El arte, expresión espiritual

Siempre me pregunté qué siente el artista por dentro para llegar a una nueva creación, un poema, el dibujo, unos relatos, la música. Paola me lo explicó de esta manera:

«Yo amo todo lo que tiene que ver con el arte, reflejo de los sentimientos y la belleza en cada cosa. Mediante el arte puede expresarse el universo con sus perspectivas. Según quien lo admire adquiere un nuevo significado. Puede mostrar lo que existe o crear lo que esté en la mente del autor.

. . El arte viene dentro de nosotros. Pueden enseñarse técnicas para exponerlo. El verdadero creador no hace su obra para la fama ni para que los demás lo admiren, fue su modo de expresarse particular e íntimo, que puede compartir o no.

. . Miremos lo que nos rodea fijándonos en mínimos detalles. Dios nos hizo para amar este lugar donde vivimos, y el arte expresará este sentimiento. Un medio, al igual que el amor, para compartirnos con el mundo».

(Publicado en «IXTHYS», La Habana, 2009)
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Imagen: «Mujer con violín», Yoshiro Tachibana, Japón. El arte será «Ordenar con armonía la caótica realidad, reflejar el alma del hombre que quiere regresar al paraíso perdido del que salió».

N.- El maestro Yoshiro Tachibana falleció el pasado 17 Julio 2016 en Muxia (Coruña, España) donde residía. Descanse en paz.

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J.S. Bach, Concerto for Two Violins in d minor, 2nd Movement ‘Largo’.

Los milagros de Cristo / la compasión

    «En las aldeas o pueblos donde Jesús llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban» (s Marcos c.6).

# Jesús de Nazaret encontró mucha gente enferma y desanimada. Los milagros alientan la esperanza, fueron señales de un cambio. La presencia y gestos de Jesús cambiaron la historia de mucha gente.

    «Estas son las señales: los ciegos ven, los cojos andan y los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados» (s Lucas c.7).

# Las atenciones de Jesús con un paralítico en Jerusalén cambiaron la vida de ese hombre. No sabía para qué seguir viviendo, hasta que alguien se interesó.

    – ¿Quieres curarte?
    – No tengo a nadie, Señor.
    – Toma tu camilla y regresa a tu casa.

# Como lo ocurrido con aquella mujer, la hemorroísa, se acercó a Jesús y tocó el borde de su capa. Cuenta Nicodemo en su evangelio (apócrifo) que ella limpiará en la Vía Dolorosa el rostro ensangrentado del Maestro.

    – Pensó, si tan sólo llegare a tocar su manto.
    – Al instante sintió que ya estaba curada.
    – Vete en paz, tu fe te ha salvado, estás curada.

# El milagro sucederá en un encuentro, por una necesidad, un diálogo entre Jesús y la persona. La súplica, la fe de la gente, la palabra y el gesto de Jesús lo hicieron posible.

– A la niña que pensaban muerta ¡Muchacha, levántate!
– Al paralítico recostado ¡Toma tu camilla y anda!
– Al ciego del camino ¡Recobra la vista, tu fe te ha curado!
– A Lázaro en el sepulcro ¡Sal de ahí!

# La Compasión será un amor que comparte el sufrimiento y no pasa de largo, acude, acaricia, sana. Rebrota la vida, asoma la alegría. ¿Cuál será la condición para que todo eso suceda?

Para algunos se les preguntará si tienen fe. Para otras personas el dolor bastará, Jesús toma la iniciativa, puro regalo y gracia de Dios.

Yo rezaré: ‘Señor, déjame tocar tan solo el borde de tu manto y quedaré sano’…

    Tú desataste la lengua del mudo,
    – enséñanos a cantar tus alabanzas.
    Tú has abierto los oídos del sordo,
    – que permanezcamos atentos a tus palabras.
    Tú curaste al paralítico,
    – haz que corramos por los caminos de tu amor.

    Te compadeciste del hombre de la mano seca,
    – que sepamos realizar buenas obras.
    Tú sanaste a la suegra de Pedro,
    – haz que nunca dejemos de estar a tu servicio.

