La felicidad del evangelio

«Al ver aquella muchedumbre, Jesús subió al monte, se sentó y los discípulos se le acercaron. Entonces él les habló diciendo: Felices…» (san Mateo c.5)

Las Bienaventuranzas fueron su mensaje que deberemos actualizar. Si nos acercamos, el Maestro nos ofrecerá un camino, nuevos ánimos para vivir y trabajar en la felicidad del evangelio.

Jesús vio mucha gente cansada y desorientada, insegura.

Nadie fue ayer,
ni va hoy,
ni irá mañana hacia Dios
por este mismo camino que yo voy.
Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol…
y un camino virgen
Dios.

–León Felipe

:: Felices los POBRES de espíritu, viven con poco confiando en Dios… Dichosa la Iglesia con alma de pobre, atenta a los necesitados, suyo será el Reino.

:: Felices los que SUFREN y lloran, sin resentimiento… Dichosos los discípulos acogedores y humildes, queridos y respetados por todos.

:: Felices los que tienen HAMBRE y sed de justicia, por un mundo más fraterno… Dichosos si buscan ante todo el Reino de Dios, sus deseos se cumplirán.

:: Dichosos los MISERICORDIOSOS, compasivos como el Padre del cielo… Feliz la Iglesia si dejó el corazón de piedra, así alcanzará misericordia.

:: Dichosos los que trabajan por la PAZ y buscan el bien… Felices los amigos si traen al mundo paz y reconciliación, serán hijos de Dios.

:: Dichosos los que se sacrifican y sufren por la JUSTICIA si responden con bondad… Feliz el discípulo fiel al Evangelio, suyo es el Reino.

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En nuestro caminar a veces difícil, no estamos solos. Reflexiones de Jesús de Nazaret a san Pedro, que no quiso que le lavara los pies :

– Ahora no lo entiendes, lo comprenderás más tarde.
– Pedro, sé paciente y humilde. Yo rezaré por ti para que tu fe no falle.
– Si las olas y la oscuridad te cubren, no temas, yo estaré contigo.

Queremos imaginar que Pedro, feliz y seguro, pudiera responder cantando unos versos :

– El Señor es mi pastor, él repara mis fuerzas, descansaré en verdes praderas.
– Si camino de noche por cañadas oscuras, no temeré porque él está a mi lado.
– Su bondad y su misericordia me acompañarán todos los días de mi vida
.

(Cf. Salmo 23)

Soy ciego / oración

# Con ocasión de problemas graves, pude leer una sentida súplica, verdadero grito de auxilio y de solidaridad. De nuevo pues la ceguera, el no ver y tropezar, querer salir y no saber, caer uno y hacer caer.

– Que nuestra conducta no oscurezca la belleza del evangelio, ni sea un impedimento para que otros se acerquen a Cristo.

En cualquier caso, siempre deberemos velar y orar, tener piedad y recibir a quien llegó de lejos, temeroso y sin esperanza. Pudiera ser como la oración de un hijo pródigo.

Soy ciego, Señor.
Que seas Tú mi luz y mi guía
y me apartes de los túneles oscuros
donde fácilmente me pierdo
y me cuesta tanto esfuerzo abandonar.
Que seas ese horizonte al cual yo mire,
que nunca olvide que estás tú
y que tus manos me sostienen.

Soy ciego, Señor.
Por eso necesito tu Palabra,
para que vea con los ojos del Evangelio
y no sólo con los de mi ajetreado corazón.
Para que avance por senderos de verdad
y sepa levantarme cuando sienta
que soy más pobre de lo que aparento,
no tan bueno como en presencia vendo.

Soy ciego, Señor.
Tú me has llamado: si caigo, levántame.
Si me equivoco, corrígeme.
Si lloro, consuélame.
Sin Ti, Señor, será difícil permanecer,
y animar a los demás a permanecer en pie.
Porque soy ciego y a veces no veo,
que seas Tú, Señor, mi guía y mi luz.

# Ante una petición de auxilio tan urgente y necesaria, recordarán aquel hermoso Salmo (23) que fue de extrema confianza:

.. El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes pastos él me hace reposar; a las aguas de descanso me conduce y reconforta mi alma, por el camino bueno me dirige, por amor de su nombre.
.. Aunque pase por cañadas oscuras, no temo ningún mal, tú estás conmigo, tu vara y tu cayado, yo voy sin miedo.

