San Juan de la Cruz (+1591), místico castellano y poeta, difícil para los no iniciados, él mismo explicó en su obra en prosa su propia poesía.
Compañero de fatigas y trabajos con Santa Teresa para la reforma de conventos, murió la noche del 13 de diciembre juzgado por la Iglesia, abandonado por los frailes carmelitas. Su fiesta el 14 de diciembre.
El «Cántico Espiritual», basado en el Cantar de los Cantares, «La Noche oscura» y «La Llama de amor viva», sus obras líricas fundamentales.
La tríada muestra el proceso de acercamiento del alma a Dios, hasta el gozo de la unión personal. El orden de los tres poemas y sus tratados formará como una escala espiritual.
La «Llama de Amor viva» describe los deleites de la mutua intimidad e identificación, la unión mística del alma con Dios, el punto final. La experiencia creyente del amor divino como llama de fuego que enamora e ilumina, que hiere y también sana.
«Canciones del alma en la íntima comunión de amor de Dios»
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.
¡Oh cauterio suave!
¡oh regalada llaga!
¡oh mano blanda!, ¡oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
matando muerte, en vida la has trocado.
¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras!
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
¡cuán delicadamente me enamoras!
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* Imagen: El Árbol de la Vida, Yoshiro Tachibana. Los amantes, unidos en la noche iluminada, junto al árbol de la vida, del amor y la sabiduría.
(El maestro japonés Yoshiro Tachibana falleció el 17 de Julio 2016 en Muxía -Coruña, España- donde residía. Descanse en paz)
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# Más que la falta de fe o el perderla, el mayor sufrimiento será la falta de amor. Lo dijo Teresa de Calcuta: «La más terrible pobreza es la soledad y el sentimiento de no ser amado».
Las Cartas publicadas de la madre Teresa reflejan un gran desconsuelo al no verse querida por Dios, pues en el origen de la fe estará la experiencia de relación personal con Dios.
# En los Evangelios la fe será ante todo conocer, amar y seguir a Jesús de Nazaret, incluido el permanecer al pie de la cruz.
– María Magdalena creyó y amó, idealizando. Tras la crisis y la cruz creyó de verdad, con todas las consecuencias.
-Creer es como amar, es el todo lo que cuenta.
# En el texto que copio a continuación, el padre Pedro Arrupe se servirá del modelo del enamoramiento que apoderándose de toda la persona, libera unas energías insospechadas de vida y entrega:
– Nada puede importar más que encontrar a Dios, enamorarse sin mirar atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará todo. Será lo que te rompa el corazón y te llene de ánimo, alegría y gratitud.
Así estos 10 verbos activos predicados de la FE:
Creer es buscar
Creer es confiar
Creer es conocer
Creer es caminar
Creer es esperar
Creer es escuchar
Creer es pensar
Creer es vivir
Creer es seguir a Cristo
Creer es amar.
¿QUÉ ES CREER? CREER ES BUSCAR
– ¿Crisis de fe? La fe como el grano de trigo si no muere no da fruto, sirve para nada.
– Si la fe quedare en la teoría o el recuerdo, inmadura, no mueve ni transforma.
– La sensación predominante en una crisis religiosa será de oscuridad y búsqueda, como rezó Leopoldo Panero en estos versos:
«Todo mi corazón, ascua de hombre,
inútil sin tu amor, sin ti vacío,
en la noche te busca;
le siento que te busca, como un ciego
que extiende, al caminar, las manos llenas
de anchura y de alegría.»
# Resultará difícil comprender al Dios de la tradición judeo-cristiana: la zarza ardiendo, el portal de Belén, o el crucificado como malhechor. ¿Qué pensar de él? Para creer es necesario desear y buscar sin desanimar, en la espera paciente y orante.
San Agustín (354-439) comunicó en su libro «Confesiones» estos sentimientos y súplicas sobre la búsqueda de la verdad, de la belleza y la bondad divinas:
«¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Fuera te andaba buscando, me abalanzaba sobre la belleza de tus criaturas.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste, tu resplandor disipó mi ceguera.
