Leyendo unos relatos en verano, encontré asimismo imágenes y proyectos que llevan a la esperanza y a calmar los ánimos, buscando consenso y distensión. Lo deseamos.
«Aquella larga noche en que Alejandría se quedó sin teatro, Hipatia se prometió a sí misma que lucharía con todas sus fuerzas para evitar que el fanatismo de quienes se consideraban en posesión de una verdad única y excluyente se adueñase de su amada Alejandría» (Calvo Poyato).
– Que el diálogo, la libertad de opiniones, otros modos de ver, estén presentes en el campo de batalla de las ideas.
– Sin renunciar por ello a las propias creencias y principios, mas no queriendo imponerlos por la fuerza o el miedo.
Ni la religión ni la política debieron caer en la coacción a los que disienten, fingiendo la conversión o la convicción, la llamada ‘tiranía del espíritu’. Soñaremos una religión y una política nueva, abierta y plural, respetuosa, sin dogmatismos ni condenas.
«Calvino logró convertir toda una ciudad, todo un Estado de ciudadanos hasta entonces libres, en una férrea maquinaria de obediencia capaz de exterminar cualquier iniciativa, de impedir cualquier libertad de pensamiento en beneficio de su doctrina exclusiva» (Stefan Zweig).
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* Cf. El Sueño de Hipatia, José Calvo Poyato, 2009. La fuerza de la razón y la tolerancia frente al fanatismo de quienes a lo largo de los siglos han pretendido imponer sus dogmas.
«En Cuba hubo un intento, un atrevimiento, una esperanza y una pretensión que más temprano que tarde debiera volver a encararnos, porque el ser humano puede renacer tras el fracaso, pero la renuncia a toda ilusión lo mata para siempre» (Patricio Fernández).
– Si gustan podrán leer aquí impresiones de un viajero, «Desde Cuba», eBook, pdf.
«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión” (DDHH, art.19, año 1948).
1 — Por puro miedo a la libertad de expresión, algunos políticos, moralistas y dirigentes religiosos, parece que quieran controlar la información y amordazar la comunicación.
“El Internet y la red -dicen- no pueden ser algo libre, abierto, donde se pueda hacer y decir cualquier cosa. Será necesario regular, aplicar una norma”.
Siempre hay una justificación ideológica: es necesario vigilar, hay que proteger la verdad, su verdad, la revolución, mi revolución, o la moral, la de ellos.
¿Prohibido ver, leer, buscar, precisamente ahora que podemos buscar y encontrar casi todo? ¿Cómo poner límites a esta cultura nuestra tan abierta y global?
Las nuevas tecnologías convertidas también hoy en ingeniosos medios para la lucha pacífica y por el cambio social. Algún valiente líder latino teme, amenaza con poner cercas a un medio como el Internet nacido para volar suelto, libre, sin barreras.
2 — “La jerarquía episcopal española fuerza a retirar de la venta el libro de José A. Pagola sobre Jesús, del que se han vendido ya 80.000 ejemplares”.
¿Serán los sumos sacerdotes, escribas y fariseos de nuestro tiempo, que temen ser cuestionados? Un abuso de poder, una cacicada. Dirigentes religiosos pretenden acallar a Jesús de Nazaret, él continúa hablando por medio de sus much@s amigos y discípulos.
“Urge volver a Jesús, el Cristo y Señor, para centrar a la Iglesia con más verdad y fidelidad en su persona y en su proyecto del reino de Dios“.
3 — Personas e instituciones que se sienten amenazadas, inseguras, celosas por controlar el acceso a la información, que limitan la libre comunicación o reprimen opiniones que no alaben lo suyo o piensen diferente. Muchos emigrarán a otros lugares, unos buscando pan, otros la libertad. LLegó a la memoria esta vieja canción del joven Nino Bravo, entonces y siempre tras la vida sin cortapisas, un sueño que habrá de hacerse realidad.
LIBRE
«Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.
Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.»
* Aquí podrán escuchar la canción LIBRE. El cantante español Nino Bravo falleció en 1973 a los 29 años en accidente de tráfico. Canción en memoria de Peter Fechter, con solo 18 años primera víctima intentando cruzar el muro de Berlín, agosto de 1962.
La PAZ fue su mensaje principal, el mejor deseo de Jesús de Nazaret. Aquí una pequeña meditación sobre la paz del Evangelio, la paz que Cristo quiso comunicar a los que creyeron en él de verdad:
– Al irme les dejo la paz, les doy mi paz, no como la da el mundo.
