Disminuye el número de personas que dicen tener fe y religión, un desinterés por lo divino. Pensaremos pues el tema en modo libre y personal, sin prejuicios. Será bueno hacernos algunas preguntas.
Fue claro que Jesús de Nazaret notó un ambiente de agobio en la religión de su tiempo y quiso abrir horizontes y ayudar a la gente. Por eso su encargo a los seguidores: ¡Anuncien a todos la Buena Noticia, el Evangelio!
– Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, yo los aliviaré. Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, encontrarán descanso, pues mi carga es ligera.
= ¿No convendrá entender la fe en Dios como la entendió y vivió Jesús?
= ¿Cómo hacer presente hoy la Buena Noticia de fraternidad?
= ¿Cómo cambiar nuestro modo de pensar y de expresar la fe?
= ¿Apostarán sus discípulos ante todo por la vida y la compasión?
«El cristianismo navega con temor en medio de una ‘fuerte tempestad’. Deberemos pasar a ‘la otra orilla’, la cultura moderna no debe ser algo extraño ni hostil. El futuro nos da miedo, algunos creen más seguro mirar hacia atrás» (J.A. Pagola).
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Vean estos 10 verbos activos predicados de la FE:
Creer es amar
Creer es buscar
Creer es confiar
Creer es conocer
Creer es caminar
Creer es esperar
Creer es escuchar
Creer es pensar
Creer es vivir
Creer es seguir a Cristo.
En comentario verán soneto de José María Pemán sobre su firme convicción personal, y el deseo de dar a conocer su fe.
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-Podrán leer más sobre el tema, en la colección de posts «Creer», eBook, pdf.
–¿Cómo transmitir hoy nuestra fe? Unas sugerencias prácticas, siguiendo a Cristo desde el plan de Ejercicios espirituales de san Ignacio Loyola, vivirlos en la vida diaria…
[21] «Exercicios espirituales para vencer a si mismo y ordenar su vida, sin determinarse por affeccion alguna que desordenada sea»
TEMAS y TEXTOS. Los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola, resumen de Temas principales y textos bíblicos, en 10 Meditaciones:
1ª Meditación. Introducción. Confianza y generosidad
– S Juan c.4º, el encuentro de Jesús de Nazaret con la mujer Samaritana, encuentro liberador e iluminador.
– Salmo 8, Él conoce y ama sus criaturas, las personas creadas a su imagen.
2ª Meditación. Caminar en la verdad. Acción de gracias
– S Lucas c.10, los discípulos relatan su trabajo y la alegría de la gente. “Te doy gracias, Padre”.
– Salmo 139. La fe en Dios, dialogal, una relación de tú a tú en amistad.
3ª Meditación. Caminar en la verdad. Algo no va bien
– S Lucas c.13, “Llevo ya tres años esperando que dé fruto y no hallo nada”. Un tiempo para mejorar.
– Salmo 80, Auxilio en la desolación, para corresponder a tanto bien.
4ª Meditación. Caminar en la verdad. Examen del amor
– S Lucas c.10, ¿Quién es mi prójimo? De la compasión a la misericordia. S Lucas c.15, sorprende el amor del Padre y la condena del hermano.
– Salmo 103, repasa la grandeza ilimitada del amor de Dios.
– S Juan c.1, Jóvenes inquietos buscan a Jesús, quién es, dónde vive, sus planes.
– Salmo 130, ‘Ven, Señor, a salvarnos’.
6ª Meditación. Jesucristo: “Tú eres mi hijo querido”
– San Mateo c. 5, 6, 7, Discurso del Reino, por lo auténtico y radical.
– Romanos c. 12, el evangelio de la libertad y amor sin fronteras.
7ª Meditación. Jesucristo: “Hagan ustedes lo mismo”
– S Juan, c. 13–16, tres mandatos, lavatorio, eucaristía y amor mutuo, ‘Hagan lo mismo’.
– S Juan c.17, Jesús ora por nosotros; 1 Corintios c.13, Himno de la caridad.