Exhalaste tus perfumes, respiré hondo y suspiro por ti.
Te he paladeado, y muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseos de tu paz.
¡Nos hiciste, Señor, para ti,
nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti!»
Recordarán también de San Agustín comentando la 1ª Carta de san Juan, donde dirá que ‘Dios es amor’:
“Ama y haz lo que quieras. Si callas, calla por amor. Si hablas, habla por amor. Si corriges, corrige por amor. Si perdonas, perdona por amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.
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* Imagen: «Manos con Flores», 1958, de Pablo Picasso.
–Pondré aquí en este día unos versos en recuerdo familiar, con todo cariño y entrega:
Bienaventuranza de bondad unión de eternidad, de noche amparo, de día cielo, madre y vida mía.
–Podrán leer más del tema en nuestra colección de entradas «Creer», eBook, pdf.
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En este relato más autobiográfico Magdalena nos explicará de dónde viene y cómo ha llegado hasta aquí. Es muy crítica con el afán por fabular propio de los primeros tiempos, publicando relatos falsos e interesados sobre Jesús de Nazaret y sobre ella misma. Parece claro que María Magdalena fue salvada de la muerte gracias a la intervención decisiva de sus mejores amigos, ‘Mujer ¿nadie te condenó? Yo tampoco, vete en paz y en adelante no peques más’.
«MARÍA MAGDALENA»
9.- CRECI EN MAGDALA
+ Escribo estas líneas por encargo, para explicarme sobre el gran maestro de Nazaret, para contar mi gran amor y mi pasión infinita por Jesús de Galilea.
Sé que habrán oído hablar y habrán leído cosas sobre María la pecadora o sobre la hermana de Marta, de María la de los siete demonios y otras María, mujeres que aparecen en varios escritos conocidos. Yo no soy más que María de Magdala, la Magdalena. En algunos textos escritos por los discípulos de Leví Mateo, leídos desde el comienzo en las asambleas, se habló de la Magdalena, como en otros relatos más recientes redactados por gente desconocida con otras intenciones y falseando nombre y contenido.
Era previsible que así ocurriera porque hemos pasado de los recuerdos vivos a los recuerdos escritos. El deseo de no olvidar lleva a algunos a contar muchas historias, pero no todas son igualmente ciertas. Dos vidas enteras no bastaran para contar lo que vieron y oyeron aquellos hombres y mujeres que convivieron los primeros años con el Jesús de Nazaret.
+ En verdad no creo que algunos últimos relatos perduren ni sean útiles para la enseñanza ni para la fe. El tiempo y nuestros grandes maestros sentenciarán. Escritos muy recientes sólo buscan conseguir gloria propia y recompensa o, lo que es más triste, descalificar a nuestro Cristo y a sus seguidores, propósito repetido con frecuencia por gente que no sabe de lo que habla ni cree en lo que dice que cree ni tiene pensado creer en nada que le incomode.
Estos creadores de fábulas piadosas, a merced de los intereses de influyentes comerciantes, les aseguro que autores y manuscritos bien pronto serán olvidados, tal vez alguno quedará en la parte más alta de viejas bibliotecas o en sus cuartos más oscuros.
Me dicen que sólo los discípulos griegos del joven Juan, el discípulo amado de nuestro Señor, sólo ellos parecen acertar en lo que cuentan sobre mí.
+ Desde muy niña habité en Magdala, muy cerca de Cafarnaúm, a orillas del gran lago de Galilea. Los primeros discípulos me llamaron la Magdalena, para distinguirme de las otras mujeres que acompañaron a Jesús en Galilea y en su largo camino hacia Jerusalén.
En Magdala crecí y tuve mi casa. Allí sigue viviendo, dicen, un hijo de la mujer que me alimentó. Ella me educó al principio por encargo y con esmero, pero sin cariño. Hasta que un día, por celos y calumnias, siendo yo todavía muy joven casi una niña aunque no doncella, una fría y oscura noche de invierno fui maltratada y echada fuera a los caminos con esta condena escrita colgada fuertemente y a mi cuello encadenada que decía así, ‘Si regresa será apedreada y despeñada’.