– No se angustien ni tengan temor.
1 . La paz de Cristo será CONFIANZA, algo más que calma y tranquilidad, o una violencia controlada.
– La paz de Cristo es serenidad y armonía interior, aliento y brisa suave que sosiega y a la vez mueve.
2 . Su paz será BENDICIÓN, consuelo y salvación. Cuando Jesús se acercó a una población o a una casa, su saludo habitual fue:
– ¡Shalom! Paz a los de esta casa.
– Vengan a mí los cansados por tanta carga, yo les daré respiro.
– Yo soy paciente y de corazón humilde, en mí encontrarán descanso.
3 . Una paz que será PERDÓN, acogida sincera, sin crítica ni exclusión, una paz generosa:
– Yo no te condeno, vete en paz.
– Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.
4 . La paz de Cristo es EVANGELIO, Buena Noticia para sanar el desánimo y liberar de la culpa. El temor encierra, la paz de Cristo abre y libera:
– Estando los discípulos con temor y encerrados, Jesús se presentó: ¡Paz a ustedes!
– No teman, sepan que yo he vencido al mundo.
5 . Todos sus seguidores tomarán caminos de NO VIOLENCIA, colaboradores en causas de paz y justicia en los pueblos de la tierra.
– Vayan y anuncien la paz y la reconciliación a todas las naciones.
– ¡Bienaventurados, dichosos los que trabajan por la paz!
6 . Oración de la SERENIDAD de Reinhold Niebuhr, por la paz y la fortaleza en tiempo de agitación y de prueba:
– Señor, concédeme Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, Valor para cambiar lo que sí puedo y Sabiduría para reconocer la diferencia.
Esta fue mi súplica de ayuda, deseando recibir la gracia de la Paz que Jesucristo resucitado compartió con sus discípulos:
+ SEÑOR JESÚS, tú eres mi paz, tu amistad y compañía mi descanso.
Si tengo tu paz, si te tengo a ti, confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
Eres brisa ligera y agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas.
Tu paz es amor que abraza y siempre disculpa. Ven Señor Jesús, ven Espíritu santo dador de vida y de paz +
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Imagen: Cristo Salvador, José de Ribera. «Reciban mi paz. Vayan y anuncien la Buena noticia».
Recordarán la oración franciscana «Instrumentos de paz», por el grupo chileno «Canto católico»:
Conversar con Jesús de Nazaret en noche cerrada fue para el discípulo Nicodemo como un amanecer, un verdadero bautismo de luz y de vida.
Nicodemo preguntó a Jesús:
– ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? ¿Entrará en el seno de su madre y volverá a nacer?
– Si no naces de nuevo del agua y del Espíritu, no entrarás en el Reino de Dios.
– Serán bautizados con Espíritu Santo, una fuerza para ser mis testigos, en todas las naciones. (san Juan c.3)
Pasados ya muchos inviernos, Nicodemo rezó así a cada una de las tres divinas personas:
+ PADRE, Creador y Señor nuestro, te hablaré como Jesús, con toda confianza. Eres Padre de todos, creación de vida. Gracias por llamarme a la existencia y por mis padres ya contigo en el cielo. Gracias por la belleza de la creación. Tus hijos preferidos serán el enfermo, la infancia y ancianos abandonados. Amarte y servirte será fuente de libertad y de alegría. Que yo conozca tu voluntad y te agrade en todo.
+ HIJO del Padre, Jesús mi Señor, deseo ser discípulo tuyo todos los días de mi vida. Necesito progresar en tu conocimiento y tu amistad. Que tu corazón y tus sentimientos sean ya los míos. Maestro, que yo prefiera como tú encarnación y cruz, pobreza y humildad. Que mi mayor alegría y mejor alimento sea llevar adelante el Reino. Toma, Señor, y recibe mi afecto y mi libertad, no permitas que nunca me separe de ti.
+ ESPIRITU SANTO, Luz y aliento interior, necesito nacer de nuevo. Configúrame con Cristo Jesús, cambia mi mente y mi corazón, ordena mi vida. Hazme dócil a tus inspiraciones y valiente en el testimonio. Que yo camine en la verdad, y no caiga en la tentación del orgullo ni adulación. Dame amor confianza con vosotros, amor fraterno entre nosotros, amor compasión con el que sufre. Quiero ser instrumento de paz, trabajador de comunión y de consuelo. Amén.