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* Imagen: «Cristo y la mujer adúltera», fragmento, Lucas Cranach. El Rostro de Cristo explica con satisfacción la buena noticia: la mujer pecadora ha sido salvada de la muerte, cf.  san Juan c.8.

(Vean más temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf)
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La fe de Cristo

¿Cómo fue la fe de Cristo? Él no necesitó la fe como nosotros. No creía, propiamente él sabía. Jesús de Nazaret ‘hijo del hombre’ fue ante todo el ‘Hijo de Dios’. La fe de Cristo es su sabiduría: Él conoce por sí mismo, de primera mano.

    – El que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído.
    – Hablamos de lo que sabemos y de lo que hemos visto.

Nosotros nos fiamos de la palabra de otros, de una experiencia religiosa subjetiva o de la Biblia, pero no vemos claro del todo. La fe es nuestro modo de conocer lo divino y lo humano que se nos escapa, la razón y el sentido de todo. Creemos saber, mas entre sombras y sospechas.

    ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!
    – Confíen en Dios, confíen también en mí.


La fe es relación, confianza, pero también es un conocer limitado. Son muy expresivas estas palabras de Saulo de Tarso, San Pablo, dirigidas a los cristianos de Corinto:

    “Nuestra conocimiento es imperfecto y nuestras profecías limitadas. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios conoce.”

¿En qué creyó Jesús de Nazaret? La fe de Jesús fueron sus propias opciones y convicciones:

    . . No dudó jamás del amor del PADRE. Amarlo y complacerlo en todo, aun en medio de la contrariedad.
    . . Creyó y apostó por el AMOR hasta el final, con todas sus consecuencias, en la compasión y el perdón sin límites.
    . . La fe de Cristo en el REINO DE DIOS, su plan de redención y restauración de las personas y de la humanidad.
    . . Creyó en las PERSONAS y en su mejora. El proyecto del Reino le costó la vida, fue la razón de su vida.

¿Qué es la fe? Poco importa especular sobre la fe de Cristo, interesa saber si nosotros tenemos fe en Él y en sus palabras. Muerto en Betania su amigo Lázaro, Jesús dirá a los discípulos: ‘Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá, ¿creen esto?’

Miguel de Unamuno, a raíz de su crisis religiosa, escribió «Nicodemo el fariseo» (1899), donde hizo esta reflexión sobre la fe:

    «¡Qué poco se medita con el corazón y no con la cabeza tan sólo, en lo que la fe sea e importe! No una mera adhesión del intelecto a un principio abstracto, a una fórmula sin contenido; no la afirmación de principios metafísicos o teológicos; no, sino un acto de abandono y de entrega cordial de la voluntad, una serena confianza. Una confianza firme en que habita la verdad dentro de nosotros, en que la verdad es consuelo»

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  • Imagen: «Jesucristo Salvador», Cristo Pantocrator, icono servio s. XIII. El Rostro de Cristo, maestro y pastor bueno, que guía y bendice.

Colección de posts sobre el tema en «Creer», pdf.

El Cantar de los Cantares

:: Un día leí estos versos del “Cantar de los Cantares”, impresionantes por su limpieza y contundencia, y me hicieron pensar:

    – Es fuerte el amor como la muerte,
    es cruel la pasión como el abismo;
    es centella de fuego, llamarada divina;
    las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos.

El «Cantar», un libro bíblico atribuido en otro tiempo al rey Salomón, fue compuesto en el siglo IV antes de Cristo, y será más conocido por ser un libro de amor. El arte poético, la religión y la pasión de amor, aliados en una mística restauradora.

Se trata de un texto alegórico en clave creyente de difícil lectura, presentando la firmeza del amor entre Dios y su pueblo, su fidelidad a toda prueba.

:: El libro utiliza en los diálogos la analogía de la pasión conyugal. Satisfacción por la cercanía y posesión amorosa, dolor y pesadumbre en la distancia y soledad.

En sus diferentes cantos comunica la alegría de la relación, la fiesta del amor, también la tristeza y el temor por la pérdida o abandono. Vida o muerte, paz profunda o gran inquietud.

    – Lo busqué y no lo encontré, lo llamé y no me respondió.
    – Si encuentran a mi amado, le dirán que estoy muriendo de amor.