Mucho más sobre mí nadie supo, tampoco nadie preguntó. Pero en verdad ni yo misma sé ni sabré nunca dónde nací ni quién me trajo al mundo ni para qué. A veces gustaba pensar que alguien en algún lugar había soñado conmigo, me echó en falta y esperaba, pero nunca lo supe ni ya más nunca lo sabré.
+ Ahora mismo sólo me importa saber que alguien me abrió las puertas de su casa y me cobijó bajo su manto, que el buen pastor me amó y me rescató de las fauces amenazadoras de lobos feroces, que me libró de la noche oscura de la muerte muriendo conmigo, por mí y por todas las ovejas perdidas de Israel.
Pastor de verdad
pastor de mi vida,
ven hasta mí perdida
llévame hasta ti rendida.
Estas historias mías explican la amargura que habitaba en mi corazón huidizo, inquieto y temeroso. Porque en verdad hasta que conocí a Jesús mis días y mis noches los vivía sin vivir, sintiendo mi carne, mi alma y mi ser entero dolorido, penetrado de disgusto y envuelto en oscuridad.
La historia de mi pasado y mi situación respecto al sol, por el hecho de ser mujer, sirvió a otros muchos para dejarme fuera entre sombras de muerte, en el silencio de la exclusión.
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– Imagen: María Magdalena, José de Ribera, 1641, Madrid. Presenta la mujer en actitud orante en una cueva, elegante cortesana y joven penitente, con su frasco de perfumes.
– Imagen: Verónica, Via crucis.
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«Él es la luz verdadera que ilumina a todo hombre». La aventura interior de la fe será descrita por María Magdalena como una victoria de la luz, un doloroso nacer de nuevo y un pasar de la muerte a la vida; la conversión personal como una aventura tan impredecible como la vida misma. Ella pudo finalmente confesar su fe total en Jesús de Nazaret, además de su loco amor por él. Mujer muy anciana, viendo ya acercarse el final, traerá a la memoria palabras y sentimientos que iluminen el último tramo de su vida.
“MARIA MAGDALENA”
8.- ESPERANDO SU REGRESO
+ Tras la muerte en cruz del maestro, el sendero hacia la iluminación fue para mí largo y doloroso. Al fin creí en él con todo mi ser y le confesé como mi cristo y mi señor, como el viviente y la fuente de vida para siempre.
En efecto, los inviernos en los que la luz y las sombras se alternaron en mi alma, fueron largos y angustiosos. Ahora sé bien que Jesús nazareno es mi señor y mi libertad verdadera, mi esposo, mi único amor, mi vida y mi todo. De verdad lo siento y lo vivo así.
Es como quien tiene la certeza misteriosa de una nueva vida que lo habita y palpita en su interior. El mismo Jesús utilizó la imagen de la vida en el vientre de la madre para hablar de su proyecto de reino de Dios: una vida nueva en nuestro interior, que crece y va madurando. Será necesario esperar pacientemente su misterioso curso natural en cada uno.
– Miren, cuando una mujer dio a luz a su niño, no se acuerda ya más de la angustia, es tanta la alegría por la nueva criatura.
– He venido para que todos vivan, que no perezca ninguno que crea en mí.
+ Yo sé que Jesús nuestro señor volverá para ultimar mi historia personal. Culminará así un costoso trabajo compartido de amor y de sufrimiento. Al final quedará el amor, sólo el amor.
Nuestra vida no es como una historia interminable que da vueltas sin fin o se desvanece sin futuro en la nada y el vacío. El punto final, la muerte, será el principio de lo nuevo, el triunfo de la misericordia y el amor. Así ocurrió en el propio Jesús, pionero de la nueva criatura nacida tras tanto dolor y sangre en la cruz.
+ Ahora yo solo espero su regreso, su último llamado. Creo saber que, al verme penando por su ausencia, también esta vez se dirigirá a mí y pronunciará con determinación mi propio nombre:
– ¡María!
– Maestro, busco tu rostro..