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* Imagen: “Icono de la Trinidad», Andrei Rublev, también llamado «La hospitalidad de Abraham». Data del siglo xv, ahora en la Galería Tetriakov de Moscú. Representa la visita a Abraham de los tres ángeles al encinar de Mambré (Génesis c.18). La mesa del patriarca se vuelve altar que une a las personas sagradas: el ángel del centro Cristo, los que lo rodean, dibujando la forma de un cáliz, el Padre y el Espíritu Santo. El icono recordará también los dos discípulos de Emaús a la mesa con Jesús, reconocido al partir el pan (Lucas c.24). No tanto un icono para ver como espectador, sino para contemplar y entrar, reposando uno mismo en la vida trinitaria que reposará en nosotros.
– Podrán ver aquí en pdf una recopilación de oraciones de Nicodemo a Jesús resucitado, «Orar con Nicodemo».
«En las aldeas o pueblos donde Jesús llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban» (s Marcos c.6).
# Jesús de Nazaret encontró mucha gente enferma y desanimada. Los milagros alientan la esperanza, fueron señales de un cambio. La presencia y gestos de Jesús cambiaron la historia de mucha gente.
«Estas son las señales: los ciegos ven, los cojos andan y los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados» (s Lucas c.7).
# Las atenciones de Jesús con un paralítico en Jerusalén cambiaron la vida de ese hombre. No sabía para qué seguir viviendo, hasta que alguien se interesó.
– ¿Quieres curarte?
– No tengo a nadie, Señor.
– Toma tu camilla y regresa a tu casa.
# Como lo ocurrido con aquella mujer, la hemorroísa, se acercó a Jesús y tocó el borde de su capa. Cuenta Nicodemo en su evangelio (apócrifo) que ella limpiará en la Vía Dolorosa el rostro ensangrentado del Maestro.
– Pensó, si tan sólo llegare a tocar su manto.
– Al instante sintió que ya estaba curada.
– Vete en paz, tu fe te ha salvado, estás curada.
# El milagro sucederá en un encuentro, por una necesidad, un diálogo entre Jesús y la persona. La súplica, la fe de la gente, la palabra y el gesto de Jesús lo hicieron posible.
– A la niña que pensaban muerta ¡Muchacha, levántate!
– Al paralítico recostado ¡Toma tu camilla y anda!
– Al ciego del camino ¡Recobra la vista, tu fe te ha curado!
– A Lázaro en el sepulcro ¡Sal de ahí!
# La Compasión será un amor que comparte el sufrimiento y no pasa de largo, acude, acaricia, sana. Rebrota la vida, asoma la alegría. ¿Cuál será la condición para que todo eso suceda?
Para algunos se les preguntará si tienen fe. Para otras personas el dolor bastará, Jesús toma la iniciativa, puro regalo y gracia de Dios.
Yo rezaré: ‘Señor, déjame tocar tan solo el borde de tu manto y quedaré sano’…
Tú desataste la lengua del mudo,
– enséñanos a cantar tus alabanzas.
Tú has abierto los oídos del sordo,
– que permanezcamos atentos a tus palabras.
Tú curaste al paralítico,
– haz que corramos por los caminos de tu amor.
Te compadeciste del hombre de la mano seca,
– que sepamos realizar buenas obras.
Tú sanaste a la suegra de Pedro,
– haz que nunca dejemos de estar a tu servicio.
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* Imagen: «Cristo y la mujer adúltera», fragmento, Lucas Cranach. El Rostro de Cristo explica con satisfacción la buena noticia: la mujer pecadora ha sido salvada de la muerte, cf. san Juan c.8.
A – ¿Cuáles son los Ideales Olímpicos? ¿Cuál es el humanismo propio del OLIMPISMO? ¿Para qué los Juegos olímpicos?
Vean los ideales señalados por la CARTA OLÍMPICA :
1 . El Olimpismo es una filosofía de vida que busca la ARMONÍA entre las cualidades del cuerpo y del espíritu.
2 . El Olimpismo propone un «estilo de vida»: la alegría del ESFUERZO, el valor educativo del buen ejemplo y los principios éticos.
3 . Al servicio del desarrollo armónico de las personas y de una sociedad en paz, la protección y respeto de la DIGNIDAD HUMANA.
4 . El espíritu olímpico pide comprensión mutua, solidaridad y espíritu de AMISTAD.
