Los secretos de Dios :: Padre nuestro


    – El mensaje del evangelio de Jesucristo es revelación de un secreto callado durante siglos, y por disposición del Dios eterno dado ahora a conocer a todos, acogido por algunos con fe.
    cf. Romanos c.16

De nuevo en el blog ‘nicodemo’ el tema Dios. Esta vez sobre los secretos de Dios que Jesús de Nazaret conoce y quiere dar a conocer, ¿Cuál es su contenido? ¿Qué utilidad puede tener el conocerlos?

Jesús hablará sobre el padre Dios, sus planes, sus preferencias, cómo nos ve, qué nos propone para mejorar, qué opina sobre el pecado y el perdón. Algunas expresiones referidas al misterio de Dios:

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    – Dios ha ocultado esto a los sabios y entendidos, se lo ha comunicado a los sencillos.
    – Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo dé a conocer.
    – A Dios nadie lo vio nunca, el Hijo lo explicará.
    – Este es mi hijo amado, escúchenlo.

Jesús explicará que Dios es poco conocido. Acusa a escribas y fariseos de estar cegados por el poder y la gloria, que Dios es humilde y sencillo, es todo amor.

Muchos quedaron desconcertados por las palabras de Jesús, el hijo del carpintero, que dijo conocer a Dios como nadie. Un discípulo le suplicó: ‘Jesús, danos a conocer al Padre; él respondió, quien me ha visto a mí, vio al Padre’.

Jesucristo es el mejor secreto, la Buena Noticia, nos anuncia que Dios es Amor, que la humanidad no camina sola, que hay alguien empeñado en la vida y felicidad última de todos, alguien que es todo bondad y acogida, que es Padre nuestro.
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* Imagen: La pesca milagrosa, M.Rupnik, «Ellos sacaron las barcas a tierra y dejándolo todo lo siguieron», s Lucas c.5.
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CREO, el Papa Francisco

lit_capilla 4Este fue el Credo de juventud del Padre Jorge Bergoglio, ahora el Papa Francisco, que ofrezco aquí resumido. Él lo escribió a sus 30 años, pocos días antes de hacerse sacerdote. Su fe en Dios fue una apuesta entrañable por la vida y la bondad:

: Quiero creer en Dios Padre, que me ama como un hijo, y en Jesús, el Señor, que infundió su Espíritu en mi vida para hacerme sonreír y llevarme así al reino eterno de vida.
: Creo en mi historia, que fue traspasada por la mirada de amor de Dios y me salió al encuentro para invitarme a seguirlo.
: Creo que los demás son buenos, y que debo amarlos sin temor.
: Creo en la muerte cotidiana, quemante, a la que huyo, pero que me sonríe invitándome a aceptarla.
: Creo en la paciencia de Dios, acogedora, buena como una noche de verano.
: Espero la sorpresa de cada día en la que se manifestará el amor, la fuerza, la traición y el pecado, que me acompañarán hasta el encuentro definitivo con ese rostro maravilloso que quiero conocer y amar.

Él mismo contó que su profesión de fe fue escrita en momentos de gran intensidad espiritual, y que hoy la volvería a firmar.

(Ver en «El Jesuita», de Rubin-Ambrogetti, B. Aires, 2010)

Machado / Dios no es el mar

¿Quién es Dios? ¿Cómo es Dios? En la secular búsqueda por el principio y fin de todo, ¿no será el hombre el creador del mismo dios, una criatura que la mente humana ideó?

Si para algunos no bastó el principio y fin de la física, el pensamiento y el corazón buscaron un principio y un final diferente que la metafísica y las religiones ofrecerán.

    – ‘La buena ciencia será respetuosa de la fe, pues hay misterios que no pudieron entender. . Como dirá Borges en su verso, ‘Qué Dios detrás de Dios la trama teje’.

El Dios obra nuestra deberá ser contrastado con lo que el propio Dios de las religiones y los poetas dirá de sí mismo, si piensa y siente, como parece, pues tiene corazón y habla.

    – La Biblia criticó los ídolos, esos dioses sin alma, ‘Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen’
    – ¿Qué utilidad la de esos diosecillos de hechura humana? La Biblia responde: ‘Confíen en el Señor de cielo y tierra, él será su ayuda y escudo’

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En el ir y venir de estos versos, Antonio Machado, el maestro de Castilla, nos hará pensar y buscar entre Dios y nosotros, afirmando el uno y el otro, juntando sin negar lo que parece distinto.

