Arrancó en la ciudad del Vaticano el Sínodo sobre la FAMILIA. El Papa Francisco pidió que «la Iglesia proteja y corrija sin humillar, que eduque con el ejemplo y la paciencia».
Se abordó también el tema de la SOLEDAD, un drama para muchas personas, ancianos, viudas, los abandonados por sus parejas, o los jóvenes «víctimas de la cultura del consumo, del usar y tirar».
Cada vez más personas se sienten solas, cerradas en el egoísmo y la melancolía, en la violencia destructiva, esclavos del placer y del dios dinero.
Que valoremos lo bello y lo bueno que hay en la experiencia familiar y conyugal, que venzamos las situaciones que ponen a prueba la familia: «La pobreza, la guerra, la enfermedad, las relaciones con resentimiento y las rupturas».
También ahora mentalidades estrechas, obstinadas en tradiciones, olvidan a las personas y el mandamiento principal de la misericordia, apartando del templo y de la comunión fraterna, por rupturas o formas diferentes de convivencia. Un llamado a la acogida y el perdón.
* Fotograma: ‘Candilejas’ última película que produjo Ch. Chaplin, USA 1952. Un viejo payaso, después de evitar el suicidio de una joven bailarina, la cuida y se ocupa de enseñarle el mundo del teatro para hacerla triunfar.
«Todo modo de preparar y disponer el ánima para quitar de sí todas las afecciones desordenadas y, después de quitadas, para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima, se llaman exercicios spirituales» (Ejercicios esp. 1)
# ¿A dónde me llevará este tiempo de oración, soledad y silencio? Los buenos deseos, como oración de petición, marcarán el itinerario de los Ejercicios espirituales del santo de Loyola.
Proyectos, ilusiones y propias carencias precisarán alianzas y complicidades para alcanzar lo que quiero y deseo ¡Pidan, y recibirán!
Hoy les ofreceré finalmente las peticiones principales del libro espiritual. Al repetir lo que busco, daré valor a lo que pido y crecerá en mí el deseo, con la necesaria ayuda divina, reconociendo mi impotencia.
‘DEMANDAR A DIOS N. SEÑOR LO QUE YO QUIERO Y DESEO…’
: Que mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ORDENADAS en su servicio y alabanza.
: Pediré el CONOCIMIENTO interno de mis pecados y el desorden de mis operaciones, que me enmiende y ordene.
: Que no sea sordo a SU LLAMADO, mas presto y diligente en cumplir su voluntad.
: El CONOCIMIENTO interno del Señor, que por mí se hizo hombre, para más amarlo y seguirlo.
: CONOCIMIENTO de los engaños del mal espíritu, y de la Vida verdadera del Rey eterno, y gracia para imitarlo.
: Pediré CONOCIMIENTO interno de tanto bien recibido, así pueda en todo amar y servir a su Divina Majestad.
# El conocimiento será lucidez, un saber no superficial que favorezca el ejercicio de la propia libertad: conocer en verdad lo que yo quiero, qué quiere Dios, y querer lo mismo.
«Tenemos que volver a aprender que no es sólo el corazón el que debe rezar, sino también la mente. El mismo conocimiento ha de convertirse en oración, en cuanto la verdad se hace amor» (Romano Guardini)
Será la sabiduría del bien y del mal perdida en su divina simplicidad. Pediremos recuperarla tras haberla malversado allá en el origen, también ahora, engañados con malas artes, junto al árbol de la vida.
# Terminando el repaso de textos de los Ejercicios ignacianos, unos versos de Miguel de Unamuno, gran buscador de Dios, donde suplicó humildad, sencillez en el desear, la infancia espiritual (!). Parece que cuando Unamuno murió, encontraron cerca esta oración:
«Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
y yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.»
Su oración nos recordó los sentimientos del pequeño salmo 130, el abandono confiado en los brazos de Dios:
– Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas;
yo acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
# Finalmente san Ignacio expresó así al final de su libro el deseo que más importa:
«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer;
Vos me lo disteis; a Vos Señor lo torno; todo es vuestro disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.»
– En el principio fue el verbo, dice la Biblia. Nos gusta pensar que es cierto. Sin embargo los rudimentarios instrumentos encontrados atestiguan que antes de la palabra existió ya la música.