El principio está firme, vencerá para siempre el amor del que amó antes y amó primero, el que liberó de la tiranía de Egipto a su pueblo predilecto, entonces pobre y esclavo.

    – Si ofrecieran sus riquezas a cambio del amor, sólo burlas recibirán.
    – Quien encontró este tesoro escondido, venderá cuanto tiene y lo compra.
    – Si no tengo amor, no soy nada, soy como campana que hace ruido.
    – El amor nunca fallará.

* Imagen: Amantes, Nicoletta Tomas.
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:: Fray Luis de León (+1591), profesor de Biblia en Salamanca, será encarcelado por la Inquisición española por su traducción al castellano y comentarios del Cantar de los Cantares, sólo conocido hasta entonces en hebreo y latín, temerosos algunos del buen amor.

Fray Luis al salir de la cárcel dejó escrito en sus paredes estos versos. Así concluyó su injusta prisión aprovechada la calma de su forzoso retiro:

    «Aquí la envidia y la mentira
    me tuvieron encerrado.
    Dichoso el humilde estado
    del sabio que se retira
    de aqueste mundo malvado,
    y con pobre mesa y casa
    en el campo deleitoso
    con sólo Dios se compasa,
    y a solas su vida pasa,
    ni envidiado ni envidioso.»

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:: San Bernardo de Claraval (+1153), en sus ‘Sermones sobre el Cantar de los Cantares’, habló bellamente sobre el nombre de Jesús: «Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, júbilo en el corazón. Pero es también medicina», Cf. Sermón 15.

Podrán escuchar aquí «Jesu Dulcis Memoria», grupo Dan Gibson. Texto latino en Comentario. Vean esta traducción:

SEÑOR, tu simple recuerdo es fuente de gozo incesante; tu nombre, Jesús, es más dulce que la miel al paladar.
. . Nada hay semejante a tu discreta presencia: ni bella melodía, ni palabras amorosas ni pensamiento placentero.

. . Eres salvación para los pecadores, dadivoso con quien te suplica, cercano al que te busca y ¡qué decir de aquel que te encuentra!
. . La lengua es incapaz de describirlo, el poeta de cantarlo; solo quien lo experimenta sabe cómo es el amor de Jesús.
. . Sé, pues, Jesús amado, nuestro premio y nuestra alegría. A Ti la gloria por siempre. Amén.

Cántico espiritual, san Juan de la Cruz

CANCIONES DEL ALMA

+ En otra ocasión, celebrando el aniversario de san Juan de la Cruz, presenté en el blog una pequeña introducción a la ‘Trilogía’ formada por el Cántico espiritual, la Noche oscura y la Llama de amor viva.

Largos poemas e itinerario hacia el tipo de amor peculiar que une a la criatura (Alma) con su creador (Esposo). La religión hablará de ‘unión mística’, la mutua e íntima entrega, identificación amorosa.

    Cuando tú me mirabas,
    su gracia en mí tus ojos imprimían,
    por eso me adamabas,
    y en eso merecían
    los míos adorar lo que en ti veían
    .

+ Traeré aquí el llamado ‘Cántico espiritual’, del que sólo cinco cantos reproduzco, invitando a su lectura íntegra.

Siguiendo los pasos del libro bíblico inspirador, el ‘Cantar de los Cantares’, el amor nupcial expresará bien la relación apasionada de búsqueda por parte del Alma, de espera y fidelidad por parte del Esposo.

    «Como un joven se casa con una muchacha virgen,
    así el que te reconstruyó se casará contigo,
    como el esposo goza con su esposa,
    así harás las delicias de tu Dios.»
    (Isaías c.62)

+ El Cántico dirá la insatisfacción del creyente por la distancia y ausencia, la dificultad en apropiarse del divino amado y fundirse en él. La experiencia espiritual quiere ser generosa y altruista, pero deberá pasar por cañadas oscuras que purifiquen su propio amor e interés, reconociendo al fin una alteridad salvadora.

CANCIONES ENTRE EL ALMA Y EL ESPOSO

    ¿Adónde te escondiste,
    Amado, y me dejaste con gemido?
    Como el ciervo huiste,
    habiéndome herido;
    salí tras ti clamando, y eras ido.