    Dios no es el mar, está en el mar, riela
    como luna en el agua, o aparece
    como una blanca vela;
    en el mar se despierta o se adormece.

    Creó la mar, y nace
    de la mar cual la nube y la tormenta;
    es el Criador y la criatura lo hace;
    su aliento es alma, y por el alma alienta.
    Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,
    y para darte el alma que me diste
    en mí te he de crear. Que el puro río
    de caridad que fluye eternamente,
    fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,
    de una fe sin amor la turbia fuente!

    –Antonio Machado, Profesión de fe, Campos de Castilla.

Y vean de Jorge Luis Borges, del poema ‘Ajedrez’, los tres versos correspondientes:

    Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
    ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
    de polvo y tiempo y sueño y agonía?

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Una notas musicales nos ayudarán tal vez para acercarnos con respeto al misterio de Dios y de las criaturas: ‘Largo’, from the opera Xerxes by G.F. Handel.

La confianza, Teilhard de Chardin

# Buscando una oración para pedir la confianza en días grises y tristes, encontré este texto del Padre Teilhard. Noté que si confiamos mucho recibiremos mucho, si confiamos poco recibiremos poco.

Será bueno amar y confiar, no importa que se vea tan oscuro el panorama. La confianza será el lado amable de la fe y fuente de paz.

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    ADORA Y CONFIA

    No te inquietes por las dificultades de la vida,
    por sus altibajos ni por sus decepciones,
    por su porvenir más o menos sombrío.
    Quiere lo que Dios quiere.
    Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
    que te quiere para sí.

    Piensa que estás en sus manos,
    tanto más fuertemente agarrado,
    cuanto más decaído y triste te encuentres.

    Vive feliz. Vive en paz. Que nada te altere.
    Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
    Conserva siempre sobre tu rostro
    una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
    continuamente te dirige.
    Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste,
    adora y confía.

(Texto completo francés en Comentario)

– Verán en comentarios un texto del trabajo de Los Ángeles Custodios en la vida de Jesús y en la nuestra.

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# La oración recordó estos versos de Santa Teresa:

    «Nada te turbe
    nada te espante
    todo se pasa
    Dios no se muda;
    la paciencia
    todo lo alcanza
    quien a Dios tiene
    nada le falta
    Solo Dios basta»

Podrán escuchar aquí «Nada te turbe», musicalizado por Taizé.

Busco tu rostro, san Anselmo | La creación

En estos fragmentos de san Anselmo de Canterbury verán su esfuerzo por comprender a Dios, difícil según los entendidos. Este monje teólogo defendió la posibilidad del intelecto para llegar a la fe.

Será bueno el encuentro personal de oración, el deseo y la súplica:

    «Deja tus ocupaciones habituales, lejos del ruido de pensamientos y preocupaciones. Dedica un rato a Dios, descansa en su presencia:
    . . Busco tu rostro, Señor, ¿Cómo no descubro tu presencia? Nunca te vi, Señor, Dios mío, no conozco tu rostro.
    . . Estás muy lejos, tu morada es inaccesible. Deseoso de encontrarte, suspiro día y noche por ti.
    . . Tú me creaste y aún no te conozco. Me creaste para verte. No puedo encontrarte si tú no te manifiestas.
    . . Buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré».

* San Anselmo, doctor de la Iglesia católica, nació en 1033 en Aosta (Piamonte). Ingresó en el monasterio benedictino de Le Bec, Normandie. Trasladado a Inglaterra y elegido obispo de Canterbury, sufrió dos veces el destierro. Murió el año 1109.

En la imagen «La creación de Adán», 1511, Miguel Ángel Buonarroti, Capilla Sixtina, Roma. El artista pudo inspirarse en el himno medieval ‘Veni creator’:

«Ven, Espíritu creador. Tú, que eres el dedo de la diestra del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra, tu luz en nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones.»
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= En comentario verán una oración de la liturgia dominical, la intimidad del hombre con Dios por el Espíritu divino comunicado. (Cf. Hechos de los apóstoles c.17)

= Escuchen este diálogo del film “El Tormento y el éxtasis”, Carol Reed, 1965. El Papa Julio II a Miguel Ángel, en la bóveda de la Sixtina, mirando el rostro de Dios Creador:

– Dime, hijo mío, ¿es así como tú lo ves, ni airado ni vengativo, sino fuerte, bondadoso, lleno de amor?
– Sí, Santo Padre, Él conoce la ira, pero la creación es un acto de amor.
– Si puedes imaginarlo así, Miguel Ángel, tú tienes lo que yo más necesito.