Mi respuesta quisiera ser tan decidida como la del apóstol Tomás. De él cuentan que reconoció vivo a su Cristo amigo, cayó a sus pies rendido, y apesadumbrado entre sollozos le dijo:
– ¡Mi señor y mi dios! Yo creo en ti, mi rey y señor.
– Tomás, has visto y has creído, dichoso tú.
Siempre contigo
ante tus pies heridos
ante ti contigo
mi señor y mi todo
mi amigo,
te adoro y te amo
todo tuyo
todo en tus manos heridas
siempre contigo siempre.
Con el paso de los años mi espíritu está en calma. La paz ha regresado a mi alma que vigila día y noche y ahuyenta todo temor. La luz se hizo paso entre las sombras. He llegado a esta íntima convicción, creo y espero firmemente que la muerte ya no es derrota sino victoria.
* Imagen: «Llanto por la muerte de Cristo con santos», Sandro Botticelli (+1510), fragmento. Vemos a la Magdalena (?) abrazando con gran cuidado y cariño el rostro de Cristo muerto, el cuerpo recién desclavado y bajado de la cruz por los discípulos.
Será oportuno traer al blog ‘nicodemo’ este bello poema de Claribel Alegría que lleva por título ‘María Magdalena’, en el libro “Soltando amarras” (2005), de la poeta nicaragüense.
– Descubriremos rasgos de su obra: el intimismo, la soledad, la complejidad de la vida, descripción delicada de los sentimientos de Mª Magdalena por Jesús de Nazaret.
Te amé, Jesús
te amé
y tú también me amaste
entre todos los rostros
me buscabas
y me querías cerca.
Me sedujo tu voz
la serena pasión
de tu palabra.
Sentí temblar tu carne
sentí temblar al hombre
cuando ungí tu cuerpo
con perfumes
y enjugué tus pies
con mis cabellos.
Pude haberte hechizado
y no lo hice
me frenó tu mirada
tu renuncia
entre todos los hombres
fuiste el hombre
y no quiero curarme
de este amor.
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(1) Imagen: «La Madeleine», 1644, Georges de La Tour.
(2) Les recordaré otros versos de Claribel, su reacción ante la muerte de seres queridos. La poesía vino en su ayuda.
– «Me di cuenta de que uno tiene que quererse primero para luego sufrir con los otros»
Porque aprendí a quererme
puedo sangrar
con tus heridas
.
–Querencias, A Juan Gelman
N .- La poeta nicaragüense Claribel Alegría, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2017, falleció en la mañana del 25 de enero del 2018 en Managua a los 93 años de edad. En sus versos el influjo de la poesía desnuda de Juan Ramón Jiménez, y el compromiso de Benedetti. Dijo de ella Diego Doncel: «Su poesía es como un susurro, como una confidencia, como un secreto importante contado al oído; tiene por ello un tono sencillo, esencial». Descanse en paz.
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Podrán leer en el blog los relatos ‘Mª Magdalena y Jesús de Nazaret’, aquí verán la entrada «Ma. Magdalena. Índice» .
Conocemos las historias escritas o contadas, en códigos antiguos y en libros modernos, sobre los amores ocultos e inconfesables entre Jesús el gran maestro de Nazaret y María la Magdalena. Me temo que no sean más que fábulas, historias bien contadas, incluso supuestamente bien documentadas.
En esta SEGUNDA PARTE, María prosigue el relato prometido de sus recuerdos, situada ahora en el entorno de Mateo el publicano su principal protector. Nos contará sus primeros pasos de acercamiento a Jesús de Nazaret. Resulta fácil descubrir que los dos se necesitan. En momentos de crisis tanto Magdalena como Jesús buscaron el uno en el otro la acogida, el afecto y la comprensión que muchos otros les negaron.
«MARIA MAGDALENA»
7 . MI FE INMADURA
A mis jóvenes amigos yo les hablaba de Jesús Galileo, lo que sabía de él por mí misma, lo que me había contado alguno de los primeros discípulos, como Juan el apóstol o más tarde Leví Mateo y sus discípulos, cuando coincidimos en nuestro obligado éxodo.