5 . El Movimiento Olímpico debe desarrollar acciones a favor de la PAZ, para fomentar una cultura de paz y de coexistencia pacífica.
La misión encomendada por la Sociedad de Naciones a UNESCO : favorecer el progreso de las personas, la paz universal y el entendimiento entre los pueblos y las civilizaciones. Toda discriminación o exclusión étnica, sexual o religiosa será contraria al espíritu olímpico.
B – El lema de la XXIX Olimpiada 2008 fue “Un Mundo, Un Sueño”. Que se considere el tímido llamado de la ONU a observar la «Tregua Olímpica» sobre toda violencia.
Los primeros Juegos Olímpicos fueron fiestas culturales, religiosas y deportivas, en su origen asociados al concepto griego de ‘ekecheiria’, TREGUA OLÍMPICA, paralizando los conflictos bélicos por un tiempo.
– Inicio de los Juegos griegos siglo ix antes de Cristo, con largas interrupciones en tiempos difíciles, por guerras o dominación extranjera.
– La Iª Olimpiada de Juegos Modernos en ATENAS 1896, que cada cuatro años la competencia deportiva producirá el entendimiento entre los países participantes.
– La Tregua Olímpica como ocasión para el diálogo, la PAZ y la reconciliación, donde conflictos y violencia se hubieran instalado.
= Será también el deseo del blog ‘nicodemo’ : que los Ideales Olímpicos de excelencia, de serena y limpia competición, de internacionalismo y cooperación, superen todo desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos, en todos los países de la tierra.
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(1) Imagen: Paloma de la paz, Picasso. Y Los anillos olímpicos (Pekin) principal símbolo de los Juegos Olímpicos. Cinco anillos entrelazados, azul, negro, rojo, amarillo y verde, representan los 5 continentes: América, Europa, Asia, África y Oceanía.
Será frecuente hablar ahora de los 7 continentes: Asia, Europa, África, América, América del Sur, Oceanía y Antártida.
(2) Lema de los XXXI Juegos Olímpicos de Verano RIO 2016 «Um mundo novo».
(3) Los Juegos Olímpicos de París 2024 (en francés Jeux olympiques de Paris 2024), oficialmente conocidos como los Juegos de la XXXIII Olimpiada, está previsto que sean un evento multideportivo internacional que se llevará a cabo entre el 26 de julio y el 11 de agosto de 2024 en la ciudad de París, Francia.
También se solicitó observar la ‘Tregua olímpica’ durante los Juegos 2024 a los paises actualmente en guerra, Rusia, Ukrania, Israel, Palestina, y otros.
Lema para los Juegos Olímpicos Paris Verano 2024 : «Abramos los Juegos». Alude a la inclusión de nuevos deportes, como el breaking (break dance) y el skateboarding, y a la igualdad de género.
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Canto «Abide with me», interpretado por Emeli SANDÉ en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de LONDRES 2012.
«El Amor perdona siempre,
disculpa siempre, espera siempre,
el Amor no falla nunca.» (1Corintios c.13)
En cierta ocasión el apóstol san Pedro dirigió al Maestro una pregunta difícil, que mereció una buena respuesta por parte de Jesús de Nazaret. Pedro conoció la disposición de Jesús a perdonar siempre:
– Señor, ¿Cuántas veces tendré que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?
– Jesús le contestó: No te digo siete, sino setenta veces siete.
# Más tarde el apóstol negará tres veces, dirá que no conoce a Jesús, que no tiene que ver con él. Pedro se acobardó y traicionó su amistad, tanto o más que Judas. Pedro lloró amargamente y se avergonzó de sí mismo.
– Jesús dijo: No he venido para juzgar y condenar, sino para salvar.
– Pedro tuvo su oportunidad junto al lago: Señor, tú sabes que te quiero.
– Judas desesperó, Pedro confió, no quiso morir de tanto dolor.
# Pedro recordó la escena con la mujer adúltera a punto de ser apedreada, vio cómo Jesús la protegió y la invitó a marchar en paz: Aunque todos te condenan, yo no te condeno, no temas, no peques más.
– Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen. Jesús desde la cruz pidió perdón para los soldados, disculpando.
# Pedro comprendió que nada estaba perdido, que Jesús ama y perdona siempre, tiene un gran corazón, no me rechazará, mas qué me pedirá.
– Pedro, ¿Tú me amas? ¿Me amas más que estos? ¿De verdad tú me quieres?
– Señor, tú sabes todo, tú sabes que te quiero.