    ¿Por qué, pues has llagado
    aqueste corazón, no le sanaste?
    Y, pues me le has robado,
    ¿por qué así le dejaste
    y no tomas el robo que robaste?

    Mi alma se ha empleado
    y todo mi caudal en su servicio;
    ya no guardo ganado,
    ni ya tengo otro oficio,
    que ya sólo en amar es mi ejercicio.

    Descubre tu presencia
    y máteme tu vista y hermosura;
    mira que la dolencia
    de amor, que no se cura
    sino con la presencia y la figura.

Tal vez el poema fuera escrito por Juan de la Cruz como lamento y búsqueda de auxilio durante los nueve meses de cárcel que el santo sufrió en Toledo, 1578, no deseando sino morir ya, morir de amor, morir amando como su Cristo. También en este hombre santo y atormentado, la fe tras la prueba acabará en amor.

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-Verán aquí el texto completo del «Cántico espiritual».
-Otros poemas en «Juan de la Cruz».

En las imágenes dibujo del Crucificado por Juan de la Cruz, en la Encarnación de Ávila, inspirador de Salvador Dalí en el llamado “Cristo de San Juan de la Cruz”, 1951.

Podrán escuchar ‘Vuélvete paloma’, Amancio Prada, con la Orquesta y Coros de RTVE.

El perdón de Cristo, san Pedro

    «El Amor perdona siempre,
    disculpa siempre, espera siempre,
    el Amor no falla nunca.»
    (1Corintios c.13)

En cierta ocasión el apóstol san Pedro dirigió al Maestro una pregunta difícil, que mereció una buena respuesta por parte de Jesús de Nazaret. Pedro conoció la disposición de Jesús a perdonar siempre:

    – Señor, ¿Cuántas veces tendré que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?
    – Jesús le contestó: No te digo siete, sino setenta veces siete.

# Más tarde el apóstol negará tres veces, dirá que no conoce a Jesús, que no tiene que ver con él. Pedro se acobardó y traicionó su amistad, tanto o más que Judas. Pedro lloró amargamente y se avergonzó de sí mismo.

– Jesús dijo: No he venido para juzgar y condenar, sino para salvar.
– Pedro tuvo su oportunidad junto al lago: Señor, tú sabes que te quiero.
– Judas desesperó, Pedro confió, no quiso morir de tanto dolor.

# Pedro recordó la escena con la mujer adúltera a punto de ser apedreada, vio cómo Jesús la protegió y la invitó a marchar en paz: Aunque todos te condenan, yo no te condeno, no temas, no peques más.

– Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen. Jesús desde la cruz pidió perdón para los soldados, disculpando.

# Pedro comprendió que nada estaba perdido, que Jesús ama y perdona siempre, tiene un gran corazón, no me rechazará, mas qué me pedirá.

– Pedro, ¿Tú me amas? ¿Me amas más que estos? ¿De verdad tú me quieres?
– Señor, tú sabes todo, tú sabes que te quiero.

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Así fue como Pedro aprendió a perdonar como había sido perdonado, generosamente. El perdón de Jesús de Nazaret lo curó y rehabilitó, le enseñó a ser misericordioso con todos.

(En comentario un texto de San Ambrosio sobre la mirada de Cristo a Pedro)

«Padre nuestro, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos»
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Cuentan que Nicodemo, un discípulo de última hora, al enterarse de lo sucedido, rezó así:

– Tú no quieres, Señor, la culpa ni el abismo del resentido, no quieres ver rechazado a Pedro ni malherido; tú quieres el abrazo y la fiesta del perdón.
– Jesús, háblame y viviré, será como nacer de nuevo; mírame y sanaré, tu mirada me basta, tú sabes que yo también te quiero.

En sintonía con el apóstol Pedro, recordaré la súplica para recibir la gracia de la paz de Cristo:

    + SEÑOR JESÚS, dame la paz, tu paz será mi descanso; tú eres mi paz, tu amistad y compañía. Si tengo tu paz confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
    + Eres brisa ligera que serena, agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas. Tu paz es amor que abraza y reconforta, amor que perdona y siempre disculpa. Ven Señor Jesús.

