familias… Señor, ten piedad.

* Imagen: Pueblo azul, Yoshiro Tachibana (+2016). El azul es color apaciguador, de ideas limpias. El azul marino será la noche, el celeste el infinito, lo sagrado.
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Recordarán el texto por la Paz atribuido a san Francisco de Asís, de autor francés anónimo, presente en programas de Alcohólicos Anónimos y de Amigos de la Madre Teresa de Calcuta.

«Hazme instrumento de tu PAZ, Señor, que donde haya odio ponga yo amor, donde hay ofensa ponga yo perdón, donde hay discordia unión.
-Donde haya duda ponga yo la fe, donde haya error ponga yo verdad, donde hay tristeza ponga yo alegría, donde hay tinieblas ponga yo la luz.
-Oh Maestro, que no me empeñe tanto en ser consolado sino en consolar, en ser comprendido sino en comprender, en ser amado sino en amar.
-Hazme instrumento de tu PAZ, Señor, porque dando siempre se recibe, perdonando se alcanza el perdón, muriendo se va a la vida eterna».

Podrán escuchar aquí el texto cantado por el grupo universitario chileno «Canto Católico»:

fin de año_2020

El tiempo pasa. Rezaremos como en 2019 pero diferente…

ORACIÓN para despedir el Año y recibir el Nuevo:

+ Señor Dios, señor del tiempo y de la eternidad, al final de este año te damos gracias por la VIDA y la amistad, por las cosas que a pesar de todo pudimos realizar.

+ Te presentamos las PERSONAS que quisimos, las que perdimos y las más cercanas que compartimos vida y trabajo, las alegrías y penas de cada día.

+ Perdón por el tiempo perdido y el AMOR desperdiciado, por pasar de largo de personas en soledad, perdón por las dudas y los silencios.

+ Señor, danos para el año SALUD y alegría, vivir a pesar de todo con optimismo y confianza cada día, llénanos de tus bendiciones y tu bondad. Amén.

* Miguelito, Quino.

Veante mis ojos / santa Teresa

    «El Espíritu del Señor me envió para anunciar la Buena Noticia a los pobres,  para abrir los ojos de los ciegos, el año de gracia del Señor» (san Lucas c.4)

Recuperando vivencias, el gusto espiritual de antaño. Fue al escuchar un evangelio donde Jesús tocó los ojos apagados y con su propia saliva los limpió. El ciego vio al Señor y poco a poco todo lo demás. Fue la Buena noticia esperada.

Verán una coplilla popular que santa Teresa escuchó a alguien de la casa cantar, y enamorada al oír, vio todo con nuevos ojos, pues sintió gran consuelo y mucha paz.

La fe que ilumina, serena y no deslumbra, viendo sin ver del todo, será lamento por la ausencia y a la vez confiado ruego:

    Veante mis ojos,
    dulce Jesús bueno,
    veante mis ojos,
    muerame yo luego.

    No quiero contento,
    mi Jesús ausente,
    que todo es tormento
    a quien esto siente.
    Solo me sustente
    tu amor y deseo
    veante mis ojos,
    muerame yo luego.

    Sientome cautiva
    sin tal compañia,
    muerte es la que siento
    sin Vos, Vida mia.
    Cuando será el dia
    que alceis mi destierro
    veante mis ojos,
    muerame yo luego.

    Dulce Jesús mío,
    aquí estais presente,
    las tinieblas huyen,
    Luz resplandeciente.
    Oh Sol refulgente,
    Jesús nazareno,
    veante mis ojos,
    muerame yo luego.

    (Anónimo siglo xvi)

* Si lo desean, podrán escuchar el poema en esta versión de Felipe Pedrell (+1922).

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Para este mes de diciembre, el Video del Papa nos recuerda la necesidad de la oración personal con Jesucristo.

La fidelidad, Tomás de Aquino

Verán hoy una oración deseando ser fiel, corresponder a tanto bien recibido. La «fidelidad» será la respuesta agradecida, aunque cueste sacrificio, llamada también lealtad.

Recuerden cómo la Biblia alabó en Abraham y Moisés su fidelidad, una fe cargada de afecto, hablando con Moisés como entre amigos.

    – ¿Será posible hablar con Dios como con un amigo? Para santa Teresa será la mejor definición: «Orar es tratar de amistad muchas veces y a solas con quien sabemos que nos ama».

He aquí el texto del teólogo Tomás de Aquino (+1274) que oraba así ante el Crucifijo cada día, deseando tener un corazón semejante al de Cristo. También nosotros pediremos:

    «SEÑOR, dame un corazón vigilante, que nada me arrastre lejos de ti; un corazón noble que ningún afecto rebaje ni adversidad lo rompa; un corazón libre que no domine ninguna pasión.
    . . Concédeme una inteligencia que te conozca, una atención que te busque, una sabiduría que te encuentre, una vida que te complazca, una paciencia que te espere y una confianza que al fin te posea.
    . . Deseo estar afligido por lo que tú sufriste, perdona mi pecado, quiero poner al servicio de los demás los bienes que tú me diste, gozar tus gozos en la casa del Padre, en tu gloria para siempre. Amén.»