Y la oración de Teilhard de Chardin, «En busca de Dios».

Bendiciones, nuevo año

«El Señor habló a Moisés, le dio la fórmula para bendecir a su Pueblo:
. . El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.
. . El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz.
Invocarán mi nombre y yo los bendeciré». (Los Números c.6)

Bendición significa «buenos deseos». Dios desea el bien para sus hijos, los bendice y acompaña, está con nosotros. Decir ‘el Señor te bendiga’ expresará el mejor deseo; lo contrario será maldecir, muy temido.

«Algunos se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen», salmo 61.

Resumiré para los lectores una bendición sincera, por el comienzo del año, un tiempo de bienvenida para desear felicidad, paz verdadera y el mejor amor:

En el Nuevo Año. . .

+ Que tu mirada gane en hondura y detalle, que veas tu propio viaje con la humanidad como un viaje en paz y esperanza.
+ Que des la bienvenida con una sonrisa a todas las personas que estrechen tu mano: manos extendidas formando redes de solidaridad.
+ Que sea tuyo el regalo de todas las cosas creadas; que sepas disfrutarlas a todas horas, en la responsabilidad de cuidar la tierra entera.
+ Que el manantial de la ternura y la compasión mane sin cesar dentro de ti, noche y día.
+ Que despiertes cada mañana con serenidad y con brío, la acción de gracias en tus labios y en tu corazón, pues todo es gracia, todo es don.
+ Que tu espíritu esté abierto y alerta para descubrir el querer de Dios en todo momento; y que tu oración sea encuentro de vida y de sabiduría.
+ Que la bendición de Dios, tu roca y consuelo, descienda sobre ti y te guarde de todo mal por siempre.

– ¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a las personas buenas! Te bendecimos y damos gracias.
– Instrumentos de paz: donde haya muerte pongamos vida, donde haya dolor consuelo, donde haya odio pongamos amor.

Les recordaré esta oración, buscando la paz verdadera:

«Señor Jesús, dame la PAZ, tu paz será mi descanso. Tú eres mi paz, tu amistad y compañía. Si tengo tu paz, si te tengo a ti, nada temo, porque tú vas conmigo. Brisa ligera que serena, agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas. Tu paz es amor que abraza y reconforta, que perdona y siempre disculpa. Ven señor Jesús, nuestra paz.»

Salmos, el auxilio divino

El libro de los Salmos de la Biblia fue libro de poemas y oraciones. Reflejará problemas de un tiempo difícil, mas también hablarán de un Dios compasivo. Los Salmos fueron oración de un pueblo creyente, oración también de JESÚS de Nazaret y de los primeros cristianos.

– Días pasados oímos cantar el Salmo 121, canto de peregrinos y caminantes, oración de confianza. El pueblo desterrado sintió soledad y abandono, pidió auxilio y confió en el Dios de MOISÉS: ‘Tú nos libraste de la esclavitud, en el desierto caminaste junto a nosotros, ahora no nos abandonarás’. La fe pasó a ser esperanza.

El tema de los caminantes y peregrinos buscando la paz prosigue, por desgracia también de actualidad en los desterrados a la fuerza, los migrantes y refugiados de nuestro tiempo, huyendo de nuevas esclavitudes, de hambre y violencia. Estarán clamando a Dios y a nosotros, pidiendo auxilio. El salmo continúa vigente.

El guardián del pueblo

[Dios no te faltará .- El pueblo peregrino pensará en las dificultades y peligros del viaje, pero sabe que Dios estará con él y lo acompañará en el viaje]

Dirijo la mirada hacia los montes:
¿de dónde me llegará ayuda?
Mi socorro me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

. . No deja que tu pie dé un paso en falso,
no duerme tu guardián;
jamás lo rinde el sueño o cabecea
el guardián de Israel.

. . El Señor es tu guardián y tu sombra,
el Señor está a tu diestra.
Durante el día el sol no te maltratará,
ni la luna de noche.