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– Imagen: «Cristo y Menas», icono bizantino, siglo vi, Egipto. ‘Jesús y su amigo’, Jesús con el Abad Menas. El Rostro de Cristo expresa la satisfacción y la alegría por la fiesta del reencuentro.

– Vean de Luis de Góngora (+1627), ilustre poeta cordobés, este soneto que fue sincera confesión del propio pecado y del perdón divino, en ambiente de intimidad y gran confianza:

«Pequé, Señor; mas no porque he pecado
de tu amor y clemencia me despido;
temo, según mis culpas, ser perdido,
y espero en tu bondad ser perdonado.

Recélome, según me has esperado,
ser por mi ingratitud aborrecido,
y hace mi pecado más crecido
el ser tan digno tú de ser amado.

Si no fuera por ti, de mí, ¿qué fuera?
Y a mí mismo de mí, ¿quién me librara
si tu gracia la mano no me diera?

Mas ¡ay! A no ser yo, ¿quién no te amara?
Y si no fueras tú, ¿quién me sufriera?
Y a ti, sin ti, mi Dios, ¿quién me llevara?»

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Vean otros temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf.

Aquí podrán descargar varios eBooks de nicodemoblog con sus enlaces: EBOOKS_LINKS.
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Rema Adentro – Musica Católica


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Festival de Poesía de Granada, Nicaragua

CARNAVAL DE POETAS, «LA POESIA ES LA ESPERANZA»

Diablitos y sirenas bailan por las viejas calles de la bella Granada en Nicaragua, detrás de un cortejo fúnebre. Un carruaje negro, tirado por dos caballos, recorre esta ciudad colonial, una de las más antiguas del continente americano, hasta llegar al gigantesco lago Nicaragua.

Con gritos de ¡Viva la poesía! ¡Viva la libertad! ¡Viva el amor!, sigue la fiesta, sacan el ataúd del carruaje y lanzan las flores al lago.

# Así concluye este «entierro del pesimismo y la tristeza» que, con el lema «La poesía es la esperanza», es una de las muchas actividades del IV Festival Internacional de Poesía de Granada en el que participan escritores de unos 50 países.

En 11 esquinas de la ciudad el cortejo se detiene, cesa la fanfarria, y un poeta tras otro, como sumos pontífices de este carnaval, desde una florida tribuna itinerante, declaman algunos de sus versos.

    En el rescoldo de la espera
    el calor de mi voz encendido
    vence el valor el amor vive
    muere la muerte cae el temor
    -canta valiente un poeta
    en tarde de fiesta y misterio-
    Flores pequeñas lloran del cielo
    altas y tiernas guirnaldas
    cese la oscura tristeza
    que en la tierra es ya primavera.

# El Festival ocurrió días pasados ante un público como el nicaragüense que es un amante furibundo de la poesía. Una semana de lecturas en los atrios de las iglesias, en los parques y plazas, y en diversos centros culturales de toda la ciudad. El cantautor Luis Enrique Mejía Godoy dijo en la presentación del evento:

«Cuando cuento que miles de personas se reúnen a escuchar poesía en Nicaragua, un país donde todo está patas arriba y de los más pobres de América Latina, no me lo creen. ¿Y cómo van a creerlo? ¿De dónde sale tanta riqueza? Tal vez los poetas lo puedan explicar.»

# Estoy uniendo mi voz a esta fiesta de la esperanza. Quiero traer aquí con mucho cariño y admiración a una gran poeta que canta con energía la ‘redención’ esperada.

    «En el valle profundo de mis tristezas, tú te alzas
    inconmovible y silencioso como una columna de oro.
    Eres de la raza del sol: moreno, ardiente y oloroso
    a resinas silvestres.
    Eres de la raza del sol, y a sol me huele tu carne quemada,
    tu cabello tibio, tu boca oscura y caliente aún
    como brasa recién apagada por el viento.

    Hombre del sol, sujétame con tus brazos fuertes,
    muérdeme con tus dientes de fiera joven,
    arranca mis tristezas y mis orgullos,
    arrástralos entre el polvo de tus pies despóticos.
    ¡Y enséñame de una vez -ya que no lo sé todavía-
    a vivir o a morir entre tus garras!»