La fe en la Biblia

¿Qué es tener fe en la Biblia?
¿Cómo resumir su contenido?

A . En la tradición de la antigua ALIANZA:

– Creer en el Dios de Abraham y de Moisés, Señor libertador.
– Aceptar la tradición de los grandes creyentes y cumplir el Pacto.
– Fidelidad a la Alianza, no adorar otros dioses, y los mandamientos.

    «Él nos rescató y nos libró de la esclavitud»
    «Él es la roca que nos salva, es nuestro escudo y protección»
    «Amarás a tu Dios con todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo».

B . En los EVANGELIOS será la nueva Alianza:

– Creer en JESUCRISTO que entregó su vida y vive eternamente.
– Seguirlo e imitarlo, tomar su camino de compasión y misericordia.
– Será entrar en el REINO de Dios, ser discípulo y hacer discípulos.

    «Creen en Dios, crean también en mí»
    «No entrará en el Reino de Dios el que me diga ¡Señor, Señor!, sino el que escuche mis palabras y las ponga por obra».

La fe de la Biblia tendrá pues diferentes matices. Llamada de Dios y encuentro, respuesta personal y fidelidad mantenida. En ocasiones solo búsqueda y oscuridad, también confianza plena y entrega generosa.

C . La oración de San Francisco de Asís, pidiendo la fe:

    «¡Glorioso Señor Jesucristo! Tú que eres la luz del mundo, ilumina las tinieblas de mi corazón, y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento para cumplir tu santo mandamiento»

* Imagen: El buen samaritano, donde el mismo Jesús se hizo Buen samaritano. ‘¿Quién es mi prójimo, Señor? El que lo trató con misericordia’, san Lucas c.10.

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    Jesucristo, Palabra del Padre,
    luz eterna de todo creyente:
    ven y escucha la súplica ardiente,
    ven, Señor, porque ya se hace tarde.

    Cuando el mundo dormía en tinieblas,
    en tu amor tú quisiste ayudarlo
    y trajiste, viniendo a la tierra,
    esa vida que puede salvarlo.

    Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
    que podamos salir a tu encuentro
    y a tu lado vivamos por siempre,
    dando gracias al Padre en el reino.

    –Antonio Alcalde


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Vean esta colección de entradas en el blog sobre el tema «CREER», eBook, pdf.

Navidad, infancia de Dios / Paul Claudel

“De los que son como niños es el Reino de Dios”

Fue entonces y es ahora el mensaje eterno de la NAVIDAD: hay que cambiar el corazón, nacer de nuevo, hacerse niño, recuperar la trasparencia.

nacim_doré_b– Paul Claudel recuerda un día de Navidad en la Catedral Notre Dame de París, sintió el desgarro de la inocencia, ‘la revelación inefable de la eterna infancia de Dios’.
– Sorprendido ante la eterna infancia de Dios y sollozando, comenzó a salir de su ‘estado habitual de asfixia y desesperanza’.

Celebrar la Navidad puede despertar en nosotros la fe:

: una fe que no esteriliza, rejuvenece;
: que no encierra, nos abre;
: que no recela, confía;
: no entristece sino que alegra e ilumina; : una fe que no teme sino que ama.

¡Felices los que, en medio del bullicio y aturdimiento de estas fiestas, sepan acoger con corazón creyente y agradecido el regalo de un Dios Niño. Para ellos habrá sido Navidad!

(Imagen: La Nativité, Gustave Doré)

* Verán en comentario el relato de la experiencia de conversión de Paul Claudel.

La Navidad, preparación

«El Señor viene», mensaje que prepara la Navidad cristiana, conmemora el tiempo de nacer y vivir de Jesús de Nazaret. Según los testigos él resucitó y sigue entre nosotros veladamente; vendrá al final abiertamente glorioso para salvar y restaurar, no para condenar ni destruir.

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– Nos importará saber: si él viene ahora cómo reconocerlo, si cuando venga al final de la vida me recibirá en su Reino, qué me preguntará, y qué debo yo hacer ahora.