Te preserva el Señor de todo mal,
él guarda tu alma.
Él te guarda al salir y al regresar,
ahora y para siempre.
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Vean estas escogidas ORACIONES, como modelo de oración, de alabanza, de súplica, de confianza.

El Señor es mi luz y mi salvación

# Pensé ofrecerles por mi aniversario esta pequeña entrada sincera, agradeciendo mucho su amistad.

Junto a la ofrenda de velas en una Iglesia, descubrí esta oración. Que nuestros deseos se cumplan, que sirva de oración y bendición para los que la lean. Gracias.

«SEÑOR,
que esta lámpara que enciendo sea:
LUZ
con la que ilumines mis dificultades;
FUEGO
que queme todos mis egoísmos;
LLAMA
que me enseñe a amar y servir.

SEÑOR,
hoy te dejo algo de mí mismo
en este símbolo.
Ayúdame a prolongar mi oración,
a lo largo de la vida.»
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Recordaré unos versos del Salmo 27, un canto de confianza:

+ El Señor es mi luz y mi salvación, ¿A quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿Quién me hará temblar?
+ Él me protegerá en su tienda el día del peligro, me esconderá en lo escondido de su morada, no temeré, levantaré mi cabeza.
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Conocerme a mí, conocerte a Ti

¡Conócete a ti mismo! fue invitación a peregrinar por el mundo interior de la persona, así en algunas corrientes filosóficas y también en las grandes religiones.

A . En el pórtico del templo de Delfos, la inscripción ‘Conócete a ti mismo’, llevará al hombre a reconocer los límites de su propia naturaleza, sin aspirar a lo que pertenece a los dioses.

Sócrates se sirvió del tema en sus enseñanzas, aceptar nuestra ignorancia poniendo la virtud mayor en el conocer. Proclamó la sabiduría de saber que no se sabe, frente a los que dicen saber y no saben.

B . ¡Que yo me conozca, Señor, que yo te conozca! dirá San Agustín, buscador de la verdad desde su juventud, inquieto por conocer el interior de sí mismo y la vida del espíritu.

En su peregrinar intelectual, el joven Agustín consideró el conocimiento propio y el de Dios inseparables, la tarea más importante:

He rogado a Dios
– ¿Qué quieres saber?
Quiero conocer a Dios y al alma
– ¿Nada más?
Nada más.

Una vez hallada la verdad, pudo exclamar como lamento: ‘Tarde te amé, tarde te conocí. Tú estabas dentro de mí, yo te buscaba fuera. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.’

C . En el salmo 139 el poeta cantó la mutua intimidad y confianza entre la persona creyente y el Dios que se da a conocer. La fe no debiera ser estorbo para conocerse, sino ayuda y estímulo.

SEÑOR, tú estás siempre a mi lado, tú me conoces como nadie. / Tú sabes mis dudas y mi oscuridad. Tú me conoces y me respetas, presente en todos mis pensamientos y acciones. / En lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo.

En los evangelios Jesús de Nazaret se presentó a los discípulos como un pastor que conoce bien a sus ovejas, desea darse a conocer y compartir su proyecto, buscando colaboradores.

D . El conocimiento propio vendrá también de lo que otras personas, y Dios mismo, sientan y piensen de mí, sea bueno o no tan bueno.

Se habló de la oración como un diálogo entre Dios y nosotros, interesados también en conocerse mejor: ‘Dime en verdad qué piensas de mí, qué esperas de mí, dime quién eres’.

En la búsqueda de Dios y de nosotros mismos, la relación personal pudo iluminar algo las sombras de nuestro conocer, que solo el amor dará un conocer profundo.

Vean así estos versos del poeta mexicano Amado Nervo:

«Eres uno con Dios, porque le amas,
¡tu pequeñez qué importa, y tu miseria!;
eres uno con Dios, porque le amas.

Le buscaste en los libros,
le buscaste en los templos,
le buscaste en los astros,
y un día el corazón te dijo, trémulo:
«Aquí está». Y desde entonces ya sois uno,
ya sois uno los dos, porque le amas.

No podrán separaros
ni el placer de la vida
ni el dolor de la muerte.

En el placer has de mirar su rostro,
en el valor has de mirar su rostro,
en vida y muerte has de mirar su rostro.