8ª Meditación. Los discípulos camino de la Cruz
– Via Crucis, Getsemaní, 7 palabras, ‘Dios mío.. Perdón.. Madre.. Padre..’
– Colosenses c.1, En Él toda la Plenitud.. reconciliando, pacificando.
9ª Meditación. Los discípulos lo reconocieron
– S Lucas c.24. La Esperanza, la necesaria noche oscura para amanecer a la luz.
– 1 Pedro c.1. Lo aman y creen en él sin verlo, un gozo indecible.
10ª Meditación. Los discípulos evangelizadores
– S Lucas c.24. ‘Póngase en camino, anuncien la Buena noticia a toda la tierra’.
– Hechos c. 2 y 4. Reunidos para orar y escuchar las enseñanzas.
. . «Señor, tú tienes palabras de vida eterna»
. . «Nuestro corazón ardía al escuchar sus palabras»
En otra ocasión vimos las preguntas que Jesucristo hizo a la gente y a los discípulos en los Evangelios. Las palabras de Jesús de Nazaret llegaron al corazón,
Leemos en el Evangelio de San Juan, que ‘La Palabra se hizo carne’. Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, asumió nuestra condición humana, la fragilidad, el silencio y también la incomprensión.
Si el evangelio habló de Jesucristo como Palabra, su persona misma será mensaje divino, su vida y la verdad de sus obras, y las palabras que cambiaron la vida de tanta gente. Recordaremos alguna de sus palabras, dirigidas también a nosotros hoy.
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= Vió dos jóvenes inquietos buscando al Mesías, Él les dijo: «Vengan conmigo y verán» -c.1
= Cuando invitado a una fiesta de bodas el vino se terminó, dijo a los criados: «LLenen de agua las tinajas» -c.2
= En el templo vió el comercio y el alboroto, Jesús exclamó: «No conviertan la casa de mi Padre en un mercado» -c.2
= Cuando Nicodemo le mostró su admiración y dificultad, Jesús le dijo: «Habrás de nacer de nuevo» -c.3
= Cuando cansado del camino sentó junto a un pozo, suplicó a una mujer: «Dame de beber» -c.4
= Cerca del templo, Jesús encontró un paralítico abandonado, le pidió: «Levántate, toma tu camilla y ve a tu casa» -c.5
= Cuando vió mucha gente tras él, perdida y hambrienta, dijo: «Dénles ustedes de comer» -c.6
= Con una mujer a punto de ser apedreada, Jesús la defendió: «Yo no te condeno, y no peques más» -c.8
= Conversando con un ciego de nacimiento, hizo barro y untó sus ojos: «Ve ahora a lavarte» -c.9
= Cuando le hablaron de su amigo Lázaro ya muerto, dijo: «Iré a despertarlo… ¡Lázaro, sal afuera!» -c.11
= Jesús en su larga agonía, desde la cruz: «Tengo sed» -c.19
= Desde la cruz, viendo la madre y al discípulo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» -c.19
= Al final, desde la cruz, entregó el espíritu: «Todo está cumplido» -c.19
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SEÑOR, tú tienes palabras de vida eterna… Tus palabras guían nuestros pasos
– Tú dijiste, serán la sal de la tierra …
– Tú dijiste, perdonen a los que les ofenden …
– Tú dijiste, sean perfectos como su Padre …
– Tú dijiste, su tristeza será alegría para siempre …
SEÑOR, te pedimos que tu palabra guíe nuestros pasos, que acompañe e ilumine nuestras decisiones, haciendo nuestra vida más evangélica.
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Vean esta entrada comentando Las Siete palabras de Cristo desde la Cruz, .
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* En la imagen, el profeta Daniel. Michelangelo Buonarroti pintó entre 1508 y 1512 la bóveda de la Capilla Sixtina por encargo del Papa Julio II. Parece que en lugar del encargo de doce apóstoles, Miguel Ángel pintó a siete Profetas y cinco Sibilas.
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Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.
Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.
Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino.