Porque en las semanas posteriores a la puesta en cruz y la marcha definitiva del maestro, muchos seguidores del Galileo tuvimos que escapar y salir del país. Yo me uní al grupo de discípulos de Leví huyendo hacia las montañas del norte camino de Siria.
Nos desperdigamos como pudimos en las aldeas de agricultores y de extranjeros a pocos días de camino de Antioquia la Grande. Aquella región fue nuestro refugio ante el continuo acoso de nuestros perseguidores, ahí donde desde entonces tengo la casa y mis cosas.
En mi huida desesperada mis mejores maestros y compañeros fueron los discípulos de Leví Mateo el publicano. Ellos fueron instruidos por el propio Leví y por algunos escribas convertidos que creyeron a última hora en Jesús nazareno. Estos discípulos fueron muy amables y respetuosos conmigo, con ellos me familiaricé y ayudaron para no desesperar en la larga y oscura noche de la ausencia mientras duraba mi fe inmadura. Les deberé mucho.
En verdad yo misma hablé pocas veces, no muchas palabras, con el gran maestro Jesús. Lo escuché con atención y admiré, pero sin acertar del todo con la hondura de su mensaje ni vislumbrar de lejos el gran misterio escondido de su persona.
Lo seguí algún tiempo después junto al gran lago por los caminos de Galilea, buscando en el buen maestro la paz y el perdón a todos prometida. El ambiente que lo rodeaba me complacía y el tono de sus palabras me tranquilizaba. No quise dejarlo ya ni escuchar otras promesas.
Buscando la luz y la vida mía te encontré mi amor y mi vida, palabra de paz y presencia peregrino de amor sin respiro. Pienso y descanso contigo sueña y descansa conmigo, ya no señor sino amigo.
En aquel entonces yo me sentí perdida, extraña ante Dios y la religión, mas ante la persona de Jesús atraída por su persona y su bondad, por las propuestas que a todos hacía.
Sentí vergüenza de mí misma y gran confusión al verme en ocasiones despreciada y excluida, también por parte de alguno de los discípulos.
Yo notaba en cambio sobre mí la limpia mirada de Jesús nazareno que no me rechazaba, el calor de su cercanía, agradecida sin fin por su interés y su acogida, sus palabras amables y su escucha.
– María, ven a mí si estás abatida. No temas, descansa.
– Maestro, te seguiré vayas donde vayas.
– No tengo donde reclinar mi cabeza.
– Estaré junto a ti, perfumaré tus cabellos y besaré los pies del mensajero que trajo la paz.
– Ven conmigo, si me sigues no andarás entre sombras, tendrás la luz de la vida.
Como en tantas otras ocasiones, él continuó su camino al amanecer del día siguiente, buscando sin pausa otras ovejas perdidas de Israel, como él decía. Yo deseé con toda mi alma respetar su trabajo, sus promesas y renuncias. La misión a él encomendada fue su principal alimento, toda su vida y su gran pasión.
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-Imagen: Magdalena penitente, Guido Reni (1575-1642), mirando suplicante al Cristo de la cruz.
-Imagen: El Salvador, icono siglo xiv.
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La fe y la esperanza pasarán, lo que queda es el amor . .
Mariah Carey – Without You – (No puedo vivir sin ti)
Pocas semanas atrás leí en algún medio de comunicación esta cuestión que me sorprendió, ¿Creía en Dios Teresa de Calcuta? Conocemos la veneración que por esta mujer sentía gente tan diversa de todos los credos y colores, sobre todo los más pobres y abandonados de la tierra.
Teresa de Calcuta (+1997), Premio Nobel de la Paz 1979, fue beatificada por Juan Pablo II en 2003. Sus seguidores trabajan en los cinco continentes con la gente más pobre del planeta.
# La Madre Teresa escribió varias cartas a sus confesores, publicadas ahora. Reveló que mantenía una difícil relación con Dios, solo la oscuridad y el silencio, entre dudas y sombras, una crisis que duró cerca de 50 años:
«¿Dónde está mi fe? Solo soledad y oscuridad, ¿para qué tanto trabajo?