«¡Dios!» dirás en los besos,
dirás «Dios» en los cantos,
dirás «Dios» en los ayes.

Y comprendiendo al fin que es ilusorio
todo pecado (como toda vida)
y que nada de él puede separarte,
¡uno con Dios te sentirás por siempre:
uno solo con Dios porque le amas!»
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* Cabeza de hombre, Albert Giacometti (+1966). Para Jean Paul Sartre el autor fue un artista ‘existencial’, los seres representados en sus esculturas estaban a mitad camino entre la nada y el ser.
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Como en otras ocasiones, pudiéramos acompañar nuestra búsqueda con el Adagio de Johann S. Bach, Re minor BWV 974, Piano-Violoncello:

Resurrección, la presencia

    – Dijo Jesús: ‘Por mi parte, les prometo que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo’. /san Mateo c.28

Todavía en terreno de ausencias y de muerte, llegó la ocasión de levantar la vista y traer al blog algún canto o poema de aire sencillo y piadoso, testimonio de la PASCUA, paso de la muerte a la vida, celebrando la resurrección.

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    – Será nuestro modo de evocar aquí la discreta presencia y el trabajo incesante de Jesús con nosotros, por todos nosotros.

Para el creyente Jesús es el SEÑOR que abraza y engrandece sin límites todo espacio y todo tiempo. Él puso punto y final a las sombras de dolor y llanto, en Él está nuestra esperanza y la promesa, llamarada de amor que brillará para siempre.

    «¡Qué alegre es tu presencia,
    Señor resucitado,
    cuando la fe te encuentra
    porque te fue buscando!

    La fe es la Magdalena
    que te busca entre llantos.

    Mi aleluya hoy se eleva
    y vuela de mis labios,
    tejiendo con sus vuelos
    tapiz de alegres salmos.
    Tu paz y tu alegría
    -Señor resucitado-
    ponen alas y ritmo
    a mi fe y a mi canto».

    –JL Mtez González

«Sin haberlo visto, lo aman, y sin contemplarlo todavía, creen en él, y se alegran con gozo indecible y radiante, alcanzando así la meta de su fe: la salvación personal.» (san Pedro c.1)
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Vean la oda ‘A la Ascensión’, poema de Fray Luis de León. Fray Luis fue preso de la Inquisición española por traducir al castellano el libro de amor de la Biblia «El Cantar de los cantares».

En estos versos de Fray Luis hallarán asímismo nostalgia e incertidumbre, cariño e interrogantes por la ausencia de Jesús a los ojos de sus amados discípulos:

    ¿Y dejas, Pastor santo,
    tu grey en este valle hondo, escuro,
    con soledad y llanto,
    y tú, rompiendo el puro
    aire, te vas al inmortal seguro?

    Los antes bienhadados
    y los agora tristes y afligidos,
    ¡a tus pechos criados,
    de Ti desposeídos,
    ¿a dó convertirán ya sus sentidos?

    ¿Qué mirarán los ojos
    que vieron de tu rostro la hermosura,
    que no les sea enojos?
    Quien oyó tu dulzura
    ¿qué no tendrá por sordo y desventura?

    Aqueste mar turbado
    ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
    al viento fiero, airado?
    Estando tú encubierto,
    ¿qué norte guiará la nave al puerto?

    ¡Ay!, nube envidiosa
    aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
    ¿Dó vuelas presurosa?
    ¡Cuán rica tú te alejas!
    ¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!

La interioridad, vivir desde dentro

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# Del mundo interior de las personas,, recordé las opiniones de un experto. Me llamó la atención la expresión ‘vivir desde dentro’ como contrapuesta a ‘vivir hacia fuera’.

    – Las prisas dificultaron la relación honda entre nosotros.
    – Me gusta que se me escuche, apreciada en lo que soy.
    – La superficialidad es oscura, la hondura es luminosa.

# ‘Vivir hacia fuera’ te llevó a desoír las llamadas que reclamaron tu atención. La pausa y el silencio interior serán necesarias para saborear la vida, para hablar y escuchar al otro, también al Dios amigo.

ch_marcelmarceau “Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos olvidó saborear la vida desde dentro. Por ser humana a nuestra vida le falta una dimensión esencial, la interioridad” (J.A. Pagola).