A 35 AÑOS DE SU ASESINATO, MONSEÑOR ROMERO FUE BEATIFICADO
:: Monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador desde 1977 hasta su asesinato en marzo 1980, fue en días pasados al fin beatificado por el delegado del Papa Francisco. La ceremonia se celebró con gran regocijo popular en la plaza del Divino Salvador del Mundo, de la capital salvadoreña.
Desde su asesinato, Romero fue considerado por sus fieles «San Romero de América». Como mártir de la justicia, así será reconocido por el mundo y por la propia Iglesia, por su ejemplar entrega a la defensa de los más pobres e indefensos de su pueblo. Hoy, en memoria y admiración, sus amigos desde nicodemoblog.
:: Semana tras semana, durante tres años, la voz de Monseñor Romero resonó por todo El Salvador, condenando asesinatos y torturas, y exhortando al pueblo a trabajar por la paz y el perdón y por una sociedad más justa. A través de la emisora de su arquidiócesis el país entero estuvo pendiente de sus palabras. Se escuchó en todas partes, sobre todo en los barrios pobres y las aldeas campesinas.
«Jamás hemos predicado violencia.
Solamente la violencia del amor, la que dejó a Cristo clavado en una cruz, la que se hace cada uno para vencer sus egoísmos y para que no haya desigualdades tan crueles entre nosotros.
Esa violencia no es la de la espada, la del odio.
Es la violencia del amor, la de la fraternidad, la que quiere convertir las armas en hoces para el trabajo.»
( O.Romero, 11/1977 )
* Acerca de Monseñor Romero. Nació en una familia humilde de El Salvador el 15 de agosto 1917, en Ciudad Barrios departamento de San Miguel (este). Fue el segundo de ocho hermanos, hijo de Santos y Guadalupe. Fue un incansable luchador de los derechos humanos, abrió las puertas de la Iglesia a los campesinos desplazados. Denunció la violencia militar y fue asesinado en marzo de 1980 para callar su voz en pro de esta lucha. Fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942 a la edad de 24 años. (Telesur, Caracas, 11/05/2015)
– Un día Jesús entró en Jericó. Allí vivía Zaqueo, un hombre muy rico que era jefe de los publicanos. Quiso conocer a Jesús, pero no podía porque era pequeño de estatura.
Algunos textos del evangelioserán recordados como si fueran parábolas o relatos ejemplares. Hablan sin embargo de encuentros reales, impresos en la mente y el corazón de las personas, lo contaron y acabó escrito. Será el testimonio de una tarde inolvidable pasada con Jesús de Nazaret.
Pensé todo esto cuando escuché leer el texto evangélico de Zaqueo el publicano. La descripción de lo ocurrido será sencilla y verosímil.
Para Zaqueo la puerta del Templo estará cerrada. No practicará la religión en público. Se enriqueció a costa de impuestos recaudados a sus conciudadanos y entregados al romano ocupante. Será criticado, aislado y excluido.
Mostró mucho interés en ver a Jesús, pero la gente se lo impidió. Zaqueo subió a un árbol y puso toda su esperanza en el Maestro de Nazaret, tal vez Jesús no me juzgue ni me desprecie, pensó.
– Cuando Jesús pasó por allí, levantó los ojos y le dijo: Zaqueo, baja ahora mismo, hoy tengo que hospedarme en tu casa. Zaqueo recibió a Jesús en su casa con mucha alegría.
La casa de Zaqueo abierta para recibir al Maestro. Fue una sorpresa. Jesús se interesó por Zaqueo, tomando la iniciativa. Los dos compartieron y conversaron como viejos amigos, haciendo planes.
A partir de ese día Zaqueo será discípulo de Cristo, tomará decisiones, se vio reconciliado, como nuevo. Feliz, generoso, arrepentido, él será buena noticia para muchos, en especial para los más pobres. Un ejemplo para corruptos y defraudadores.
– Señor, daré a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si robé algo, devolveré cuatro veces la cantidad. Hoy en mi casa es día de fiesta y salvación.
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=Texto de Zaqueo en San Lucas c.19.
=Imagen: Rembrandt, Autorretrato, aguafuerte.
=En comentario un texto de San Buenaventura: Jesús, el Buen pastor que busca la oveja perdida.