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Así fue como Pedro aprendió a perdonar como había sido perdonado, generosamente. El perdón de Jesús de Nazaret lo curó y rehabilitó, le enseñó a ser misericordioso con todos.
(En comentario un texto de San Ambrosio sobre la mirada de Cristo a Pedro)
«Padre nuestro, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos»
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Cuentan que Nicodemo, un discípulo de última hora, al enterarse de lo sucedido, rezó así:
– Tú no quieres, Señor, la culpa ni el abismo del resentido, no quieres ver rechazado a Pedro ni malherido; tú quieres el abrazo y la fiesta del perdón.
– Jesús, háblame y viviré, será como nacer de nuevo; mírame y sanaré, tu mirada me basta, tú sabes que yo también te quiero.
En sintonía con el apóstol Pedro, recordaré la súplica para recibir la gracia de la paz de Cristo:
+ SEÑOR JESÚS, dame la paz, tu paz será mi descanso; tú eres mi paz, tu amistad y compañía. Si tengo tu paz confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
+ Eres brisa ligera que serena, agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas. Tu paz es amor que abraza y reconforta, amor que perdona y siempre disculpa. Ven Señor Jesús.
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– Imagen: «Cristo y Menas», icono bizantino, siglo vi, Egipto. ‘Jesús y su amigo’, Jesús con el Abad Menas. El Rostro de Cristo expresa la satisfacción y la alegría por la fiesta del reencuentro.
– Vean de Luis de Góngora (+1627), ilustre poeta cordobés, este soneto que fue sincera confesión del propio pecado y del perdón divino, en ambiente de intimidad y gran confianza:
«Pequé, Señor; mas no porque he pecado
de tu amor y clemencia me despido;
temo, según mis culpas, ser perdido,
y espero en tu bondad ser perdonado.
Recélome, según me has esperado,
ser por mi ingratitud aborrecido,
y hace mi pecado más crecido
el ser tan digno tú de ser amado.
Si no fuera por ti, de mí, ¿qué fuera?
Y a mí mismo de mí, ¿quién me librara
si tu gracia la mano no me diera?
Mas ¡ay! A no ser yo, ¿quién no te amara?
Y si no fueras tú, ¿quién me sufriera?
Y a ti, sin ti, mi Dios, ¿quién me llevara?»
El Sermón del Monte del evangelio de san Mateo renovará la existencia humana, un mensaje de esperanza que vale para todo el mundo, como dijo el cardenal Carlos Martini.
Sabemos también la consideración que a Gandhi le mereció el Sermón de la Montaña y sus 8 Bienaventuranzas.
– En una soleada mañana, en un lugar agradable y tranquilo, Jesús de Nazaret habló largo rato a la multitud que lo seguía.
El Maestro quiso consolar y animar, pues vio la gente cansada y agobiada por el peso de la vida y de la religión; propondrá un nuevo Camino de fraternidad y de misericordia, la nueva Alianza.
Viendo la gran multitud pendiente de sus palabras, Jesús subió a un alto y, mirando a sus discípulos, comenzó la enseñanza:
1 . Felices los pobres en espíritu, es de ellos el Reino de los Cielos
2 . Bienaventurados los misericordiosos, obtendrán la misericordia
Son los que dieron cuanto tenían, quedaron sin nada para sí. Quedó su fe, que es confianza y misericordia. El Dios que los salvó no los abandonará. Son los pobres y necesitados, los generosos y confiados.
«Sean misericordiosos, como su Padre del cielo»
3 . Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados
4 . Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados
5 . Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia
Son los que el dolor no cierra en sí mismos. La pena y la injusticia no los desaniman, abiertos a la ayuda y el consuelo. Viven su dolor confiando, al ver tanta gente buena. El dolor pasará, vendrá pronto la paz.
«A los hambrientos llenó de bienes»
6 . Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
7 . Felices los que trabajan por la paz, serán llamados hijos de Dios
8 . Felices los perseguidos por la justicia, el Reino les pertenece
Los que no pretenden grandezas ni buscan la propia gloria, su intención es recta y sus deseos limpios, buscarán el Reino de Dios y su justicia, la reconciliación. Dispuestos a pasar rechazos sin echarse atrás.
«Auxilia a sus siervos por su Bondad»
(El Sermón del Monte, Discurso del Reino, san Mateo cc. 5, 6 y 7)
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Sólo el Amor produce esta maravilla: los bienaventurados, imitadores de Dios, fueron invitados a vivir la vida en modo nuevo y examinarse en ‘Bienaventuranzas’.