. . El silencio y el vacío tan grandes, miro y no veo, escucho y no oigo. Un terrible silencio dentro de mí.
. . Señor, mi Dios, ¿por qué me abandonas? Yo llamo pero nadie responde, nadie a quien agarrarme, sola.
. . ¿Dónde está mi fe? En lo más profundo nada, solo vacío y oscuridad. Dios mío, qué desgarrador este dolor, no tengo fe.
. . Contradicciones en mi alma, un anhelo de Dios tan profundo, un sufrimiento y un sentimiento de no ser querida por Dios, rechazada, sin fe, sin amor.»
# Si la FE se ensombrece mas queda el amor, estará a salvo lo primordial. En la Madre Teresa quedará para siempre su entrega por amor a los más necesitados.
Vivir esa entrega de verdad en la oscuridad engrandece a esta pequeña religiosa de origen albanés. Recorriendo los barrios más pobres de India, Calcuta (Bengala Occ.), cargaba los moribundos de cualquier credo tirados por las calles, y los llevaba a su casa a morir dignamente.
# Vinieron al recuerdo imágenes de «La Ciudad de la Alegría», la película y libro de Dominique Lapierre, amigo y colaborador de Madre Teresa, cautivado por su persona y la misión, en memoria aquí también con cariño para mamá Luce Lapierre.
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-Libro citado: «Madre Teresa. Ven, sé mi luz», B. Kolodiejchuk, 2008.
-Imagen: Madre Teresa de Calcuta, Icono de N. Markell.
Vean sobre el tema de la fe en pdf nuestro eBook «Creer».
# La madre Teresa de Calcuta fue solemnemente canonizada en Roma por el Papa Francisco el domingo 4 de septiembre de 2016.
«Les escribimos lo que hemos oído y hemos visto con nuestros propios ojos, les anunciamos lo que hemos contemplado y tocado con nuestras manos, para que estén unidos con nosotros» (1ª carta S Juan). Las visitas y conversaciones que María Magdalena mantiene con unos jóvenes discípulos, hacen que recupere la alegría y crea rejuvenecer. Desde su gran fascinación por la personalidad de Jesús de Galilea, María quiere comunicarnos su experiencia. Llena de amor y nostalgia, sueña con nosotros por regresar en el tiempo y verse de nuevo junto al maestro de Galilea.
«MARIA MAGDALENA»
4.- FRESCOS RECUERDOS
— Los jóvenes de los que les hablé venían a mi casa algún atardecer en el último invierno. Me buscaban con interés, buscaban luz y calor, también el calor de mi hogar y de mi propia hoguera. Me contaban que los rabinos hablaron de mí en sus comentarios al nuevo camino que Jesús Galileo propuso. También escucharon los pareceres de algunos vecinos ya ancianos y de su propia familia. Muchos hablaron de la Magdalena, pero estos jóvenes quisieran oír y conocer por su cuenta para tener su propia versión y opinión.
Alguno de ellos ya fue bautizado en secreto, otros no manifestaron la intención de hacerlo, al menos por el momento. Todos comunicaron su interés por conocer más detalles sobre Jesús de Nazaret. Conversando discutieron entre ellos y preguntaron abiertamente sobre él, a pesar de que durante mucho tiempo, y aun ahora mismo, solo nombrarlo fue arriesgado.
Jóvenes y fuertes como eran viniendo a la casa ayudaron a esta mujer, que cada día amaneció un poco más torpe y con menos fuerzas. Las muchachas ponían a menudo cantando un poco de alegría, orden y limpieza en los rincones de mi pequeño hogar. Todos ellos pusieron también orden aun sin saberlo en mis recuerdos y sentimientos con las muchas preguntas que allí me hicieron.
— Mi alma entera y también mi cuerpo se alegraron al observar y escuchar, todo mi ser rejuveneciendo. Siempre a la búsqueda del verdadero amor, su afecto y simpatía me conmovieron íntimamente, lo confieso ahora sin reparo. Siendo el rostro de mi alma mucho más trasparente de lo que yo quisiera, los visitantes advirtieron pronto lo que en mí sucedía. Sonreían con bondad al notar tan a flor de piel mi sentir y mi necesidad, hambre de buen amor y satisfacción por su presencia y juventud.