=Encuentro de miradas, la oración de Zaqueo y nuestra oración, en comentario.
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Pasados los meses, al releer la entrada, vinieron a la memoria unos versos que fueron ‘Oración de juventud’, atardecer de amistad, pensados ahora para Zaqueo, su casa y sus nuevos amigos.
Junto a ti al caer la tarde
y cansados de nuestra labor,
te ofrecemos con todos los hombres
el trabajo, el descanso, el amor.
Con la noche las sombras nos cercan,
y tu rostro nos da nueva luz,
alumbrados en nuestro camino
hasta ti correremos, Señor.
Cuando al fin nos recoja tu mano
para hacernos gozar de tu paz,
y reunidos en torno a tu mesa,
nos darás la perfecta hermandad.
«Todo modo de preparar y disponer el ánima para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman exercicios spirituales» (Ejercicios esp. 1)
# ¿A dónde me llevará este tiempo de oración, soledad y silencio? Los buenos deseos, como oración de petición, marcarán el itinerario de los Ejercicios espirituales del santo de Loyola.
Proyectos, ilusiones y propias carencias precisarán alianzas y complicidades para alcanzar lo que quiero y deseo ¡Pidan, y recibirán!
Hoy les ofreceré finalmente las peticiones principales del libro espiritual. Al repetir lo que busco, daré valor a lo que pido y crecerá en mí el deseo, con la necesaria ayuda divina, reconociendo mi impotencia.
‘DEMANDAR A DIOS N. SEÑOR LO QUE YO QUIERO Y DESEO…’
: Que mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ORDENADAS en su servicio y alabanza.
: Pediré el CONOCIMIENTO interno de mis pecados y el desorden de mis operaciones, que me enmiende y ordene.
: Que no sea sordo a SU LLAMADO, mas presto y diligente en cumplir su voluntad.
: El CONOCIMIENTO interno del Señor, que por mí se hizo hombre, para más amarlo y seguirlo.
: CONOCIMIENTO de los engaños del mal espíritu, y de la Vida verdadera del Rey eterno, y gracia para imitarlo.
: Pediré CONOCIMIENTO interno de tanto bien recibido, así pueda en todo amar y servir a su Divina Majestad.
# El conocimiento será lucidez, un saber no superficial que favorezca el ejercicio de la propia libertad: conocer en verdad lo que yo quiero, qué quiere Dios, y querer lo mismo.
«Tenemos que volver a aprender que no es sólo el corazón el que debe rezar, sino también la mente. El mismo conocimiento ha de convertirse en oración, en cuanto la verdad se hace amor» (Romano Guardini)
Será la sabiduría del bien y del mal perdida en su divina simplicidad. Pediremos recuperarla tras haberla malversado allá en el origen, también ahora, engañados con malas artes, junto al árbol de la vida.
# Terminando el repaso de textos de los Ejercicios ignacianos, unos versos de Miguel de Unamuno, gran buscador de Dios, donde suplicó humildad, sencillez en el desear, la infancia espiritual (!). Parece que cuando Unamuno murió, encontraron cerca esta oración:
«Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
y yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.»
Su oración nos recordó los sentimientos del pequeño salmo 130, el abandono confiado en los brazos de Dios:
– Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas;
yo acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
# Finalmente san Ignacio expresó así al final de su libro el deseo que más importa:
«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo disteis; a Vos Señor lo torno; todo es vuestro disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.»
«Jesús dijo a sus discípulos: un hombre partió de viaje y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando que velaran. No saben cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, a medianoche o al amanecer, no sea que si llegara de pronto los encuentre dormidos. ¡Estén en vela!»
Recibí de mi amigo Daniel una invitación a estar en vela. Peligro de dormirse, creyentes e Iglesias, tomando el camino fácil, dejando de buscar el Reino de Dios y su justicia.
Los evangelios se escribieron cuarenta años después de los sucesos de Jesús de Nazaret. Que los cristianos no olviden a su Maestro, perdidos en la indiferencia y el materialismo que los rodea. Me pregunté:
– ¿Vivimos despiertos siguiendo el llamado de Jesús de Nazaret?