Les presentaré un grupo de jóvenes «Un beso para el mundo» llevando a rincones de África y Latinoamérica el lenguaje de la música. Mostrarán a los más desfavorecidos que no están solos, les ofrecerán su talento, su amor por la música.
– La iniciativa del maestro Íñigo Pirfano nos recordó la película «La Misión» donde un joven misionero se adentró en la selva del Amazonas sin más arma que un oboe. Conjuró su miedo y contactó con los nativos, empleando el lenguaje más universal, la música.
Vean la reciente presentación del interés cultural y humanitario de la organización «A Kiss for all the World». La gran música para quienes no pudieran disfrutarla, deseando ser altavoz de su miseria.
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Saben que la música sirvió también para apartar de la violencia y la soledad a niños y jóvenes, como ‘Carlinhos Brown’ en Brasil, o las Orquestas Juveniles de Venezuela. Vean en nuestro post, «La música arma de cambio».
De nuevo pensando sobre la confianza. No bastará CREER, necesitaremos también CONFIAR, siempre pero mucho más en momentos difíciles. Si uno recibe malos tratos de la vida o se oscurece la fe, pedirá por favor que no se agote nunca el amor ni se pierda la paz.
Confiar en uno mismo y en los demás, confiar en Dios. Será el sentir recíproco del creyente…
– Yo sé que mi Señor confía en mí porque me ama, yo puedo confiar en él porque soy suyo y no me dejará de su mano.
Oraciones de todos los tiempos, como los Salmos de la Biblia, son frecuentes en ruegos de ayuda y expresiones de confianza:
– Nada temo porque tú vas conmigo.
– Protégeme, Dios mío, yo me refugio en ti.
– Mi suerte está en tu mano.
– Como un niño en brazos de su madre.
De todo esto me hizo caer en la cuenta la lectura del SALMO 121 presentado como canto de peregrinación. JESÚS de Nazaret debió rezar este salmo en el peligro y la tentación, o al verse incomprendido y acosado por sus enemigos.
Es un canto al centinela divino, que vigila sin cesar por sus criaturas. Bien pudiera ser la súplica confiada del hijo pródigo o de la oveja perdida…
Levanto mis ojos a los montes
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor
que hizo el cielo y la tierra.
– Él no dejará que resbale tu pie
¡tu guardián no duerme!
No duerme ni dormita
el guardián de Israel.
El Señor es tu guardián
la sombra protectora a tu derecha,
de día no te dañará el sol
ni la luna de noche.
– El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida,
Él te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y por siempre.
* Imagen: Tobías y el Ángel, Eduardo Rosales, 1860, Museo del Prado (Madrid).
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Cerca de Ti, Señor, Yo quiero estar. Tu grande y tierno amor Quiero gozar.
Llena mi pobre ser. Limpia mi corazón. Hazme tu rostro ver En la aflicción.
Mi pobre corazón Inquieto está. Por esta vida voy Buscando paz.
Pasos inciertos doy. El sol se va, Mas, si contigo estoy, No temo ya.
Día feliz veré Creyendo en Ti, En que yo habitaré Cerca de Ti.
:: Terrible me pareció la descripción de rasgos propios de la persona egoísta. En un reciente libro de ayuda, el Dr. Valentín Fuster analizó los casos de personas con poca capacidad para confiar en sí mismas o en otros cuando llega a sus vidas la dificultad para seguir viviendo.
El desasosiego de algunos pacientes está causado por una carencia afectiva o laboral. Se trata de alguien con un defecto tan grave como común, el egoísmo.
«En los últimos años ningún investigador consiguió tratar el egoísmo, enfermedad crónica, mayoría de los casos incurable. Este tipo de personas apenas conectadas con nadie, cultivan amistades superficiales e intermitentes, movidas por interés. Muy solos, prisioneros de una miseria interior y sensación de vacío.
.. Mi paciente aunque era muy rico, pasó los últimos días de su vida aislado y deprimido. El egoísmo y el aislamiento será la peor combinación, muy difícil levantarse».
Parecerá pues muy cuestionable aquel diagnóstico que decía: ‘No sé por qué el egoísmo tiene tan mala prensa. Solo los egoístas sobreviven’.