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    ¡Celebramos las 130.000 visitas en nicodemoblog!
    Amigas, amigos, lectores, editores,
    gracias y cuiden la salud, propia y ajena.

El fariseo : la búsqueda de sí mismo

 – ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, pues son unos hipócritas! Pagan el diezmo, pero no cumplen la Ley en lo que realmente importa: la justicia, la misericordia y la fidelidad.

La justicia, la misericordia y la fidelidad, tres virtudes hermanadas por Jesús de Nazaret. Las une el amor de verdad, el primer mandamiento: «Amarás a Dios con toda tu alma, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo».

Fue bueno en el blog volver cada tiempo sobre el tema del ‘fariseísmo’, la religión de apariencias que tanto censuró Jesús en los evangelios.

Jesús de Nazaret nos pidió caminar en la verdad. Lo que agradará a Dios será la sinceridad de corazón, la misericordia y la justicia, que limpiarán de oscuro egoísmo y falsedad nuestra vida.

– Los fariseos presumen de cumplidores y critican a publicanos y pecadores, ‘Se creen superiores y desprecian a los demás’, san Lucas c.18. El fariseo será el personaje falso y acusador. Vean este comentario litúrgico del texto de san Lucas:

    – El fariseo no ha ido al templo a rezar sino a hacer una visita para recordarle a Dios que él es bueno; mientras que el publicano sí ha ido al templo a rezar y a encontrarse consigo mismo, con su dolorosa verdad, y con la misericordia de Dios. Las palabras breves y sinceras del publicano son para Jesús el modelo de toda oración: ‘Jesús, ten compasión de mí que soy pecador’. El fariseo no clama a Dios, pues no se siente pobre y necesitado y, en vez de repasar sus propios pecados, se dedica, en su soberbia, a repasar y despreciar los pecados de los demás. El fariseo, en su oración se busca a sí mismo, mientras que el publicano se siente solidario de tantos pobres y marginados que gritan al Señor con humildad.

En otra ocasión hablamos de «Falsos dioses y falsos profetas». Algunos darán vueltas al tema de Dios, o de lo verdadero y falso de la doctrina. Lo que importa será ‘la nueva humanidad’, la recuperación y el cuidado de la vida y las personas.

– Busquen el Reino de Dios y su justicia, lo demás se les dará por añadidura.
– Sean perfectos, sean misericordiosos, como el Padre del cielo.
– Ustedes son la luz del mundo y la sal de la tierra.

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Cf. San Mateo: c.23 y c.5.

El leproso

    «Al bajar Jesús del monte se le acercó un leproso: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Extendió Jesús la mano y lo tocó: ‘Quiero, queda limpio’. Y enseguida quedó limpio de la lepra», san Mateo c.8.

Rembrandt | Cristo cura al leproso

Los gestos de acogida y de misericordia hicieron realidad la bienaventuranza de la misericordia. Para el poeta y el lector será un llamado: ¡Anda, haz tú lo mismo!

Verán aquí un bello y viejo poema, canto de agradecimiento y de alegría. El autor se vio identificado con el enfermo leproso del evangelio, y en su meditar sentirá cercano el gesto de Jesús de Nazaret que lo toca y cura, como también el abrazo cariñoso al pródigo.

De Simeón Nuevo Teólogo, Monje y poeta ortodoxo (+1022):

    «Antes de que brillara la luz divina,
    no me conocía a mí mismo.
    Viéndome entonces en las tinieblas y en la prisión,
    caí a los pies de aquel que me había iluminado.

    Y aquel que me había iluminado toca con sus manos
    mis ataduras y mis heridas;
    allí donde su mano toca y donde su dedo se acerca,
    caen inmediatamente mis ataduras,
    desaparecen las heridas, y toda suciedad.
    Extraña maravilla: mi carne, mi alma y mi cuerpo
    participan de la gloria divina.

    Desde que fui purificado
    y liberado de mis ataduras,
    me tiende una mano divina,
    me saca enteramente del lodazal,
    me abraza, se echa a mi cuello,
    me cubre de besos.
    Es la luz que me arrebata y me sostiene;
    me arrastra hacia una gran luz.
    Me ha regalado una vida inmortal
    y me ha dado unas sandalias, anillo y corona
    incorruptibles y eternos.»

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Con María dando gracias a Dios, que ‘alza de la basura al pobre’.

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Vean en comentario las ‘lepras actuales’ de las que también pediremos ser liberados.