    -Dulce Mª Loynaz, La Habana, 1902-1997

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-Imagen: “Fleurs de mon jardin secret”, Odile Aubert.
-Ver la web (?) del Festival de Poesía, Granada (Nicaragua)

= Parece que el Festival de Poesía de Granada en Nicaragua no se celebra desde el año 2018. El Gobierno de Nicaragua, a través de la Asamblea Nacional, canceló un total de 19 Organizaciones sin Fines de Lucro (ONG), entre estas la Fundación Festival Internacional de Poesía de Granada. Este Festival de Poesía fue nominado al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2012,

Las tentaciones de Cristo

Según los autores de los Evangelios, así debió ser el diálogo entre JESÚS y el Tentador en el desierto próximo al río Jordán.

Fueron tentaciones sobre la búsqueda del poder y la gloria. El Tentador planteó a JESÚS un examen práctico sobre sus pretensiones mesiánicas, poniendo en cuestión su identidad personal y su plan.

1 . – Si tú eres Hijo de Dios, manda a estas piedras que se conviertan en panes.
– Dice la Escritura: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de las palabras de Dios.

2 . – Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, los ángeles te tomarán en sus manos.
– Está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.

3 . – Te daré el poder y gloria de estos reinos, si tú te postras y me adoras.
– Vete, Satanás. Solo adorarás al Señor tu Dios, a él solo rendirás culto.

El Tentador propone a JESÚS beneficiarse, buscar el poder y la gloria para sí, pero Él solo buscará el Reino de Dios y su justicia…

▪ JESÚS desea romper el círculo del poseer y el ser para sí mismo.
▪ Dará de comer al hambriento, se cuidará de los más pequeños.
▪ Servidor de todos, rompiendo el esquema de dominio y de ambición.
▪ Contra orgullo y egoísmo, humildad y servicio, la entrega de su vida.

«Yo no he venido a ser servido, sino a servir… Vigilen y oren, no caigan en tentación. Padre, líbranos del Maligno enemigo». 

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* Imagen: “El Tributo de la moneda» (detalle), de Tommasso Masaccio (1401-1428). El Rostro de Cristo expresa tristeza y preocupación, ante el acoso de sus enemigos.

Verán más temas de Evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf.

Mª Magdalena -16 / Me miró sonriente

María Magdalena, enamorada y creyente, no llegará a ser testigo creíble de la resurrección para sus contemporáneos, en tanto su propia manera de entender la persona y la misión de Jesús no entre en crisis. Dejando atrás su propio interés y consuelo, Magdalena será una mujer nueva, apóstol y testigo privilegiado para muchos creyentes de su tiempo.

Se dice que «La percepción amorosa genera formas de conocimiento inaccesibles para quienes no aman», y también «Lo que les digo en la oscuridad díganlo a plena luz, lo que oyen al oído predíquenlo desde las terrazas».

«MARIA MAGDALENA»

16.- ME MIRÓ SONRIENTE

— Todavía he de hacerles por mi parte una confesión. Ocurrió aquella mañana soleada en Galilea al servir la jarra con el vino a los presentes, me hallé de pronto ante el mismo Jesús allí recostado. Quise llevarle primero el agua para lavar sus manos y más tarde acercarle el vino hasta sus labios, cuando allí me detuve, acaricié y besé con cariño las manos del nazareno.

El maestro Jesús me dejó hacer, me miró sonriente y me llamó por mi nombre, al tiempo que me dirigió un suave reproche, una vez más:

– Déjeme ahora, he de ir a nuestro padre.
– La carne es débil y comprende mal. El espíritu nos lo dará a entender pronto.
– Les quiero, volveré más tarde y me quedaré con ustedes para siempre.

Mis propios labios acercándose a su bendita carne en aquel momento sólo querían expresar mi estrecha comunión con él, también mi dolor y mi contento, mi deseo de no perderle más.

De repente algo ocurrió en mi interior. Su rostro verdadero pareció desvanecerse ante mis ojos y por un instante le contemplé desfigurado aún y malherido, recién descolgado del madero, entre los brazos y rodillas de su bendita madre dolorosa.