# Con un ritmo de vida apresurado, agobiante, para cuándo el respirar, pensar, contemplar, Buscaré ‘espacios verdes’ donde el alma se serene, recobre la calma y calidad de vida.

    – Esquivar las cuestiones del niño o las palabras del anciano, desatender la súplica del extranjero o la mirada del enfermo, será cruel y dañino para tu alma, tu interioridad se cuarteará.

# La apacible lectura, la melodía y los versos amables, la plegaria en silencio, ayudarán a vivir desde dentro y en paz. Así por ejemplo Fray Luis de León cantó la armonía interior por la belleza contemplada, como en estos conocidos versos de su ‘Oda a Francisco Salinas’:

    El aire se serena
    y viste de hermosura y luz no usada,

    Salinas, cuando suena
    la música estremada,
    por vuestra sabia mano gobernada.

    A cuyo son divino
    el alma, que en olvido está sumida,
    torna a cobrar el tino
    y memoria perdida,
    de su origen primera esclarecida.

También en el salmo de la Biblia conocido como ‘De profundis’ que valoró la hondura de la súplica y la paz del que confía:

    Desde lo hondo a ti grito, Señor;
    Señor, escucha mi voz;
    estén tus oídos atentos
    a la voz de mi súplica.

    Mi alma espera en el Señor,
    espera en su palabra;
    mi alma aguarda al Señor,
    más que el centinela la aurora.

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(1) Imagen: Paisaje Bolivia. Foto: Marcel Marceau, Getty Images.

(2) En comentario, interesante aporte sobre la ‘oración interior’, don del Espíritu Santo, por la humildad, el silencio y la escucha.

(3) La fe creyente ayuda a vivir la vida con alegría y esperanza. Vean en comentario este soneto sencillo, muy personal, de Felix Mansilla.

(4) Vean también el «Decálogo de la felicidad», del Papa Francisco, su invitación a la interioridad y la paz sostenidas.

Ejercicios espirituales -4 / los deseos

    «Todo modo de preparar y disponer el ánima para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman exercicios spirituales» (Ejercicios esp. 1)

# ¿A dónde me llevará este tiempo de oración, soledad y silencio? Los buenos deseos, como oración de petición, marcarán el itinerario de los Ejercicios espirituales del santo de Loyola.

Proyectos, ilusiones y propias carencias precisarán alianzas y complicidades para alcanzar lo que quiero y deseo ¡Pidan, y recibirán!

Hoy les ofreceré finalmente las peticiones principales del libro espiritual. Al repetir lo que busco, daré valor a lo que pido y crecerá en mí el deseo, con la necesaria ayuda divina, reconociendo mi impotencia.

‘DEMANDAR A DIOS N. SEÑOR LO QUE YO QUIERO Y DESEO…’

    : Que mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ORDENADAS en su servicio y alabanza.
    : Pediré el CONOCIMIENTO interno de mis pecados y el desorden de mis operaciones, que me enmiende y ordene.
    : Que no sea sordo a SU LLAMADO, mas presto y diligente en cumplir su voluntad.

    : El CONOCIMIENTO interno del Señor, que por mí se hizo hombre, para más amarlo y seguirlo.
    : CONOCIMIENTO de los engaños del mal espíritu, y de la Vida verdadera del Rey eterno, y gracia para imitarlo.
    : Pediré CONOCIMIENTO interno de tanto bien recibido, así pueda en todo amar y servir a su Divina Majestad.

# El conocimiento será lucidez, un saber no superficial que favorezca el ejercicio de la propia libertad: conocer en verdad lo que yo quiero, qué quiere Dios, y querer lo mismo.

    «Tenemos que volver a aprender que no es sólo el corazón el que debe rezar, sino también la mente. El mismo conocimiento ha de convertirse en oración, en cuanto la verdad se hace amor» (Romano Guardini)

Será la sabiduría del bien y del mal perdida en su divina simplicidad. Pediremos recuperarla tras haberla malversado allá en el origen, también ahora, engañados con malas artes, junto al árbol de la vida.