Esta gente amiga llegó hasta mi puerta con pequeñas excusas, acercándose pronto al fuego que nos calentaba. Juntos soñábamos abrazando nuestras manos, al poco despertábamos sintiéndonos personajes que vivieran en otro tiempo con el Galileo y sus discípulos, en un mundo que nos encantaba a todos, un mundo de ensueño y bienestar.
Eran muy jóvenes y no me resultó difícil poner en marcha sus sentidos de dentro, imaginando y contemplando para que vieran y tocasen, que oyeran y hasta notasen aromas y sabores, ‘Ven, amigo mío, acércate, cuéntame’. Yo los fui llevando de la mano poco a poco hacia el Nazareno que los atraía con fuerza, familiarizando con sus bellos ojos y su semblante agradable.
Sin haberlo visto ya lo amaban, como si en verdad lo hubieran conocido. Las palabras y hasta los gestos del gran maestro les hablaron a ellos mismos directamente. Siguieron paso a paso el camino que marcaba mi discurso, con frecuencia entrecortado por el recuerdo y la emoción, ‘Señor mío, amor mío’.
Junto a ti
amor
todo es belleza,
tras de ti
mi vida
vuelo sin tregua,
sin ti
bondad suma
sólo tristeza.
— Al contemplarlo con detalle y ahí detenernos quedábamos fascinados. Nuevas curiosidades venían a nuestro espíritu. El rostro de Jesús, toda su figura, apareció ante nosotros limpia y luminosa, resplandeciente. Una delicada melodía de paz, una armonía interior desconocida, brotó en cada uno contagiándonos sin saberlo nuestras propias sensaciones.
También ellos asombrados descubrirán mis sentimientos personales, mi íntima ansiedad enamorada. En nuestro espíritu, y también en nuestro cuerpo, recibimos una suave conmoción, afectuosa y honda, que estrechó la comunión entre nosotros.
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La Ultima Cena, fragmento, Leonardo Da Vinci (+1519), donde grupos de discípulos reunidos a la mesa con Jesús discuten entre sí y preguntan al Maestro, inquietos y asombrados por lo que está sucediendo. Algunos han creído ver a la joven Magdalena entre los discípulos presentes, cerca del discípulo amado.
Las habladurías sobre la Magdalena, su relación afectiva con Jesús de Nazaret y con algún otro de los discípulos, debieron existir «discretamente» desde los primeros tiempos. En este segundo relato aparece gente joven, sin prejuicios, que quiere conocer mejor y averiguar por su cuenta.
Jóvenes simpatizantes que no conocieron directamente al Maestro. Ellos buscarán testigos directos, quieren saber y María Magdalena se ofrecerá a explicarles. Ella será su instructora de palabra y también por escrito.
«MARIA MAGDALENA»
2.- JOVENES DISCÍPULOS
— Los jóvenes que acudían con cierta frecuencia a mi casa querían preguntar algunos detalles sobre Jesús para conocerlo mejor. Querían mostrarme también su limpio interés por la persona del gran maestro desaparecido, como alguno de ellos lo llamaba.
Sus deseos parecían sinceros, pero tal vez se equivocaban al sospechar que como mujer debía tener muchos secretos guardados sobre el nazareno. Por las preguntas que me hacían veía que deseaban entrar en los rasgos más personales y menos conocidos del maestro Galileo.
En previsión de que esos recuerdos míos pudieran desaparecer de mi vacilante memoria, no sólo querían oírme sino que me preguntaban si les permitía o si yo misma podía escribir lo que había visto y oído, anotando fielmente mi experiencia y mis reflexiones sobre el personaje.
Estos jóvenes quisieron convencerme, me aseguraban que otros escribieron transmitiendo noticias, hechos y palabras del gran maestro. Me explicaban con todo detalle que esos escritos iban extendiéndose rápidamente entre los seguidores, dándose a conocer también en mercados y sinagogas por ciudades y comarcas hasta lejanas provincias.