Confusa y avergonzada regresé con lágrimas al lugar donde me encontraba. Algunos notaron lo ocurrido, pero esta vez no comentaron ni me reprocharon nada porque comprendían.

¿Qué había sucedido? ¿Mis prisas e impaciencias por verle y abrazarle? Más que creer, yo sólo amaba, creía porque amaba, mas buscando sólo mi bien. Aprendí que mi fe deberá purificarse, pasará por noches oscuras de soledad y de muerte.

— Jesús continuó ese día un tiempo allá recostado, alternando su mirada entre el cielo y la tierra, conversando pausadamente con sus más próximos. Quiso animarles para que no abandonaran el camino, que siguieran juntos unas semanas más. A algunos los llamó para que se acercaran y él habló personalmente con cada uno.

Quedó claro que Jesús era de todos y para todos, que teníamos un lugar propio y privilegiado en el corazón grande de nuestro señor Galileo.

El día fue avanzando, finalmente fuimos numerosos los recostados en círculos alrededor de Jesús como en tantas otras ocasiones. Yo misma, acompañada por Leví Mateo y por otros discípulos, conversé y serví a ratos el vino entre los invitados, sintiendo en mí una gran alegría y claridad por su presencia.

Así nos quería Jesús, en pequeños grupos con la gente entremezclada, hombres y mujeres, niños, servidores y servidos, conocidos y desconocidos, pequeños y grandes, judíos y galileos, de los valles y de las montañas, discípulos y gente recién llegada, todos unidos cerca de él, compartiendo la vida, el pan y la palabra.

— Recuerdo que la más pequeña de las hermanas de María de Nazaret se encontró allá esa mañana con nosotros. Una hija suya aún muy niña quedó huérfana meses después y yo la recibí en mi casa. En mi huida y exilio atravesamos arroyos y colinas hasta llegar a esta región más al norte donde nos refugiamos.

Las dos vivimos juntas muchos inviernos, hasta que ella ya joven mujer formó familia. Como una hija mía muy querida, su juventud me recordó la mía tan desgraciada, pero su ánimo y su alegría evocan la nueva vida que Jesús prometió, ofrecida ya a todos sin cesar.

Aquella mañana de sol en Galilea pudimos ver gentes de Judea que se acercaron al grupo buscando a Jesús. Algunas madres vinieron hasta nosotros con sus hijos más pequeños en brazos o enfermos en camillas. Con ellos fueron llegando también inválidos, leprosos y mendigos de la región. Llenos de esperanza hicieron largas jornadas de camino, porque se había extendido esta buena noticia: que nuestro señor Jesús de Nazaret está curando y resucitando en los alrededores del gran lago de Galilea.
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* Imagen: Noli me tangere, A. Correggio (1489-1534). Dijo el 4º evangelio que María Magdalena al oír su propio nombre reconoció a Jesús que le dijo «Suélteme, todavía no subí al Padre». El discípulo deberá comprender que todo cambió desde la muerte y a partir de la resurrección, que todo será diferente después de la ascensión de Jesús a la derecha del Padre.
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¿Bastará creer? Lo que importa es amar, amar con todo el alma . .

Luz Casal – Lo Eres Todo – Eres todo para mí, mi principio y mi fin, mi norte y mi guía…

Mª Magdalena -14 / Un amor nuevo

La TERCERA y última serie de relatos nos cuenta recuerdos de la Magdalena en diferentes momentos finales de la vida de Jesús de Nazaret, cerca del crucificado y hasta que marchó al cielo. Historias apócrifas y piadosas como tantas otras. En esta ocasión la mujer nos ofrece su propia versión de lo sucedido, suplicando consideremos con benevolencia sus sentimientos. Ella quiere aportar su parte de luz.

María Magdalena denuncia la incomprensión y burla que vivieron tanto el Galileo como ella misma, y nos recuerda cuánto le costó creer de verdad en Jesucristo por su gran desespero tras la crucifixión. Muchos sólo pudieron sobrevivir a la larga crisis gracias al amparo que unos a otros se dispensaron.