# Terminando el repaso de textos de los Ejercicios ignacianos, unos versos de Miguel de Unamuno, gran buscador de Dios, donde suplicó humildad, sencillez en el desear, la infancia espiritual (!). Parece que cuando Unamuno murió, encontraron cerca esta oración:

    «Agranda la puerta, Padre,
    porque no puedo pasar.
    La hiciste para los niños,
    y yo he crecido a mi pesar.
    Si no me agrandas la puerta,
    achícame por piedad;
    vuélveme a la edad bendita
    en que vivir es soñar.»

Su oración nos recordó los sentimientos del pequeño salmo 130, el abandono confiado en los brazos de Dios:

– Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas;
yo acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

# Finalmente san Ignacio expresó así al final de su libro el deseo que más importa:

«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo disteis; a Vos Señor lo torno; todo es vuestro disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.»


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Verán más temas de Ejercicios en «10 MEDITACIONES», eBook, pdf.

Encontrar a Jesucristo

Con las fiestas ya pasadas recordarán el deseo continuo del Dios eterno de participar como uno más en nuestras jornadas de camino.

    – El Señor quiere compartir nuestra amistad, también nuestras desdichas, y colaborar a superarlas. Le satisface encontrarse con cada uno.

= Algunas personas creerán soñar, o vivir una ilusión, para otras buscar y encontrar a Jesucristo será la razón de su vida. «En verdad Él vive», fue el mensaje.

    – ¿Cómo no reconocerlo también hoy en mi vida, en la gente, en el emigrante o el enfermo?

En los Evangelios vemos personas que recobraron la vista y el sentido de vida tras haber conocido a Jesús de Nazaret: el ciego del camino, la Samaritana, el joven rico, Nicodemo o los de Emaús, se acercaron a Jesús y conversaron.

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La Samaritana buscó sin saber muy bien, y de repente alguien junto al pozo dijo:«Dame de beber». Una alegría grande y contagiosa llenó su corazón.

    Encontrarme contigo, Jesús de Nazaret,
    es la dicha más grande de mi vida.
    Bebiste de mi agua en tu sed,
    y saciaste mi sed con agua viva.

Sin olvidar a los primeros conocidos que encontraron al Señor todavía niño, llenándose de infinita alegría: María, José, los pastores y Magos de oriente, Simeón y Ana en Jerusalén.

= Recordaré el testimonio de un buen cristiano días antes de morir, viendo la imagen del Cristo junto a su cama, señaló: ‘Él fue quien salió a buscarme, me encontró y me llamó. Desde entonces ni él me ha dejado a mí ni yo a él’.

A partir de ahí entras en contacto con Él y crecerá en ti el deseo de conocerlo. El Espíritu de Dios te hablará al corazón explicando el sentido de todo, iluminando rincones oscuros.

Verán en comentario un texto de J.A. Pagola recordando la importancia del encuentro personal con Dios al modo de Jesús, será como encontrar un gran tesoro.

= A propósito del film «Noé», pusimos en el blog semanas atrás esta confesión del actor Russell Crowe: «Creo que Dios habita en el interior de cada uno de nosotros». Encontrar a Dios no debiera resultar tan difícil.

Así lo cantó el Salmo 139, actualizado:

    “Señor, tú me conoces y estás siempre conmigo, en mi interior. Todo mi ser está en tu mano, lo que siento y vivo por dentro te resulta familiar.
    . . Tú sabes mis dudas y conoces mi oscuridad, estás cerca e iluminas todo mi ser.
    . . Tú eres mi creador, soy tuyo, te adoro y doy gracias, tú me conoces y respetas, me acompañas y arropas.
    . . Tú estás presente en mis pensamientos y acciones, en lo más adentro de mí mismo estás tú, y nada habré de temer porque tú vas conmigo”.

Consideren pues estas palabras del Papa Francisco, buenas para estos días del año:

    «Invito a cada cristiano a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por él, de intentarlo cada día sin descanso.»

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Encontrarnos con Jesucristo también ahora nos cambia e ilumina. Escuchen si gustan esta melodía, llena de afecto y buenos deseos, ‘Encontrarme contigo’ del grupo evangélico Satelite, México, 2012.