– ¿No se apagó nuestra fe entre el agnosticismo y la mediocridad?
– ¿Podremos recuperar el rostro vivo de Jesús que atrae e interpela?
– ¡Cómo hablar de Cristo, si su persona no nos enamora ni trasforma!
Testimonios que ayudarán a no olvidar:
:: El apóstol san Pedro, que lo negó tres veces, hizo al fin esta presentación de la persona de Cristo, de su identidad personal y de sus metas:
«Les hablaré de Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó su vida haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»
:: Un tiempo después de la Pascua, Nicodemo suplicó:
«Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado Jesucristo queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y estilo permanezcan por siempre impresos en el corazón. Que nuestra fe en Él sea amistad, que no olvidemos su vida y su muerte por nosotros.»
:: En esa larga espera, la Magdalena enamorada pudo cantar así:
NO TARDES MÁS
Ven ya nuestro señor,
mira mi corazón que abierto espera
vacío sin ti viviendo en sombras,
mira no me canse de esperar
que tan larga espera enferma,
no se borre tu imagen y figura
no tardes más enamorado,
ven ya nuestro señor.
Tiempo de confesión y de cambio. Repasando el modo de hacer de Jesús de Nazaret, les ofrezco este apunte de evangelio.
Fue una sana costumbre conservada por los católicos, la práctica de la confesión. Con una serie de condiciones el sacerdote perdonará en nombre de Dios, solo si hay arrepentimiento y se dice la verdad: A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados.
La costumbre más antigua, aunque no siempre fue así, será disponer de unas como madrigueras en madera, algo tenebrosas, donde asegurar el anonimato y el secreto. A estos lugares se les llamó confesonario. Es cierto que en caso de necesidad, cualquier lugar será válido.
La tradición quiso justificar y remontar el tema al mismo Jesús de Nazaret, con quien la gente conversó en privado y contó sus males, suplicó curación y consejo, recibiendo su bendición, su caricia, tomando sus manos u otros gestos que devolvían la paz a la persona, curada y como nueva.
Así fue como un amigo mío recordó, puso por escrito y envió las diversas situaciones en las que Jesús perdonó y curó a la gente, personas muy diversas, en modos y lugares como fuera posible, sin duda ‘confesiones’ muy dignas y muy válidas.
Diferentes lugares donde Jesús confiesa, cura y perdona:
– Sentado en el pozo, a la mujer samaritana
– Recostado a la mesa, a una pecadora en casa Simón
– Bajo la higuera y en su casa, a Zaqueo
– Desde lejos, a diez leprosos
– Al borde del camino, a un ciego
– De pie, al joven rico
– En la puerta de la casa, al hijo pródigo
– Sentado, escribiendo en la arena, a la mujer adúltera
– De noche en secreto, a Nicodemo
– Junto a una piscina, al paralítico
– Rodeado de gente, a la mujer hemorroísa
– Transfigurado en la montaña, a 3 discípulos
– Navegando en el lago, a los discípulos
– En una sinagoga, a la mujer encorvada
– Cenando, a Judas
– Desde la cruz, a sus verdugos
– En la cruz, a los 2 ladrones
– Junto al lago después de almorzar, a Simón Pedro
– Caminando, a los 2 de Emaús
Ustedes podrán continuar si recuerdan otras situaciones. Maestras o catequistas harán el ejercicio de buscar los lugares y capítulos que aparecieron citados, y otros más que encontrarán.
– Pasadas unas semanas encontré este pensamiento reconfortante que seguro les agrada y recordarán: «Errar es humano, perdonar es divino».
* Imagen: El retorno del hijo pródigo (detalle), 1662, Rembrandt.
Algún experto resumió el libro «Ejercicios espirituales» de San Ignacio de Loyola como ‘Un camino de libertad’. Fue la experiencia del autor en su conversión, como verán en el texto que hoy les traigo, ‘Si quieres, puedes venir conmigo’.