«MARIA MAGDALENA»

14.- UN AMOR NUEVO

+ Pocas semanas antes del final de su vida me acerqué más al maestro Jesús en Jericó y en Betania, muy próximos a Jerusalén. Esos últimos días yo caminé muy pegada a él hablándole de otro modo, también sintiendo su presencia y su palabra con otro ánimo y otros deseos.

Brotó en mí un afán desmedido por abrirle de par en par las puertas y ventanas de mi alma. Quise mostrarle mi amor y mi entrega total a él, que su misericordia me cambió por entero. Que mi vida le pertenecía porque a él se la debía. Quise darle a entender que su presencia y su mirada amiga me rehabilitaron, lo mismo que a muchos que lo seguían y buscaron su ayuda y comprensión.

Más tarde comprendí que mis gestos excesivos con el gran maestro y mi interés desmesurado por él fueron incomprendidos y criticados por muchos, dando lugar a habladurías y leyendas fáciles de contar.

rubens-ctoencasade simon fariseo

+ Desgraciados por el pesado yugo de la ley, hipócritas de mente maliciosa al imaginar el pecado ajeno, cargados como estaban de prejuicios morales y religiosos, prefirieron ignorar la sabiduría del amor verdadero, sólo interesados en juzgar y condenar al que era o sentía diferente. Murmuraban así llenos de su propio saber:

– ‘Si éste fuera el Cristo de Dios o profeta de verdad sabría qué clase de mujer lo está tocando’.

No acertaron a comprender, porque es oculto, el sufrimiento de un corazón roto, poco a poco recompuesto gracias al amor nuevo, generoso y limpio, como el que Jesús de Nazaret a todos nos comunicaba.

He de confesarles que fue después de los sucesos de Jerusalén cuando en verdad me interesé por el gran maestro crucificado y arrebatado de mi lado. Aquellos días y semanas interminables conversé con mucha gente que lo conoció y apreció mucho. Yo pregunté a unos y otros, protesté cuanto pude por lo sucedido, quise pedir explicaciones, pobre de mí, loca por su muerte tan cruel.

Es verdad que no aguardé de inmediato fruto ninguno de aquel grano de trigo tan rico y fecundo echado por tierra y enterrado. Sólo estuve interesada en verlo de nuevo. Notaba que ese hombre Jesús dejó en mí una huella mayor de lo que yo podía confesar, y que esa huella, convertida ya en abierta herida, dolía y sangraba sin cesar: ‘Mi señor, quiero amarte siempre, no dejarte nunca’.

+ El trato más familiar con María de Nazaret, la madre de Jesús, me ayudó en gran manera durante aquellos días de tanta oscuridad y pena. Ella estuvo siempre acompañada por el apóstol Juan tan querido de nuestro señor, por su hermana menor y otros parientes juntados a ella en esos días.

En la mirada tan serena y en la cálida voz de la madre era fácil adivinar su fe y su gran corazón. Todos confesaron su sospecha: que María conocía de primera mano el sentido y trascendencia de cuanto estábamos viviendo, que entre madre e hijo existió una íntima complicidad de la que muchos hablaban pero que nadie explicó.

Yo puedo asegurarles que los discípulos sentían por la madre de Jesús una gran veneración, aun habiéndola tratado en pocas ocasiones. Después de la muerte y de la marcha del señor a los cielos, algunas personas no quisieron ya separarse de ella, como si también ellos escucharan en el monte de la cruz aquellas misteriosas palabras: «Juan, ahí tienes a tu madre».

Con todos ellos conviví y conversé cuantos días y noches permanecimos ocultos por temor y duelo en la casa que Juan el más joven de los discípulos tomó prestada en las afueras de la Ciudad. Este discípulo era muy respetado por los jefes de Jerusalen y por alguno de los que juzgaron a Jesús Galileo, probablemente por su amistad con Nicodemo, maestro fariseo más tarde discípulo.

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-Imagen: Cristo en casa de Simón, PeterP. Rubens. San Lucas c.7. Se percibe un ambiente recargado y tenso, los rostros afeados de jueces y espectadores, mas la belleza angelical en los sirvientes, en el rostro de Jesús y en la mujer, que muestra todo su amor y agradecimiento.

-Via crucis 4, mosaico, La madre, M.Rupnik