:: La triste historia me llevó a recordar aquella parábola del Evangelio:
«Los campos de un hombre rico dieron mucho fruto, y pensó: ¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha? Y dijo: Demoleré mis graneros, edificaré otros más grandes para todo mi trigo y mis bienes, y diré: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea. Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma, las cosas que preparaste ¿para quién serán?» (san Lucas c.12)
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-Cf. Valentín Fuster, «El círculo de la motivación», 2013.
-Dibujo: Eva Vázquez
-Egoísmo: «Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás», RAE.
Declaraciones recientes de la Iraní Shirin Ebadi, primera mujer musulmana en recibir el Premio Nobel de la Paz 2003, por su defensa de los derechos de las mujeres y de los niños, ahora exiliada forzosa.
– La cultura oriental es patriarcal y la occidental muy materialista: el dinero da valor a todo, por dinero hay guerras. Ambas culturas olvidan siempre al ser humano.
– ¿Feminista? Los derechos de la mujer son los derechos humanos. El primer principio de ellos es el rechazo a cualquier tipo de violencia o discriminación.
– La cultura patriarcal utiliza cualquier excusa para justificarse, incluida la religión. Analiza de determinada manera los libros sagrados para decir ‘aquí estoy yo’.
Bajará la voz cuando habla de su estancia en prisión. “El aislamiento, la soledad, es la peor tortura… La cárcel me acercó a Dios, fue una ayuda para sostenerme”. Dedica su exilio forzoso a defender los derechos humanos.
= Podrán leer muy interesante la entrevista completa a Shirin Ebadi.
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* Imagen: Victoria alada de Samotracia, Santuario Cabiros, Samotracia (Grecia), ahora en Louvre, reclamada por Grecia. La diosa mensajera de la Victoria (Niké) acaba su vuelo sobre la proa de un barco. Símbolo de belleza de mujer, de su libertad y firmeza. Estatua en mármol de principios del siglo II antes de Jesucristo.
«Elías tuvo miedo… Vino primero un huracán violento, pero Yahvé no estaba en el huracán. Después un terremoto, y un rayo, pero Yahvé no estaba en el rayo. Después se sintió el murmullo de una suave brisa. Elías se tapó la cara con su manto y salió de la cueva» (Libro Reyes c.19)
:: Con ese texto en la pantallacomenzó “El Gran silencio” (Ph. Gröning, 2006), la película que mostró el día a día en la Gran Cartuja de los Alpes franceses. Una cinta austera, meditación y silencio, la vida en estado puro y la presencia absoluta, hombres para Dios en la contemplación, «Señor, me sedujiste y yo me dejé seducir» (Jeremías).
¿Nos convendrá recuperar el silencio en nuestros corazones? En un tiempo tan lleno de ruidos y de prisas, urge asegurar la respiración interior. Nuestros deseos y pensamientos, nuestros fantasmas personales, suplicaron sosiego.
:: También sobre el silencio verán estas palabras dirigidas por un amigo sabio a gente que necesitará permanecer despierta y sus lámparas encendidas, en el llamado «Año de la Fe». El silencio, la oración y la fe, emparentados.
«Estamos necesitados de un lugar en nuestro interior donde no haya ruidos, donde nos pueda hablar la voz del Espíritu de Dios. Necesitamos convertirnos en un espacio abierto que la Palabra de Dios pueda llenar y el Espíritu pueda inflamar para bien de otros» (Adolfo de Nicolás SJ)
:: ¿Cómo explicar esa rica interioridad? Será tarea del Espíritu santo en nosotros. Encontré este texto del monje Isaac de Siria (+700):
«Cuando el Espíritu establece su morada en el hombre, este no puede ya dejar de orar, porque el Espíritu no deja de orar en él: duerma o vele, trabaje o coma, la oración no cesa en el interior, el perfume de la oración brota espontáneo de su corazón.»
Les hago llegar esta oración que me pasaron días atrás. Es una oración al Padre Dios que resume todo lo que vale la pena creer. La larga súplica quiso expresar lo que el creyente piensa y desea, su modo de entender la vida, que me pareció sencillo y hondo a la vez, y por encima de todo el amor a nuestros semejantes. Al leer uno percibe lo reconfortante que debió ser decir lo que uno cree y creer lo que uno dice. Por eso la traigo aquí tal cual, para tomar en pequeños sorbos. Gracias.