La lámpara de la fe / los santos y difuntos

«Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.» (san Juan c.17)

En estos días de los santos y los difuntos recordarán la fe tan necesaria y la esperanza, compañeras del amor que sentimos y nunca muere.

«A medianoche se oyó una voz: Ya viene el esposo, salgan a su encuentro. Las jóvenes marcharon con sus lámparas, mas algunas exclamaron: ¡Nuestras lámparas se apagan, se acabó el aceite!», san Mateo c.25.

Regresaron las noches más largas al final del día y de la vida, la luz que poco a poco marchará. Aguardaremos el alba en descanso pero alerta por si amanece como esperamos.

  • Dijeron que al morir se apagarán por un tiempo las luces, mas quedará tenue la luz de la fe en impaciente espera y las brasas del amor vivido, también el deseo de amar y vivir sin fin.

  • Dijeron que el aceite será la Fe, alimento de la llama del buen Amor, lo que más importa. Si fallare la fe o perdieran la Esperanza, el amor se debilitará ante tanto daño y desamor.

– Cuando regrese el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?
– El amor se enfriará en muchos. El que se mantenga fiel, se salvará.
– Estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.

Las tres virtudes se necesitan, unidas serán fuertes, mas la fe sin amor o la espera sin fe, vendrá oscuridad y temor. Por eso en la noche siempre fue necesario amar, rezar y cantar.

. . En el sueño de la noche
mantén en tu LUZ el aceite de mi lámpara,
la fe de mi alma, Señor, en el sueño de la noche.

. . En el sueño de la noche
aleja de mí al espíritu maligno,
sus voces impuras, Señor, en el sueño de la noche.

. . En el sueño de la noche
encienda tu AMOR la plegaria de mi pecho,
mi más bello canto, Señor, en el sueño de la noche.

. . En el sueño de la noche
renueva el ardor de mis fuerzas abatidas,
con brazo robusto, Señor, en el sueño de la noche.

SEÑOR DIOS, que tu Espíritu santo encienda en nosotros una luz interior suave pero firme / que quite las sombras de la duda y limpie la tiniebla de la desesperanza / que nos ilumine cuando en verdad no sabemos qué hacer.

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Casi sin pensar vinieron a la memoria estos versos de santa Teresa de Ávila que recordarán:

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
‘que muero porque no muero’.

Amigos de Jesucristo, oración

    – Yo los elegí y los puse en camino. Ustedes son mis amigos. (san Juan c.15)

    – Yo soy un pecador en quien el Señor puso los ojos… Jesús vio un publicano, mirándolo con amor y eligiéndolo le dijo: Sígueme’ (Francisco)

La Oración del Amigo Misionero nos llegó desde muy lejos. Súplicas al terminar el día o al final de la propia vida, como fue el caso.

Entregar todo y dar gracias, pedir perdón y confiar en la misericordia. Conservar como un tesoro la amistad del Maestro, su amistad que dura por siempre, más allá de la muerte.
.

    «SEÑOR JESÚS, tú nos miraste, nos llamas a colaborar en tu misión. Te damos gracias, no olvides tu promesa de estar siempre con nosotros.
    . . Tuvimos el sentimiento de trabajar en vano toda la noche, olvidando que tú estás cerca. Hazte presente en todo, en nuestro trabajo, cada día.
    . . Llena con amor nuestras vidas en tu servicio. Quita de nuestro corazón el egoísmo de pensar en lo nuestro, en lo mío, exclusivo.
    . . Ilumina nuestras mentes y corazones, haznos sonreír cuando las cosas no marchan como quisiéramos.
    . . Que al final del día, de cada día, nos sintamos más unidos a Ti. Somos débiles y pecadores, pero somos tus amigos».

    (Oración de Adolfo de Nicolás, jesuita, Japón +2020)

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Vean esta melodía llena de amistad, «Encontrarme contigo», del grupo evangélico ‘Satelite’, Mexico.

– Encontrarme contigo mi fiel amigo, sentir el calor de Tu gran amor; para adorarte y todo entregarte, vertir lo que soy en adoración.

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Añadiré por mi parte estos Rasgos evangélicos de Jesucristo, deseando entrar en el misterio de su persona. Desde la nube la Voz señaló a Jesús de Nazaret, los discípulos oyeron atemorizados y más tarde recordarán.

    : Este es mi Hijo amado, escúchenlo
    : Es el Agua viva que renueva todo
    : El Vino nuevo, alegría del Reino
    : La Vida abundante, compartida
    : Nuestra Luz en la tiniebla
    : Es el Camino para ir al Padre
    : La Verdad que nos da la libertad
    : La Vid verdadera, nosotros sus sarmientos
    : La Gloria de Dios reflejada en su Rostro
    : Jesucristo, el icono, la Imagen del Dios vivo
    : Jesús es el Señor.