+ SEÑOR, yo quiero vivir tus bienaventuranzas. Dame hambre de justicia y gracia para consolar. Quiero imitarte en la sencillez y la misericordia. Quiero ser artífice de paz. Dame te lo ruego la limpieza de corazón para no buscar mi propia gloria, solo amarte y servirte a ti.
El 24 de marzo de 1980 Monseñor Óscar A. Romero, Arzobispo de San Salvador, murió asesinado por un francotirador, mientras celebraba Misa en la Capilla del Hospital de la Divina Providencia.
En el 28º aniversario, en este tiempo de Pasión y Resurrección, nuestro recuerdo, también solidaridad con los que padecen violencia por buscar pacíficamente la justicia y los derechos humanos no respetados.
La postura del Obispo Oscar Romero, muy comprometido con su pueblo y especialmente con los más pobres, comenzó a ser valorada: en 1979 fue nominado al Premio Nobel de la Paz y en febrero de 1980 investido Doctor Honoris Causa, Universidad de Lovaina (Bélgica).
En su último viaje a Europa le transmitió al Papa Juan Pablo II su preocupación ante las amenazas de muerte, y ante la terrible situación de su país. A las pocas semanas cayó asesinado en El Salvador.
“Soy el pastor, el hermano, el amigo de este pueblo, que sabe de sus sufrimientos, de su hambre, de sus angustias. En nombre de esas voces, yo levanto mi voz para decir: no idolatren sus riquezas, no dejen morir de hambre a los demás. A mí me pueden matar, pero la voz de la justicia nadie podrá callar. Si me matan, resucitaré en el pueblo”.
= Según testimonios posteriores, parece que Monseñor Romero no fue bien recibido en el Vaticano. Había solicitado entrevistas con el Papa Juan Pablo II, siempre encontró una negativa. Durante un fugaz encuentro con el Papa en la Plaza de San Pedro, en pocos minutos Romero debió ser muy concreto: ‘Miles de salvadoreños son torturados y asesinados por el poder militar’. Como respuesta Romero escuchó: ‘No exagere, señor Arzobispo. ¡Ustedes deben entenderse con el gobierno! Un buen cristiano no le crea problemas a la autoridad. La Iglesia quiere paz y armonía’.
:: Quise contarles aquí una vieja historia medieval. Un día Francisco entró en la pequeña Ermita dedicada a San Damián, recostada en una loma cerca de Asís. La hiedra trepaba hasta cubrir los muros laterales, en ellos se veían hendiduras que ponían en peligro el lugar.
En su interior había un sencillo altar de madera y, a modo de retablo, un Crucifijo bizantino. La imagen del Crucificado penetró en el alma de Francisco, que con los ojos elevados oró así:
«¡Glorioso y gran Dios, mi Señor Jesucristo! Tú eres la luz del mundo,
pon claridad en los abismos oscuros de mi espíritu.
Dame tres regalos: la fe, firme como una espada;
la esperanza, ancha como el mundo; el amor, profundo como el mar.
Mi querido Señor, te pido un favor más:
que todas las mañanas al rayar el alba,
amanezca como un sol ante mi vista tu santísima voluntad
para que yo camine siempre a su luz. Y ten piedad de mí, Jesús.»
:: De pronto se oyó una voz que al parecer procedía del Cristo: «Francisco, ¿no ves que mi Casa amenaza ruina? ¡corre y trata de repararla!»
Francisco observó la ermita por fuera, el mal estado de la construcción. Se acercó al anciano capellán, le dio dinero y pidió que comprara lámparas de aceite, que las encendiera en su nombre frente al Crucificado.
:: No bastó. Se le estará pidiendo algo más, su ayuda para reparar la gran Iglesia, la Iglesia romana, la religión y el Papado de entonces, la sociedad y sus gobernantes, todo necesitado de cambio urgente y reforma, amenazados de ruina por la corrupción generalizada.
El joven Francisco de Asís decidirá finalmente contribuir él mismo al cambio y la mejora con su renuncia a todo, su amor a la verdad, su opción por la pobreza y su dedicación a los más pobres.
«La forma más elevada de la pobreza evangélica es también la más realista: aquella en que el hombre reconoce y acepta la realidad humana y divina en toda su dimensión.» (Sabiduría de un pobre, E. Leclerc)