«Padre misericordioso,
te damos gracias por Jesucristo tu Hijo muy amado.
Tú nos muestras en Él tu misericordia, nos reconcilias
y haces posible ‘el hombre nuevo’, la humanidad nueva.
Tú eres el Dios que nos salva y nos guía,
en tu corazón siempre hay un sitio para nosotros.
Nos has hecho hijos tuyos por medio de tu Hijo Jesús,
has establecido el vínculo de la fe y la caridad entre nosotros;
nos pides que seamos hermanos, signos de misericordia y reconciliación,
en un mundo que sufre la violencia, la soledad,
el individualismo, las divisiones,
la indiferencia, el egoísmo y el afán de venganza.
Padre nuestro,
tú nos llamas a buscar el bien de los que nos rodean,
a vivir amando, no buscando nuestro interés o beneficio.
Que todos lleguen a conocerte como Padre:
éste es el tesoro que has puesto en nuestras manos.
El encuentro contigo me lleva a mirar con misericordia
cada situación, cada persona.
Tu presencia me llevará a conmoverme ante el sufrimiento.
Que podamos amar a cada uno con el mismo amor de Jesús.»
En el marco de una velada poética alguien se levantó y con el corazón encendido sobrecogió a todos por la verdad y calor de su poema.
. . Que sobre Dios y otros temas las creencias y palabras no supieron decir todo, ‘Dime quién eres’. La teología cederá el paso a la poesía y el rezo.
«Ahora que la noche es tan pura,
y que no hay nadie más que tú,
dime quién eres.
Dime quién eres y por qué me visitas,
por qué bajas a mí que estoy tan necesitado
y por qué te separas sin decirme tu nombre.
Dime quién eres tú que andas sobre la nieve;
tú que, al tocar las estrellas, las haces palidecer de hermosura;
tú que mueves el mundo tan suavemente,
que parece que se me va a derramar el corazón.
Dime quién eres; ilumina quién eres;
dime quién soy también, y por qué la tristeza de ser hombre;
dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,
tú que andas sobre la nieve.
Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,
ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sostenme entre tus manos, sostenme en mi tristeza,
tú que andas sobre la nieve.»
# Leopoldo Panero Torbado +1962
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Reflexión:
• Señor, en la noche limpia noto tu presencia, en el silencio percibo el acento de tu voz. El corazón sueña verte mejor y conocerte.
• Yo creo en ti, aunque no te sienta cercano, como alguien conocido y amado. Que reciban el aliento de mi súplica los que te buscan.
• Tú que andas por la nieve, la pureza de los cielos y los inocentes, dame la transparencia que quiero.
• Que yo camine en el día y en la noche por sendas de luz y de verdad pura. Ven, Señor. Aleluya.
Iniciaremos un camino de renovación y de cambio en las Iglesias cristianas, será la Cuaresma. Un tiempo de meditación y limosna, preparando la Semana santa y la Pascua. Algo en nosotros habrá de morir, brotará algo nuevo.
Con esta ocasión pondré en el blog unas opiniones del Cardenal Carlos Martini sobre la caridad, para dar más forma y color al amor cristiano.
– La fe es importante si avanza junto a la caridad. Sin la caridad la fe se vuelve ciega. Sin la caridad no hay esperanza y no hay justicia.
– Hacer el bien, ayudar al prójimo, es un aspecto importante, pero no es la esencia de la caridad.
– Escuchar a los otros, comprenderlos, con nuestro afecto, reconocerlos, quebrar su soledad y ser su compañero. Amarlos, en definitiva.
– La caridad no es limosna. La caridad que predicó Jesús nos hará partícipes de la suerte de los otros. Comunión de espíritus y lucha contra la injusticia.
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-Leer íntegra la entrevista de E. Scalfari, julio 2009.
N .- El Cardenal Carlo M. Martini, profesor de Biblia, arzobispo de Milán, símbolo de renovación católica, falleció en agosto de 2012 a los 85 años. Descansará en paz.