Verán aquí en «Rasgos personales» de Jesucristo un breve comentario.
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Buenos días, María

Celebrando la fiesta del nacimiento de MARÍA de Nazaret, pensé la necesidad que Dios tuvo de buscarse una madre, atendiendo las demandas de auxilio y su promesa de ayudar. Se revistió en verdad de humanidad para sanar la esperanza y recuperar la dignidad.

Alguien imaginó así la escena, el encuentro y diálogo entre Dios (el ángel) y MARÍA suplicante, ‘Ven a rescatarnos, Señor, ven pronto’:

– Buenos días, MARÍA, te necesito
– Buenos días, Señor, ¿quién sois? ¿en qué podré yo serviros?

– Soy el Dios al que rezas, a quien tú deseas complacer y servir
– Me hablaste al corazón, Señor, te escucharé. ¿Qué deseáis de mí?

– El Hijo amado necesitará una madre que lo reciba en su corazón, él será buena noticia
– Nuestro Espíritu, amor creador, alma de todo, hará su trabajo. Pediremos tu colaboración

– El Hijo será JESÚS, con él compartiremos el Amor y la Vida
– Contad conmigo, no sé pero confío, me entregaré del todo

– Alégrate MARÍA, serás feliz, comunica al mundo tu felicidad
– Todo mi ser se alegra y canta, agradecida por siempre al Señor.

A partir de ahí, su destino se configura al de su Hijo.
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La Anunciación fue una obra de amor de las divinas personas, también una obra de arte adorable, como mostraron grandes maestros y artistas.

En la imagen, la Anunciación, Bradi Barth, de su obra ‘Misterios del Rosario’, la elegancia y sencillez de María, el Ángel rogando a sus pies.
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    De luz nueva se viste la tierra,
    porque el Sol que del cielo ha venido
    en el seno feliz de la Virgen
    de su carne se ha revestido.

    El amor hizo nuevas las cosas,
    el Espíritu ha descendido
    y la sombra del que es poderoso
    en la Virgen su luz ha encendido.

    Ya la tierra reclama su fruto
    y de bodas se anuncia alegría,
    el Señor que en los cielos moraba
    se hizo carne en la Virgen María.

    –Francesc Malgosa

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Si gustan podrán escuchar con la melodía de Franz Schubert esta versión del «Ave María» en arameo, lengua propia de Jesús y de María de Nazaret. Versión promovida desde la Universidad de Jerusalén. La traducción del texto en Comentario.

Un nuevo despertar / Resistiré

Verán aquí una oración recibida en este tiempo de temores, también de sueños y esperanzas. Nos autoinculpamos y hacemos muchas promesas, buscando mejorar, ¿Despertarás, dejándote resucitar?

Oración del nuevo despertar

¡Resucita nuestra confianza! Nos sentimos inseguros y paralizados, vulnerables. Despierta, Jesús, en nosotros la confianza en la Bondad de Dios Padre. Nadie solo, nadie olvidado.

¡Resucita la esperanza! Orgullosos con el bienestar, nos hemos quedado sin horizonte. Cómo será nuestro porvenir. Jesús, que la pandemia no nos robe la esperanza.

¡Resucita nuestra solidaridad! Nos necesitamos. Caminemos unidos aliviando a los que sufren y nos necesitan. Jesús, despierta en nosotros la fraternidad.

¡Resucita la lucidez! Jesús, llénanos de tu Espíritu, por un mundo más humano y por el pan de los más perjudicados. Que seamos misericordiosos como nuestro Padre.

¡Resucita nuestra fe! Jesús, que mantengamos la espera, que los esfuerzos por un mundo más justo y habitable no se perderán. Dios Padre saciará la sed de eternidad.

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Así reaccioné viendo a Jesús durmiendo en la barca, dormido en el sepulcro:

Silencio, Jesús duerme
Lázaro se durmió
La niña está dormida

Despierta, Jesús, acalla la tormenta
Despiértame, Señor, cuando tú quieras
Para verte y oírte, glorioso
Para abrazarte, piadoso
Para adorarte, mi Señor y mi todo
Para amarte y servirte, ahora y por siempre
Yo iré a despertarlo.
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Esta fue la súplica del Día de Pascua, será nuestro deseo de cada día:

«Dios Padre nuestro, resucitando a Cristo tu Hijo
venciste el poder de la muerte
y nos abriste el camino a la vida eterna.
Es nuestra oración de hoy:
levántanos y renueva nuestras vidas
por el Espíritu que habita en nosotros.» 

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Alguien tuvo la feliz idea meses atrás de recuperar con nuevas voces aquella canción «Resistiré» de los años ’80, ahora como himno de resistencia ante la pandemia.