– La fe y la amistad llevará al santo a decidirse por imitar y seguir a Jesús de Nazaret. Pensó ayudar a otros a tomar bien una buena decisión.
Habrá gente que no dará el paso, poniendo excusas. Algunos quedaron entusiasmados, mas todo quedó en nada. Otros atemorizados se alejaron, otros muchos sin embargo, seducidos por el Cristo del Evangelio, aun viéndose frágiles, le entregaron toda su libertad.
LA LLAMADA DEL REY ETERNO
«Mi voluntad es de conquistar todo el mundo y los enemigos,
así entrar en la gloria de mi Padre.
Quien quisiere venir CONMIGO,
será contento de comer, beber y vestir como yo;
asimismo ha de trabajar CONMIGO en el día y vigilar en la noche,
porque así después tenga parte CONMIGO en la victoria,
como la ha tenido en los trabajos;
porque siguiéndome en la pena, también me siga en la gloria.»
La suerte está echada: libre, personal, total, así habrá de ser la respuesta del buen discípulo, «Tomad, Señor, y recibid». Mas si no sintiere atractivo por el proyecto, ni la invitación personal «Ven conmigo«, el discípulo se verá pronto perdido, sin saber qué hacer ni a dónde ir.
El llamado no fue para gente selecta, más bien sencilla. La clave fue la fuerza del amor. Jesús de Nazaret presentó la fe en él como amistad y trabajo en común, por un mundo más luminoso y fraterno.
– Señor, que yo os conozca, porque si os conozco os amaré; que yo os ame, porque si os amo os seguiré.
– Tal vez no baste creer en Dios, debió pensar el Maestro, puedes apuntarte a ser discípulo de Jesucristo, a tu manera.
Encontré en mi mochila estos versos como eco de la propuesta de imitación y seguimiento:
YO VOY, SEÑOR
Yo voy, Señor.
Quien quisiere venir conmigo,
habrá de comer y vestir
como yo.
Quien quisiere trabajar conmigo,
vivirá y dormirá
como yo.
Yo voy, Señor.
Trabajar en el día, velar en la noche,
alcanzará la gloria si dura en la pena
como yo.
Si quisieres vivir conmigo
habrás de ofrecer y dejar todo
como yo.
Yo voy, Señor.
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En comentario lindo soneto de una seguidora enamorada.
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«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Mientras dormía su enemigo sembró cizaña y se marchó. Cuando se formó la espiga, apareció también la cizaña. Los criados preguntaron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? Él les respondió: No, que al arrancar la cizaña, podrían arrancar también el trigo» /san Mateo c.13
Es parábola depaciencia y misericordia, propia del modo de ser de JESÚS de NAZARET. Nosotros preferimos juicio y condena express, sin esperar ni confiar. El Evangelio y el buen sentido piden dar oportunidad al bien, conceder tiempo a lo bueno.
Carnavales, Cuaresma, será tiempo de ruptura con lo habitual, tiempo de cambio. No será fácil en la vida distinguir la buena semilla de la mala hierba que crece con fuerza. Las buenas noticias en este tiempo son pocas y en letra pequeña; las malas acciones en titulares, invitando al juicio, la resignación o la desesperanza.
– Dicen que la conversión no deberá ser triste, al contrario se trata de aprender a vivir de manera más sana, con más amor, con más verdad, vivir con más alegría y gratitud.
No será misión del discípulo de Jesús determinar quién es buena semilla y quién cizaña. Jesús invitó a sus discípulos a ser ellos mismos buena semilla y no mala hierba, a no compararse con los demás, a no hacer juicios de valor sobre lo que los demás sean.
– No juzguen a los demás, así no serán juzgados. – Bienaventurados los misericordiosos, ellos obtendrán misericordia. – Por sus frutos distinguirán la buena de la mala semilla.
En caso de duda, el evangelio propuso esperar al fruto:
. . Será fruto bueno la bondad, la paz y la misericordia, la esperanza, la verdad.
. . Malos frutos fueron la condena y la violencia, el juicio, el rechazo y la mentira.
«Fue del corazón de cada uno de donde brotó y creció el mal»