Los creyentes se relacionan con Jesucristo en la intimidad, humilde y silencioso como la primera vez, arroyo de luz y manantial de esperanza para todos. La fe iluminará el duro camino de la vida, oscurecido por el mal y el sufrimiento.

– Si yo deseara en verdad su venida, le abriré sin temor mis puertas, él entrará y cambiará mi vida, será como nacer de nuevo. Así lo explicaba por los años 1100 de nuestra era, un joven monje francés, Guerrico de Igny:

: “No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros” (Juan 14,18). Hay una venida del Señor frecuente y personal, según el mérito y el fervor de cada uno, en el tiempo que media entre su primera venida y su vuelta el último día.
: Por su venida actual reforma nuestro orgullo según el ejemplo de su humildad. Este venir del que hablamos se realiza en el secreto del alma…
: El Señor llega sin ser visto y se aleja sin que uno lo perciba. Su presencia será luz del alma y del espíritu, produce en quien lo contempla una dulce y dichosa admiración.

* Leer más en La Navidad de Cristo.

Creer en algo o creer en alguien

Dicen los expertos que la fe no consiste en creer en algo, sino en creer en Alguien. No será lo más importante saberse un Credo, ni aceptar ciegamente un conjunto de doctrinas.

Lo decisivo como cristianos será el encuentro personal con Jesucristo, el único que puede responder en verdad a nuestras preguntas y deseos más profundos.

    – Simone Weil escribió: «Donde falta el deseo de encontrarse con Dios, allí no hay creyentes, sino pobres caricaturas de personas que se dirigen a Dios por miedo o por interés».

El hombre moderno, escarmentado de dogmas, ideologías y sistemas caducos, quizás está dispuesto todavía a creer en personas que lo ayuden a vivir, dando un sentido más pleno a su existencia.

    – ¿Cómo responderé a las preguntas de Jesús a los dicípulos?
    – ¿Quién dice la gente que soy yo? Y ustedes, ¿quién dicen que soy?

Leo que el filósofo y poeta andalusí Ibn Arabi, en 1200 escribió: «Aquel que ha quedado atrapado por esa enfermedad que se llama Jesús, no puede ya curarse». ¿Cuántos cristianos podrían reconocer en su experiencia personal la verdad de estas palabras?
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-En comentario verán una reflexión sobre la fe y las dudas de fe, a propósito de la fe de Santo Tomás.

-Podrán leer más sobre el tema en «Creer», eBook, pdf.

Dios está en el silencio

    «Elías tuvo miedo… Vino primero un huracán violento, pero Yahvé no estaba en el huracán. Después un terremoto, y un rayo, pero Yahvé no estaba en el rayo. Después se sintió el murmullo de una suave brisa. Elías se tapó la cara con su manto y salió de la cueva» (Libro Reyes c.19)

:: Con ese texto en la pantalla comenzó “El Gran silencio” (Ph. Gröning, 2006), la película que mostró el día a día en la Gran Cartuja de los Alpes franceses. Una cinta austera, meditación y silencio, la vida en estado puro y la presencia absoluta, hombres para Dios en la contemplación, «Señor, me sedujiste y yo me dejé seducir» (Jeremías).

¿Nos convendrá recuperar el silencio en nuestros corazones? En un tiempo tan lleno de ruidos y de prisas, urge asegurar la respiración interior. Nuestros deseos y pensamientos, nuestros fantasmas personales, suplicaron sosiego.

:: También sobre el silencio verán estas palabras dirigidas por un amigo sabio a gente que necesitará permanecer despierta y sus lámparas encendidas, en el llamado «Año de la Fe». El silencio, la oración y la fe, emparentados.

    «Estamos necesitados de un lugar en nuestro interior donde no haya ruidos, donde nos pueda hablar la voz del Espíritu de Dios. Necesitamos convertirnos en un espacio abierto que la Palabra de Dios pueda llenar y el Espíritu pueda inflamar para bien de otros» (Adolfo de Nicolás SJ)

:: ¿Cómo explicar esa rica interioridad? Será tarea del Espíritu santo en nosotros. Encontré este texto del monje Isaac de Siria (+700):

    «Cuando el Espíritu establece su morada en el hombre, este no puede ya dejar de orar, porque el Espíritu no deja de orar en él: duerma o vele, trabaje o coma, la oración no cesa en el interior, el perfume de la oración brota espontáneo de su corazón.»

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