— Me sorprendió y también me asustó esa súplica y urgencia para que yo les contara o incluso pusiera en letras escritas mis recuerdos personales. Probablemente temían que en cualquier momento el sonido de mi voz y la luz de mi rostro se apagasen para siempre. También yo misma lo presentía, pero sin temor.
Ellos me argumentaban que les parecía siempre iluminador lo que les contaba, que al oírme hablar sobre aquel hombre sentían como si él mismo en persona se les acercara y les hablase. Lo notaban muy vivo en mis palabras, en el tono y en la mirada que las acompañaba y nos acariciaba. Que veían mis ojos iluminados y todo mi rostro transfigurado al evocarle junto a nosotros por el recuerdo. Tenían muchas preguntas que querían hacerme.
– ¿Qué opinaba la gente sobre Jesús? ¿Verdad que algunos lo consideraban como un antiguo profeta que había vuelto a la vida?
– Todos dijeron que amaste con locura al maestro Jesús, que te vieron hundida en un pozo muy oscuro y profundo cuando él murió en cruz, que te costó mucho superar tanta dolor.
– ¿Por qué crees que los discípulos no comprendieron lo ocurrido contigo? ¿Por qué te reprocharon tanto tiempo esa relación afectiva tan privilegiada con el maestro?
— Quedó claro que estos jóvenes sospechaban, así lo confesaron, lo mucho que el Nazareno significó y también ahora significa para mí, aunque sin acertar ellos a entender el alcance ni la trascendencia de estos hechos. Al decírmelo yo misma me ruborizaba y durante unos segundos callé confundida ocultándome de sus miradas. Me defendí así de sus comentarios y súplicas que a veces pensé maliciosos.
Les dije que difícilmente mis sentimientos personales más íntimos podían contarse ni mucho menos ponerse por escrito. Que correspondía hacerlo a gentes mejor informadas que yo, con más grande autoridad y capacidad. En verdad no acabé yo de entender muy bien por qué su insistencia, sin duda creo ahora que bien intencionada, pero yo crecí de natural desconfiada y retraída. En un momento dado debí suplicarles por favor:
– ¿Respetarán mis silencios y mi propia intimidad?’
Con los años que pasaron y van pesando cada día más sobre mis frágiles espaldas, viendo acercarse mucho el final de esta vida mía, tal vez podría hacer un esfuerzo y atender los buenos deseos e ilusiones de estos jóvenes discípulos.
– María, ¿tú crees que nosotros llegaremos a conocer a Jesús, a querer y seguirlo tanto como tú?
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Cristo en casa de Marta y María, Jan Vermeer (+1675). San Lucas c.10, Jesús conversa en la sobremesa con sus amigos, dándose a conocer a los que escuchan con afecto y paciencia. A sus pies acude María atenta al invitado. Ella tomó según el evangelio la mejor parte, olvidada por unos instantes de todo lo demás.
Una buena noticia: elSistema de Orquestas Juveniles e Infantiles en Venezuela fue ejemplo para el cambio en zonas pobres del país.
La Fundación Orquestas Juveniles recibió premios de UNICEF, UNESCO, OEA. El 90% de sus integrantes vendrán de sectores vulnerables, historias de violencia, drogas y delincuencia.
– El arte musical como instrumento de rescate y rehabilitación, formación de la personalidad del niño y del joven, dignificando la juventud de bajos recursos en Venezuela. (J.A. Abreu)
La orquesta aportará un ambiente de participación bueno para el niño que sale solitario del rancho o la periferia de una ciudad. El arte, si humaniza la vida y las personas, será dos veces arte
– Lo más terrible de la pobreza es la falta de identidad, la peor pobreza será la soledad, el sentimiento de no ser amado. (Teresa de Calcuta)
En la orquesta el niño adquiere un perfil propio y una pertenencia, conocerá la vida social noble de una orquesta que hace belleza, armonía, y vivirá con sus miembros vínculos de solidaridad.
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